Cautivos, entusiastas y devotos
¿No suena extraordinario que Héctor Timerman, nuestro canciller “judío”, anuncie que la Argentina reconoce a Palestina como un Estado soberano? También es extraordinario: que el martes pasado, en Página/12, Luis Bruchstein escriba: “En Medio Oriente el pueblo judío, que venía de una larga diáspora, convirtió a los palestinos en los judíos del mundo árabe” . Eso es la fraternidad de reconocerse en el otro. Hay más hechos o dichos extraordinarios: por ejemplo, que el presidente Lula haya recordado a Néstor Kirchner como “el Maradona” de la política. No es extraordinario que lo haya dicho Lula ni que el ex presidente argentino sea merecedor de elogios. Lo extraordinario es la comparación metafórica con un mito popular contradictoriamente grande. Porque como referencia no suena correctamente republicana. Igualmente extraordinario es que el radicalismo, a través de Ricardo Alfonsín, esté buscando un “frente progresista”. ¿Cómo, así de golpe, y mientras su correligionario Sanz, el que demon...