Prensa opositora: manipulación o mani pulite
La semana pasada fue explosiva, sin dudas. Y los medios lo reflejaron para todos los gustos. Los editores tienen derecho a jerarquizar las noticias según sus intereses, ideas o convicciones. Un diario, por caso, puede dedicarle cuarenta líneas perdidas a la restitución del nieto 102 y llevar a tapa, en cambio, el brote paranoico de un periodista por el irresponsable derrape camorrero de un blogger. Esas decisiones son las que dejan al descubierto la línea editorial de un medio. Sería injusto exigirle a un diario procesista que reivindique los juicios a los genocidas, o pedirle a un periódico neoliberal que elogie la presencia de un Estado fuerte. Del mismo modo, sería inútil reclamarle a esta revista que no destaque la tarea incansable de Madres y Abuelas o que no celebre la intervención estatal frente a la prepotencia del mercado. Cada medio tiene derecho a informar desde su punto de vista, reflejarse en el espejo que mejor lo representa: unos alientan los monopolios y la tecnocracia ...