27 de diciembre de 2016

Factor Peña


Leemos a Ignacio Fidanza

La salida de Alfonso Prat Gay del Gobierno tiene dos planos. Uno menor, que es su estilo arrogante que molestaba al núcleo de poder de la Casa Rosada, básicamente Mauricio Macri, Mario Quintana y Marcos Peña, como dejó en claro el jefe de Gabinete al hacer el anuncio, que se vivió en la Casa Rosada casi como un festejo.

Pero detrás de esa rivalidad menor de colegio inglés, se esconde un problema mayúsculo: La Argentina terminará el primer año de gestión Cambiemos con el déficit más alto de las últimas décadas. Según calculó el flamante ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, este año trepará al 5,3% del PBI si se le descuenta el ingreso extraordinario del blanqueo.

Prat Gay y varios integrantes importantes de la coalición oficial sostenían en privado que el origen del problema radicaba en el diseño del Gabinete que hizo Marcos Peña, que buscó atomizar el poder -con especial hincapié en Economía-, para evitar que surgiera la figura del superministro, tan habitual en una economía en crisis permanente como la argentina.

Esto pudo ser funcional para la interna del Palacio, pero demostró que era muy disfuncional cuando llegaba la hora de tomar medidas difíciles, es decir ajustar. Nadie se sentía responsable y el organigrama los respaldaba. Modernización, Producción, Transporte, Energía, Agroindustria, fueron escindidos de la habitual estructura del Palacio de Hacienda, que quedó reducida a dos secretarías, Hacienda y Finanzas.

Hoy se terminó de consumar esa lógica fractal. Ya no queda nada más para dividir.

La pregunta obvia es: ¿Si Prat Gay no tenía la espalda para forzar a los otros ministros del área económica a reducir el gasto, lo logrará Dujovne?

Hoy se terminó de consumar la lógica fractal de la atomización del poder que impuso Marcos Peña: Ya no queda nada para dividir en la estructura del Ministerio de Economía.
Los más inteligentes del Gobierno, hacen una lectura un poco más sofisticada: “Hoy quedó claro que el ministro es Quintana”. Es verdad que Luis Caputo, flamante ministro de Finanzas, hace rato que había establecido un canal directo con el vicejefe de Gabinete para tratar un tema que apasiona a ambos: la colocación de deuda. Como también es cierto que Macri había tenido más de un cortocircuito con Prat Gay por el control de la Tesorería.

Pero el problema es que Quintana sigue sin ser el ministro. Si lo que Macri buscaba era concentrar las decisiones en su vicejefe de Gabinete, una vía más clara era reunificar carteras bajo su mando y nombrarlo ministro.

Eso hubiera enviado a los mercados una señal de austeridad y de jefatura clara. Y hacia adentro le ponía un responsable claro, al problema que el Gobierno rehúye como la peste: La necesidad de hacer un ajuste mayúsculo en los próximos tres años.

Lo que ocurrió este lunes, más allá de la inteligencia y capacidad de Dujovne, parece enviar la señal contraria: El Gobierno ha decidido que el 2017 no será el año en que empezará a resolverse en serio el problema del déficit.

Esa intención expone la viga maestra de la experiencia macrista en el poder, que explica buena parte de lo que vivimos este año: Macri y Marcos Peña quieren ser los protagonistas felices de un Gobierno sin costos. Por eso, nadie le pone la cara al ajuste y se busca un esquema que diluya responsabilidades, como si fuera posible camuflar una reducción del gasto de varios puntos del PBI.

Primero se apostó a una recuperación mágica que disparara el crecimiento del país y en ese subidón se redujera la magnitud del ajuste, mientras se pedaleaba con deuda. Esto no ocurrió y ahora los especialistas están reduciendo incluso la proyección del rebote para el 2017. Ya nadie sensato espera un boom.

Lo que queda entonces acaso sea esperar el mismo mix de micro ajustes, pequeñas devaluaciones y endeudamiento, acompañado de negociaciones políticas para garantizar gobernabilidad, que disparan el gasto y neutralizan los moderados esfuerzos realizados. Si esto es así, no sería extraño que estemos presenciando uno de los últimos cambios, antes que llegue el cambio.


10 de diciembre de 2016

No es fácil gobernar

Estamos en un escenario post martes 6 12 donde los improperios parecen estar en el tapete; los improperios son propios de los incapaces y fracasados. “Al Gobierno le está faltando conducción política. Una jefatura táctica que establezca prioridades y organice los distintos frentes de batalla y negociación, que presione y afloje, y baje el martillo cuando haya que hacerlo.” Lo dijo Monzó y casi que lo exoneran, y lo siguen llamando “traidor”

Duele el protagonismo de Massa (el impostor), “quien se erigió este martes como un eje que articuló debates de cuestiones tan propias de un Gobierno como puede ser definir a que sectores se le aumentarán impuestos y que nivel de carga fiscal soportarán los salarios. Negoció con los distintos bloques de diputados, con el líder de la bancada mayoritaria del Senado y con los gobernadores. Eso, es una descripción bastante lineal de lo que se conoce como gobernar. Lo notable es que en esa ecuación estuvo ausente una figura habitual: El Poder Ejecutivo.” (La Política Online - Una derrota de primera magnitud)

A un año de haber asumido, el presidente Mauricio Macri sufrió su primer revés político a manos de una oposición que se unió para recordarle que para gobernar no sólo sirve tener un buen discurso con buenas intenciones o apelar a la voluntad de la gente.

Las cosas no suelen funcionar de esa manera en un país acostumbrado a las crisis cíclicas, a refugiar los capitales en el exterior y al pragmatismo llevado al paroxismo. Si a esto se le suma que el peronismo está afuera del gobierno, la situación se complica.

La primera señal de la complejidad de gobernar este país la ofreció la Cámara de Diputados de la Nación, que dio media sanción a un proyecto que mejora notablemente para los trabajadores las retenciones por el impuesto a las Ganancias.

Lo paradójico del asunto es que algunos de los voceros que fundamentaron la iniciativa tuvieron responsabilidad en la conducción económica de la gestión anterior. Por qué no lo hicieron antes es la gran incógnita.

En realidad, el debate sobre el impuesto que grava el salario de los trabajadores en un país donde magistrados y empleados del Poder Judicial están increíblemente exentos –más allá de cualquier argumentación jurídica que se quiera esgrimir como justificación− tiene larga historia. Desde las famosas, y nunca actualizadas, escalas porcentuales de progresividad en la retención del impuesto que implementó el ex ministro de Economía José Luis Machinea hasta la promesa quince años después de eliminarlo, corrió mucha agua bajo el puente.

Con el paso del tiempo y la inflación, sumado a la recuperación salarial de los últimos años, el pago del impuesto comenzó a incluir a más trabajadores, que con un sueldo apenas digno contribuyen al fisco.

El macrismo se cansó de decir en todas las tribunas que el salario no es ganancia y que en caso de ser gobierno lo anularía. No sólo no lo hizo en su primer año en la Casa Rosada sino que presentó un proyecto de ley que es más de lo mismo. Si la ley avanza en el Senado, el gobierno tiene la posibilidad de vetarla pero pagará un alto costo político a menos de un año de las elecciones legislativas de 2017 en las que se juega gran parte de su futuro político.

El problema es el mismo de siempre: un Estado al que no le alcanzan los recursos para atender sus gastos pese a que todavía no hay vencimientos de la millonaria nueva emisión de deuda soberana que el gobierno hizo este año y proyecta para el próximo. (u$s 121.229 millones del sector público no financiero y el Banco Central. INDEC, 2º Trimestre 2016)

Sin embargo, otras formas de ingreso son ignoradas. Según el Indec, en el segundo trimestre del año un 33,4% de la población económicamente activa, más de cuatro millones de personas, trabajaban en negro. Ese flujo marginal de la economía priva de millonarios recursos al Estado y perjudica a los trabajadores. ¿Por qué nadie postula una lucha seria y decisiva contra la economía en negro? ¿Hay permisividad oficial con algún grado de connivencia con las centrales sindicales?

Para hacer gobernable a un país la tarea principal debería ser la transparencia de su política y economía. Cuando eso no ocurre comienzan las dificultades y gobernar se hace cada día más complejo. De eso se trata.



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Con textos de Jorge Levit / La Capital

27 de noviembre de 2016

El dinero nunca duerme


Gordon Gekko, el personaje de Wall Street, dice “El dinero es una perra que nunca duerme. Está con un ojo abierto. Es celosa y si no lo cuidás y le prestás atención de cerca, te despertarás por la mañana y tal vez, se haya ido para siempre”. A la hora de cuidar la caja, los gobernadores están más despiertos que nunca; por eso Macri, en la reunión que mantuvo hace unos días con alguno de ellos, trató de seducirlos con más caja. En realidad, o mejor dicho la realidad del presidente -lejos de su idílica idea del poder- es que hace uso de la birome de una manera absolutamente discrecional. Ahi está el caso de Jujuy, que muchos ya la mencionan como la nueva Santa Cruz.

La convocatoria de Macri a un grupo de gobernadores buscando respaldo para la reforma política -que finalmente naufragó- y consensuar una postura común para que la modificación del impuesto a las Ganancias golpee lo menos posible las arcas públicas, no escapa a la lógica de Gekko.

Después de 12 años de hegemonía kirchnerista, la relación del Presidente con los mandatarios, en su mayoría opositores, no sólo selló un nuevo código en el trato y la negociación, sino que también tuvo su correlato económico y marcó un cambio en el vínculo fiscal Nación-provincias.

La apuesta de los jefes peronistas fue simple: hacer valer al máximo sus votos en el Senado, donde nada se aprueba sin su venia. Esto, a cambio de recursos -en especial, de distribución automática para garantizarse ingresos a futuro sin importar el color partidario del poder de turno- y un grado de mayor "independencia", como por ejemplo, obtener luz verde para tomar deuda en el exterior.

Macri entendió que la "gobernabilidad", palabra fetiche de la época, se comprende mejor puesta en números: Cristina Kirchner presidió el país con mayoría legislativa, y el apoyo férreo de al menos 17 de los 24 jefes provinciales; él apenas cuenta con cinco incondicionales y no maneja el Congreso.

¿Cuál es el balance en el salto del ciclo K a la era M? "Es cierto que ganamos cierta autonomía y tenemos un diálogo abierto, pero los números dan mal. Si la economía no crece, me parece que se complica", dijo el gobernador de Chaco, Domingo Peppo, que hubiera preferido "mayor energía" puesta en la obra pública y el consumo.

Sacudidas por el contexto nacional, todas las provincias están en "recesión técnica", según el Indicador Sintético de Actividad de las Provincias (ISAP) que elabora Federico Muñoz & Asociados, con datos actualizados hasta la primera mitad del año.

La evaluación de Peppo es compartida en general por el resto de sus colegas del PJ, en guardia en la previa de la pelea electoral de 2017. Celebran las instancias de discusión que les devuelven un protagonismo perdido, pero dudan del modelo económico.

