8 de junio de 2010

La necrofilia ideológica

9La necrofilia es la atracción sexual por cadáveres. La necrofilia ideológica es el amor ciego por ideas muertas. Resulta que esta patología es más común en su vertiente de aplicación de políticas económicas que en la sexual. En los medios vemos a gurúes y economistas neoliberales, apasionadamente enamorados de ideas de ajuste que ya han sido probadas y han fracasado. O defendiendo creencias cuya falsedad ha quedado demostrada con evidencias incontrovertibles.

Decíamos en este post, El principal problema de la economía argentina no parece ser el crecimiento excesivo. Sí, en cambio, la enorme cantidad de evasión y de fuga interna, dados los altos márgenes de informalidad, que alimentan el círculo vicioso de la desinversión y presionan al conjunto hacia la dinámica de un patrón redistributivo regresivo. Lo traemos a colación, porque la onda de ajuste europea va en sentido contrario.

A pesar de los efectos corrosivos de la crisis capitalista que sufrimos en los años ’70 y el avance posterior de las ideas neoliberales, nunca como en la actualidad las ideas del ajuste económico han penetrado en la eurozona y atravesado las fronteras ideológico-políticas de sus gobiernos. Un caso testigo de esta afirmación es la implementación de severas medidas de recorte del gasto social por parte de los gobiernos socialistas de Grecia, España y Portugal, recientemente, Alemania.

Las medidas impuestas para el rescate de Grecia por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Unión Europea (UE) han inquietado a miles de personas de este país mediterráneo. Pese a las protestas, que tuvieron su punto culminante en la huelga general del 5 de mayo, la topadora neoliberal no tuvo problemas para imponer sus directivas programadas para experimentar en Grecia una regresión de derechos que se expande por toda Europa.

Por supuesto, las medidas impuestas no apuntaron al aumento de los ingresos mediante un sistema de recaudación fiscal más progresivo, ni a una mejora de la eficiencia del Estado para enfrentar la evasión fiscal o para recaudar todo lo debido.

Pero lo que sí se exige a Grecia –que, dicho sea de paso, se trata del cuarto país más pobre de Europa– es privatizar todo lo que queda en manos del Estado, recortar los gastos en los ya desmantelados sectores de la salud y la educación y rebajar los sueldos de las capas más débiles, sin afectar -claro está- los sueldos de los cuerpos de seguridad.

Esto constituye un ataque directo a las condiciones de vida de millones de trabajadores y jubilados, y se suman a los recortes salariales y a los despidos masivos que desde hace ya dos años se vienen dando como respuesta a la crisis. Ni una sola medida roza los intereses de quienes son, a la vez y cada día más claramente, responsables y beneficiarios de la crisis.

El plan de recorte del gobierno de España, que se suma a la histórica negativa de su gabinete a aumentar la presión fiscal a las rentas altas, y el contexto en el que se ha producido con el estallido de la conflictividad social en Grecia como ejemplo, ha abierto por primera vez desde el comienzo de la crisis la posibilidad de un ciclo de protestas respaldado por las direcciones de los sindicatos mayoritarios.

Lo que la realidad contemporánea deja en evidencia es la profundidad de los cambios iniciados en el nuevo siglo en la geografía sudamericana, con los diversos gobiernos emergentes, enfrentados con las recetas del Consenso de Washington y el libreto recesivo del FMI y el Banco Mundial. Muestran a las claras –más allá de su diversidad– que hay otra forma de encarar las crisis económicas. Priorizando las necesidades de las mayorías al equilibrio de las cuentas.

Mas allá de los efectos negativos de la onda expansiva de la crisis en el Viejo Mundo y sus secuelas en el comercio internacional, la impronta de los gobiernos en la heterogénea izquierda americana instalan un debate sobre las políticas posibles y la relación entre las directivas económicas y el progreso de los pueblos en democracia.

Lo que cada vez queda más claro es que la implementación de políticas de crecimiento y distribución –que han torneado la historia de la Europa virtuosa por más de treinta años–, que orientan el horizonte programático de la nuevos gobiernos latinoamericanos hoy no se consiguen en la Europa del discurso neoliberal de ajuste.

Nos vemos,



Contribuciones de Jorge Muracciole y Moisés Naim

2 comentarios:

Jorge Devincenzi dijo...

Suelo escuchar que las distintas (y contradictorias) experiencias de intervención estatal -me refiero a la de distintos países latinoamericanos- son una anomalía en el reino del neoliberalismo, la ideología se se corresponde con el capitalismo financiero. En los países centrales, el retorno del keynesianismo se limita a resucitar a los bancos quebrados, es decir, da aire a ese capitalismo financiero. Por eso el neoliberalismo no muere aunque la realidad pareciera desmentirlo. Creo que hay que resignificar las viejas teorías de la dependencia,

Almita dijo...

Muy interesante tu posteo.
"Ni una sola medida roza los intereses de quienes son, a la vez y cada día más claramente, responsables y beneficiarios de la crisis".
Y cada vez los rozará menos, y cada vez los beneficiará más.
La otrora pirámide cada vez se parece más a la mastaba.
Una mastaba con un pequeño granito arriba, donde se encuentran las personas que mencionás.
http://www.egiptologia.com/images/stories/geografia/saqqara/saqqara-sur-reconstruccion-mastaba-faraun.jpg