30 de junio de 2010

Acuerdo Cívico y Social: nosotros desfinanciamos

Una nueva avanzada de la derecha legislativa encabezada por la Coalición Cívica impulsó un proyecto de ley que propone disminuir los derechos de exportación de la soja en 10 pp., es decir, llevarla de un 35% a un 25 por ciento. Actualmente se exporta el 95% del total producido. Con las actuales previsiones de precio y cosecha, esto significaría una merma en los ingresos fiscales del orden de los u$s 2.018,5 M, casi el presupuesto destinado a la Asignación Universal por Hijo (AUH).

Para compensar este agujero una opción propuesta es consignar subsidios de la ONCCA a otros sectores. Pero sucede que los sectores que subsidia la ONCCA –siempre perfectibles– están destinados a evitar aumentos en productos de la canasta básica, fundamentalmente lácteos y carnes, y si quedaran sin subsidios trasladarían esa diferencia al precio final de los productos. Otros proponen que sea compensada por un mayor ingreso del Impuesto a las Ganancias. Esto es falso, ya que por ese concepto sólo se recaudaría una tercera parte del que se recauda con esos 10 pp. que intenta transferir a la producción sojera.

Hoy la soja no tiene los precios inflados como en el 2008 a merced del componente financiero y cuando la voracidad de las corporaciones patronales agrarias provocó un conflicto en torno de las retenciones móviles. Por marzo de aquel año, la oleaginosa había llegado a superar los u$s600 por tonelada y se especulaba con que llegaría a los u$s900 o u$s1.000. Eso no sólo no ocurrió sino que, por efecto de la crisis internacional, se evidenció un desplome de los precios de los commodities, que en el caso de la soja fue del orden del 45% respecto de su valor actual. No obstante ello, las ganancias siguieron resultando fabulosas por una significativa baja de insumos y por efecto de la apreciación del tipo de cambio.

El portal Infocampo prevé que en setiembre de este año la tonelada de la oleaginosa se comercializará a u$s 367. Con una superficie de siembra de aproximadamente 19 millones de hectáreas la cosecha dejará ingresos por unos u$s 20.185 M, cuyo aporte a la recaudación fiscal alcanzará los u$s 7.065 M en concepto de derechos de exportación. Sin embargo, las patronales, fundamentalmente CRA, sostienen que para esta campaña los márgenes de rentabilidad serán negativos. En el fondo lo que buscan es que se deroguen las retenciones que quedaron en el 35% luego del conflicto.

Si se eliminan las retenciones, cada una de esas 19 millones de hectáreas sembradas en promedio obtendrá un rinde de u$s 691 a los que habrá que descontar los costos para finalmente tener una aproximación de la rentabilidad de productores y arrendatarios. Al respecto, vale mencionar un informe de la revista Agromensaje editada por la Universidad Nacional de Rosario, en el que se indica que la diferencia a igual cantidad de hectáreas entre un propietario y un arrendatario está en el orden del 45%, es decir, que los primeros se quedan con casi la mitad del producido sólo por alquilar la tierra y sin trabajar. En esta situación se encuentra el 70% de la zona núcleo con las mejores tierras para la siembra. La disyuntiva no debería ser retenciones sí o retenciones no.

Sería interesante volver a plantear la discusión sobre una nueva Ley de Arrendamiento, a la que CRA y la SRA están esquivando, mientras que FAA y Coninagro miran para otro lado en perjuicio de los pequeños productores que deberían representar.

En conclusión, aun con precios internacionales más modestos y con un 35% de retenciones, independientemente de la discusión sobre los daños ocasionados a la economía por la tendencia al monocultivo y los causados por la utilización de herbicidas al medio ambiente, la soja sigue resultando atractiva para productores y los famosos pools de siembra, financiados por las multinacionales sojeras.

Por lo tanto, el proyecto parece destinado a concentrar la riqueza más que a lograr una verdadera distribución de la renta nacional; y a su vez, a desfinanciar al Estado nacional e incentivar la siembra de soja en perjuicio de otros cultivos y reforzando una creciente tendencia al monocultivo.

Nos vemos,



Textos de Adrián González

29 de junio de 2010

Duhalde, su doble estándar y la masacre de Avellaneda

Hace ocho años el país se debatía en un escenario de pobreza inédita en su historia, y una deuda externa en default cercana a los 200.000 millones de dólares, producto de la fallida aventura neoliberal de la década de los noventa, y su proyecto de acumulación desmedida para pocos y exclusión para las grandes mayorías. El 19 de diciembre de 2001 miles de personas vieron a través de sus televisores decenas de saqueos a supermercados en el Gran Buenos Aires. El clima de terror y paranoia se instaló por la reiteración sistemática de la noticia en los medios de comunicación de masas. Todo se encaminaba hacia el discurso legitimador del estado de sitio. Pero el sonido atronador de las cacerolas inundó de humanidad los barrios y dio lugar a lo imprevisible. Algo del orden de lo impensado convirtió a miles de hartazgos individuales en multitud y potencia colectiva.

Los movimientos sociales se ubicaron en el centro de la escena, las manifestaciones masivas exigiendo al Estado derechos universales que permitieran la mínima sobrevivencia de los millones de excluidos fueron utilizados por la prensa conservadora para instalar la necesidad de poner orden a los “desbordes sociales”. La búsqueda de la fractura entre las clases medias y las organizaciones de desocupados se intentó de múltiples formas.

La criminalización de los conflictos fue la estrategia del gobierno de Duhalde, para poner en caja el estado de efervescencia social. La lógica del enfrentamiento sectorial de todos contra todos fue la consigna del partido del orden a cualquier precio. En ese contexto, en el invierno de 2002, la inestabilidad económica se agravaba y las movilizaciones no cedían.

El 26 de junio, como en tantas otras oportunidades, se preparaba un corte del puente Pueyrredón. Entre los convocantes se encontraba el Movimiento de Trabajadores Desocupados y la Coordinadora de Movimientos Aníbal Verón. Antes del mediodía la represión tuvo acto de presencia. La carga de la Infantería fue extremadamente dura, cientos de activistas se replegaron en dirección de la estación Avellaneda , entre ellos dos jóvenes que formarían parte de una siniestra historia.

En pocos minutos la cacería de desocupados cumplió con su objetivo, los cuerpos sin vida de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki yacían en el interior de la estación Avellaneda. Esta vez la acción coordinada de la Policía Bonaerense, la Federal y Gendarmería cumplió con su objetivo de generar el escarmiento en el activismo de los movimientos sociales en ascenso. Pero en toda planificación –también en las represivas– el lugar de lo imprevisible ocupa en algunas oportunidades un espacio decisivo.

Tras revelar las imágenes que había tomado dentro de la estación de Avellaneda el fotoperiodista independiente Sergio Kowalewski, se dio cuenta que tenía fotos de Santillán con vida al lado del comisario Franchiotti, quien lo apuntaba con su escopeta; los dos jóvenes ya heridos, sangrando y siendo zamarreados por los efectivos. Esas imágenes sumadas a la denuncia en calles y puentes de los compañeros de los activistas muertos, fueron el principio del fin para el discurso oficial que bajaba desde el gobierno de Eduardo Duhalde: “Los piqueteros se mataron entre ellos”.

Horas antes de revelarse la noticia hubo medios que daban como el origen de las muertes el enfrentamiento interno de los movimientos de desocupados, y se regodeaban mostrando ante las cámaras, gomeras y elementos de fabricación casera, incautadas a los manifestantes por las fuerzas policiales. La muerte de los dos jóvenes militantes y los 34 heridos de bala en la cruenta represión se convirtieron en el punto de inflexión de los planes del ex coequiper de Carlos Menem, quien debió alterar su calendario electoral, anticipando los comicios para abril del 2003, renunciando a sus aspiraciones de presidenciable.

A ocho años de los hechos de la estación Avellaneda, la búsqueda de la verdad y la justicia por parte de los familiares de los jóvenes asesinados se orienta a desentrañar las responsabilidades políticas del gobierno Duhalde. Mientras tanto, en la actualidad, el ex presidente provisional ha vuelto al ruedo político con el discurso de la reconciliación de los argentinos –para borrar con el codo lo escrito por la mano de los dos últimos gobiernos–. Es la supuesta pacificación social, partiendo de un diagnóstico en extremo distorsionado.

Su nuevo rol, como viejo zorro de la política, es ejercer el liderazgo de la restauración neoliberal, que ponga las cosas en su lugar, de acuerdo con la lógica del consenso de los noventa. La llamada previsibilidad política es que el rol del Estado vuelva ha retomar el rumbo perdido, el de subsidiario y garante de los negocios de los sempiternos dueños del dinero. Evitar ese afán regionalista de los últimos dos gobiernos K, y dejar esa desprolija relación con la República Bolivariana de Venezuela, fuente de dolores de cabeza para el gran amo del norte.

La paradójica pregunta que se harán los familiares de los jóvenes piqueteros asesinados –que aún siguen buscando justicia– en el gobierno Duhalde, en el agitado invierno del 2002, es cuál será la nueva herramienta de pacificación que piensa aplicar el viejo caudillo bonaerense, en su futuro plan de gobierno.