La expectativa es moderada. En la agenda del federalismo, el Gobierno exhibe como una escarapela el acuerdo por la devolución del 15% escalonada de la masa de impuestos coparticipables que antes se retenía para financiar a la ANSES. Para este ejercicio se está liquidando el 3%, más otro 6% adicional en concepto de préstamo a tasa subsidiada. A fines de diciembre, habrán totalizado alrededor de $ 37.000 millones extra. En los cálculos oficiales, la restitución correspondiente a 2017 sumará $ 48.500 millones.

La Casa Rosada promete que las transferencias automáticas -sumando la coparticipación y el Fondo Federal Solidario (conocido como Fondo Sojero), que se nutre de los derechos de exportación al agro- treparán el año que viene a $ 765.000 millones, equivalente al 30% de la recaudación nacional. "Son tres puntos más respecto del promedio entre 2004 y 2015, que era de 27%", enfatiza un funcionario para subrayar que el macrismo pretende ser menos discrecional en el reparto de fondos.

¿Se dispararon entonces los envíos de coparticipación al interior con el nuevo esquema? No, hasta septiembre acumulan una suba nominal de 36% respecto de 2015, pero de apenas 0,1% en términos reales, según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). "Hay dos factores clave. Uno: la pérdida de fuerza de la recaudación por la caída de la actividad. Y dos: la reducción de la presión tributaria decidida por el gobierno nacional con impacto directo en la "copa" (como la modificación en Ganancias y la baja del IVA a jubilados y beneficiarios de planes) y en el Fondo Federal Solidario (por la rebaja de retenciones a la soja)". Se repite, una vez más, el dilema de la sábana corta.

Lo que sí se está generando es una incipiente inequidad entre las provincias. "Hay una coparticipación a tres velocidades", describe Walter Agosto, investigador principal de Cippec. Esto se da porque se generaron tres grupos. 1) Santa Fe, Córdoba y San Luis: fueron beneficiadas por el fallo de la Corte, reciben coparticipación plena y registran un incremento de 47% interanual en los giros. 2) la Ciudad de Buenos Aires: un decreto de Macri corrigió el coeficiente y ahora embolsa 252% más. 3) El resto: arribó a un pacto para recuperar el 15% total en cinco años, y crece a un ritmo de 36%.

En el Gobierno nadie los trata a los gritos pero sienten que les clavaron un puñal con el freno a la obra pública, pilar de la "década ganada". Sea por sospechas de corrupción, la meta de pisar el gasto o ambas, las cifras son elocuentes. Si se compara lo que va del año, con el mismo período del último año de mandato de Cristina, las transferencias no automáticas de capital al interior bajaron 30% en términos nominales y 49% en términos reales, según Iaraf.

Esa parálisis la sufrieron especialmente los distritos mimados, regados al calor del kirchnerismo con planes de infraestructura, como Buenos Aires, Chaco, Tucumán, Entre Ríos y, por supuesto, Santa Cruz. En el presupuesto que se debate en el Senado ya hay un cambio de prioridades: la cuna del modelo, comandada ahora por Alicia Kirchner, tendrá asignados 86% menos de fondos para proyectos y Jujuy, tierra del aliado radical Gerardo Morales, la nueva Santa Cruz subirá 367%.

En un año electoral, el Gobierno parece replicar la lógica anterior: poner plata en obras. Para 2017 en el presupuesto embolsan $ 48.227 millones, según consta en el anexo del artículo 11. Una tabla detallada a la que en el PJ bautizaron hace tiempo como "la planilla de la felicidad".

Y como el dinero nunca duerme, en la era Macri revivieron los ATN; este año, llevan ejecutados $ 2.529 millones, según informaron fuentes oficiales a El Cronista, y el propósito es llegar a $ 4.000 millones a fin de año. En el top ten figuran: 1º- Buenos Aires: $ 861.000.000; 2º - Neuquen: $ 180.000.000; 3º - Tierra del Fuego: $ 178.000.000; 4º - Santa Fe: $ 157.400.000; 5º - Corrientes: $136.000.000; 6º - Misiones: $ 120.000.000; 7º - Chubut: $ 118.500.000; 8º - La Pampa: $ 114.555.000; 9º - Entre Ríos: $ 107.200.000 y 10º - Mendoza: $ 105.000.000

Si bien los gobernadores pretendían que la partida asignada a los ATN se convirtiera en automática, Frigerio se opuso con el argumento de que ése no era su objetivo y, además, eran necesario modificar la ley 23.548. Como contrapartida, cedió un adicional de $ 5.000 millones para el fondo sojero, financiado por el 30% de lo que se recauda por retenciones al agro. De eso, las provincias a su vez coparticipan el 30% a municipios. Ahora, además de destinarse a obras de infraestructura social, se amplió el alcance a infraestructura productiva.

El gran auxilio para 13 provincias será una partida especial para suplir el rojo previsional. Se trata de los distritos que no transfirieron las cajas jubilatorias a la Nación y siempre debieron rogarle ayuda financiera al Poder Ejecutivo. Está previsto un monto de $ 8.000 millones a liquidarse en 12 cuotas equivalentes para 2017. Hasta ahora, la ANSES auditó a casi todas -excepto Santa Cruz y Chubut- para determinar el estado de las cuentas, el proceso de "armonización" y cuánto correspondería pagar. Se llegó a acuerdos con Buenos Aires, Formosa, La Pampa, Neuquen y Córdoba por los que se desembolsaron unos $ 8.500 millones correspondientes a 2016.

El "plato fuerte" de este año fue, por lejos, el regreso a los mercados de crédito externo. Las provincias no se quedaron atrás de la ola de endeudamiento y adquirieron préstamos por más de u$s 7.000 millones. Lo pudieron hacer por el aval del Ministerio de Hacienda, que no bloqueó la posibilidad y, por el contrario, en algunos casos la alentó.

Se enciende, eso sí, una alarma. Si bien los gobernadores argumentan que recurrieron a financiamiento para planes de infraestructura, algunos lo hicieron para refinanciar pasivos o gastos corrientes.


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Con textos de Jesica Bossi

20 de noviembre de 2016

Macri, Lavagna y la psicosis

Leemos a Luis Novaresio

Roberto Lavagna se transformó en un inesperado misil lanzado hacia el gobierno en su línea crítica de flotación. El respetado ex ministro de Economía de la Nación recurrió a su habitual tono mesurado para calificar con crudeza la situación económica del país. "Ya hemos tenido este tipo de modelo, con los militares y en los años '90, y no consigue dar resultados efectivos. Esperemos que haya tiempo de modificaciones y correcciones, pero hoy lentamente nos hemos ido deslizando hacia una política que ya conocemos", le dijo a este cronista en una entrevista radial.

La administración Macri no cabía en su enojo. Un ministro del Poder Ejecutivo propuso recordar trapos viejos sucios del ex funcionario. Hasta se malició rememorar el paso de Lavagna en la embajada de la Unión Europea y un supuesto ingreso de dinero privilegiado por esa función hasta que el jefe de gabinete calmó a los propios.

Marcos Peña encabezó con Alfonso Prat Gay la más templada respuesta y unificaron discurso: "Fueron expresiones poco reflexionadas", dijo el actual titular de hacienda. "Me sorprende su visión. Es propio de alguien que encabeza un lobby devaluacionista. No lo imaginaba haciendo la misma comparación que Bonafini diciendo que el gobierno de Macri es la dictadura", agregó.

La utilización de adjetivos en la política (¿en la vida pública?) argentina parece haber anulado la posibilidad de discutir las cosas. Los adjetivos han asesinado a los sustantivos. Probablemente la comparación de Lavagna sea irritante. Los militares eran Martínez de Hoz. Los 90 eran Domingo Cavallo. Nadie, de buena fe, puede comparar a Prat Gay con esos personajes. Uno gobernaba con la sangre y los fusiles del Estado. El otro, con superpoderes antidemocráticos delegados en el Poder Ejecutivo.

Lavagna planteó una metáfora para graficar y expresar su punto de vista de la situación. Sucede que vivimos en un momento de psicosis. Y ya explicaron los entendidos en psicoanálisis que el psicótico carece que capacidad de abstracción y desconoce la metáfora. Cuando dice "te voy a matar" no lo hace como imagen. Mata. Cuando dice que le falta el aire, recurre a un tubo de oxígeno concreto.

Es apasionante leer el escenario público de este momento con este prisma. El delirio no tiene límites. Amado Boudou reclama honestidad y no se pone colorado. Los dueños de Argentina por 12 años y de la arbitrariedad en el manejo de la obra pública piden ahora que se audite el destino de los pesos estatales. A ellos les cabe el diagnóstico de la negación de la realidad y podrían inaugurar una categoría de los que pasan por la administración pública: el psicótico del poder.

Un sector del kirchnerismo no se enteró de que perdió las elecciones. Y de que la alternancia republicana es más sana con el recambio de signo político. Pero al actual gobierno, la confrontación de Lavagna, lo endulza para su propia psicosis. A Cambiemos le apasiona ver hablar a Boudou o a Cristina destilando rencor porque cree que con este desatino le alcanza para negar sus fallos, torpezas e irregularidades. Que no se equivoque Macri: no se hace gestión con la sola memoria de la herencia.

Superemos los adjetivos. Vayamos a los sustantivos que enumeró el ex ministro de Eduardo Duhalde y Néstos Kirchner: Argentina vive una etapa de alta inflación, caída del consumo y de la producción y por ende de recesión, tasas de interés muy altas y ausencia de inversión. ¿Dijo algo que no fuera cierto? ¿Podemos convertir en metáfora la calificación de militares y "cavallos" y ver el fondo?

Este año cerraremos con una inflación que portará un número cuatro en la primera de las dos cifras del valor. Los indicadores privados coinciden en que la producción, toda, ha caído en sus diferentes ramas. El consumo sigue en baja y la pobreza ha aumentado. Las tasas de interés no caen a menos del 25 o 26 por ciento. ¿Mintió Lavagna?

El propio presidente sabe que no fue así. Si no, no se explica la felpeada que le propinó a sus ministros responsables de la obra pública y a los (des)controladores de la actividad del Estado en materia de precios de productos básicos de la canasta familiar. María Eugenia Vidal fue, otra vez, la encargada de advertirle a Macri que si la obra pública no se hace sentir en la calle ya, el riesgo de la comezón del primer año de gobierno es enorme. "Obra pública es trabajo, consumo y paz navideña", le habría dicho la gobernadora a su jefe político.

Respecto de quienes deben atenuar las consecuencias de los monopolios u oligopolios que manejan las principales góndolas de productos de consumo masivo, las esperanzas son escasas. Cuenta un empresario mediano que le dijo al Secretario de comercio de la Nación Miguel Brown que es inadmisible que un litro de leche se pague cuatro pesos ya producido, once en algunas PYMES que lo comercializan directamente y veinte en los grandes supermercados. El funcionario respondió (porque aunque no se le conozca la voz públicamente, es bueno decir que tiene el don del habla) que "de a poco el mercado se va a ir acomodando".

