17 de septiembre de 2009

Los que viven de rodillas, ven a sus enemigos como gigantes

El día después que la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de la nueva ley de medios, deja para todos, conclusiones. Desnuda de manera incontrastable las intensiones y sobretodo, marca claramente diferencias con los que se beneficiaron con años de dictadura. Dicho de otra manera, los oligarcas seguramente hoy habrán tomado dosis de ranitidina suficientes para poder digerirlo; mientras tanto y con una mirada retrospectiva vemos, ya más tranquilos, el largo camino recorrido.

Mientras el vicepresidente de la Nación utiliza, sin ningún rubor, sus oficinas del Senado para articular con las fuerzas de la oposición su asalto al poder. Mientras el multimedios Clarín reduce la larga travesía del proyecto de ley de medios audiovisuales a lo que ellos denominan con absoluta arbitrariedad, y despreciando olímpicamente a una gran gama de actores que vienen batallando por torcerle el brazo a la impunidad corporativa y a las herencias de la dictadura, “la ley K de control de medios”. Mientras el insigne demócrata Mariano Grondona conspira pública e impúdicamente desde su columna dominical en La Nación anunciando que el 10 de diciembre es la fecha límite y el fin de la cuenta regresiva. Mientras la Mesa de Enlace intenta recomponer sus filas después de un lockout fallido y De Angeli continúa con sus vociferaciones de incontinente verbal; mientras algunas de esas curiosidades argentinas siguen desplegándose ante los ojos de la sociedad, lo cierto es que somos testigos, y algunos, parte, de un debate fundacional para la propia democracia.

Extraña parábola retórica la que les permite tanto a los multimedios como a la oposición que ahora gira alrededor de Cobos, criticar despiadadamente un proyecto emanado de una larga y compleja discusión democrática que viene de los comienzos mismos de la recuperación de la democracia y que se profundizó en los últimos años a partir de la coalición por los 21 puntos.

Ellos se sienten a gusto con una ley de los esbirros de la dictadura que fue “mejorada” por el menemismo; en ella ven libertad de prensa y de expresión. En la nueva ley que busca reparar una ofensa histórica ven, en cambio, chavismo + totalitarismo + fascismo + estatalismo. Curiosas piruetas discursivas que no hacen otra cosa que poner de manifiesto los intereses que buscan defender utilizando todo su arsenal (que incluye, claro, chantajes múltiples, presiones, golpes de efecto, mentiras que ni ellos mismos creen).

Años de intercambios, de discusiones apasionadas, de intervenciones públicas, de estudios académicos, de foros desplegados por todo el país; años en los que una multitud muy diversa de actores fueron articulando sus puntos de vista alrededor de un mismo objetivo: democratizar la circulación de la comunicación deshaciendo el nudo que sobre la garganta de la democracia dejó la dictadura y aprovecharon las corporaciones mediáticas.

Porque otra mentira de aquellos que defienden la ley de la dictadura es reducir el proyecto presentado en el Congreso al mundo del kirchnerismo, como si fuese una creación autista del Gobierno, desconociendo que recoge, ese proyecto, la larga historia de la lucha por la democratización de los medios de comunicación. Ni la CTA, ni los diputados del SI, ni Pérez Esquivel, ni Víctor Hugo Morales, ni la propia Margarita Stolbizer (de cuyo proyecto se han sacado partes fundamentales para la nueva ley), ni el cineasta Campanella, ni la gente de Proyecto Sur, ni Martín Sabbatella, ni los diputados de Libres del Sur, ni muchos otros que han circulado durante estos días por el plenario de las comisiones para defender el proyecto o incluso para proponer nuevas enmiendas que lo mejoren, son parte del kirchnerismo.

Del otro lado, primó la endogamia: dirigentes políticos, periodistas de los medios con intereses afectados, lobistas y patrones que dieron rienda suelta a su idiosincrasia autoritaria. Muy contadas voces de académicos, laburantes o creadores los acompañaron.

Una sola cosa debe comprenderse, en especial Macri, que cree que este gobierno es fascista: solo los que viven de rodillas, ven a sus enemigos como gigantes.

Nos vemos


Sobre textos de Ricardo Forster.


2 comentarios:

DD dijo...

Al margen de la temática de la Ley de Medios (sobre la que todavía no redondeo una opinión definida), descreo en gran medida del kirchnerismo. Hago esta introducción para aclarar que, aunque nuestras opiniones sean distintas, valoro la riqueza de vocabulario con la que redactás.
Saludos,
Diego

El Conurbano dijo...

que grande que es Forster poeta. Eso.