Nos vemos,



Textos de Jorge Muracciole

28 de junio de 2010

Sarkozy, Cristina y el estado de bienestar

¿Qué es el Estado de Bienestar? A grandes rasgos consiste en la acción estatal que garantiza a todos los habitantes niveles razonables de ingresos, alimentación, salud y educación. Consagra el derecho que tiene toda persona a no ser excluida de la sociedad; para ello se le asigna una suma de dinero suficiente y un acceso a los servicios públicos que le permita satisfacer sus necesidades fundamentales. No se trata de asistencialismo, sino del reconocimiento del derecho a ocupar un lugar normal en la sociedad.

Desregular, privatizar, retirar al Estado (es decir, perder la política) fueron algunas de las características del modelo argentino de los noventa. De algún modo, estuvimos en la vanguardia de las reformas propuestas en esos tiempos: nadie lo hacía mejor que nosotros, nadie lo hizo tanto. Ahora, ya pasado el vendaval neoliberal por la periferia y en especial por la Argentina, asistimos a la aplicación de esas mismas reformas, con los mismos argumentos, en varios países centrales del mundo; y al mismo tiempo nosotros marchamos en la dirección inversa, procurando restablecer y ampliar el Estado de Bienestar del que gozamos en otros tiempos (en especial durante el primer peronismo).

Sufrimos una crisis catastrófica en 2001-2002, y salimos de ella con una devaluación, una moratoria de buena parte de la deuda pública y una posterior quita del 66% sobre ésta. Después crecimos durante seis años a una tasa promedio de 8,6%; la tasa de inversión subió del 11 al 23% entre 2002 y 2008; de 2001 a 2008 las exportaciones aumentaron de 26.500 a 70.000 millones de dólares. Con este telón de fondo de auge macroeconómico, comenzó a restaurarse el Estado de Bienestar, y cuando estalló la crisis internacional, la respuesta no fue desmantelar los avances logrados, sino profundizarlos: se defendió el empleo y se aumentó el gasto social, lo cual aceleró la salida de la recesión.

De tal modo, en estos años se generaron casi cinco millones de nuevos empleos; se incorporó a dos millones de nuevos jubilados; se recuperó para el Estado el sistema de jubilaciones y se estableció un sistema de aumento automático de sus montos; en 2002 la participación de los salarios en el PIB era del 34% y en 2009 del 43%; la desocupación cayó del 19,7% en 2002 a 8,4% en 2009; se implantó la asignación universal por hijo; se cumplieron importantes planes de vivienda y de salud; se cumplen múltiples programas de desarrollo social (por ejemplo, Programa Ingreso Social con Trabajo, Plan Nacional Familias, Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, Plan Nacional de Deporte).

El sentido de fondo de la acción del gobierno es la inclusión social, de la cual el Estado de Bienestar es un importante instrumento. Con esta creación de sentido se rescata la política, la reflexión política, la acción política. En síntesis, se recupera a la política como un instrumento de cambio real.

Nos vemos,


Sobre textos de Eric Calcagno y Alfredo Eric Calcagno. Miradas al Sur

27 de junio de 2010

Cristina, G-20, la crisis y el ajuste

“Los países que tenemos memoria del desempleo no podemos aceptar el ajuste como solución a la crisis”, afirmó Cristina Fernández de Kirchner minutos antes de partir hacia la cumbre del Grupo de los 20. Usó el plural porque allí está la clave del resultado de esta reunión, en la cual se pusieron en disputa dos enfoques opuestos sobre cómo responder a los problemas económicos globales. Por un lado, las naciones europeas, Canadá y Japón plantearon la necesidad de extender las políticas ortodoxas de recortes de gastos, congelamiento de salarios y flexibilización laboral. Vinieron a buscar un aval político internacional a las medidas que la mayoría de los países europeos están aplicando internamente.

Del otro lado quedaron las potencias en ascenso –China, India, Rusia, Brasil– y países emergentes como la Argentina y Sudáfrica, que ya pasaron por eso o que son refractarios a ese tipo de recetas y pretenden seguir con las políticas de fuerte intervención estatal en la economía, planes de estímulo y control a los capitales especulativos. Pero Cristina no sólo se refería a ellos al hablar en plural, sino especialmente a Estados Unidos, que esta vez, bajo la administración Obama y a pocos meses de una elección clave de medio término, decidió jugar del lado de este último grupo. “Ellos tienen en su ADN el recuerdo del desastre de la desocupación después de la crisis del ’30”, mencionó la Presidenta. Eso hará que el documento final de la cumbre no resulte una arremetida neoliberal, sino un llamamiento a combinar el cuidado de las cuentas públicas con el objetivo prioritario del crecimiento, el sostenimiento del empleo y la demanda global.

Algunos países emergentes de Asia más los exportadores de petróleo lograron generar sustantivos superávits en sus pagos internacionales (principalmente con los Estados Unidos) y acumular reservas por más de u$s 5 billones. A su vez, varios países de América latina, incluida la Argentina, lograron fortalecer sus pagos internacionales vía la expansión de sus exportaciones, el fortalecimiento de las finanzas públicas y el manejo ordenado de la deuda.

Cuando a fines del 2007 estalló la burbuja especulativa de las hipotecas subprime norteamericanas y se desencadenó la crisis financiera global, los Estados Unidos sostuvieron la demanda con el salvataje a los bancos, recortes de impuestos, transferencias sociales y flexibilización monetaria. China insistió con el aumento del gasto de inversión, incluido el crédito para el sector inmobiliario. Alemania y Japón descansaron en el salvataje del sector financiero a través del gasto público y la flexibilización monetaria.

Los Estados de las mayores economías industriales comprometieron una inmensa masa de recursos públicos para rescatar al sistema financiero y sostener el nivel de actividad, llevando el déficit fiscal de posiciones de equilibrio a déficits del orden del 10% del PBI. Ahora, frente al impacto negativo de estos hechos sobre las expectativas de los mercados, están promoviendo el ajuste fiscal y el endurecimiento de la política monetaria, a pesar de que, todavía, la economía real no presenta evidencias firmes de recuperación del consumo y la inversión.

El ajuste es particularmente doloroso para los países de la Unión Europea sujetos al euro y vulnerables por los déficits preexistentes en sus finanzas públicas y/o pagos internacionales y la existencia de niveles de deuda, pública y privada, que reclama el refinanciamiento en los mercados. En este escenario, estos mismos países están poniendo en marcha recortes de programas sociales, normas laborales y regímenes jubilatorios, para reducir el déficit y recuperar la confianza de los mercados. Estas políticas aumentarán la brecha salarios/productividad, deprimirán la producción y el empleo y no resolverán los desequilibrios existentes.

Por otra parte, los países emergentes, como la Argentina, que lograron consolidar sus finanzas públicas y pagos internacionales antes de la crisis, han logrado evitar el ajuste impuesto a las economías vulnerables. En estos países, la dinámica de la relación salarios/productividad y la distribución del ingreso responde a procesos, en buena medida, distintos del de las grandes economías industriales y, en todo caso, tiene una influencia marginal en el comportamiento del sistema global.

La depreciación del dólar respecto de las monedas de los países superavitarios, como China, Alemania y Japón, puede estimular las exportaciones norteamericanas a esos mercados, pero no resuelve los problemas del sobre-consumo y la insuficiencia del ahorro interno de los Estados Unidos. De hecho este país experimentó fuertes déficits en sus pagos internacionales en los últimos cuarenta años a pesar de la variación de la paridad del dólar con sus principales competidores. Los ajustes de paridades no resuelven, en las mayores economías, los desequilibrios provocados por la brecha salarios-productividad y la pérdida de participación de los salarios en el ingreso, ni la vulnerabilidad generada por la desregulación de la especulación financiera.

Nos vemos,



Fuentes: Página 12 / contribución del Dr. Aldo Ferrer


26 de junio de 2010

Timerman sobre Fontevecchia

Dice Héctor Timerman en este artículo que tituló Ahora lo entiendo:
Unos meses antes del fin de la dictadura mi padre y yo aceptamos una invitación a almorzar de Jorge Fontevecchia. Cuando salimos del restaurante, cerca de la Quinta Avenida en Nueva York, comentamos lo llamativo que fue un almuerzo en el cual Jorge nos contó que manejaba sus medios por teléfono, que buscaba la forma de comercializar sus revistas sin la intermediación del quiosquero y que estaba ansioso por volver al país. Fue, como dije, un almuerzo llamativo porque sus comentarios no coincidían con el habitual diálogo entre tres exiliados. Jorge no había hecho ninguna denuncia pública, no se había acercado a los organismos que denunciaban la dictadura y tampoco se había conectado con los círculos de exiliados que existían en Nueva York. Sólo quería hablar de negocios.

Ahora entiendo su conducta. Nunca supe hasta hoy que en sus revistas la apología del genocidio llegó hasta el final, aún más que la de cualquier otro medio. Cuando si se hacía era por convicción. Ni por miedo ni por censura, por convicción.

Leyendo y releyendo este documento de la complicidad periodística es difícil decidir quién defendía más los crímenes de la dictadura, si el periodista o su entrevistado, el asesino Ramón Camps. Con esas preguntas las respuestas de Camps no son necesarias para hacer la apología del genocidio.

La revista cree que Graiver, Timerman y Gelbard forman parte de “uno de los más tenebrosos affaires de la vida argentina”. Después de leer el libro de Camps, al redactor le “queda la sensación de que el problema y las conexiones de la subversión con las altas finanzas nacionales no ha terminado”. Vuelve el redactor a insistir en que “algo más poderoso que el aparato militar de la subversión está latente”. Todo esto en 1983. Cuando el país ya vislumbraba la democracia, cuando comenzaban a volver los exiliados y todos, muchos con temor, hablaban de los desaparecidos.

