21 de agosto de 2016

Sistemas de salud en una economía inestable


En sintonía con el anuncio de la creación de la  Cobertura Universal de Salud (decreto 908/16), entiendo que se intenta promover un sistema que en lugar de financiar la oferta, se financia la demanda. En lugar de poner al Estado y a los efectores públicos para dar respuestas a los ciudadanos que no tienen obra social, están financiando al sector privado y de la seguridad social, para atender esos pacientes. Con esto, el gran negocio no es para la oferta, ni para la accesibilidad de la ciudadanía a la salud, sino todo lo contrario.

El Estado tiene la obligación de garantizar la salud universal, gratuita, integral, de todos sus habitantes, entendiendo que debe reconocer ese servicio como un derecho humano inalienable.

La desigualdad económica es la disparidad que permite a una persona ciertas oportunidades materiales, a la vez que se las niega a otra. Entender este concepto permite conocer cómo se produce el reparto del crecimiento y el desarrollo entre los distintos grupos sociales. Las distribuciones más equitativas suponen ser característica de las sociedades desarrolladas, mientras que las economías más atrasadas suelen tener un reparto de la renta y la riqueza más desigual.

Cuando se analiza la economía de un país se utilizan las variables macroeconómicas, dado que la variación de estas tienen impacto directo sobre el desarrollo económico y consecuentemente social. Entre las principales variables se encuentran: el gasto público y las medidas fiscales, las inversiones, la balanza comercial, el desempleo, la inflación, etc. Pequeñas modificaciones en cualquiera de ellas generan un gran impacto en un número no reducido de personas.  A la vez, estas variables están íntimamente relacionadas magnificando el impacto de su modificación. Por ejemplo, si el estado decide realizar una inversión; construyendo una ruta, se generan miles de puestos de trabajo, reduciendo el desempleo; y en el caso de requerir algún producto importado se altera la balanza comercial. De esto se deprende que pequeñas variaciones de la macroeconomía van a impactar en la sociedad y consecuentemente en la salud.

Argentina tiene un Sistema de Salud, distribuido entre un Sector Público, representado por los Hospitales  Provinciales, Municipales y Nacionales, un sistema de Obra Sociales, generado a través del aporte de los trabajadores y, por último, la Medicina Prepaga que son entidades privadas que reciben el aporte mensual directo de particulares, funcionando como un seguro médico. La articulación de estos, hace al correcto o incorrecto funcionamiento del Sistema de Salud en la Argentina.

Entender la división anteriormente descripta, facilita la compresión del impacto de la modificación de esta variable macroeconómica. Por ejemplo, si crece la tasa de desempleo es posible que personas que pertenecían al sistema de obra social pasen al sector público. Esto genera una demanda en un sector que de por sí puede estar saturado, haciendo la salud más inaccesible para el nuevo conjunto que compone los pacientes del sector público.

Lo mismo sucede con la precarización laboral. Cuando las condiciones laborales se flexibilizan puede que la cantidad y tiempo de cobertura médica se reduzca limitando el acceso a las obras sociales. En las economías inestables, la tasa de desempleo se modifica constantemente y el sistema de salud no lograr adaptarse a las necesidades de los pacientes que saltan de un sector hacia el otro limitando la asistencia médica de los desempleados.

La inflación es el aumento del conjunto de precios. No toda inflación tiene la misma composición ni las mismas causas. Por ejemplo la inflación puede estar generada porque el estado decide imprimir mas cantidad de billetes aumentando la base monetaria. En ese caso, el sector de la sociedad que recibe menor porcentaje de esa nueva base es el que se ve más perjudicado. Si por ejemplo, la emisión monetaria se entrega a sectores de clase media y baja esta inflación tiene un impacto relativo menor al que se espera para los valores nominales inflacionarios.

El problema se produce cuando la distribución no se realiza a favor de las clases más vulnerables y no se acompaña de aumentos salariales, ya que ahí se percibe el verdadero problema de la inflación, que es la pérdida de poder adquisitivo. Esto hace que las personas no puedan acceder a alimentos y medicamentos precarizando su situación y generando mayor mortalidad. La falta de una correcta nutrición genera un impacto directo e indirecto. El primero se produce por la falta de nutrientes, tales como vitaminas o minerales.  El indirecto se produce por el déficit nutricional y la consecuente depresión inmune. La respuesta a infecciones a las que nos enfrentamos cotidianamente, depende tanto del acceso a fármacos, como de una correcta nutrición que nos permite generar respuestas adecuadas.

La inflación podría no impactar en alimentos y medicamentos puesto que la misma podría generarse a expensa de otros bienes; pero, lamentablemente, en la mayoría de los casos tiene el mayor impacto en estos productos de extrema necesidad precarizando la situación de la de los más vulnerables.

El valor de cotización de las divisas se fija por una relación entre la demanda y oferta de las monedas. Mas allá de que es libre y depende del mercado cambiario tiene intervención del estado a través del Banco Central que compra u oferta dólares para lograr estabilizar los cambios de valores. Pero el Banco Central no es un fondo infinito; su continua participación podría, por ejemplo, reducir considerablemente las reservas de un país; lo que puede tener consecuencias muy negativas. Para que esto no suceda el Banco Central necesita tener una balanza comercial positiva.

Las economías inestables presentan continuamente modificaciones en su balanza comercial y los valores de las divisas y esto impacta directamente en los precios. La primera razón por la que sucede es por la necesidad de consumir  productos importados. La segunda razón es que los productos de fabricación nacional dependen parcialmente de insumos extranjeros en su proceso productivo.

Según la Asociación Argentina de Farmacia y Bioquímica el 50% de los medicamentos en la Argentina son producidos por empresas nacionales y los laboratorios locales son los responsables del 60% de las unidades totales comercializadas anualmente.  Es decir que, en Argentina, ante la modificación del valor de las divisas el 50% de los medicamentos que resultan importados sufren un impacto directo en sus precios. El otro 50% tiene una modificación parcial condicionada por los insumos importados necesarios para su fabricación.

Son varios los puntos de partida desde donde se puede iniciar una interpretación que relacione la economía y la salud. Mas allá de ello una posible conclusión es que, las sociedades son extremadamente dependientes de la economía y el impacto en la salud es prueba de ello. La falta de flexibilidad del sistema sanitario hace que no se pueda realizar una rápida adaptación, por lo que la estabilidad económica es necesaria.



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Sobre textos de Ignacio Aladro