El Pro parece haber cambiado su marcha en temas prometidos en campaña. En la semana en que se instaló el día de la mentira para recordar lo dicho en el debate presidencial y que, en mucho, no se cumplió (de paso: enojémonos con los incumplimientos y no con el debate que debe realizarse siempre. Aunque algunos, enojados ahora, hayan abandonado en el primero de ellos), se anuncia el envío a sesiones extraordinarias del nuevo proyecto de impuesto a las ganancias. Allí vuelve a aparecer el factor Sergio Massa. El líder del Frente Renovador y cabeza del equipo que integra Lavagna vuelve a tener los números suficientes como para conseguir la aprobación. El gobierno está dispuesto a negociar con él los montos (se habla de sueldos a partir de los 60 mil pesos que tributarían), siempre y cuando el ex intendente de Tigre acompañe la reforma política y otros proyectos oficiales.

Mauricio Macri se encamina hacia su primer año de gobierno. Ha exorcizado claramente el fantasma de la Alianza de Fernando de la Rúa. Sin embargo, la ausencia de respuestas en temas concretos como la situación social lo obliga a resolver ya en pos de los que peor la pasan con la misma presteza que atendió el reclamo de corporaciones económicas, como las mineras y financieras.

La psicosis de algunos opositores no autoriza a pensar el camino de la propia. La herencia merece una respuesta. Es en los tribunales. La administración del país está para mejorar la calidad de vida, promover mayor inclusión y pavimentar el camino de un proyecto de futuro.



13 de noviembre de 2016

Santa Fe, probable catarata electoral

Si hasta hace 30 días aparecía casi como una certeza el desdoblamiento de los turnos electorales, hoy esa opción se modificó y el propio gobernador admite entre los suyos que se tomará al menos 60 días para analizar a fondo los escenarios. Los efectos no serán neutros.

Para entenderlo: si la Casa Gris decide que las elecciones a concejal, presidente de comuna e intendente de algunas ciudades medianas sean en fecha diferente a las de diputado nacional, en enero se iniciará el calendario con la convocatoria, en febrero empezará la rosca por las listas y en marzo la campaña comenzará a planear.

En ese marco, los santafesinos deberán ir a votar en cuatro oportunidades: Paso y generales provinciales y nacionales. Un dislate que encontrará a los ciudadanos escuchando en verano a los candidatos en campaña.

Imagino votando el año próximo en abril-junio-agosto-octubre. Y algo más: si el proyecto de necesidad de la reforma de la Constitución Provincial es aprobado, en 2018 deberán elegirse convencionales constituyentes.

Hoy no sólo que la sociedad no está involucrada en la cuestión preelectoral sino que ninguno de los partidos y/o frentes, incluido el oficialismo, tiene candidato a mano. Al Frente Progresista una candidatura de Antonio Bonfatti a diputado nacional le solucionaría todos los problemas: el ex gobernador fue el más votado a diputado provincial en los comicios de 2015.

Pero Bonfatti hoy no parece demasiado dispuesto a dejar la Presidencia de la Cámara de Diputados para largarse a una campaña que, sabe, le instalará una agenda temática muy dura de parte de la oposición, tras las acusaciones que debió soportar de Elisa Carrió y el programa de Jorge Lanata.

Por lo pronto, Lifschitz dice que al menos un ministro de su gabinete podría ser candidato. Todas las miradas convergen ahí en Maximiliano Pullaro, quien, sin embargo, siempre está sometido al subibaja del cargo que ocupa. Pero aparece aquí otra línea de acción: no pocos radicales quieren que Bonfatti sí o sí sea el candidato. "Está muy bien en las encuestas, es el que más mide en la provincia, puede haber caído un poco en Rosario", razonan.

La verdad, que para los amigos del Frente Progresista es un dilema el tema del desdoblamiento. Como hay radicales PRO, radicales socialistas, radicales libres (lo que demuestra la amplitud de criterios políticos del centenario partido) quieren tocar las campanas y al mismo tiempo estar en la procesión; Corral y otros quieren que se desdoble para no romper los dos frentes donde “actúa”.

Mientras tanto, la reforma de la Constitución Provincial sigue a paso firme. El gobernador evalúa proyectar en la reforma constitucional la limitación de los mandatos legislativos a dos períodos y que los jueces de la Corte Suprema de Justicia también estén no más de ocho años. Además una reforma constitucional que no contemple limitación de mandatos no tiene demasiada razón de ser.

Como el antón pirulero, cada cual atiende su juego ya que para que sea aprobada se necesita una mayoría especial de senadores y diputados, y es difícil que voten a favor de algo que se les puede volver en contra con la limitación de mandatos. Por eso, los 8 años de duración serán hacia adelante, desde el 2019.

Al fin, el 2017 y las listas de candidatos serán (sin elementos trágicos) como la mítica Puerta 12 de la cancha de River: apurados y a los empujones. Pero con la reforma constitucional, si se aprueba la limitación de mandatos, lo mejor estaría por venir. De lo contrario, todo será más o menos lo mismo.


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Sobre textos de Mauricio Maronna

1 de noviembre de 2016

La gran deuda

Según datos oficiales del Ministerio de Economía, concluido el segundo semestre del presente año, la deuda interna y externa del Estado en moneda nacional y extranjera era de 245.505 millones de dólares. Se trata de datos preliminares, que aún deben ser ajustados, pero que son un reflejo de la realidad en cuanto al endeudamiento del país, constituyendo esa cifra el 55% del PBI, incluyéndose además los bonos emitidos para pagarle a los fondos buitre, como así también lo que todavía se adeuda a un reducido grupo de bonistas que no ingresaron a los canjes de deuda.

En el mes de septiembre del año pasado, antes de la devaluación de diciembre e incluyendo lo adeudado a los fondos buitre, el total de la deuda era de 239.959 millones de dólares, un equivalente al 43,7% del PBI de ese entonces. De tal modo tenemos que en un breve lapso el endeudamiento se acrecentó algo más de 5.000 millones de dólares, a pesar que en ese lapso se realizaron importantes emisiones de deuda.

Es que, la devaluación licuó la deuda en pesos, de manera especial lo correspondiente al Fondo de Garantía de la ANSES que cuenta con un importante volumen de bonos en moneda nacional ajustables por el CER, y del Banco Central por los anticipos dados en pesos.

Pero además, como fue reducido el cálculo del PBI en dólares y el gobierno a su vez emitió más bonos y letras, el endeudamiento se expandió 12 puntos del PBI.

De los 245.505 millones de dólares del total de la deuda a fines de junio pasado, una gran parte de la misma es en títulos públicos, sumando 167.911 millones de dólares, adeudándose además 19.000 millones de la misma divisa a organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial, y aun cuando no existen otros detalles en el informe anticipado, se estima que otra importante parte de la deuda corresponde a obligaciones con el Banco Central por las reservas que se vinieron usando para el pago de deuda y por los anticipos al Tesoro nacional, ANSES y otros organismos públicos.

De tal manera en los últimos 54 meses y tras los canjes de deuda, como consecuencia de las devaluaciones, el estancamiento y la caída de la actividad económica, junto a la toma de deuda con altas tasas de servicio, la deuda pública subió 50.000 millones de dólares, pasando del 38,7% al 55,5% del PBI.

Si se retrocede al año 2005, veremos que la deuda ascendía a 154.271 millones de dólares, arrojando como resultado que el aumento hasta ahora fue de 90.000 millones. Suma que no incluye lo que deben las provincias, que estaría en el orden de los 20.000 millones, y tampoco la deuda del Banco Central en Lebac tanto en pesos como moneda extranjera, que estaría en el orden de los 40.000 millones de dólares.

De tal manera, la suba de los intereses en el gasto público y en proporción a la recaudación produjo otro fuerte sacudón, ya que según lo detalla la Asociación de Presupuesto, de enero a agosto de este año los intereses de la deuda pública ascendieron a poco más de 98.000 millones de pesos, nada menos que 77,6% más que los intereses pagados hace un año.

En otros casos puede quedar margen para la discusión política de los objetivos perseguidos, pero en cuanto a la deuda no existen más alternativas que las de los números, y los mismos en ese caso son lapidarios. De 2005 en adelante, es decir durante 10 años, la deuda pública creció 90.000 millones de dólares, a razón de 9.000 millones promedio por año.

Lo que sí cambió son los acreedores, pues se redujeron los montos con los organismos financieros internacionales, siendo reemplazados en cambio por organismos locales como la ANSES y PAMI -dinero de los jubilados-, Banco Central, Banco Nación, y cuantas cajas hayan estado al alcance.

Habrá que aguardar ahora el informe oficial definitivo, que según se presume, puede llegar a ser aún más contundente que estos datos preliminares.

Addenda

Aldo Pignanelli dixit → "Lo que más preocupa es el altísimo nivel del endeudamiento, que ya se dio este año, se va a dar el año que viene y se va a dar en 2018. A esto hay que agregarle que no se prevé superávit de la balanza comercial, sigue habiendo un dólar atrasado y el Banco Central hace equilibrio para financiar el déficit y formar Lebacs para que no haya tanta base monetaria. Es una falacia el argumento del Gobierno de que el nivel de deuda actual con respecto al PBI es bajo, ya que si se toma toda la deuda bruta completa hoy es el 50 por ciento del PBI, y en eso no están incluidas ni las provincias ni el sector privado, que si se los suma, hay que hablar del 70 por ciento. En diciembre de 2001, cuando fuimos al default, la deuda total de todo el sector público era el 42 por ciento del PBI."


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Leido en La Opinión de Rafaela / La Política On Line

26 de octubre de 2016

¿Por donde empezar con la cuestión social?

por Daniel Muchnik

El drama es de larga data. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?.¿Pasó de ineptitud y falta de corrección política a otra etapa similar que se fue multiplicando?. ¿O se aplicaron malas estrategias económicas?. Quedan en suspenso las respuestas fiables. Sin embargo hay algo acuciante, urgente: ¿Cómo ir reduciendo el drama social en la Argentina que se arrastra por décadas ?

El Ministerio de Seguridad informa cada semana del descubrimiento permanente de "talleres de trabajo clandestinos" y asegura un inmediato procedimiento policial y penal.

Hasta aquí todo bajo control, todo según las obligaciones oficiales, pero el delito de la clandestinidad tiene inmensas raíces, por supuesto ocultas. A un taller clausurado surgen otros diez. El interrogante es si la clandestinidad es acaso la respuesta a la presión fiscal, a los altos costos laborales , a los caprichos de los gobernantes, a una economía endiablada.

O tal vez sea un capricho de empresarios con hábitos delincuenciales. Es un circuito peligroso e inacabable.

¿Qué cantidad de actividades productivas funcionan para la economía ‘blanca‘, en esa que cumple exhaustivamente con la ley, es decir con las obligaciones y los deberes y cuántos en la economía negra? Más allá de que se repitan las confesiones en privado de empresarios que aseguran que si se cumpliera punto a punto con la ley el emprendimiento no podría existir.