Pobre Jorge Fontevecchia, tantos años intentando crearse una imagen notoria cuando es, simplemente, el último alcahuete de Ramón Camps.
Nos vemos

25 de junio de 2010

A propósito de las encuestas de Reutemann


Todos Unidos Perderemos
por Julio Bárbaro

La foto del peronismo no gubernamental decidido a tener un candidato común tiene varias lecturas posibles. El tiempo podrá medir su resultado en el mercado electoral. En política, sumar personas pocas veces sirve para acumular sus virtudes, y muchas, para generalizar sus defectos.

El Gobierno ha dilapidado votantes que sus adversarios no son capaces de convocar, aunque hay algo decidido firmemente por la sociedad: no retroceder.

Julio Cobos venía haciendo su juego en soledad; cuando se asoció con vestigios de la vieja Coordinadora, la memoria de la impotencia inhibió su novedad.

Eduardo Duhalde tuvo un tiempo de candidato solitario, como si se hubiera dispuesto a ser el forjador de lo nuevo, y demoró muy poco en reunir viejas huestes que lo retrotrajeron a la imagen de lo que fue.

Carlos Menem y Fernando de la Rúa son marcas registradas de lo que nadie soporta, y quienes lograron sobrevivir a sus desmanes están obligados a exagerar su crítica hacia ese pasado.

Néstor Kirchner, con virtudes y defectos, forma parte de una política que es necesario asumir y perfeccionar, y sólo puede ser superado por alguien que intente ser poskirchnerista.

Kirchner y Duhalde pueden haber transitado juntos el malestar de los noventa. Claro que el Gobierno dio demasiadas muestras de cuestionar ese oscuro liberalismo, y el peronismo federal tiene más de nostalgia por el tiempo perdido que de voluntad de un futuro distinto.

En lo personal, debo aclarar que tengo diferencias con el Gobierno, pero me declaro enemigo de la política de Menem y de Domingo Cavallo.

La foto del peronismo fuera del poder tiene un tufillo excesivo a restos de un pasado de conservadores en camino a un futuro parecido. En el espectro político eligieron ya el lugar de la derecha; ni el Gobierno ni el radicalismo le van a pelear la ubicación. Dejar de lado a Mauricio Macri es no animarse a asumirlo todavía o no aceptar que ocupa el espacio más conservador. Lo malo de las fotos con muchos personajes es que uno percibe con más fuerza los rechazos que las adhesiones.

Sin embargo, lo bueno del radicalismo y el peronismo federal es que no se estructuran en torno a un jefe sino que esperan elegirlo al final.

Con tantos mediocres convencidos de que el Gobierno estallaba por ayudar más a los pobres que a las empresas, al no llegar la crisis, quienes quiebran terminan siendo los agoreros. Mientras algunos critican al Gobierno por sus carencias, son demasiados quienes lo detestan por sus virtudes. El Gobierno exagera sus definiciones y hasta sus odios; la oposición sólo es clara cuando define el supuesto Apocalipsis que el Gobierno provocaría.

La imagen de Raúl Alfonsín se había liberado de culpas que la sociedad había descargado en la Coordinadora que lo supo acompañar. Eso permitió que su hijo Ricardo derrotara al aparato, a ése que les dio un solo triunfo y largos años de fracasos. Ahora, los radicales tienen la oportunidad de derrotar a un peronismo dividido, pero corren el riesgo de que, si fracasan en ese intento, puedan desaparecer como partido.

Un vicio de los analistas autóctonos reside en concebir a los aparatos políticos, a esa mezcla de lealtades y prebendas, como invencibles. El ejemplo peronista alcanza para demostrar lo contrario: el aparato lo tenía Deolindo Bittel y ganó Ítalo Luder, lo tenía Antonio Cafiero y ganó Menem, lo tenía Menem y ganó Duhalde. No sólo no son invencibles; no ganan nunca, ya que son la burocracia que todos sueñan derrotar.

Y hay otro fenómeno importante, el negativo peso del pasado: la percepción del presente es conflictiva mientras que la del pasado es nefasta. Cobos necesita derrotar al fantasma de De la Rúa tanto como Duhalde al de Menem. Si no lo logran, volverá a tomar impulso la posibilidad de un triunfo del Gobierno.

Si Duhalde o Cobos son capaces de proponer una sociedad superadora de lo actual, estarán en condiciones de ser elegidos; si son portadores del recuerdo de pasados fracasos, le dejan al Gobierno el lugar de lo más avanzado en la política actual. Necesitan enriquecer sus propuestas a la par que limitar sus críticas.

La sociedad tiene necesidades demasiado concretas como para que los partidos les hablen de nebulosas. Ni la economía, ni la inseguridad, ni el orden social, ni la complicada integración de los caídos de los noventa son asuntos que soportan respuestas difusas.

Cobos logró aparecer como resultado de una casualidad parecida a la suerte; Duhalde logró sobrevivir porque de sus equipos sólo recordaban a Roberto Lavagna. Ninguno de los dos soporta, hasta ahora, una comparación con los políticos exitosos de los países vecinos.

Kirchner hizo de sus excesos un instrumento que redujo el número de sus seguidores mientras aumentó la pasión de sus lealtades, en un intento de optar por cambiar cantidad por calidad. Sus desafiantes no consiguen escapar del cerco que les impone el Gobierno e intentan superar el fanatismo oficial con un exceso simétrico en manos de la oposición. Caen así en el peor de los errores, pues imaginan que vienen días de apocalipsis tan sólo porque el Gobierno no actuó según los sueños de sus enemigos. Es la eterna teoría de “si no hacen lo que yo les digo, van a sufrir las consecuencias”. Y la verdad es que ni la inflación estalla, ni la sociedad se subleva, ni los medios irritados logran ultimar al Gobierno.

Ganó Ricardo Alfonsín en el radicalismo por ser capaz de encarnar la imagen de lo nuevo, de lo que venía a superar la anquilosada burocracia asociada a tantas derrotas.

Entretanto, el Gobierno intenta heredar el peronismo de los setenta y el nuevo grupo tiene marcas del de los noventa. En síntesis, a Perón se lo cita mucho más de lo que se lo comprende y respeta.

La división del peronismo parece ser definitiva. El radicalismo estará ubicado en el medio, entre los dos peronismos. Cuatro opciones ocuparán el mañana electoral, y el peronismo federal será, sin duda, lo más conservador de ese espectro, una excelente cantera de votantes.

En ese escenario el Gobierno tiene sobradas esperanzas de imponer sus ideas, de mantener su lugar de mayor cuestionador de los noventa. No importa cómo acompañó aquellos desmanes; se impone la imagen de quien recupera el poder para el Estado y es capaz de conducir sin ceder.

Si la contradicción se da entre un uso excesivo del poder y unos sucesores con olor a naftalina, nos queda la sorpresa de un final abierto. La política nacional recupera los carriles de lo previsible, lugar donde el talento está tan ausente como el riesgo de confrontación. No tranquiliza, pero tampoco asusta. Es, tan sólo, lo que tenemos.
Nos vemos,

24 de junio de 2010

Las encuestas de Reutemann

El blog de Carlos Reutemann viene calentando motores, tanteando un poco para quebrar el silencio del senador.

Medición entre pares

Medición de grilla ampliada con todos los candidatos posibles


Elección de su acompañante

A medida del senador

Proyectando el gobernador santafesino

Nos vemos,

¿Porque nadie quiere ser de derecha?

¿Resulta acaso sorprendente que la derecha argentina sienta una cierta inquietud existencial al ser identificada precisamente como de derecha? ¿Está sucediendo un re-acomodamiento de piezas en el mapa político de la oposición que parece haber descubierto que la defensa cerrada de las corporaciones económico-mediáticas ya no rinde el rédito esperado? ¿Resulta, tal vez, impresentable quedar pegado a las vicisitudes del inefable Mauricio Macri, que su antiguo socio y colega de herencias busca separarse ostentosamente acusándolo de “derechoso”? Extrañas parábolas que fueron iniciadas, no por De Narváez o algún otro de los peronistas disidentes, sino por Ricardo Alfonsín que, lanzado a la carrera presidencial, percibió que el pequeño Cobos se estaba volviendo cada vez más pequeño y que hacía falta regresar al ilusionismo socialdemócrata para volver a la mística extraviada de los orígenes.

El hijo del padre, hábil a la hora de captar el cambio de atmósfera, hace borrón y cuenta nueva respecto de sus votos nada progresistas en los últimos dos años: votó en contra de todas las leyes de avanzada que se presentaron en el Congreso de la Nación, desde la re-estatización jubilatoria, la recuperación de Aerolíneas Argentinas hasta llegar, por supuesto y como gran coronación, al rechazo de la ley de servicios audiovisuales; su objetivo, ahora, es construir su candidatura desde la perspectiva de alguien que se presenta como un genuino exponente del progresismo argentino (de ese que lleva dentro suyo un antiguo gorilismo). Incluso el Grupo Clarín, casi al borde del precipicio y sin saber de qué modo salir de su propio atolladero causado por sus oscuridades impresentables, últimamente se le ha dado por describir las atrocidades cometidas durante la dictadura videlista, focalizando en torturas y desapariciones y como adelanto de un improbable mea culpa.

