3 de septiembre de 2016

Macri y los paradigmas

Con textos de Raúl “Bigote” Acosta

En la Nueva Revista Socialista, de reciente aparición (agosto 2016, número 1) la ensayista Beatriz Sarlo, en un artículo con su firma (Izquierda democrática y Estado) ubica a Mauricio Macri en un "cul de sac". Centra su análisis en "Pobreza cero". Se pregunta sobre el futuro de quien presenta un desafío infinito. No existe la pobreza cero, siempre es relativa. No existe el cero. Impecable análisis. La señora Beatriz sabe usar su torreta de marfil.

En un reportaje concedido por Sergio Berenztein, el brillante analista insiste: Mauricio Macri es un enigma antes que un paradigma. Argumento: suma fragmentos radicales, peronistas, y de semejante "pastiche" deberá salir algo.

Parten de un punto real. La existencia de Macri. También de una constatación: no hay doctrina y/o programa y tanto el, como su entorno, no son fáciles de encorsetar según discursos. No hay una línea filosófica, argumental. Hay una vida como dirían los españoles: "de derechas".

Macri es, ideológicamente, sencillo. Es un hombre "de derechas" y si bien no puede sostener un desarrollo teórico es impecable su paso de tigre. Es tigre, aunque no pueda explicarlo. Mauricio Macri aparece después de un populismo demasiado explícito. Después de un relato de la cotidianeidad donde la épica reemplazó al análisis y los éxitos se quedaron en anuncios. Macri no configura una salida diferente por sí, por sus actos, y es notorio que necesita ése enemigo para consolidarse. Tal vez para resolver sus enigmas. Sus dudas. Vamos, sus contradicciones.

El mercado interno y el internacional; la relación con el trabajo. El desarrollo con el viejo y querido capital, tan anónimo como antes (pese a la información global). Las Bolsas, los precios internacionales y la distribución de tareas en un mundo que no es el de su adolescencia, ni siquiera el mundo donde triunfó su papá. Se esquivan enunciados.

El total de sus colaboradores no da suma cero y es visible. Radicales socializados y radicales conservadores. Conservadores de viejo cuño. Peronistas traficados y otros livianos. Enamorados del poder y viejos vengadores de castas. Tecnócratas. Iluminados. Amigos verdaderos y de los otros. Bienaventurados y comparsas. Bastantes pelajes similares que vuelan en bandada. Desde Patricia Bullrich a Duran Barba hay largas historias diferenciadas. Macri no condensa paradigmas. Acaso los divide, aleja y agiganta. Su triunfo por el voto popular pone en el Ejecutivo nacional a la suma de sus acompañantes que se niegan a una condensación: centroderecha democrática. Sería tan fácil…

¿Qué significa Capital y provincias en su imaginario presidencial? ¿Qué indicadores son los suyos para las leyes económicas, la legislación laboral, los dueños de la tierra, los recursos naturales y el siglo XXI? Está claro que intenta sostener el equilibrio democrático en la palabra pública. También que el espacio de la centroizquierda no está ocupado y, según la deformación de algunos de sus consejeros, es CFK quien debe ocuparlo. Eso, aún para quien nada sabe, es la perpetuidad de su costado o peor, por su fracaso el retorno K, con el que los voceros de Macri amenazan cada tanto.

Lo que nadie puede ocultar es el vacío nacional y popular, socialista, socialdemócrata, progresista; al destino lo distraen los minúsculos grupos de izquierda democrática, verdaderos centros ocupacionales, buscadores de una banca, un sueldo, una supervivencia sin lustre ni epopeya.

Macri es un faro. Hace falta otro faro, no oportunistas de los cargos. Los egoísmos, las ineptitudes e ineficacias azotan a la centroizquierda.

No es bueno el panorama nacional, las variables, la esperanza. Un misterio y un vacío. Desde Rosario o sea: desde la provincia de Santa Fe, otra pregunta, casi un silogismo que encierra la respuesta en su elaboración. El socialismo no condenó explícitamente al populismo K. Mauricio le ganó al populismo K. El socialismo combate al gobierno de Mauricio. A Macri le resulta cómodo y sencillo entender las cosas cuando se presentan de este modo. El gobierno provincial no es amigo de Macri y fue buen amigo, casi amigo, tibio contrincante K. Esas fueron sus variantes témporo espaciales. Si la grieta existe (y existe, claro que si) entonces Binner/Lifschitz, Bonfatti/Fein y Lifschitz/Fein no son amigos, ni amistosos ni simpáticos para Mauricio. No condenaron a los K. Amigos son los radicales. Enemigos claros los del peronismo K. Enemigos para pactar los peronistas de provincia de Buenos Aires. El equilibrio político argentino está en un aviso clasificado: Compramos paradigmas buen estado, nunca taxi.





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