Este es uno de los rostros que se resisten a ver en la Argentina de estos días. Y que también se conocen en otras partes del mundo, en Latinoamérica y en el Asia.

La falta de trabajo lleva a la desesperación y por desesperación se aceptan condiciones infrahumanas para conseguir comida y alojamiento. Naturalmente el trabajador esclavo, desamparado, pierde toda perspectiva y comprensión de su realidad y la de sus semejantes. No está agremiado, no tiene ideologías ni pertenencias. Ni protección de ningún tipo social, sanitario.

Integran el mundo de los ‘nadie‘. Son parias que se abrazan a cualquier político populista ‘salvador‘ que les de la mano. Ingresan en el rincón sórdido de la marginalidad o de la violencia.

Este año, a nivel nacional, siguiendo cifras oficiales, se perdieron casi 90.000 puestos de trabajo en el sector privado. Esto tuvo como compensación el crecimiento de monotributistas y personal de bajos ingresos con tiempo parcial . El bajón se compensó con espacios laborales en el Estado. estrategia debatida hasta hoy.

A mediados de 2016 se contaban casi 8 millones y medio de trabajadores en el sector privado y 3 millones cien mil en el sector público.

Uno de cada cinco personas activas en el país tiene problemas de empleo y el empleo en negro afecta a 4 millones de ciudadanos. En ese empleo en negro se deben contar a los trabajadores sometidos a presiones y condiciones.

Una pregunta que no tiene respuesta fácil porque parece hipócrita, aunque no lo fuera, es ¿quién ampara a los trabajadores que operan en condiciones de esclavitud, si se les quita ese trabajo inhumano?. El Estado no contesta o bien le pasa los expedientes al Ministerio de la Producción.

¿Está en condiciones ese segmento del Estado de proteger y de guiar a los que se quedaron sin techo, ni comida, ni ingresos aunque sean mínimos?. Sin fábricas, sin inversiones, sin proyectos, el empleo no existe.

En estas últimas oportunidades no hubo manifestaciones callejeras de los trabajadores esclavizados, protestanto por los cierres de los talleres como ocurrió hace años. Una ironía estigmatizante digna de los escritores naturalistas franceses que no volvió a repetirse.

En este proceso hay varias historias que se superponen. Una es la persistencia de la ‘economía negra‘ en el país, la ilegal.

Con el arribo de la democracia, en la década de los ochenta, e incluso años después se afirmaba que la economía subterránea, la que no se veía, era tan significativa y abultada como la ‘blanca‘, esa que cumplía con sus obligaciones fiscales.

Muchos economistas no desmientieron este paradigma. Esa increíble esquizofrenia económica es uno de los problemas más serios que viene cargando el país desde hace muchísimo tiempo.

El blanqueo lanzado por el Gobierno posiblemente solucione una parte del desborde ilegal, no todo. El blanqueo, un segmento de la larga cadena, por sí, no iluminará mejor empleo masivo, no conseguirá que el empleo se regularice en todo lo que se desea. Ni se pretende que así sea.

Según un trabajo del investigador Jerónimo Montero Bressan, tras los resultados de una investigación que realizó el Ministerio de Trabajo, la informalidad se manifiesta en toda la industria de la indumentaria en la Argentina.

Las fábricas y talleres registrados no diseñan y no tienen vínculos con la comercialización . La mayoría de ellas trabajan sólo para marcas deportivas multinacionales, otras elaboran ropa de moda para empresas de altos volúmenes de ventas y otras compañías pueden presentarse a licitaciones.

Aún en esos casos los salarios en esta área, en la escala industrial nacional son uno de los más bajos. Es así por la existencia de trabajadores informales o ‘en negro‘. Tal como lo reconoce la Cámara de la Industria Argentina de la Indumentaria cerca del 70% de los empleados es informal. De allí la mínima escala remunerativa.

Los talleres informales o ‘clandestinos‘, con 3 o 10 trabajadores son los más numerosos. Los especialistas hablan de "trabajo forzoso" y de la "reducción a la servidumbre".

¿Sabe el actual gobierno por dónde empezar o cómo encontrar paliativos inmediatos?. Está todo dicho tras el paso del tiempo: la única solución limpia e inmediata es el empleo.

24 de octubre de 2016

Macri y el costo de contener la inflación

Contener la inflación ya le costó al Central más de $ 100.000 millones. Con un aumento acumulado de precios del 32,8% en los primeros nueves meses del año, el BCRA tomó el desafío de controlarlos a través de la política monetaria. Desde que asumió al frente de la entidad, Sturzenegger aumentó un 120% la emisión de Lebac.

"En el mundo se ha derrotado a la inflación porque los bancos centrales se han hecho responsables de la tarea de reducirla, y sus instrumentos han mostrado ser suficientes y los resultados contundentes", dijo el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, a fines de agosto en una disertación en Tel-Aviv, durante los días más álgidos de cruces con el ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay por el control de la suba de precios.

De acuerdo con la lectura del funcionario, avalada por el presidente Mauricio Macri, la inflación se controla a través de la política monetaria, con un ojo puesto en el rojo de las cuentas públicas. La tensión para bajarla, entonces, se centra en la negociación entre las necesidades de financiamiento del Tesoro y lo que el BCRA debe imprimir para financiarlo, lo que pone a Prat-Gay y Sturzenegger en la misma mesa con un lápiz afinado.

El titular del Central, entonces, usó como estrategia la emisión de Lebac, que le permite absorber los pesos circulantes, dar señales respecto de la expectativa futura de inflación y mirar de reojo el tipo de cambio. Desde que fue designado al frente de la entidad, el 12 de diciembre de 2015, el valor nominal de colocación aumentó un 120%, al saltar de $ 296.181 en diciembre a $ 652.600 a comienzos de este mes.

Ahora, en ese salto, ¿cuánto pagó la entidad en intereses?

Federico Furiase, economista del Estudio Bein y Asociados, calculó que los intereses devengados durante 2016 fueron $ 112.000 millones de pesos por emisión de Lebac.

"Hubo un esfuerzo del Banco Central para producir una desaceleración de la expansión de la base monetaria. La bajó del 41% interanual en diciembre al 28% interanual en octubre. La contrapartida de esto es que, para bajar la inflación, hubo un crecimiento del stock de letras. Se pasó de un 57% de la base monetaria en enero, al 88% en septiembre pasado", aseguró el especialista.

Martín Kalos, directo de EPyCA Consultora, calcula que los intereses efectivamente pagados por el Central desde diciembre de 2015 a principios de octubre de 2016 alcanza los 71.912 millones de pesos, y esto si se tiene en cuenta únicamente lo cancelado por la entidad y que a su vez fue emitido durante la gestión de Sturzenegger. "Lo que pagó el central representa el 10,9% de la base monetaria", indica el especialista.

En 10 meses, a la gestión de Macri le costó controlar la inflación el mismo monto que el Estado invertiría actualmente en 65,2 millones de asignaciones universal por hijo, o 12,7 millones de jubilaciones mínimas. Equivale al 211% de lo que AFIP recaudó por impuesto a las Ganancias en septiembre. O el 134% de lo que le salió cancelar los contratos de dólar futuro que heredó del kirchnerismo.

Furiase considera que, en el corto plazo, "para que la política monetaria contractiva y el poco margen que tiene el Gobierno para bajar rápido el déficit fiscal tengan cierta consistencia en la baja de la inflación, se requiere que la construcción de 'reputación' del BCRA en el tramo corto de la curva de pesos vía la señal de una tasa real bien positiva", genere "'credibilidad' en que la inflación se va a desacelerar hacia las metas. Esto permitiría alinear incentivos hacia una rotación gradual de la cartera de los bancos desde las Lebacs cortas del BCRA hacia los bonos del Tesoro del tramo más largo de la curva de pesos, algo que permitiría estirar la carga de vencimientos de Lebac". Cambio de portafolios.

Kalos, por su parte, alerta sobre la cantidad de letras emitidas para los próximos meses e incluso para el año próximo. "El Central ya tiene emitidas, de acá al año que viene (a 250 días como máximo), $ 621.475 millones, que es el 94% de la base monetaria. Si no renovaran la deuda que tienen emitida sólo por Lebac, tendrían que emitir la misma cantidad de dinero que ya hay en circulación hoy. Eso no va a pasar, pero significa dos cosas: por un lado, que no emitieron a fuerza de prometer emisión futura (que pueden patear, pero tiene un límite eventualmente); y por otro lado, que para evitar la mayor demanda de dólares (y la presión devaluatoria), pagaron tasas altas de interés (aunque eventualmente, por la aceleración de la inflación, volvieron a ser negativas; al principio eran positivas en términos reales). La Lebac es deuda que tarde o temprano se paga, y que fue emitida supuestamente para 'contener la inflación' (porque, erróneamente, el BCRA cree que la única causa de la inflación es, en definitiva, la emisión) pero que no logró bajarla. Sí logró contener la presión devaluatoria, aunque veremos por cuánto tiempo", analizó.

Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores, define a la perfección el circulo perverso de bajar la inflación. "La inflación es producto del alto déficit fiscal, y además por todo lo que costó cancelar los contratos de dólar futuro. Por todo eso hubo mucha emisión monetaria y se usaron las Lebac para bajar, que a su vez te generan interés, y que tenés que emitir para volver a pagar. Es un poco perverso el círculo".




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Con textos de Estafanía Pozzo, Cronista Comercial

16 de octubre de 2016

Senadores de Santa Fe, el discreto encanto de la chequera

La constitución provincial de Santa Fe dice que senadores y diputados pueden otorgar subsidios; en rigor, el artículo 55 en su inciso 22 expresa lacónicamente: «conceder subsidios» (como atribución del poder legislativo). La cuantificación de esas atribuciones para el ejercicio 2017 es asi: los senadores tienen $ 653.509 por mes y los diputados $ 202.500 por mes. Hay diferencias, no solo en los montos, sino en el espacio geopolítico donde se mueven; los senadores en cada departamento y los diputados, en toda la provincia.

Aquí hablamos de otra cosa. Hablamos del invento de Bonfatti (cuando era gobernador) llamado Fondo de Fortalecimiento Institucional y que consistió en una suma absolutamente discrecional para que cada senador reparta entre instituciones. Para entender como, cuando y porque, hay que analizar que función de los senadores de nuestra provincia desde la perspectiva política, no desde la labor legislativa.

Constitucionalmente se elige un senador por departamento, lo que los convierte en el “gestor directo” de las necesidades de su departamento. Recuerdo que durante los gobiernos de Reutemann (1999-2003) y Obeid (2003-2007) los senadores provinciales llevaban al Ejecutivo las necesidades de infraestructura de sus departamentos para ser presupuestados. Pero también, hay que decirlo, era una cuestión de premios y castigos del senador para con los intendentes y presidente de comunas. No tenían otro premio los senadores, más que la longevidad parlamentaria logrado con el respaldo de una falla constitucional: reelección indefinida.

