4 de junio de 2010

La dinámica plebeya rehizo el horizonte político

Leemos a Alejandro Horowicz "¿Como entender a millones apretujados cerca del Obelisco porteño? ¿Qué festejaron mientras el grupo Fuerza Bruta escenificaba momentos fortísimos de la historia nacional? ¿De donde sale esa vibrante vitalidad bullanguera que sacudió la Capital como muy pocas veces? ¿Cómo empalma con la reapertura del Teatro Colón? ¿Y que tiene que ver con la política esta serie de preguntas encadenadas?

Respetemos el orden. Cuando millones se lanzan a la calle, pasan dos cosas en el contradictorio sentimiento colectivo: una cierta perplejidad -contado esto desde la inocencia- se apodera de los que no participan; un vínculo se establece entre los caminantes. La perplejidad abre paso a la observación televisiva -ver lo que otros hacen- y en ese punto cada cual elige si la TV es todo su menú o si la calle tiene lugar para otro invitado. En suma, a diferencia de cualquier programa tradicional, la inclusión en una experiencia directa resultó el polo más dinámico; experiencia posible porque la calle perdió ese aspecto amenazante, para volverse ampliación del espacio personal. El pacto de convivencia pacífica recobra potencia unitiva, el lazo social gana elasticidad, la fiesta es posible. "

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Nos vemos,

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