Nadie quiere, en estos días que corren, salvando los editoriales del siempre liberal-conservador diario de los Mitre, definir su identidad política acercándose peligrosamente a la derecha de la pantalla. Nadie, en especial aquellos que pelean por una suerte de candidatura peronista neoliberal, desea que les recuerden su ostensible inclinación hacia el poder concentrado y hacia las recetas conservadoras; Macri, de todos ellos, es el que lleva la delantera en una carrera de la que nadie quiere ser el ganador, porque la meta es ser identificado como el heredero de Menem.

Con diversos grados de astucia, y en eso De Narváez demuestra que aprende rápido y que tiene alrededor suyo a un ejército de asesores que permanentemente le susurran cosas al oído, los impresentables de un peronismo prostibulario se afanan por demostrar que ellos nada tienen que ver con ese fantasma horrible que viste los ropajes de la derecha. El problema es que nadie parece creerles porque la foto, por sí sola, es más que elocuente allí donde se presentan juntos Eduardo Duhalde, Rodríguez Saa, Ramón Puerta, De Narváez, Juan Carlos Romero, Felipe Solá y, como haciéndose el distraído, el enigmático y siempre escurridizo Carlos Reutemann.

Lo cierto es que este elenco que se asemeja a una tienda de los milagros, a la que también hay que agregar a Busti y Das Neves, sabe que tiene que desmarcarse del espectro que la acosa, un espectro que los lleva directamente hacia lo peor de la última década y que los muestra ocupando sin mediatintas el costado derecho de la política argentina, en especial allí donde el kirchnerismo se ofrece como el heredero de las tradiciones nacional populares del peronismo y desde el radicalismo, y tal vez en alianza con el socialismo santafesino y algo de lo que quede de la coalición cívica, amenaza con expropiar el imaginario progresista y republicano que tanto atrae a la clase media.

Lo positivo de la emergencia de Alfonsín en detrimento de la de Cobos es que ofrece la oportunidad de que la batalla electoral tienda a girar hacia carriles en los que los adversarios buscarán mostrarse, cada uno, como el mejor exponente de un proyecto de transformación y redistribución en el país. Si se sostiene el crecimiento de Ricardo Alfonsín, es que el mayor desafío al que se enfrentará el kirchnerismo no vendrá desde el seno del peronismo, no será un desafío marcado por la impronta de un neomenemismo o de un conservadurismo duhaldista, sino que adquirirá los rasgos de una alianza neoprogresista heredera.

Un progresismo vacío, pomposamente republicano y muy débil ante los poderes económicos se enfrentará al único gobierno democrático que después del 55 logró mantener su modelo pese a los claros avances golpistas a los que tuvo que enfrentarse a partir de la rebelión de los patrones de estancia. Será cuestión de seguir de cerca este duelo que, por esas extrañas parábolas de la realidad nacional, encuentra a los adversarios tratando de mostrarse como los más consecuentes en la búsqueda de un proyecto progresista.

Lo que al menos sí se sabe es que uno está en el gobierno afanándose por profundizar políticas que mejoren la distribución y el trabajo, a la vez que continúen en la senda de políticas de memoria y justicia, en medio de una brutal crisis económica mundial, y los otros han tratado de bombardear sistemáticamente ese camino aunque ahora se envuelvan en ropajes progresistas.

Nos vemos,



Sobre textos de Ricardo Forster


23 de junio de 2010

Construcción social: el desafío de la modernidad

Este artículo, es una reflexión sobre esa especie de diagnóstico diseñado en mi artículo anterior sobre la deuda social.

Los sucesos de Bariloche sin duda ha golpeado fuerte en todos. Quien más, quien menos ha mostrado su indignación y se ha hecho eco en todos los espacios de comunicación. La brutal represión y sus consecuencias muestran el otro lado de las cosas; algunas vez dije que la muerte del Intendente de la ciudad de Vera (Santa Fe) Secco Encina fue producto de la intemperancia social, del desmadre provocado por las profundas asimetrías de clases engendrada y reafirmada por la aplicación de políticas neoliberales en nuestro país.

Las economías regionales económicamente activas, se convirtieron -en aquella época- en expulsoras de mano de obra, alimentando demográficamente los asentamientos irregulares en Santa Fe, Rosario, Córdoba, Buenos Aires y otros centros de Argentina; la actividad marginal, el desborde social es una consecuencia.

San Carlos de Bariloche, no escapa a este flagelo. Las visiones de lo sucedido y el sentido de la tragedia aportado por los diversos actores sociales, en la ciudad más poblada del lago, van desde la indignación de los sectores populares del alto, que definen el hecho como un típico ejemplo de “gatillo fácil” y el malestar de los comerciantes, expresado en las opiniones de dueños y empleados de los locales del Centro Cívico y de la Avenida Mitre –principal arteria comercial– quienes claman por el arribo de la Gendarmería para que evite nuevos desmanes y saqueos, como forma de instaurar la seguridad perdida en la zona más paqueta.

El síndrome de la sociedad dual salta los fríos números de las estadísticas y se corporiza en sujetos sociales al borde de un potencial agravamiento del conflicto. Para enfrentar con rigor la conflictiva emergencia, se deberá partir de un diagnóstico que tenga en cuenta las bases profundas del problema social de la turística ciudad rionegrina. El crecimiento vertiginoso del turismo tanto nacional como extranjero, y el desmedido negocio inmobiliario, con su fulgor triunfalista, dejó a un lado la dura existencia de cientos de miles de pobladores que directa o indirectamente contribuyen con su esfuerzo cotidiano –como mano de obra barata en la construcción o trabajadores temporarios, en los servicios de los más variados– al boom económico de los prósperos comerciantes de la localidad.

La vida cotidiana y la lucha por la sobrevivencia de los sectores subalternos en el polo turístico del Nahuel Huapi, son unas de las tantas asignaturas pendientes del desarrollo desigual, de determinados nichos económicos que priorizan la lógica de acumulación exacerbada, sin tener en cuenta la reproducción ampliada de la mano de obra que contribuye con el mencionado fenómeno económico. Querer esconder las falencias de un sistema profundamente inequitativo, con la solución facilista y equívoca de la represión y el control policíaco de las poblaciones empobrecidas, es apostar a la perpetuación del conflicto.

Mientras los hijos de los trabajadores precarizados o excluidos no gocen de condiciones dignas de existencia, que permitan su desarrollo en pie de igualdad con el resto de la ciudadanía, seguirá la patética recurrencia de inequidad estructural, implosión social y gatillo fácil. Como asevera en su reciente tesis doctoral el destacado sociólogo Eduardo Grunner, “la modernidad incompleta expresa en su dialéctica los extremos de los ideales universales del liberalismo con capas sociales postergadas y hundidas en la miseria”. El desafío de la modernidad contemporánea es superar las profundas asimetrías herederas de esa forma excluyente, de construir lo social.

Nos vemos,



Aportó Jorge Muracciole


22 de junio de 2010

Binner y el efecto Bilbao

Los socialistas ¿son líricos? ¿soñadores? Inicio mi reflexión con el tema del Puerto de la Música que Binner quiere construir en Rosario, a toda costa y con un precio altísimo para las necesidades que tiene la provincia en temas como salud y seguridad.

ubicación imaginaria, Av. Pellegrini y el Río Paraná

Le dedicamos a este proyecto, varias páginas. Ayer, Sin Dioses se preguntaba porque no se llamaron a los arquitectos rosarinos para desarrollar el proyecto. En 2008, La Nación da cuenta de esta disputa y dice:
La elección de Oscar Niemeyer para proyectar el Puerto de la Música en Rosario tiene condimentos simbólicos interesantes, en un momento que el país busca sumar esfuerzos con Brasil por la crisis internacional, y a tan sólo 19 meses de celebrarse el Bicentenario de la Revolución de Mayo. Sería la primera obra del maestro brasileño en la Argentina, y un icono arquitectónico de proyección global en 2010, ya que la obra podría hacerse en 18 meses, pero el gobierno provincial, que promueve la iniciativa, tiene previsto inaugurarla no antes de 2012.
corte transversal del proyecto

Para el socialismo, Binner especialmente, España es su fuente de inspiración y trató que Rosario se parezca a Barcelona; de hecho, el gobierno de Rodriguez Zapatero es la Meca donde concurren funcionarios de su gobierno a especializarse.

Las preguntas del inicio tienen que ver con los ideales culturales porque el gobernador Hermes Binner recordó que el proyecto del Puerto de la Música estaba previsto dentro del plan rector de la ciudad desde hace 14 años, al igual que otras importantes obras públicas construidas por arquitectos internacionales, como los centros municipales de Alvaro Siza (Portugal) y Laureano Forero (Colombia); el propio lugar donde se anunció la obra de Oscar Niemeyer, el Auditorio Parque España, de Oriol Bohigas (España), y el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, de Mario Corea Aiello (rosarino, pero residente desde hace varias décadas en España).

Para el gobernador Binner, sumar a Oscar Niemeyer generaría el efecto Bilbao, como se conoce a la explosión económica del País Vasco en 1997, generada por el desarrollo de industrias creativas y la llegada de cerca de un millón de turistas mensuales, a partir de la construcción del Museo Guggenheim, del canadiense-norteamericano Frank Gehry; las estaciones de subterráneo del británico Norman Foster, y el puente del valenciano Santiago Calatrava.

