13 de noviembre de 2016

Santa Fe, probable catarata electoral

Si hasta hace 30 días aparecía casi como una certeza el desdoblamiento de los turnos electorales, hoy esa opción se modificó y el propio gobernador admite entre los suyos que se tomará al menos 60 días para analizar a fondo los escenarios. Los efectos no serán neutros.

Para entenderlo: si la Casa Gris decide que las elecciones a concejal, presidente de comuna e intendente de algunas ciudades medianas sean en fecha diferente a las de diputado nacional, en enero se iniciará el calendario con la convocatoria, en febrero empezará la rosca por las listas y en marzo la campaña comenzará a planear.

En ese marco, los santafesinos deberán ir a votar en cuatro oportunidades: Paso y generales provinciales y nacionales. Un dislate que encontrará a los ciudadanos escuchando en verano a los candidatos en campaña.

Imagino votando el año próximo en abril-junio-agosto-octubre. Y algo más: si el proyecto de necesidad de la reforma de la Constitución Provincial es aprobado, en 2018 deberán elegirse convencionales constituyentes.

Hoy no sólo que la sociedad no está involucrada en la cuestión preelectoral sino que ninguno de los partidos y/o frentes, incluido el oficialismo, tiene candidato a mano. Al Frente Progresista una candidatura de Antonio Bonfatti a diputado nacional le solucionaría todos los problemas: el ex gobernador fue el más votado a diputado provincial en los comicios de 2015.

Pero Bonfatti hoy no parece demasiado dispuesto a dejar la Presidencia de la Cámara de Diputados para largarse a una campaña que, sabe, le instalará una agenda temática muy dura de parte de la oposición, tras las acusaciones que debió soportar de Elisa Carrió y el programa de Jorge Lanata.

Por lo pronto, Lifschitz dice que al menos un ministro de su gabinete podría ser candidato. Todas las miradas convergen ahí en Maximiliano Pullaro, quien, sin embargo, siempre está sometido al subibaja del cargo que ocupa. Pero aparece aquí otra línea de acción: no pocos radicales quieren que Bonfatti sí o sí sea el candidato. "Está muy bien en las encuestas, es el que más mide en la provincia, puede haber caído un poco en Rosario", razonan.

La verdad, que para los amigos del Frente Progresista es un dilema el tema del desdoblamiento. Como hay radicales PRO, radicales socialistas, radicales libres (lo que demuestra la amplitud de criterios políticos del centenario partido) quieren tocar las campanas y al mismo tiempo estar en la procesión; Corral y otros quieren que se desdoble para no romper los dos frentes donde “actúa”.

Mientras tanto, la reforma de la Constitución Provincial sigue a paso firme. El gobernador evalúa proyectar en la reforma constitucional la limitación de los mandatos legislativos a dos períodos y que los jueces de la Corte Suprema de Justicia también estén no más de ocho años. Además una reforma constitucional que no contemple limitación de mandatos no tiene demasiada razón de ser.

Como el antón pirulero, cada cual atiende su juego ya que para que sea aprobada se necesita una mayoría especial de senadores y diputados, y es difícil que voten a favor de algo que se les puede volver en contra con la limitación de mandatos. Por eso, los 8 años de duración serán hacia adelante, desde el 2019.

Al fin, el 2017 y las listas de candidatos serán (sin elementos trágicos) como la mítica Puerta 12 de la cancha de River: apurados y a los empujones. Pero con la reforma constitucional, si se aprueba la limitación de mandatos, lo mejor estaría por venir. De lo contrario, todo será más o menos lo mismo.


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Sobre textos de Mauricio Maronna

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