Desde el 2007, la cosa no es así (el poder territorial), aún a costa de no tener mayoría en ésta cámara, Binner sufre el poder en el retardo de leyes importantes para su gobierno. Por eso Bonfatti, sobre la experiencia anterior, decide implementar este fondo y que constituye en la práctica, un discrecional manejo de fondos públicos por parte de los senadores. Es decir, a cambio de esos fondos -que aseguran éxitos legislativos en leyes fundamentales- los senadores no opinan ni llevan inquietudes estructurales para la confección del presupuesto. «Para  algo están los nodos» dijo alguien. Los senadores tranquilos, como una especie de semidioses, reparten a troche y moche.

Como siempre hay una explicación para todo lo que es inexplicable para el común de los mortales, Bonfatti salió a defender su invento basado en la fisura constitucional “llevaran soluciones rápidas a entes gubernamentales y sociales que la burocracia estatal demorara más de la cuenta (...) cuando recorro la provincia, veo que hace falta reparar algo en una escuela o como me ocurrió hace poco, veo un teatro en problemas porque el viento le voló las chapas y hay que repararlo urgente. El gobierno provincial no dispone de la inmediatez para decir: ‘Manden 60.000 pesos para repararlo’, tenemos que hacer un expediente y eso demora meses (...) como los senadores conocen la realidad de los departamentos, sean oficialistas o de la oposición, en la medida en que se plantean necesidades, este fondo nos va a permitir dar respuestas inmediatas”…”

Desde que se implementó el FFI esto es lo que le toca a cada Senador en el reparto.

2013 → $ 14.185.000 = a $ 746.580 cada uno/año → $ 62.215 por mes
2014 → $ 63.076.000 = a $ 3.319.790 cada uno/año → $ 276.649 por mes
2015 → $ 88.045.000 = a $ 4.633.950 cada uno/año → $ 386.162 por mes
2016 → $ 110.297.000 = a $ 5.805.105 cada uno/año → $ 485.759 por mes
2017 → $ 149.000.000 = a $ 7.840.000 cada uno/año → $ 653.509 por mes

Mucho se habla por estos días de la poca transparencia en el manejo (tanto la entrega, como la rendición, click en el link de más abajo para verlo) de estos fondos; cuando uno no tiene para repartir hace lo que puede, es decir, uno no se puede preguntar si es justo o injusto; pero cuando uno tiene para repartir, puede caer en actos de injusticia. Y digo esto, porque el amor de cada senador por su lugar de nacimiento no lo pierde, tan así es que en el caso del senador de mi departamento (General Obligado) sobre 117 subsidios otorgados de Enero a Mayo de este año, más de 40 fueron a parar a instituciones de su ciudad natal. Nada. Un detalle.

Aqui el listado, eso si, le faltan los montos



9 de octubre de 2016

Macri y Santa Fe: oferta y demanda

En el diario La Capital hace unos meses, una nota era equívoca. Agentes inmobiliarios se quejaban y peticionaban para que el Estado regulase alquileres. Vana ilusión cuando es la oferta y la demanda la que regula, en mercados como el argentino y, particularmente, el fenicio mercado rosarino, el costo del alquiler de locales comerciales. El periódico reflejaba la queja y era esta, la queja, una ilusoria petición intervencionista, aparecida ante la falta de comisiones de venta. Todo es oferta y demanda. Ni bien ni mal. Así es. Así somos. El domingo, 2/10/16, la tapa del diario reflejaba un crecimiento sostenido por las leyes de mercado: oferta y demanda.

En octubre de 2016 es esta ley la que regula las posibles listas para candidatos en las elecciones del 2017, las de medio término, y es necesario atender al mercado. Algunas puntualizaciones no se pueden obviar, son curvas peligrosas que están advertidas, pero que deben señalizarse claramente.

En el 2017 quien debe ganar es Mauricio Macri. Quien debe emerger triunfador es él. En todo el territorio. No debe ser un triunfo de María Eugenia Vidal, Rodríguez Larreta o Schiaretti, sus más claros aliados. Macri. Punto.

En nuestro territorio su elección no debería depender de una figura mediática, como el Midachi, sino que necesitan alguien que lo represente y se sepa: votamos a Mauricio. Ese hombre es, según los hechos y los dichos, Luciano Laspina, actualmente diputado nacional con vencimiento de mandato en el 2017. Detrás de Laspina se transparenta Macri. El veteranísimo concejal y ejecutor fiscal Jorge Boasso ha sido varias veces representante radical y frentista, con diferentes matices, pero es una personalidad controvertida y su triunfo sería de Boasso, no de Macri. Boasso sueña con ser diputado nacional y que termine su estadía (20 años) en el Palacio Vasallo.

Algo parecido ocurre con el santafesino José Corral, que tiene más pergaminos: intendente electo, reelecto y figura del radicalismo nacional. Evidenciaría una alianza y un triunfo compartido, no de Mauricio en exclusiva. En esa discusión aparecen dos nombres. Mario Barletta y Omar Perotti. El caso de Barletta es singular. El santafesino fue y es radical, pero actualmente no es del riñón del PRO Cambiemos. En orden de cercanía Corral, Barletta y Boasso están lejanos en relación a Macri/Laspina, pero esto no es matemática ni geografía. La oferta y demanda está en la mirada del PRO Cambiemos y el utilitarismo del Congreso nacional, eran una ilusión en el 2013. En el 2017 crecerá en diputados nacionales por simple saldo vegetativo.

Conviene mirar el 2013. Binner, Barletta, Ciciliani, Javkin. El Frente Progresista colocaba, en aquellas elecciones 4 sobre 9 posibles diputados nacionales. Binner era el progresista mimado. Diversas contingencias, destinos personales y una errática conducción frentista ha puesto en sitios diferentes a los cuatro que votó la provincia. El 2017 ilumina los restos del naufragio colectivo. Se lee bien: naufragio. Cómo pudo/puede el progresismo terminar expuesto a las acusaciones de Carrió y argumentar el abandono que hicieron, impiadosamente, de Margarita Stolbizer con aquella "boleta corta·" del 2015 conforman dos mochilas que no podrán descargar muy claramente.

Los estrategas mencionan a Omar Perotti como posible aliado de Macri; aún con las leyes de la oferta y la demanda es arriesgado. Ha sido el peronista más votado en el 2015. Es cierto que ha sido preK, luego "Si Cristina" y finalmente posK. Es senador nacional, si quiere, hasta el 2021, por un disparatado peronismo que aceptó las listas decididas por los muchachos camporistas. Se le reprocha no ejercer el mando territorial y especular demasiado. "Algo debe hacer" en el 2017. Una alianza del peronismo oficial con Macri no parece posible, aún para Omar Perotti, líder en supervivencia.

El Frente Renovador es un claro fenómeno de mediatización y simpatía televisiva. Alejandro Grandinetti, diputado nacional, pretende ser intendente y/o gobernador en el 2019 y todos coinciden en que "algo debe hacer" en el 2017. Sergio Massa y su alter ego, Graciela Camaño, saben que deben crecer en los pagos del Brigadier. Oscilan desde la payasada que alguna vez hizo Felipe Solá (promesa de renunciar para volver a postularse) hasta un silencio poco conveniente. El clamor popular es "hagan algo". Algunos aliados de Massa en el territorio sostienen que Diego Giuliano (el concejal) sería una buena opción. Lo de María Granata espanta pero es política santafesina, es oferta y demanda.

A sólo título de inventario. Existe, partidariamente, Rubén Giustiniani. Algo debe decidir Antonio Bonfatti, es el presidente del PSP argentino. Alicia Ciciliani es la socialista más conocida en el país. Javkin habla o muere en el intento. Lifschitz es el gobernador, debe opinar y, acaso, subirse al caballo del 2017, la provincia hoy es suya. Mónica Fein prende velas para llegar al 2019, la ciudad de Rosario hoy no es totalmente suya. Sin tanto deterioro deshoja la margarita del capricho la arquitecta Bielsa y Agustín Rossi, con todo el deterioro, asegura que tiene 200.000 votos.

Un candidato a diputado nacional, según la ley de oferta y demanda, llega al Parlamento con 145.000 votos y 15 millones de pesos para la campaña.



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Con textos de Raúl “Bigote” Acosta

7 de octubre de 2016

Macri y la lluvia deseada

El gobierno nacional salió a capturar deuda en pesos y consiguió una letra de $ 50.000 millones a 5 años, al 18% anual, terminada dicha colocación la letra subió de precio y hoy rinde el 17% anual. Coloca semanalmente deuda en dólares a una tasa del 3% anual al plazo de 180 y 360 días. Salió a captar U$S 2.500 millones de euros, y pago una tasa del 3,875% a 5 años, y del 5% a 10 años. La emisión de deuda en abundancia, le permite financiar el tesoro que manifiesta una brecha enorme entre ingresos y gastos.

Esta claro que el gobierno tiene una imagen internacional que consigue lo que desea en los mercados mundiales. Esto no exime a las empresas privadas, que han realizado colocaciones exitosas, y que ya se financian a tasas del 5% anual, o como el caso de YPF a tasas del 3,6% anual.

Las provincias argentinas han logrado colocar unos U$S 6.000 millones en lo mercados mundial a plazos promedios de 7 años, y con tasas que rondan el 7,5% anual.

Concluyendo, una de las promesas prometidas en campaña por el oficialismo es que argentina volvía al mercado internacional de crédito. Lo hizo con gran volumen, y el mundo no le mezquino financiamiento. Las tasas a las que se coloca deuda fueron decrecientes, y daría la impresión, que en la medida que se muestren números fiscales más ordenados, la tasa seguirá bajando.

Las consecuencias de estas colocaciones de deuda, se ven en el mercado accionario, con un gran volumen de negocios y precios decididamente a la suba.

El ingreso de monda extranjera al país, hace que el peso se revalúe, y esto ayude a tener índices de precios en niveles bajos. Si a esto le sumamos, una política restrictiva de pesos del Banco Central, el resultado son índices de precios bajos, tasa alta, y tipo de cambio real en caída.

No hay plan antiinflacionario que no deje consecuencias no deseadas. Hoy la argentina esta carísima en dólares. Con el tipo de cambio actual resultara imposible que muchos productos puedan ganar mercados mundiales. Las restricciones a la importación deberán ser más severas, en un contexto de precios internacionales bajos, versus precios nacionales en suba, y con alta presión tributaria.

El gobierno deberá trabajar en ganar competitividad y productividad, de lo contrario el país seguirá cerrado en materia de comercio al mundo. Toda la apertura financiera, tendrá como contracara las restricciones comerciales.

En materia de salarios, esta semana quedaría cerrada la negociación del gremio empleados de comercio, el sueldo básico sería de $ 12.900 con un aumento anual que totalizaría el 38% anual. Quedaría como antecedente un bono de fin de año de $ 2.000, cifra que es testigo de lo que suceda con el resto de los gremios en el mercado.

Lo mejor de la semana. Argentina sigue colocando deuda en todas las monedas, a plazos más largos y tasas más bajas. Se abre la posibilidad de que los créditos a hogares sean a más largo plazo, y tasas atractivas. Esto podría generar un alto crecimiento de cara al año 2017.

