16 de junio de 2010

Sobre la interna socialista

Escribe Ariel Basteiro

Cuando asumimos el desafío de presentar una propuesta para las elecciones internas del Partido Socialista sabíamos que íbamos a enfrentar a un aparato que hoy gobierna la provincia de Santa Fe, Rosario y otros municipios. Lo que nunca supusimos es que dentro del PS hubiera compañeros sin ningún tipo de código ni respeto por las más mínimas normas democráticas, cometiendo flagrantes violaciones a la ley, la carta orgánica y el espíritu que todo socialista debe fomentar, que es el de la transparencia.

Ni siquiera los más elementales códigos éticos se respetaron, llegando al extremo de aprovecharse de la situación que atraviesa Jorge Rivas, quien no tiene la posibilidad de salir a responder las barbaridades que dice Giustiniani. Este señor se atrevió a decir que Jorge “está más solo que nunca”. Omite Giustiniani que además del apoyo de los miles de compañeros que nos votaron el domingo y de los otros miles que no lo pudieron hacer gracias a las trapisondas de la conducción partidaria, Rivas tiene consigo el apoyo de millones de argentinos y argentinas que lo ven como un ejemplo de lucha, de perseverancia, compromiso y coherencia.

La elección confirmó lo que advertimos y denunciamos desde hace dos meses cuando se conformó la junta electoral, de la cual fuimos excluidos, cosa que no le ocurrió en la interna de la UCR y no ocurriría en la del PJ en caso de que el peronismo disidente decida participar en ella en tanto fue invitado a conformarla.

La lista de irregularidades es infinita. Se nos imposibilitó controlar la transparencia del comicio, nuestros fiscales fueron echados –muchas veces por la fuerza– en distintas mesas en Capital Federal, Mendoza, La Pampa y Misiones. Se cambiaron lugares de votación en la mañana del domingo sin que fuéramos notificados; en muchas localidades recibieron padrones de otras ciudades, imposibilitando la elección.

Se utilizaron padrones diferentes a los que nos diera oportunamente la Junta Electoral partidaria en Florencio Varela, Almirante Brown y Tandil. No se abrieron las urnas de Tres Arroyos, San Nicolás ni Cañuelas, cosa que ocurrió también en Mendoza, La Pampa, Jujuy y Entre Ríos. En Almirante Brown y Pehuajó las autoridades de mesa intentaron cerrar el comicio cuando vieron que el resultado les era adverso y hubo que finalizar la elección en una comisaría, mientras que los votantes de La Paz, Entre Ríos, que tuvieron que hacer más de 100 km para llegar hasta Hernandarias, donde los mandaron a votar, sólo pudieron hacerlo a las 19.45, cuando llegó la urna, 15 minutos antes del cierre del comicio. Vayan algunos botones de muestra que sobran para ver con qué hilos se está tejiendo el traje a medida de Giustiniani, Binner y compañía.

Y por si todo lo anterior fuera poco, además mienten. Nadie puede creer que en Santa Fe haya votado el 50% del padrón, cosa que no pasó nunca en la historia. En Reconquista, donde la lista oficialista obtuvo 130 votos, apenas un 20% del padrón, nuestros fiscales se negaron a aceptar el dinero que les ofrecían para que se retiraran y permitieran el fraude. Vaya casualidad, en todos los municipios circundantes, la participación fue del 100 por ciento.

La misma desproporción se observa en la Capital Federal, donde en aquellas mesas donde se fiscalizó la participación fue más que baja. El guarismo de 5.000 votos que dice haber obtenido la lista 2 resulta directamente un chiste de mal gusto. Nuestros compañeros, que no fueron autorizados a fiscalizar, contaron unos 200 votantes en Mendoza, pero el conteo oficial arroja 900. Unas 600 personas votaron en Misiones, donde nuestros compañeros no llegaron a ver entrar más de 100.

Jamás dijimos que nuestro objetivo era ganar la elección a nivel nacional. Nos propusimos sí mantener nuestro protagonismo en la provincia de Buenos Aires, sumar otras provincias a nuestro proyecto e incluir en el Comité Ejecutivo un grupo de compañeros que comiencen a mostrar pluralidad y nuevos matices en el análisis político dentro del partido.

Todos esos objetivos fueron logrados. Dejamos de ser una línea provincial para ser una expresión nacional con representación en las 24 provincias. Ganamos Buenos Aires, Corrientes, Tierra del Fuego y La Rioja. Nuevas voces sonarán en el seno del PS, resistiendo que nuestra organización termine siendo furgón de cola de una nueva alianza de derecha en la Argentina, con el único objetivo de saciar la ambición del senador que quiere ser gobernador.

Estamos convencidos de que estamos pariendo una nueva expresión del socialismo en nuestro país, un socialismo reconciliado con los sectores populares, con los trabajadores, con los menos favorecidos. Nuestras banderas están intactas. Y si todos estos sucesos nos terminan demostrando que el PS ha hipotecado sus ideales y su dignidad, entonces será cuestión de dar la pelea para retomar las banderas que nos dejaron Alfredo Palacios, Alicia Moreau de Justo, Alfredo Bravo y muchos otros que dieron su vida por el socialismo.

1 comentario:

manuel el coronel dijo...

No se cro. Basteiro, supongo ue muchos socialistas se sentirán hoy como muchos radicales, pero las banderas de Palacios o Moreau de Justo, yo las dejaría bien guardadas. Enarbole las de Perón y Evita por un veradero socialismo Nacional.