¿Pero por qué no llamar a Mario Roberto Alvarez o a Clorindo Testa? O mejor, ¿por qué no llamar a un concurso internacional? A diferencia de otras veces, las entidades profesionales y vecinales no se pronunciaron en contra hasta el momento, y una posible explicación es que Oscar Niemeyer es una de las figuritas difíciles de la modernidad, más vigente que nunca en el siglo XXI. Hace pocos meses, el presidente de Brasil, Lula, lo incluyó dentro de una lista de las 100 personas más influyentes por sus cualidades humanísticas.

Al igual que México y su Torre Bicentenaria, encargada directamente al holandés ganador del Premio Pritzker 2000, Rem Koolhaas (por el momento la obra está suspendida), la Argentina busca construir nuevos iconos para celebrar su Bicentenario. En Buenos Aires, a partir de dos concursos internacionales, se recicla el ex Palacio de Correos como centro cultural (proyecto del estudio argentino 4BFS), y se busca elegir un edificio icónico para Buenos Aires 2010, que no necesariamente será construido, pero que surgirá por votación pública. Suman también el proyecto Aleph, en construcción en Puerto Madero por Norman Foster; la inauguración del Museo Fortabat, de Rafael Viñoly, y la Torre Repsol, de César Pelli. (1)

Esta obra costará cerca de 80 millones de pesos, ¿tanto para levantar la imagen decadente de su gobierno? Cuatro de cada diez de los rosarinos consultados (37,1 %) aprueban su gestión de gobierno, mientras que el nivel de reprobación de su administración llega en la actualidad a casi 16 %. Su imagen regular asciende a poco más del 44 %; ergo: regular/mala dá el 60%.

Según Mautone, si se comparan los valores actuales con los registrados en la medición de marzo pasado se advierte que el nivel de aprobación de la gestión del Gobernador Hermes Binner se ha incrementado en 0,4 %; mientras que, por el contrario, tanto la imagen regular como el nivel de reprobación se han recortado en 1,7 % y 0,7 %, respectivamente.

Pese a la desautorización por parte del gobierno nacional para utilizar espacios del ente portuario para construir el Puerto de la Música, Binner, ya llamó a licitación; el Gobierno Provincial ya sabía de la posición de la Subsecretaría de Vías Navegables de la Nación en cuánto a la utilización del muelle del puerto, quien tiene intencionalidad política en el Puerto de la Música es el Gobierno de Hermes Binner con miras al 2011.

Evidentemente, se siguen profundizando las asimetrías en la invencible provincia de Santa Fe, privilegiando obras e intenciones como ésta, por sobre las obras que necesita la gente común y que gestionan intendentes y presidentes de comuna justicialistas, y señalo como caso emblemático al reclamo del intendente de Rafaela -probable candidato a gobernador por el peronismo santafesino- Omar Perotti, reafirmando el concepto que tiene el habitante común con la administración provincial: es un gobierno de maquetas.

Mientras tanto, se ilusionan con la fórmula Binner-Alfonsin.

Nos vemos,


(1) La Nación, archivos, 2008

21 de junio de 2010

La deuda social

Jorge Devincenzi -en su blog- se pregunta tocando el tema de los consensos necesarios para las transformaciones definitivas de Argentina ¿continuarán las políticas públicas impulsadas desde 2003 en la eventualidad de que el kirchnerismo no gane en el 2011? Uno se ha acostumbrado a llamar "políticas de Estado" a esas decisiones, ¿pero seguirán siéndolo?

Como emergente del desastre neoliberal de la década del '90, insisto permanentemente sobre la reconstrucción del país y los modelos productivos de crecimiento.

Predomina en la opinión pública el justificado convencimiento de que el país tiene aún pendiente la resolución de la deuda social. Vale decir, eliminar la brecha existente entre los niveles de alimentación salud, educación, vivienda y hábitat necesarios para el bienestar humano y los que realmente prevalecen en segmentos importantes de la población. La brecha se manifiesta en la insuficiencia del empleo de calidad, la fractura del mercado de trabajo, el elevado número de personas que viven en condiciones de pobreza y en las desigualdades existentes en la distribución del ingreso y el acceso a las oportunidades de progreso, entre los diversos estratos sociales.

La deuda social argentina es un problema histórico que arranca en los tiempos inaugurales de la conquista y el poblamiento del actual territorio nacional, se prolonga y transforma después de la independencia y fue agravada en el transcurso del cuarto de siglo comprendido entre 1976/2001-2002. Desde entonces hasta la actualidad, la mejora registrada en los indicadores económicos y sociales no alcanzó para erradicar la deuda social acumulada en la historia.

Más allá de los programas multilaterales, cada país tiene que hacerse cargo de su deuda social. Por lo tanto, -dice Aldo Ferrer- lo primero que debe hacerse es estudiar sus orígenes, realizar el diagnóstico y proceder en consecuencia. En nuestro caso, la deuda social resulta de otras deudas y no podríamos erradicarla sin enfrentar simultáneamente, digamos, nuestros otros pasivos y que los define:

Deuda estructural. Como consecuencia de la convertibilidad, sobrevive una estructura productiva concentrada en la producción y en la transformación de bienes basados en los recursos naturales que emplea sólo 1/3 de la fuerza de trabajo y, por lo tanto, multiplica la exclusión y la deuda social.

Deuda de gobernabilidad y soberanía. El de­sarrollo no se importa y reclama que el país cuente con suficiente capacidad de maniobra para diseñar y ejecutar sus propias políticas. La experiencia histórica argentina, demuestra que la dependencia del financiamiento externo, el desequilibrio fiscal y el desorden inflacionario impiden el desarrollo y multiplican la deuda social.

Deuda institucional y política. La transformación orientada a remover las deudas estructurales y las de gobernabilidad y soberanía y, por lo tanto, la deuda social, reclama la existencia de un orden institucional estable que proporcione reglas del juego consensuadas para resolver los conflictos inherentes a una sociedad pluralista y democrática en transformación.

Deuda de pensamiento crítico. Cuando se configuran los pasivos señalados, prevalece el sometimiento a lo que Arturo Jauretche denominaba la “colonización cultural” y Raúl Prebisch el “pensamiento céntrico”. Vale decir, el conjunto de ideas en torno de los cuales los países dominantes del sistema mundial organizan las relaciones internacionales en su propio beneficio, las cuales son incompatibles con el desarrollo económico y social de los países de la periferia del sistema. Nuestra última experiencia en esta materia es la subordinación al Consenso de Washington, que redujo al país a la condición de apéndice del sistema global, sometido a la decisión de los mercados.

En conclusión, la deuda social, es un componente de la deuda de densidad nacional y no puede resolverse aisladamente de los otros componentes. Ninguna de las políticas sociales focalizadas, por ejemplo, a atender a los sectores vulnerables, puede ser efectivamente reparatoria si la política económica reduce la producción y el empleo.

En la última década del Segundo Centenario y primera del siglo XXI, se han registrado avances importantes en varios de los campos mencionados. Entre ellos, la capacidad de resolver conflictos en el marco de las reglas de la Constitución, la remoción de las restricciones fiscal y externa, el encuadre de la deuda en límites manejables, la ampliación de la autonomía de la política económica y la salida de la crisis del 2001/2 con recursos propios sin pedirle nada a nadie. La consolidación de estos avances configura la plataforma para generar pleno empleo a niveles crecientes de productividad, que constituye la condición necesaria para erradicar definitivamente la deuda social.

Nos vemos,



Contribución de Aldo Ferrer

20 de junio de 2010

Consenso para el desarrollo: identidades

El Cardenal Jorge Bergoglio presentó un Contrato Social para el Desarrollo, elaborado por el ex ministro Roberto Dromi, con la colaboración de los ex ministros Armando Caro Figueroa, Andrés Delich, Roque Fernández, Horacio Jaunarena y Jorge Vanossi y la coordinación del vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad del Salvador, Fernando Lucero Schmidt que propone entre otras cosas "Brindar las garantías básicas para la inversión eliminando todas las distorsiones y financiando un nivel de gasto consistente con las posibilidades de recaudación; Instalar el Impuesto a la Renta Financiera, para favorecer un tratamiento equitativo empresario entre capital propio y capital prestado y eliminar el llamado impuesto al cheque y las retenciones a las exportaciones".

Para calibrar en su justo valor el documento presentado por Bergoglio, es conveniente un somero repaso de la actuación pública de quienes lo firman como autores, comenzando por su inspirador.

Roberto Dromi, intendente de Mendoza durante la dictadura militar. Ministro de Obras y Servicios Públicos con Carlos Menem. Fue autor de las leyes de emergencia que desregularon servicios, permitieron el desguace a precio vil del capital social acumulado por generaciones de argentinos en las empresas públicas y suspendieron derechos sociales, durante el gobierno civil más corrupto de la historia argentina. En una sesión secreta en comisiones del Congreso fundamentó su programa de privatizaciones aceleradas con el argumento de que el país estaba de rodillas ante sus acreedores. Junto con Juan Carlos Cassagne y Rodolfo Barra integró la trinidad de administrativistas que concibió los instrumentos maestros para el pase de la etapa de la valorización financiera y la fuga de capitales a la de las superganancias mediante la participación en las privatizaciones y la emisión de nueva deuda externa, que sería una vez más estatizada, durante el provechoso interinato de Duhalde. En la reforma constitucional de 1994 incluyó garantías de que los negocios efectuados en esos años no serían revisados. Retirado del ministerio, Menem lo designó asesor presidencial. Al mismo tiempo actuó como asesor del consorcio Eriday, integrado por Impreghilo-Dumez, que reclamó más de mil millones de dólares que se le adeudaría por la construcción de Yacyretá y se ofreció a cobrarlos administrando la represa. En 1996, quiso fusionar los superfluos ministerios/Cenicienta de Educación y de Trabajo y crear uno de Seguridad, con énfasis en las medidas de control social por las fuerzas de seguridad y, de ser necesario, militares.