Lo peor de la semana. El gobierno nacional por ahorrarse U$S 1.000 millones, envió una pésima señal al sector agropecuario y no bajo el 5% de retención a la soja. Si le faltaba ese dinero, podría conseguirlo a una tasa del 5% anual, y el costo de la rebaja de retenciones era de U$S 50 millones, cifra que se repagaría sin problemas, dado que el sector agropecuario extendería la frontera de producción, y el derrame de dicho dinero en el mercado generaría un fuerte aumento de la recaudación tributaria. Una pena que los representantes del campo y el gobierno no pensaran esta alternativa.

Lo que más preocupa. Pasa el tiempo y el gobierno no detiene el déficit fiscal. El gasto no para su marcha alcista. Desea colocar un impuesto a las ganancias personales, que en su escala más elevada tenga una alícuota del 40%. La voracidad del Estado preocupa, y si bien han bajado tributos, la presión tributaria sigue elevada.

Pueden llover dólares, pesos y euros, si no son bien invertidos, lo que hoy es fiesta, se puede convertir en pesadilla mañana. Por ahora, y solo por ahora, los mercados se embriagan con este arribo de fondos a la Argentina.


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Con textos de Salvador  Di Stéfano

2 de octubre de 2016

Macri y las reformas del estado

Siempre me pregunté que quiso hacer Macri con el llamado Ministerio de Modernización. Y no es por lo que cobra el ministro, sino por las funciones y las decisiones. Me pasa lo mismo con el Ministerio de Gobierno y Reformas del Estado de Santa Fe. No vi reformas, solo la generación de más cargos políticos. No es otra cosa. Binner recibió un estado con 100.676 empleados, le entregó a Bonfatti (2011) con 114.433 empleados y éste le entrego a Lifschitz (1015) un estado con 130.081 empleados.

Vuelvo a Macri. En  la campaña electoral que lo depositó en el poder, Mauricio Macri desplegó toda una batería discursiva que hizo foco en la necesidad de reformular el rol del Estado y, una vez que asumió, decretó que el Estado que recibió estaba destruido y lleno de ñoquis; una pesada carga que había que alivianar con políticas públicas claras destinadas a mejorar la calidad de vida de la “gente”.

Por un lado muchos de sus funcionarios, con su historia declarativa, abrevan en la idea de un Estado chico y eficiente, pero por otro se incrementó el número de ministerios, secretarías y subsecretarías. Quizás más por necesidad que por convicción, el gobierno hasta aquí ha mantenido más de lo que ha desmontado del modelo anterior.

La pretensión de Macri de reformar el Estado (al igual que los socialistas) significa el agregado de más funcionarios que se deben preguntar diariamente que cosa hacer. Es deseable que todos los líderes se preocupen por la eficiencia en el manejo de los recursos. Macri no es la excepción. Los Kirchner tampoco lo fueron. El problema es cuando en el altar de la eficiencia se incineran otros valores, como la equidad o la justicia. La creación de un Ministerio de Modernización puede transmitir inicialmente la idea de una jerarquización de las tareas o funciones a él asignadas.

Dos reconocimientos se imponen: 1) No hay una sola idea verdaderamente innovadora en la creación del ministerio ni en sus funciones. 2) Importa más el hacer que el decir, y aún es temprano para evaluar el hacer de Macri y el ministro (Andrés) Ibarra. En el Estado hubo unos 11.500 despidos y se anunció que habrá más. Sin embargo, a partir de diciembre, el número de ministerios, secretarías y subsecretarías es mayor.

Los ciudadanos no cuentan empleados públicos ni ravioles en un organigrama: sencillamente sopesan a su modo el tipo de servicios o bienes públicos de los que disfrutan. Por eso fue juzgado el kirchnerismo, y por eso será juzgado Cambiemos.

Tal vez, tanto en Binner como en Macri, la idea de la modernización tiene que ver con el concepto previo de “la pesada herencia”. La denuncia de la herencia recibida forma parte del ABC de la política, y no sólo en Argentina. La única que no ha tenido la posibilidad de utilizar ese recurso fue Cristina Fernández. Por eso ella volvía siempre a los 90.

Lo que resulta llamativo en el uso macrista del recurso es que hacia afuera conserva el tono en la promoción del turismo y la inversión que fuera diseñado por el ex ministro Meyer, que pinta una Argentina muy diferente a la del discurso de Macri del 1º de Marzo. Las dos cosas no pueden ser ciertas a la vez. Pero además, en muchos indicadores, Argentina ha retrocedido respecto de esa misma herencia. Es muy sofisticado el tipo de comunicación que demandan políticas que apelan al sacrificio en el corto plazo para obtener beneficios mayores en el mediano y largo. Y la comunicación no es el fuerte de este gobierno.

Las reformas que pretendieron achicar el Estado no condujeron al Estado mínimo. Podría haber sido peor. El gobierno de Macri es más PRO-negocios que sus antecesores. Si uno repasa las declaraciones de la mayoría de sus funcionarios en los últimos 10 años, tendrá una cabal medida de lo que realmente piensan. Medidas como la baja en las retenciones, el bloqueo legislativo a la ley antidespidos y la quita de subsidios con el tarifazo consecuente parecen ir en esa dirección. Sin embargo, otros funcionarios, con otras ideas, y a partir de otras medidas, también juegan.

Quizás más por necesidad que por convicción, Macri ha mantenido más de lo que ha desmontado del modelo anterior. Claro, no alcanza este argumento para ofrecer contención a las 150.000 familias que han perdido un empleo, ni a los nuevos pobres que tenemos a partir de la devaluación, la caída de la actividad y la inflación.


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Con textos y conceptos de Diego Gantus, Licenciado y Doctor en Ciencias Politicas de la UNR


29 de septiembre de 2016

Que hacemos con la policía de la provincia de Santa Fe

Hoy estuvo la Ministro de Seguridad de la Nación en Santa Fe anunciando la llegada de efectivos de Gendarmería a 11 ciudades de la provincia. Los federales ya están en Rosario, Santa Fe, Santo Tomé, Venado Tuerto, Reconquista, Rafaela, Arroyo seco, Villa Gobernador Gálvez, Funes, Villa Constitución y en San Lorenzo.

24 de septiembre de 2016

Macri y Susana (o cuando la justicia cede a la presión política)

El pedido del ojo por ojo es un camino equivocado; el recurso al que debemos recurrir es a la Justicia, ya que la venganza nos lleva a la muerte como sociedad. La única forma de escapar del estado de terror es aceptar las leyes y no transgredirlas.

22 de septiembre de 2016

Santa Fe, obras prometidas que no vendrán

¿Que esperaban radicales? Doce años lleva el socialismo gobernando la provincia y doce años llevan los radicales reclamando más participación en la toma de decisiones. Cansados, un sector, en la cumbre de Gualeguaychú voto para tener poder con Macri. No lo tienen.

21 de septiembre de 2016

Sangra Santa Fe: informe sobre el maltrato de la policía de Santa Fe

El Ministerio Público de la Defensa de Santa Fe presentó ayer el informe del Registro de Torturas y Tratos Crueles con casos violencia institucional denunciados el año pasado en la capital provincial y el norte santafesino. Según el trabajo, 130 personas denunciaron en 2015 más de 300 delitos contra los derechos humanos cometidos por personal de fuerzas de seguridad.

7 de septiembre de 2016

El gobierno nacional quiere tomar el control de la policía santafesina

Cruje la seguridad y la política de seguridad de Santa Fe. Hace poco terminó el censo policial que encaró el Ministerio de Seguridad de la Provincia tiró como resultado que, el 31,9 por ciento de los agentes posee sobrepeso, que va desde uno hasta 10 kilogramos de más, mientras que el 17,3 por ciento padece obesidad, sobre un universo de 20.300 policías.

3 de septiembre de 2016

Macri y los paradigmas

Con textos de Raúl “Bigote” Acosta

En la Nueva Revista Socialista, de reciente aparición (agosto 2016, número 1) la ensayista Beatriz Sarlo, en un artículo con su firma (Izquierda democrática y Estado) ubica a Mauricio Macri en un "cul de sac". Centra su análisis en "Pobreza cero". Se pregunta sobre el futuro de quien presenta un desafío infinito. No existe la pobreza cero, siempre es relativa. No existe el cero. Impecable análisis. La señora Beatriz sabe usar su torreta de marfil.

En un reportaje concedido por Sergio Berenztein, el brillante analista insiste: Mauricio Macri es un enigma antes que un paradigma. Argumento: suma fragmentos radicales, peronistas, y de semejante "pastiche" deberá salir algo.

Parten de un punto real. La existencia de Macri. También de una constatación: no hay doctrina y/o programa y tanto el, como su entorno, no son fáciles de encorsetar según discursos. No hay una línea filosófica, argumental. Hay una vida como dirían los españoles: "de derechas".

Macri es, ideológicamente, sencillo. Es un hombre "de derechas" y si bien no puede sostener un desarrollo teórico es impecable su paso de tigre. Es tigre, aunque no pueda explicarlo. Mauricio Macri aparece después de un populismo demasiado explícito. Después de un relato de la cotidianeidad donde la épica reemplazó al análisis y los éxitos se quedaron en anuncios. Macri no configura una salida diferente por sí, por sus actos, y es notorio que necesita ése enemigo para consolidarse. Tal vez para resolver sus enigmas. Sus dudas. Vamos, sus contradicciones.

El mercado interno y el internacional; la relación con el trabajo. El desarrollo con el viejo y querido capital, tan anónimo como antes (pese a la información global). Las Bolsas, los precios internacionales y la distribución de tareas en un mundo que no es el de su adolescencia, ni siquiera el mundo donde triunfó su papá. Se esquivan enunciados.

El total de sus colaboradores no da suma cero y es visible. Radicales socializados y radicales conservadores. Conservadores de viejo cuño. Peronistas traficados y otros livianos. Enamorados del poder y viejos vengadores de castas. Tecnócratas. Iluminados. Amigos verdaderos y de los otros. Bienaventurados y comparsas. Bastantes pelajes similares que vuelan en bandada. Desde Patricia Bullrich a Duran Barba hay largas historias diferenciadas. Macri no condensa paradigmas. Acaso los divide, aleja y agiganta. Su triunfo por el voto popular pone en el Ejecutivo nacional a la suma de sus acompañantes que se niegan a una condensación: centroderecha democrática. Sería tan fácil…

¿Qué significa Capital y provincias en su imaginario presidencial? ¿Qué indicadores son los suyos para las leyes económicas, la legislación laboral, los dueños de la tierra, los recursos naturales y el siglo XXI? Está claro que intenta sostener el equilibrio democrático en la palabra pública. También que el espacio de la centroizquierda no está ocupado y, según la deformación de algunos de sus consejeros, es CFK quien debe ocuparlo. Eso, aún para quien nada sabe, es la perpetuidad de su costado o peor, por su fracaso el retorno K, con el que los voceros de Macri amenazan cada tanto.

