No debería sorprendernos
Que los candidatos a diputados nacionales prometan gestiones por el bien de la provincia, tantas pero tantas, que seguramente se podrían construir réplicas de las pirámides de Egipto o emular las torres de Petronás o convertir las rutas nacionales que cruzan la provincia en un entramado de carreteras al estilo de San Francisco, California entre otras tantas. Pero no es así. Llegan y fuiste. Los oficialistas porque deben responder a mandos naturales y los opositores porque no consiguen la fuerza necesaria para impulsar sus proyectos. Es la dinámica legislativa. Ocurre en la nación y ocurre en todas las provincias.