Horacio Jaunarena, Ministro de Defensa de Alfonsín, De la Rúa y Duhalde. En su primer mandato fue autor de las leyes de punto final y obediencia debida. En el segundo intentó fusionar la Armada y la Prefectura, borrando la división entre Defensa Nacional y Seguridad Interior. Ya con Duhalde elaboró un proyecto en el mismo sentido, que creaba una pirámide verdeazul, en la que policías y militares formaban parte de un único sistema. Colaboró en su preparación el entonces Jefe de Estado Mayor del Ejército, general Roberto Brinzoni. Fue presentado en la Escuela de Dromi y no prosperó por la oposición del ministro de Justicia, Juan José Alvarez, quien amenazó a Duhalde con su renuncia.

Armando Caro Figueroa fue asesor de Alfonsín, ministro de Trabajo de Menem-Cavallo y vicejefe de gabinete de De la Rúa. Fue autor de los planes de flexibilización laboral que condujeron a un crecimiento explosivo del trabajo informal. Durante su gestión se privatizó el sistema jubilatorio, convertido en un negocio financiero para los bancos. En 1999 fue candidato a la vicepresidencia en fórmula con Cavallo.

Roque Fernández Presidente del Banco Central entre 1991 y 1996 y Ministro de Economía desde entonces y hasta la conclusión del gobierno de Menem. Corresponsable de la política económica de entonces.

Jorge Vanossi, jurista de la UCR, fue ministro de Justicia de Duhalde, emigró luego al macrismo y ahora volvió a recalar en el radicalismo. Participó en la escalada represiva que culminó con los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Dario Santillán, con acusaciones de sedición a quienes cortaban calles. Luego de los asesinatos invocó la ley de defensa de la democracia en una denuncia presentada ante la Procuración General, según la cual los piqueteros intentaban tomar el poder. El entonces secretario de la SIDE, Carlos Soria, dijo que había recolectado inteligencia sobre esas organizaciones sociales a pedido de Vanossi, quien lo negó.

Fernando Lucero Schmidt, es uno de los directivos de la Universidad del Salvador que aseguran la conducción de Bergoglio en esa institución. También es profesor en la Escuela de Dromi. En 2006 creó la Fundación Pescar Argentina, destinada a la capacitación de jóvenes en “la cultura del trabajo”, auspiciada, entre otros, por el banco Santander, La Caja, Celulosa, Coca Cola, Makro, Telecom, Nidera, USAL, Dow, Nokia, Fundesa, Walmart y el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Nos vemos,



Fuentes: Musgrave - Finanzas Públicas / Horacio Verbitsky - Página

19 de junio de 2010

Ley de Medios Audiovisuales, el debate que se viene

Si algo ha demostrado el debate sobre la Ley de Servicios Audiovisuales es que en la Argentina, la sanción de esa norma antimonopólica ha puesto al desnudo algunos de los pecados veniales del sistema político argentino: la judicialización de la política y la politización de la Justicia.

Vale la pena decirlo con todas las letras: antes, durante y después de la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales, el Grupo Clarín contrató una legión de abogados de las más diversas especialidades para hurgar en cualquier flanco débil que le permita objetar –y fundamentalmente postergar–, la aplicación de la norma a lo largo y a lo ancho del país.

Sin embargo, en su acordada del 15/06, la Corte Suprema fue lapidaria no sólo contra los legisladores que propugnan la judicialización de la política sino también con los tribunales mendocinos de primera y segunda instancia, que dieron curso a medidas cautelares contra la ley 26.522 a partir de una demanda presentada por el diputado mendocino Enrique Thomas. Por unanimidad, los ministros de la máxima instancia judicial argentina, acompañaron el dictamen del procurador Esteban Righi, al juzgar que un diputado no tiene legitimación para hacer revisar en sede judicial una votación que perdió en el Congreso.

El fallo establece claramente los territorios que pertenecen a cada uno de los poderes del Estado: “Admitir la legitimación en un grado que la identifique con el 'generalizado interés de todos los ciudadanos en ejercicio de los poderes de gobierno… deformaría las atribuciones del Poder Judicial y lo expondría a la imputación de ejercer el gobierno por medio de medidas cautelares”. La sentencia fue dictada con el voto de la mayoría constituida por los jueces Lorenzetti, Highton, Fayt, Zaffaroni, Maqueda.

Los ministros aclararon que la decisión “no se relaciona con la valoración constitucional del contenido de la ley 26.522, sino con la validez de una medida cautelar que suspende la totalidad de sus efectos con fundamento en presuntas irregularidades en el trámite parlamentario”. Los jueces van a abordar las cuestiones de fondo de la nueva norma recién cuando traten un caso en el que exista un interés directo y concreto, porque “el Poder Judicial no hace el control de legalidad de las leyes de manera abstracta”, explican los magistrados.

Así como en su resolución sobre los Decretos de Necesidad y Urgencia el tribunal marcó los límites del Poder Ejecutivo, en este fallo marca la cancha de los poderes Legislativo y Judicial. La Corte dice que el diputado nacional fue electo para representar a los ciudadanos en el ámbito del Poder Legislativo, pero no puede ir a la Justicia cuando lo que trae a consideración es la reedición de un debate que se ha perdido en el seno del Poder Legislativo por el juego de las mayorías y minorías respectivas. Por el contrario, dicha legitimación podría eventualmente resultar admisible cuando se trata de la afectación de un interés concreto y directo a su respecto.

En este caso no están en discusión los derechos, inmunidades y prerrogativas que le asisten a Thomas en su condición de legislador, ni está demostrado que el demandante fue inequívocamente privado de ejercer las atribuciones que le asisten como legislador, razonan los jueces.

Por otra parte, si se hiciera lugar a lo que pide el actor, quien no actúa en representación de la Cámara, se arribaría, como se dijo, al irrazonable resultado de extender una medida judicial a sujetos que no sólo no la han solicitado sino que, incluso, podrían no compartirla, concluyen los supremos.

Si bien el dictamen despeja un obstáculo importante, la Ley de Servicios Audiovisuales seguirá suspendida en su aplicación, ya que persisten otras medidas cautelares dictadas por jueces de la Capital, Salta y San Juan, y todavía falta que lleguen al tribunal las cautelares promovidas por particulares que objetan artículos específicos de la ley. Con este fallo se destrabará el de Salta, y es probable que con presentaciones sucesivas, las trabas se vayan cayendo una tras otra. De todos modos, ahora se abrirá al público el debate sobre la reglamentación correspondiente.

Nos vemos,



Contribución de Walter Goobar



18 de junio de 2010

Datos electorales de Santa Fe sobre el socialismo

Algunos apuntes

El escenario político argentino no tiene matices; peronistas disidentes, habitantes de la diáspora radical sumado al socialismo y sectores progresistas en un aquelarre buscan interpretar los propios sueños como el profeta Daniel al rey Nabucodonosor. El escenario santafesino debe -para el socialismo- nacionalizarse integrando a Binner con alguien en la formula presidencial.

Luego de las internas partidarias en el radicalismo y el socialismo buscamos datos que reflejen el comportamiento en las últimas elecciones en la provincia de Santa Fe en la Secretaría Electoral de la Provincia y el Blog de Andy Tow para analizar a los posibles candidatos a gobernador. Para nuestro análisis es importante esto porque en la perfección del ACyS en una hipotética formula presidencial con Binner, la figura del gobernador santafesino y su color político es importante. Sabida es la pretensión del intendente de Santa Fe en ocupar el lugar en una suerte de alternancia en el Frente Progresista. Conocida -lo hemos publicado- la posición de Binner en dejar la banda a su mano derecha, el Ministro Bonfatti.

Veamos los números de 2007. Las Elecciones en la provincia, fueron anteriores a las nacionales, y esto es importante porque suponía una transferencia de votos. Por entonces Binner no pudo trasladar el 48,7% a la fórmula a presidente que encabezaba Carrió con Giustiniani; una brecha del 14,6% sobre un total de 1,8 millones de electores es determinante.

Esa brecha con todo el esfuerzo del mundo y las herramientas a su alcance Binner no la pudo achicar para las elecciones a senador nacional (2009), allí Giustiniani no pudo superar el 41%.

Por otra parte, si consideramos que el socialismo en las elecciones provinciales a gobernador de 1999 y 2003 obtuvo en promedio el 38% de los votos, ese 14,6% de caída, deja al descubierto el piso o techo del socialismo. ¿Se recuperará la brecha con Binner candidato en la fórmula presidencial?

Este razonamiento es vital para las pretensiones a gobernador del FPCyS. No está Binner, no hay ganancia, por eso dijimos hace un tiempo que ante la nada, van a ir por la candidatura a Diputado Nacional de Hermes.

La pregunta que debemos hacernos es ¿de quien son los votos que integran el 14,65%? ¿Se mueven como la marea? Alfonsin padre, en un último intento engendró la formula Lavagna-Morales que cosechó esa diferencia; en una pretensión ilusoria, ¿son votos conservadores que naturalmente responden al reutemismo? Si analizamos los números de las elecciones del '99 y 2003 no estando Reutemann aumentaron los votos blancos y estos en el 2007 nos fueron a Bielsa-Galán, fueron a Binner.

