El juego de las restricciones
por Claudio Scaletta La economía permite algunos juegos, al menos en el pensamiento. El aumento de los salarios incentiva la demanda: si los trabajadores tienen más dinero en el bolsillo, consumen más. A la vez, el mayor consumo estimula la producción orientada a satisfacerlo: las empresas necesitan más trabajadores, cae el desempleo y mejora el poder de negociación de los asalariados. El proceso, en principio virtuoso, tiene dos contrapartidas. Como quien compra mano de obra tiene mayores costos, antes que reducir sus ganancias prefiere subir los precios de sus productos. Y como en el mercado se encuentra con una demanda pujante, porque los salarios crecen, los precios más altos se convalidan. El resultado final del ciclo, entonces, es que hay más bienes (crecimiento) y más empleo, pero también precios más altos que retroalimentan la puja distributiva. Se trata de un fenómeno que no es argentino, sino que sucede en todas las economías en expansión, aunque con divergencias en el...