20 de septiembre de 2009

La democracia le ganó a Videla

En los últimos 26 años de democracia, la Argentina pudo discutir la institución matrimonial y votar la Ley de Divorcio, pudo discutir si enajenaba el patrimonio público y daba paso a las privatizaciones que terminaron desguazando el Estado, si se debía atar nuestra moneda al dólar con el uno a uno como ocurrió con la Convertibilidad, si había que bajarles a los jubilados (esos viejos a los que les debemos todo) sus haberes, si los generales genocidas debían sentarse en el banquillo de los acusados en un juicio histórico, si había que devaluar salvajemente como se hizo, y así varios etcéteras fundamentales. Lo único que en todos estos años no pudimos cambiar fue la ley 22.285, más conocida como Ley de Radiodifusión, ese adefesio que nos legó la dictadura militar.

¿Y por qué no se pudo? Por temor. Hubo proyectos para hacerlo, pero también hubo mucho miedo. Ni Alfonsín, ni la Alianza, ni nadie, tuvieron la voluntad política necesaria para superarlo. La impotencia de las fuerzas democráticas para arrancarse la mordaza conservadora quedó en evidencia, una y otra vez, durante todo este tiempo. Hasta ahora. Vivimos una jornada histórica. El Parlamento se puso los pantalones largos frente a las corporaciones y dijo basta.

El decreto firmado por Videla y modificado por Menem para beneficiar la concentración monopólica de los medios de comunicación recibió una estocada profunda, al corazón, lo que explica la histeria de los voceros vergonzosos que hasta último momento defendieron lo indefendible, tratando de convencernos de que lo que había era mejor que lo que se viene. Videla no puede ser mejor que un Parlamento libremente elegido. Nunca. Esta revista apoyó la nueva Ley de Medios. Y estamos orgullosos de haberlo hecho. Nos pasamos la vida escribiendo contra los monopolios. Nos sentimos parte de una corriente histórica que defendió la libertad de expresión y el derecho a la comunicación popular desde siempre, desde mucho antes de que los Kirchner existieran políticamente. Por eso, cuando en estos meses leíamos los videographs hablando de la “ley mordaza” o la “ley K” nos sublevamos, nos indignamos, nos enojamos porque no se puede ser tan canalla.

Los que repiten sin saber, cuestionan sin leer y se oponen sin razonar son, apenas, eso. Tristemente, eso. En la madrugada del jueves, precisamente a la 1.14, 146 diputados aprobaron la media sanción de la nueva Ley de Medios. Falta el Senado. Falta vencer a Julio Cobos. Falta que la cámara más conservadora decida ponerse del lado de esta inmensa bocanada de aire fresco. Habrá que estar alerta. Todavía hay muchos que intentan confundirnos, equiparando libertad de empresa con libertad de prensa. Libertad del dinero con libertad de decir. Para los periodistas no es un día más. Es un día de felicidad. Nuestra verdad no es la verdad de las patronales para las que trabajamos. Hay que decirlo. Por una vez, la democracia le ganó a la dictadura. La información a la manipulación. Y la dignidad a la extorsión.

Nos vemos


Textos: Roberto Caballero, Revista Veintitrés

1 comentario:

Mery dijo...

Bueno Claudio, menos mal esto los reivindica un poco. La verdad estaba enojada con los periodistas, en las audiencias pude conocer uno que otro decente.
Ya la debés haber leído pero mi ponencia en un punto planteó algo parecido. cuando tenga el video te lo mando por mail.
Besos compañero!!!