Son actos reflejos. Reutemann en el '99 obtuvo el 54%, Oeid en el 2003: 43% . Otro dato a tener en cuenta es que en 2007 -elecciones a gobernador- el Frente Progresista obtuvo en Rosario -tomado como distrito único con sus colaterales- el 57,8% mientras que en las elecciones a Senador Nacional Giustiniani llegó al 43,6%. Brecha del -14.2% aunque superior al promedio histórico provincial del 38.2% con importante influencia del sector del campo.

En el promedio provincial Giustiniani obtuvo 40,6% de los votos en 2009, lo que significa algo más del 6,4% con relación a 2007, pero si tenemos en cuenta los votos del Binner -48,7%- existe una brecha del 8,1% que los asesores socialistas tendrían que analizar adonde migraron.

Los datos relacionados a las elecciones legislativas de 2009, son incluidos para analizar el comportamiento de la primera elección sin Binner y el importante crecimiento del radicalismo por fuera del Frente Progresista.

Vanidad de vanidades. Nada hay nuevo bajo el sol.

Nos vemos

17 de junio de 2010

Rejunte PRO disidente, borrón y cuenta nueva

Eduardo Duhalde, desde hace un tiempo a esta parte se ha propuesto con su gramática discursiva convertirse en el abanderado de la desmemoria. Llamando a la “reconciliación” de la ciudadanía con los partícipes e ideólogos del Terrorismo de Estado de la dictadura de 1976.

En una suerte de borrón y cuenta nueva con los genocidas justamente encarcelados. En esta utopía restauradora encuentra como socios de la partida al empresario-heredero Francisco de Narváez, que de financista del menemismos devino en un viaje sin escalas a líder del peronismo bonaerense y aspirante a la primera magistratura; Carlos Reuterman, el sempiterno indeciso a ocupar la pole position, de la carrera presidencial por el peronismo, amigo sin complejos del oriundo de Anillaco y experto en ocultar su pensamiento sobre el país de sus sueños, junto a Felipe Solá, político itinerante que de su puesto de secretario de Agricultura de Menem, saltó sin previa autocrítica a un papel destacado en el gobierno Duhalde, transformándose, de la noche a la mañana, en fugáz kirchnerista, hasta que la crisis del campo lo hizo retroceder a sus antiguas alianzas.

Alianzas que hoy se cristalizaron en una instantánea política en el Senado de la Nación, donde jugó de anfitrión el imprevisible Rodríguez Saá, quien se sumó sin mediar autocrítica al entente del peronismo noventista, que promete al corto plazo la firma de un documento programático que unifique la diáspora pos-menemista. Ese fotograma de la prolongada película neoliberal en la Argentina, tuvo una amplia repercusión en los medios tradicionales. Incansables defensores del viejo orden y especialistas en dar oxígeno comunicacional a todo conglomerado variopinto con tufillo anti K, no perdieron la oportunidad de caracterizar el cónclave como “las bases de un nuevo consenso en el peronismo”.

Pero cuáles serán los puntos fundamentales de esa base programática, tanto en la esfera económica como en el amplio espectro de la política nacional, regional o incluso en sus relaciones bilaterales con la gran potencia del Norte.

En lo económico un plan que sepa atender los intereses de los sectores mas concentrados tanto del agro como de la industria, y que la derecha conservadora instale la “previsibilidad en los mercados”. Una suerte de nueva teoría del derrame, que bajo la seductora consigna de la “Argentina Productiva”, discipline al conjunto de la sociedad y en particular a las clases subalternas en la restauración de un modelo que dependa en exclusiva de la reinversión de las súper-ganancias empresarias.

Una prueba incontrastable de qué modelo de país se pretende, es su indisimulada voluntad de acercar al Ingeniero Mauricio Macri a su cruzada restauradora. De ahora en más el centro de su proyecto de acumulación social estará dirigido a operar sobre los miedos de la ciudadanía, tanto en materia de inseguridad como en la necesidad de orden y la vuelta al consenso de los noventa, donde lo políticamente correcto era ajustarse a los requerimientos de la acumulación.

Sus esperanzas de triunfo están cifradas en la remanida teoría del péndulo social, donde a cada etapa de avance de las fuerzas transformadoras le sucede un nuevo período de disciplinamiento de las mayorías en PRO de los intereses de los poderosos.

Nos vemos,



Con textos de J. Muracciole

16 de junio de 2010

Sobre la interna socialista

Escribe Ariel Basteiro

Cuando asumimos el desafío de presentar una propuesta para las elecciones internas del Partido Socialista sabíamos que íbamos a enfrentar a un aparato que hoy gobierna la provincia de Santa Fe, Rosario y otros municipios. Lo que nunca supusimos es que dentro del PS hubiera compañeros sin ningún tipo de código ni respeto por las más mínimas normas democráticas, cometiendo flagrantes violaciones a la ley, la carta orgánica y el espíritu que todo socialista debe fomentar, que es el de la transparencia.

Ni siquiera los más elementales códigos éticos se respetaron, llegando al extremo de aprovecharse de la situación que atraviesa Jorge Rivas, quien no tiene la posibilidad de salir a responder las barbaridades que dice Giustiniani. Este señor se atrevió a decir que Jorge “está más solo que nunca”. Omite Giustiniani que además del apoyo de los miles de compañeros que nos votaron el domingo y de los otros miles que no lo pudieron hacer gracias a las trapisondas de la conducción partidaria, Rivas tiene consigo el apoyo de millones de argentinos y argentinas que lo ven como un ejemplo de lucha, de perseverancia, compromiso y coherencia.

La elección confirmó lo que advertimos y denunciamos desde hace dos meses cuando se conformó la junta electoral, de la cual fuimos excluidos, cosa que no le ocurrió en la interna de la UCR y no ocurriría en la del PJ en caso de que el peronismo disidente decida participar en ella en tanto fue invitado a conformarla.

La lista de irregularidades es infinita. Se nos imposibilitó controlar la transparencia del comicio, nuestros fiscales fueron echados –muchas veces por la fuerza– en distintas mesas en Capital Federal, Mendoza, La Pampa y Misiones. Se cambiaron lugares de votación en la mañana del domingo sin que fuéramos notificados; en muchas localidades recibieron padrones de otras ciudades, imposibilitando la elección.

Se utilizaron padrones diferentes a los que nos diera oportunamente la Junta Electoral partidaria en Florencio Varela, Almirante Brown y Tandil. No se abrieron las urnas de Tres Arroyos, San Nicolás ni Cañuelas, cosa que ocurrió también en Mendoza, La Pampa, Jujuy y Entre Ríos. En Almirante Brown y Pehuajó las autoridades de mesa intentaron cerrar el comicio cuando vieron que el resultado les era adverso y hubo que finalizar la elección en una comisaría, mientras que los votantes de La Paz, Entre Ríos, que tuvieron que hacer más de 100 km para llegar hasta Hernandarias, donde los mandaron a votar, sólo pudieron hacerlo a las 19.45, cuando llegó la urna, 15 minutos antes del cierre del comicio. Vayan algunos botones de muestra que sobran para ver con qué hilos se está tejiendo el traje a medida de Giustiniani, Binner y compañía.

Y por si todo lo anterior fuera poco, además mienten. Nadie puede creer que en Santa Fe haya votado el 50% del padrón, cosa que no pasó nunca en la historia. En Reconquista, donde la lista oficialista obtuvo 130 votos, apenas un 20% del padrón, nuestros fiscales se negaron a aceptar el dinero que les ofrecían para que se retiraran y permitieran el fraude. Vaya casualidad, en todos los municipios circundantes, la participación fue del 100 por ciento.

La misma desproporción se observa en la Capital Federal, donde en aquellas mesas donde se fiscalizó la participación fue más que baja. El guarismo de 5.000 votos que dice haber obtenido la lista 2 resulta directamente un chiste de mal gusto. Nuestros compañeros, que no fueron autorizados a fiscalizar, contaron unos 200 votantes en Mendoza, pero el conteo oficial arroja 900. Unas 600 personas votaron en Misiones, donde nuestros compañeros no llegaron a ver entrar más de 100.

Jamás dijimos que nuestro objetivo era ganar la elección a nivel nacional. Nos propusimos sí mantener nuestro protagonismo en la provincia de Buenos Aires, sumar otras provincias a nuestro proyecto e incluir en el Comité Ejecutivo un grupo de compañeros que comiencen a mostrar pluralidad y nuevos matices en el análisis político dentro del partido.

Todos esos objetivos fueron logrados. Dejamos de ser una línea provincial para ser una expresión nacional con representación en las 24 provincias. Ganamos Buenos Aires, Corrientes, Tierra del Fuego y La Rioja. Nuevas voces sonarán en el seno del PS, resistiendo que nuestra organización termine siendo furgón de cola de una nueva alianza de derecha en la Argentina, con el único objetivo de saciar la ambición del senador que quiere ser gobernador.

Estamos convencidos de que estamos pariendo una nueva expresión del socialismo en nuestro país, un socialismo reconciliado con los sectores populares, con los trabajadores, con los menos favorecidos. Nuestras banderas están intactas. Y si todos estos sucesos nos terminan demostrando que el PS ha hipotecado sus ideales y su dignidad, entonces será cuestión de dar la pelea para retomar las banderas que nos dejaron Alfredo Palacios, Alicia Moreau de Justo, Alfredo Bravo y muchos otros que dieron su vida por el socialismo.

