10 de junio de 2009

La virginidad de lo nuevo

La forma en que Francisco de Narváez describe su performance en la política bonaerense da la idea del capricho de un poderoso empresario que se pudo dar ese lujo gracias a la fortuna familiar, lo cual lo diferencia de otros candidatos que, más democráticamente en ese sentido, hace años que se esfuerzan en ese ámbito, tienen una historia política pública para valorar o censurar y un desarrollo territorial, fruto de ese esfuerzo, que no los obliga a pedir fiscales por televisión. Los demás candidatos tienen un historial político. El argumento principal de De Narváez es su fortuna. Y es la que lo está metiendo en problemas.

Aunque trascendió el sábado, la citación del juez ya estaba firmada desde la semana pasada, con lo que el candidato ya la conocía. El domingo, el principal título de tapa del diario La Nación fue una inusitada encuesta que daba ganador a De Narváez por tres o cuatro puntos por encima de Néstor Kirchner en el distrito bonaerense. Inusitada, porque es la única que propone ese resultado cuando todas las demás dan como ganador al ex presidente con una diferencia de entre cinco y diez puntos. Todas las encuestas detectaban un crecimiento de los candidatos radicales y de la Coalición Cívica y el estancamiento de De Narváez-Solá.

De repente sale este sondeo de la empresa Poliarquía como principal título de La Nación el mismo día de la citación. De Narváez calificó la causa de investigación del tráfico de efedrina que lleva el juez Federico Faggionatto Márquez como una operación en su contra porque las encuestas ya lo están dando como ganador –basándose en la que difundió La Nación entre bombos y platillos– y dijo que recusará al juez. Sin embargo, las llamadas al Rey de la efedrina desde sus celulares existieron y además De Narváez y el Rey de la efedrina tienen el mismo abogado, Mariano Cúneo Libarona, sin que se haya planteado una superposición de intereses, o sea que si al Rey de la efedrina le va bien, será lo mismo para De Narváez. Ninguno de esos hechos constituye prueba de culpabilidad, pero tampoco pueden ser despreciados en una investigación judicial.

Si quiere sacar partido del momento electoral, De Narváez puede denunciar que se trata de una operación sucia en su contra, pero no puede negarse a declarar escudándose en esa denuncia a no ser que realmente tenga algo que esconder. Seguramente para su bunker será más importante calcular cuál será el daño mayor a sus aspiraciones, si declarar ahora o posponerlo con trámites judiciales apoyados en una operación, esta vez propia, contra el juez Faggionatto, que ya se venía gestando desde que se conocieron las famosas llamadas.

El macrismo ya anunció que denunciará al juez y contará también con los medios que lo respaldan abiertamente, para los cuales será más importante la supuesta operación que la gravedad objetiva de que un importante dirigente político tenga algún tipo de involucramiento en una de las causas más importantes por tráfico de drogas. Existe ya un tratamiento mediático muy desigual entre esta causa, por ejemplo, y la que involucró a una de las víctimas del triple crimen por tráfico de efedrina como aportante a la campaña de Cristina Fernández. Una cosa es el aportante a una campaña y otra, mucho más grave, que sea el principal candidato el que aparezca de alguna manera involucrado, como en este caso.

Nos vemos


Fuente: Página 12


1 comentario:

Anónimo dijo...

quería comentarle que lo de la rata colorada me parece algo un poco raro, demasiado diría...
casi estoy pensando que se trata de un agente creado, o sea un tipo inventado por mafias internacionales, totalmente falso y dibujado, “implantado” en algún momento para hacer precisamente lo que está haciendo, con el poder de comprar cualquier cosa que tenga por delante como principal estrategia, lo demás es todo verso, se puede ver que además de eso no hay nada, solo el poder de la guita, y el objetivo de recuperar el poder para la oligarquia, otra vez someter al estado a todos sus caprichos y negociados. Creo que es un farsante total, tiene 200 guardaespaldas, es un mafioso, ni siquiera es argentino, que pasado tiene?, en definitiva tiene un olor a trucho insoportable, creo que se esta burlando de todos nosotros. Cosas así se han visto antes y se sabe que acá a los fachos neoliberales no los detiene ningún tipo de escrúpulo. Asi que le dejo el comentario, tal vez pueda parecer fantasioso, pero... a veces la realidad supera a la ficción.