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No debería sorprendernos

Que los candidatos a diputados nacionales prometan gestiones por el bien de la provincia, tantas pero tantas, que seguramente se podrían construir réplicas de las pirámides de Egipto o emular las torres de Petronás o convertir las rutas nacionales que cruzan la provincia en un entramado de carreteras al estilo de San Francisco, California entre otras tantas. Pero no es así. Llegan y fuiste. Los oficialistas porque deben responder a mandos naturales y los opositores porque no consiguen la fuerza necesaria para impulsar sus proyectos. Es la dinámica legislativa. Ocurre en la nación y ocurre en todas las provincias.

Cobos y su exótica doble función

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En la política como en la vida, oponerse a algo no significa necesariamente saber lo que se quiere. El grave error de caracterización de las huestes antigubernamentales fue no haber sido conscientes de sus propias limitaciones. Así es que en pleno otoño austral, la escena política se debate en acusaciones cruzadas entre la bancada gobernante y la entente opositora. Mientras la ciudadanía supo soportar estoica la comedia de enredos políticos del verano, los representantes del soberano no logran ponerse de acuerdo en hacer posible el funcionamiento de ambas Cámaras. Desde la desmedidas ambiciones opositoras a dar un golpe de timón institucional, en plena temporada estival, al apropiarse del espacio de la representación de la primera mayoría política, en las diversas comisiones de trabajo, tanto en la Cámara baja como en el Senado, el desconocimiento de las cuestiones reglamentarias por parte del vicepresidente de la Nación, avalando la desproporción de la representación, fijada entre gal...

El romance de Cleto y Francisco

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Armónicas, coincidentes. Almas gemelas, “en sintonía”. Cobos, para ser presidente, necesita llevar –colgado– un contundente postulante a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. De Narváez, para ser gobernador de la provincia, necesita llevar –colgado– un contundente postulante para la presidencia. Uno –De Narváez– está transitoriamente hecho para la medida del otro –Cobos–. Y viceversa. El ostensible acercamiento entre Cobos, el vicepresidente opositor, y el consagrado diputado reelecto, Pancho de Narváez, el Caudillo Popular, recicla el panorama de las pretensiones. Las que se amontonan, aún sin asumirse, en el podio. Para pelear en serio por la presidencia, Cobos necesita, en Buenos Aires, un ganador. Con capitales ambiciosamente espirituales. La señora Margarita Stolbizer dista de cumplir con los requisitos políticamente fundamentales. Mientras tanto, Margarita, previsiblemente, consolida la ruptura, a esta altura casi irreparable, con la señora Carrió. La dama –Carrió– es a...