Lo que nadie puede ocultar es el vacío nacional y popular, socialista, socialdemócrata, progresista; al destino lo distraen los minúsculos grupos de izquierda democrática, verdaderos centros ocupacionales, buscadores de una banca, un sueldo, una supervivencia sin lustre ni epopeya.

Macri es un faro. Hace falta otro faro, no oportunistas de los cargos. Los egoísmos, las ineptitudes e ineficacias azotan a la centroizquierda.

No es bueno el panorama nacional, las variables, la esperanza. Un misterio y un vacío. Desde Rosario o sea: desde la provincia de Santa Fe, otra pregunta, casi un silogismo que encierra la respuesta en su elaboración. El socialismo no condenó explícitamente al populismo K. Mauricio le ganó al populismo K. El socialismo combate al gobierno de Mauricio. A Macri le resulta cómodo y sencillo entender las cosas cuando se presentan de este modo. El gobierno provincial no es amigo de Macri y fue buen amigo, casi amigo, tibio contrincante K. Esas fueron sus variantes témporo espaciales. Si la grieta existe (y existe, claro que si) entonces Binner/Lifschitz, Bonfatti/Fein y Lifschitz/Fein no son amigos, ni amistosos ni simpáticos para Mauricio. No condenaron a los K. Amigos son los radicales. Enemigos claros los del peronismo K. Enemigos para pactar los peronistas de provincia de Buenos Aires. El equilibrio político argentino está en un aviso clasificado: Compramos paradigmas buen estado, nunca taxi.





27 de agosto de 2016

Santa Fe, datos duros: se importan latas de jardinera del Líbano y de maíz de Tailandia

La apertura de las importaciones le pega fuerte también a las producciones regionales. A la preocupación por el aluvión de productos industriales durante el primer semestre del año, se le sumó un mayor ingreso de alimentos que ya afecta gravemente a la producción primaria de la provincia. Así lo acredita un documento elaborado por el Ministerio de la Producción provincial y la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), en el marco del Observatorio de Importaciones.

Del informe, presentado en la sede de la Asociación Empresaria de Rosario, se desprenden algunos datos que sorprenden: el queso crema -traído de Estados Unidos, Francia y Reino Unido-, aumentó un 238% y el ingreso de pollo trozado subió un 1224%, importado de Brasil. La comparación es contra mismo período del año pasado.

Qué productos ingresaron y de dónde vienen

La importación de frutas y verduras, tales como la frutilla y la zanahoria son las que más afectan a los productores de la provincia. La importación de zanahorias, por ejemplo, creció en un 90.487%, y pasó de 8.000 kgs durante el año pasado a 7.247.320 M de kgs en 2016. La producción llegó de Brasil y Chile.

:: La suba interanual de importaciones de frutilla, provenientes de Polonia, China y Marruecos se incrementó un 423%. “La región, y la parte productiva de Coronda, en 60 o 70% funciona en base a la economía frutillera”, describió el intendente de la localidad santafesina, presenta en la presentación.

:: La importación de bondiola, proveniente de Dinamarca y Brasil, trepó un 404%, y pasó de los 507.943 kgs importados el primer semestre del año pasado, a los 2.562.122 M de kgs, en igual período del 2016. Chañar Ladeado, Venado Tuerto, Carcarañá, Correa, Zavalla, Rosario y Totoras; las zonas afectadas.

:: La ingreso de latas de ensalada jardinera, de países como Taiwán, Francia, China y Líbano, registró un alza del 415%. Las zonas más afectadas: Santa Rosa de Calchines, Pavón Arriba.

:: La importación de naranjas, provenientes de países vecinos como Chile y Uruguay, representó un incremento interanual llegó a un 16.766%. Es decir, en todo 2015 ingresó un lote de 21.000 kgs, mientras que de enero a julio de 2016 la cifra trepó a los 3.542.087 M de kgs.

:: La producción de pollos fue la más afectada ya que el ingreso de productos de Brasil representó un incremento de hasta 1.332% interanual, afectando a localidades como Serodino, Esperanza, Santa Fe, Gálvez, Avellaneda y San Lorenzo. Mientras que entre enero de 2015 y mayo del año pasado ingresaron un total de 69 toneladas de pollo trozado, en igual período de este año se registró la importación de 988 toneladas del mismo producto.

:: La industria porcina también se vio afectada por las importaciones en lo que va del año. Desde enero a mayo de 2015 las operaciones de carne de cerdo contabilizaban un 2.083 toneladas, mientras que en igual período de este año la cantidad de carne de cerdo importada ascendió a 3.693 toneladas, lo que significa una suba interanual del 77%.

:: El informe detalla que el aumento de las importaciones en el rubro heladeras creció interanualmente un 258%. Según las estadísticas de Fisfe, en el primer semestre de 2015 se importaron un total de 16.880 unidades, mientras que en igual período de este año la importación de heladeras superó los 60.400 aparatos. Las localidades más afectadas fueron Rosario y Villa Gobernador Gálvez que se vieron afectadas por la entrada de heladeras procedentes de Brasil, Polonia, Turquía y China.

:: El ingreso al mercado argentino de licuadoras afectó casi en su totalidad a la ciudad de Granadero Baigorria al registrase una suba del 126% interanual en la importación de ese electrodoméstico con productos provenientes de China.

:: La importación de calzado fue el rubro que afectó a más ciudades santafesinas. Con una suba del 35% interanual localidades como Pavón Arriba, Tortugas, Cañada de Gómez, Rosario, Venado Tuerto y Arroyo Seco se vieron afectadas.



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Fuente: Punto Biz / El Ciudadano

21 de agosto de 2016

Sistemas de salud en una economía inestable


En sintonía con el anuncio de la creación de la  Cobertura Universal de Salud (decreto 908/16), entiendo que se intenta promover un sistema que en lugar de financiar la oferta, se financia la demanda. En lugar de poner al Estado y a los efectores públicos para dar respuestas a los ciudadanos que no tienen obra social, están financiando al sector privado y de la seguridad social, para atender esos pacientes. Con esto, el gran negocio no es para la oferta, ni para la accesibilidad de la ciudadanía a la salud, sino todo lo contrario.

El Estado tiene la obligación de garantizar la salud universal, gratuita, integral, de todos sus habitantes, entendiendo que debe reconocer ese servicio como un derecho humano inalienable.

La desigualdad económica es la disparidad que permite a una persona ciertas oportunidades materiales, a la vez que se las niega a otra. Entender este concepto permite conocer cómo se produce el reparto del crecimiento y el desarrollo entre los distintos grupos sociales. Las distribuciones más equitativas suponen ser característica de las sociedades desarrolladas, mientras que las economías más atrasadas suelen tener un reparto de la renta y la riqueza más desigual.

Cuando se analiza la economía de un país se utilizan las variables macroeconómicas, dado que la variación de estas tienen impacto directo sobre el desarrollo económico y consecuentemente social. Entre las principales variables se encuentran: el gasto público y las medidas fiscales, las inversiones, la balanza comercial, el desempleo, la inflación, etc. Pequeñas modificaciones en cualquiera de ellas generan un gran impacto en un número no reducido de personas.  A la vez, estas variables están íntimamente relacionadas magnificando el impacto de su modificación. Por ejemplo, si el estado decide realizar una inversión; construyendo una ruta, se generan miles de puestos de trabajo, reduciendo el desempleo; y en el caso de requerir algún producto importado se altera la balanza comercial. De esto se deprende que pequeñas variaciones de la macroeconomía van a impactar en la sociedad y consecuentemente en la salud.

Argentina tiene un Sistema de Salud, distribuido entre un Sector Público, representado por los Hospitales  Provinciales, Municipales y Nacionales, un sistema de Obra Sociales, generado a través del aporte de los trabajadores y, por último, la Medicina Prepaga que son entidades privadas que reciben el aporte mensual directo de particulares, funcionando como un seguro médico. La articulación de estos, hace al correcto o incorrecto funcionamiento del Sistema de Salud en la Argentina.

Entender la división anteriormente descripta, facilita la compresión del impacto de la modificación de esta variable macroeconómica. Por ejemplo, si crece la tasa de desempleo es posible que personas que pertenecían al sistema de obra social pasen al sector público. Esto genera una demanda en un sector que de por sí puede estar saturado, haciendo la salud más inaccesible para el nuevo conjunto que compone los pacientes del sector público.

Lo mismo sucede con la precarización laboral. Cuando las condiciones laborales se flexibilizan puede que la cantidad y tiempo de cobertura médica se reduzca limitando el acceso a las obras sociales. En las economías inestables, la tasa de desempleo se modifica constantemente y el sistema de salud no lograr adaptarse a las necesidades de los pacientes que saltan de un sector hacia el otro limitando la asistencia médica de los desempleados.

La inflación es el aumento del conjunto de precios. No toda inflación tiene la misma composición ni las mismas causas. Por ejemplo la inflación puede estar generada porque el estado decide imprimir mas cantidad de billetes aumentando la base monetaria. En ese caso, el sector de la sociedad que recibe menor porcentaje de esa nueva base es el que se ve más perjudicado. Si por ejemplo, la emisión monetaria se entrega a sectores de clase media y baja esta inflación tiene un impacto relativo menor al que se espera para los valores nominales inflacionarios.

El problema se produce cuando la distribución no se realiza a favor de las clases más vulnerables y no se acompaña de aumentos salariales, ya que ahí se percibe el verdadero problema de la inflación, que es la pérdida de poder adquisitivo. Esto hace que las personas no puedan acceder a alimentos y medicamentos precarizando su situación y generando mayor mortalidad. La falta de una correcta nutrición genera un impacto directo e indirecto. El primero se produce por la falta de nutrientes, tales como vitaminas o minerales.  El indirecto se produce por el déficit nutricional y la consecuente depresión inmune. La respuesta a infecciones a las que nos enfrentamos cotidianamente, depende tanto del acceso a fármacos, como de una correcta nutrición que nos permite generar respuestas adecuadas.

La inflación podría no impactar en alimentos y medicamentos puesto que la misma podría generarse a expensa de otros bienes; pero, lamentablemente, en la mayoría de los casos tiene el mayor impacto en estos productos de extrema necesidad precarizando la situación de la de los más vulnerables.

El valor de cotización de las divisas se fija por una relación entre la demanda y oferta de las monedas. Mas allá de que es libre y depende del mercado cambiario tiene intervención del estado a través del Banco Central que compra u oferta dólares para lograr estabilizar los cambios de valores. Pero el Banco Central no es un fondo infinito; su continua participación podría, por ejemplo, reducir considerablemente las reservas de un país; lo que puede tener consecuencias muy negativas. Para que esto no suceda el Banco Central necesita tener una balanza comercial positiva.

Las economías inestables presentan continuamente modificaciones en su balanza comercial y los valores de las divisas y esto impacta directamente en los precios. La primera razón por la que sucede es por la necesidad de consumir  productos importados. La segunda razón es que los productos de fabricación nacional dependen parcialmente de insumos extranjeros en su proceso productivo.

