28 de julio de 2016

Macri al gobierno, Tinelli al poder


Otro presidente que boludea dijo Alfredo Casero manifestando su enojo, casi en un eco con lo que había dicho Rial en su programa. Trato de pensar como los PRO, aunque no  puedo, creo que los puros debn sentir tanta indignación como los FPV cuando vieron que Lopez tiraba bolsos adentro del convento. Para el resto de los mortales, porque ahora, el país es PRO y el resto de los mortales, sentimos que Mauri esta para otra cosa.

Un rato antes, Rial había dicho  “Armaron todo detrás de esto, todo un trasfondo político. El propio presidente le dijo a Joaquín Morales Solá que estaba mal imitado y que Tinelli no se tenía que calentar si 30 mil tipos lo mataban en Twitter. Y Tinelli mandó a hacer un estudio para decirnos que eran trolls y estaba el PRO detrás de esto. O sea, el gobierno se encargó con dinero público, teóricamente, de destruir a un conductor de televisión. Durante dos o tres días de lo único que se habló fue de esto. No se habló ni de la inflación, ni del aceite que subía.”

Ellos se sacan selfies con sus smartphones y se divierten jugueteando con la alternancia de sus rostros en el Face Swap, para luego subir el videíto y las fotos a Snapchat. Una escena repetida que no merecería ninguna sorpresa ni reacción si se tratara de un par de adolescentes con tiempo libre durante las vacaciones de invierno. Pero se trata del presidente Mauricio Macri y del conductor más exitoso de la televisión argentina, Marcelo Tinelli.

Ambos personajes -dos de los más populares del país- se retrataron al finalizar una reunión en la quinta de Olivos convocada por el mandatario para "limar asperezas", luego de un cruce mediático y muchos trascendidos que los habrían enfrentado en los últimos meses; todo coronado con el modo satírico con el que se caricaturiza la figura presidencial en el segmento "Gran Cuñado" del exitoso programa "ShowMatch".

Tal como viene haciendo desde el inicio de su gestión, Macri decidió comunicar las alternativas de su cumbre a través de las redes sociales, esquivando el tradicional contacto con los medios, que se quedaron esperando una entrada o una salida de la estrella televisiva de la residencia presidencial que nunca se produjo por los lugares más frecuentes. Esa ruptura en el modo de comunicación habitual de la agenda institucional del Gobierno genera muchos rechazos de los opositores y de los propios medios, que perciben cierto desprecio oficial por el trabajo de los cronistas, desairados en la búsqueda de la primicia.

Pero el dato más importante es el impacto generado por esta "cumbre". Como si se tratara de un encuentro entre dos mandatarios, los programas de radio y televisión, así como las páginas web noticiosas estuvieron pendientes de los detalles y luego repitieron hasta el cansancio las imágenes difundidas a través de las cuentas oficiales. Pero pocos repararon en que el gesto presidencial puso en evidencia la preocupación por la magnitud del impacto que tiene la tarea del conductor a la hora de ironizar sobre la actualidad.

Nadie duda del enorme poder que tiene el humor y del rol que ha jugado y continúa jugando Marcelo Tinelli al comando de ese gran escenario de la realidad argentina que es su programa. Parafraseando al gran Enrique Pinti, bien podría afirmarse que pasan los años, pasan los gobiernos, queda ShowMatch. Y su poder de influencia continúa intacto.


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Con textos de Ambito.com