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Mostrando las entradas etiquetadas como pesimismo

La envidia ¿no mató a Caín?

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Leemos a Daniel Guebel : " Los primeros años me proveyeron de la suficiente ilusión respecto de las posibilidades del mundo, pero no me habían cegado ante la evidencia de las diferencias más ominosas. De niño –niño de clase media instalado en una barriada suburbana– yo ya había reparado en la existencia de los pobres y había concebido un plan para hacerlos desaparecer del planeta. Supongo que mi plan no era parecido a los urbanísticos que acuna el ingeniero Macri en sus desvelos de potentado, o al menos lo impulsaba una causa muy distinta. Tuve oportunidad de ofrecerlo en tercero o cuarto grado, cuando la maestra dictó el tema en la hora de Redacción: “¿Qué voy a hacer cuando sea grande?”. Yo, redacté, me destinaba a ser presidente de la República. Cuando lo fuese, iba a comprar una máquina de imprimir billetes. Cuando la máquina a mi mando imprimiera la suficiente cantidad de billetes, con el dinero resultante iba a comprar otra máquina de imprimir billetes, y así sucesivamente h...

El optimismo no vende

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Si hay algo que demuestra la pulsión de vida de la sociedad humana es cómo se despierta cada día para vivir en medio de tanta calamidad pesimista. Sobre todo en las últimas semanas el oscurantismo noticioso del mundo, que no nos excluye, cunde por los intersticios de la realidad como una mortaja. Se funden los fondos, se funden las bolsas, se funde el empleo y se funde el futuro. Riesgos y males económicos y su retahíla de males físicos y humanos consecuentes abruman el mundo. Ni el capitalismo ni el marxismo resuelven nada. El populismo es una porquería; y el socialismo y los bancos. Y también el Estado que roba, según dicen los que roban más que el estado. Las voces de los sabios, si no ponen la lápida cavan el pozo. El pesimismo atrae porque hace lucir inteligente a un tonto. Y aquel que osa exhibir un poco de optimismo es desdeñado por incauto. No sé por qué últimamente percibo una gozosa inclinación argentina al pesimismo. ¿Y por qué no? Si la realidad que nos cuentan impone ese e...