Según la Asociación Argentina de Farmacia y Bioquímica el 50% de los medicamentos en la Argentina son producidos por empresas nacionales y los laboratorios locales son los responsables del 60% de las unidades totales comercializadas anualmente.  Es decir que, en Argentina, ante la modificación del valor de las divisas el 50% de los medicamentos que resultan importados sufren un impacto directo en sus precios. El otro 50% tiene una modificación parcial condicionada por los insumos importados necesarios para su fabricación.

Son varios los puntos de partida desde donde se puede iniciar una interpretación que relacione la economía y la salud. Mas allá de ello una posible conclusión es que, las sociedades son extremadamente dependientes de la economía y el impacto en la salud es prueba de ello. La falta de flexibilidad del sistema sanitario hace que no se pueda realizar una rápida adaptación, por lo que la estabilidad económica es necesaria.



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Sobre textos de Ignacio Aladro

15 de agosto de 2016

Macri, no es la tormenta que asusta, sino el destino


con textos de Julio Bárbaro

Me asombra la cantidad de seguidores del Presidente que entraron a dudar sobre el mañana. Simples votantes o importantes funcionarios, muchos, demasiados, observan con recelo el rumbo que a la nave colectiva le imprime el nuevo timonel. No es la tormenta lo que asusta -las aguas convulsionadas nos tienen acostumbrados- sino el destino, las supuestas playas donde el liberalismo económico nos haría felices.

Es el primer triunfo electoral de la derecha liberal, aunque desde ya que no su primer intento de imponer un modelo de sociedad. De hecho, en los tiempos de Menem el rumbo económico era el mismo que hoy elige Macri, uno de los tantos errores garrafales cometidos por el peronismo. Y ni hablemos de los golpes militares, siempre fueron liberales y siempre terminaron en el más rotundo de los fracasos. Y ojo que ahí no era el peronismo ni los sindicatos ni el pueblo el que los molestara en su ejercicio del poder. Del 76 al 83 generaron deuda y miseria. Con Menem profundizaran ese rumbo, y ahora pareciera que lo quieren intentar de nuevo.

Conflicto eterno de nuestra sociedad, el puerto representa el comercio y se impone sobre el interior que expresa a la producción. La producción es trabajo y genera renta, el comercio destruye la producción y genera desocupación. Llegamos a fabricar aviones, pero la izquierda kirchnerista terminó comprando vagones usados y hasta los durmientes en el extranjero. La producción genera trabajo, comprar afuera produce coima. Nunca terminamos de ponernos de acuerdo en que es lo que necesitamos producir para generar la riqueza que nos permita ser una sociedad integrada. Todavía algunos creen que el rumbo lo gestionan las leyes del mercado. Tan viejo y gastado como el sueño de la revolución proletaria.

El debate sobre cuál fue el factor que determinó nuestro atraso no parece resolverse. Nosotros opinamos que el peronismo fue el gran integrador de la sociedad, no dejó ni deuda ni marginalidad; ellos piensan que esa distribución de la riqueza les impidió a los grandes capitales convertirnos en un país desarrollado. Debate eterno que necesita ser resuelto. Ser un gran país con la mitad de la población en la pobreza es un absurdo, no importa donde lleguen los ricos sino donde llegamos todos. Hasta ahora el peronismo fue el único que definió este destino: industria nacional con población integrada, trabajadores como conciencia superior al empresariado, soberanía política por encima de los negocios y los mercados de turno.

También fue capitalismo con dispersión de inversiones. Siempre impidió la concentración, dejó de hacerlo con Menem y los Kirchner; en rigor la política dejo de ser importante desde que la economía en representación de los negocios derrotó al Estado, a la voluntad de trascender lo privado para pensar lo colectivo. Y esa es la herencia del golpe del 76. Alfonsín intentó salir de ese esquema, Menem con Dromi y Cavallo nos sometieron a la más atroz de las decadencias. Los servicios públicos privatizados son la clave de la degradación de la sociedad. Son monopólicos y dan perdidas, es el lugar que debe ocupar el Estado. Pero al privatizar y subsidiar se generan cajas que producen el nervio de la corrupción. Los revolucionarios kirchneristas se enfrentaban con los medios independientes porque informaban, nunca enfrentaron a los concesionarios de los ferrocarriles, cumplían con los preciados retornos. La supuesta ideología los llevaba a perseguir disidentes, ese era el enemigo; las grandes empresas, mientras pagaran sus retornos, no importaba si eran nacionales o extranjeras, si dañaban al pueblo o le servían, las necesidades de la burocracia ocupaban el lugar de las necesidades de la sociedad.

El kirchnerismo es una izquierda falsa, pero el macrismo aparece como una derecha de verdad. Macri piensa que permitir a los extranjeros comprar campos sin límite nos sirve para atraer inversiones. Lo de siempre: en lugar de promover la venta de la producción, intenta vender la estructura productiva. Izquierda kirchnerista y derecha macrista piensan que da lo mismo que una empresa sea nacional o extranjera. Solo el peronismo y antes el radicalismo -además del desarrollismo- reivindicaron la necesidad de una burguesía nacional. Finalmente los sindicalistas, al menos algunos de ellos, terminaron ocupando ese digno y necesario lugar. Y digo algunos porque hay un grupo de mediocres que imagina haberse convertido de tal manera en empresarios que les molesta participar en política. Algunos se vuelven ricos y tratan de distanciarse de los pobres, cambian de clase social, y con ello de conciencia nacional. Algunos siguen siendo sindicalistas y, otros, simples propietarios de sistemas de medicina prepaga.

De la peor crisis nos sacaron economistas peronistas; otros, liberales, en nombre de un peronismo traicionado nos habían llevado hacia ella. Ser peronista hoy casi no quiere decir nada, pero hay cuadros técnicos que sí son dueños de una experiencia digna de ser convocada. Lo mismo pasa con radicales y miembros de fuerzas aliadas. Cuadros políticos, no gerentes ni dueños, ni mucho menos expertos en concentración empresarial, esos son enemigos del mismo sistema social que deberían promover.

Entre el teléfono y la televisión paga se llevan la renta que un empleado medio puede destinar a los servicios. No queda margen para gastar otro tanto en luz y gas. Es cierto que los Kirchner destruyeron hasta la energía en el camino hacia ser Venezuela. Tiene razón la ex presidenta: merecería un premio Nobel, ya que no es fácil destruir tanto en tan poco tiempo.

En la dialéctica entre el kirchnerismo y el PRO no parece haber lugar para un futuro digno. La ventaja es que el macrismo dialoga con todos y, en consecuencia, si sus recetas no funcionan, podrán convocar al resto y enfrentar juntos la crisis.

Con Scioli dependiendo de Cristina solo quedaba como salida la guerra civil. Ahora el peronismo intenta recuperarse para sacarse la enfermedad del kirchnerismo de encima. Es bueno que lo intente, solo queda saber si están a tiempo de salvarse-y por suerte muchos quedarán en el camino. La sociedad está muy atenta al prestigio de los políticos. Y esa es la limitación de los obsecuentes. Hay muchos fanáticos que espantan más votos que los que atraen. La sociedad está exigiéndole a su dirigencia. Era hora: es el único camino que asegura la mejoría.

5 de agosto de 2016

Crece la economía laboral clandestina y el salario gris


Nuevamente el trabajo en negro o no registrado supera el 50% en algunas provincias, con un promedio que vuelve a superar el 40% concentrado en la pequeña y mediana empresa y en los contratistas y subcontratistas, asociado al pago de salarios en gris. Esta novedosa modalidad liquida el salario convencional dentro de la ley, y agrega pagos en negro sin ninguna registración, lo que obliga a llevar dos administraciones separadas, una dentro de la ley y la otra en la clandestinidad.

El trabajo informal creció doce (12) puntos porcentuales en los últimos dieciocho (18) meses. Esta forma de precarizar el empleo trepa a niveles exóticos cuando de trata del empleo joven o de jóvenes en el primer empleo, con más del 70% de contrataciones no registradas o clandestinas.

El crecimiento de la clandestinidad laboral responde, sin dudas, a un mal endémico que liga a los argentinos con la informalidad y el escaso apego a las leyes, a lo que se suman las dificultades que se observan con un mercado que sigue en caída en los niveles de actividad con inflación todavía muy alta (stagflation), con la excusa, a menudo justificada, de que operar conforme los niveles de las cargas sociales, los impuestos al trabajo, y los ajustes de convenio sin relación con la productividad, los negocios se transforman en inviables.

Para poder pagar salarios parcial o totalmente en negro, es imprescindible tener un circuito comercial no registrado. Es fácil percibir esta doble vía por las dificultades que a menudo enfrentamos para obtener el comprobante o factura con valor fiscal en negocios gastronómicos, en comercios minoristas, en los estacionamientos, al pagar el taxi o el remís, y en numerosas actividades que sencillamente carecen de todo control.

Es también atendible, que la presión fiscal extraordinaria que se vive en Argentina en forma cotidiana, tiene un doble enfoque. Por una parte, el sistema no tiene un método eficaz para perseguir a los evasores. Por el otro, tenemos un sistema retrógrado de tributación, que está poblado por impuestos regresivos que siguen vigentes como el IVA uniforme o afectando productos de primera necesidad, el impuesto al cheque, el impuesto a las ganancias sobre los asalariados, las cargas sociales con destino a los organismos de la seguridad social, y los aportes y contribuciones con destino a las obras sociales y a los sindicatos.

El trabajo en negro no es solo en la actividad privada, ya que representa entre el 22 y el 53% de los agentes del Estado Nacional, provincial y municipal, a través de medios de elusión y de evasión como son el personal contratado y no regularizado, los contratos a plazo fijo, y la parte del ingreso del trabajador excluido de las cargas sociales e impositivas, por vía de medios totalmente discrecionales o arbitrarios.

Los planes sociales son promotores directos del trabajo en negro, ya que quienes reciben el beneficio presionan por trabajar sin informar al ANSeS, para seguir con ambos ingresos. Prefieren la precariedad a arriesgarse a perder los dos beneficios.

En rigor, la mayoría de los que prestan servicios en forma no registrada tienen ingresos inferiores a la media del mercado y por debajo del salario de convenio o del mínimo vital y móvil. Sin embargo un 20% aproximadamente no solo tienen ingresos superiores, sino que pueden llegar a superar todas las expectativas, cuando encuentran un nicho del mercado que facilita esta situación.

El trabajo en negro humilla a los que lo padecen, genera competencia desleal, desfinancia el régimen fiscal y al sistema de salud y al financiamiento del régimen jubilatorio de la seguridad social, fomenta la desigualdad y la inequidad, y crea innumerables injusticias.

Las políticas públicas no han sido eficientes para luchar eficazmente contra la economía clandestina ni contra su peor flagelo que es el trabajo en negro, que no solo se combate con controles y sanciones, sino también con incentivos y con una reforma fiscal que respete los principios de igualdad y en especial de equidad fiscal, con su régimen general y con las excepciones.


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Textos: Julián A. de Diego