Socialismo, vanidad de vanidades

Nos vemos,

15 de junio de 2010

Víctimas de la fe

Por enésima vez vi La caída del Halcón Negro: durante octubre de 1993, soldados estadounidenses de élite, son enviados a Mogadiscio, Somalía, como parte de una operación de paz de las Naciones Unidas para evitar que los cargamentos de alimentos enviados por la ONU son sistemáticamente robados por las milicias de los señores de la guerra.

Recientemente, ganadora del Oscar fue otra película del mismo paño The Hurt Locker que narra la experiencia de un equipo de desactivadores de bombas, durante los períodos posteriores a la invasión a Iraq en 2004.

Dos narraciones sobre hechos que son paradigmas de tantas guerras étnicas, donde lo religioso es primordial, central, medular. Me parece interesante intentar una reflexión sobre este tema, porque es el lado oculto de todos. La religión, es el perfil que no aparece porque es la intimidad de uno; podremos discutir de fútbol o política pero no sobre la concepción de eternidad y creencias religiosas. En todo caso y en rigor de verdad, la imposición de una sobre otras dió tema para escribir a lo largo de la historia de la humanidad.

La creencias religiosas no se matan con violencia. Todo lo contrario. Cuando los creyentes se sienten atacados, la convicción de que son víctimas de su fe en el "dios verdadero" les hace sentirse más fuertes, más seguros, más fanáticos. La historia de las guerras de religión, de las persecuciones y los conflictos, motivados por algún tipo de creencias (las que sean), ya nos tendría que haber enseñado que a las ideas, a las convicciones y, sobre todo, a las creencias no se las mata con armamentos militares o con cualquier tipo de violencia, aunque sea la más sencilla, por ejemplo, con el solo hecho de ridiculizar la creencia o la práctica religiosa de quienes no comulgan con mis ideas.

El gran error de Estados Unidos ha sido meterse en guerras contra grupos religiosos, fuertemente motivados por el fanatismo que suele destilar la religión. Las guerras recientes de Irak y Afganistán lo están poniendo en evidencia. Guerras perdidas antes de empezarlas. Como en la Edad Media las Cruzadas no acabaron con el "infiel sarraceno", como ya decían los "Caballeros del Templo" (los templarios), ni la Inquisición acabó con los heterodoxos, ni Hitler acabó con los judíos, ni nadie que se ponga acabará por hundir y extirpar la creencia que quiere desprestigiar, arrasar... o lo que sea.

Con misiles y bombas se destruyen ciudades y se matan vidas humanas. Las ideas religiosas no mueren por el hecho de verse perseguidas. Al contrario, una idea religiosa perseguida, por eso mismo, se enardece, se hace más firme, se siente más fuerte y más verdadera. Y hasta se antepone a la propia dignidad, a la propia libertad y a la propia vida. Mueren los creyentes, mártires de sus creencias. Y las creencias siguen, más sólidas que antes.

En tiempos de tantas y tantas confrontaciones, en buena medida motivadas o "legitimadas" por principios religiosos, lo peor que podemos hacer es agredir al que ve las cosas de la religión de manera distinta a como yo las veo. También en esto, el Evangelio es genial. Jesús fue intolerante con los intolerantes de su propia religión. Con los demás (paganos, samaritanos, descreídos, pecadores...) siempre fue respetuoso, tolerante, acogedor, comprensivo. Y llegó hasta el exceso de afirmar que un centurión romano tenía una fe tan grande, que no había visto cosa igual en todo Israel.

Causan preocupación y mucha, las ideas xenófobas que se expanden por todo el llamado "mundo desarrollado". ¿Qué hemos desarollado en este mundo nuestro? ¿La intolerancia? ¿El desprecio hacia todo el que no piensa como nosotros? Esta guerra la tenemos perdida de antemano. Y, lo que es peor, no sólo saldremos derrotados, sino que terminaremos siendo tan fanáticos como aquéllos a los que acusamos de fanáticos. Porque, a fin de cuentas, como bien se ha dicho, "la esencia del fanatismo consiste en la pretensión de cambiar a los demás" (Samuel Oz).

No se trata de renunciar a decir lo que sea necesario decir. Lo que pasa es que, si lo que decimos son agresiones a quienes ven las cosas de otra manera, con eso sólo conseguimos exactamente lo contrario de lo que pretendemos: todos nos dividimos y nos enfrentamos más y más. Hasta convertir la convivencia en una forma de vida que destruye todo lo que venga por delante. O, por lo menos, nos hace daño a nosotros mismos y no consigue lo que se trataba de conseguir. Toda forma de violencia, por pequeña que sea, no sirve nada más que para desencadenar la espiral de la violencia. Y así nos metemos por un camino que no lleva a ninguna parte. O, mejor, si, nos lleva a todos a nuestra propia destrucción.

Nos vemos,



Contribución de José María Castillo

14 de junio de 2010

Fútbol, pasión de multitudes

La realización de la Copa Mundial de Fútbol es el resultado de más de ciento cincuenta años de desarrollo de un deporte que fue extendiéndose e instalándose a lo largo del tiempo hasta penetrar en el más recóndito lugar del planeta.

Orígenes. Sus orígenes están en debate, hay quienes intentan encontrar exóticos antecedentes. Los orígenes más lejanos del proto-fútbol se ubican en el Extremo Oriente, concretamente en China y Japón. En el siglo V a.c. los integrantes del ejército imperial chino se entrenaban con un juego muy parecido al fútbol. La pelota era casi redonda y el juego consistía en disputarse la pelota entre dos equipos, principalmente con las manos, aunque también con los pies, y pasarla por sobre un cordón tensado.

Los romanos tuvieron su propia versión de episkyros (derivado del juego griego), una rara mezcla de handball, fútbol y rugby al que llamaron haspartum. Se jugaba por dos grupos, que podían variar en número de integrantes, y consistía en impulsar la pelota hasta una línea que marcaba el campo rival y convertir el gol. El juego se utilizaba en la milicia como divertimiento y como ejercicio físico.

En la Galia se jugaba un juego parecido al fútbol desde épocas inmemoriales, que no tenía conexión con el haspartum romano, y continuó jugándose en lo que hoy es Francia. El juego se llamaba soule, y hacia el siglo XI se jugaba por todas las clases sociales. En Francia fue prohibido dos veces, una en 1319 por el rey Felipe V y otra en 1369 por Carlos V, debido a la violencia.

El papel de los ingleses. El fútbol que hoy conocemos se inventó en las Islas Británicas, se tienen noticias en el siglo VIII, sobre la base de prácticas antiguas de guerreros bárbaros (normandos y otros grupos nórdicos) que solían entretenerse y descargar furias residuales pateando las cabezas de sus enemigos vencidos en batallas militares. Ya con una pelota con aire, los primeros encuentros se habrían realizado en la ciudad de Derby entre británicos y romanos.

El 23 de octubre de 1863 puede considerarse como el día del nacimiento del fútbol moderno. Fue en la Freemason’s Tabern, de Great Queen street, en Londres, el lugar donde se fundó la Football Association (Asociación de Fútbol), primer club y asociación de fútbol del mundo.

Lo cierto es que más allá del uso de ese objeto de deseo esférico llamado pelota, que supo entretener a diversas culturas a través de la historia, la magnitud que ha tomado el juego crecientemente en los últimos ochenta años es un fenómeno de masas que permite múltiples abordajes.

Pero su verdadera expansión se da cuando el deporte es incorporado por las instituciones educativas inglesas o las empresas de ferrocarril a lo largo y ancho de las colonias y semicolonias económicas en el apogeo del Imperio Británico en las últimas décadas del siglo XIX . El río la Plata no fue la excepción, por sus vínculos de histórica dependencia. Ya en 1890 se jugaba en la calle y en el patio de los conventillos, siendo la pelota de trapo la principal adaptación de las clases populares al deporte británico.

Pasión popular y negocios. Pero el punto de inflexión de la institucionalización global del juego se da en 1930 en Uruguay. Coincidiendo con las celebraciones del centenario de su independencia, se organiza el primer campeonato mundial de fútbol de la historia, donde se demostró que su escuadra nacional continuaba siendo la mejor tras alzarse con el oro en los Juegos Olímpicos de 1928. Ese primigenio ensayo a escala mundial, transmitido por radio y recepcionado por importantes franjas de la población, a través del éter por la novedosa radio a galena, se dio en medio de la crisis capitalista de 1929, con la deserción de algunas naciones. Pese a que Uruguay se ofreció a solventar los costos, sólo Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania acudieron a la cita. Tras el boicot europeo, los organizadores debieron disminuir el número de participantes en el torneo, de 16 a 13. Pese a estos inconvenientes, el Mundial fue un éxito. De esa emocionante final amateur entre Argentina y Uruguay, fueron dieciocho las citas mundialistas que se han realizado hasta este primer evento en el continente africano.

Cada encuentro futbolístico fue la expresión de la transformación del deporte más popular, en consonancia con las distintas coyunturas del desarrollo capitalista. De esa originaria forma artesanal de juego propia de la etapa del librecambio, hasta la normatización europea, donde la gambeta criolla y las condiciones técnicas fueron reemplazadas por las tácticas y la sistematización del juego en equipo, hasta avanzada la década del setenta. Hoy en día –en plena sociedad del espectáculo– el fútbol, sin dejar de ser ese maravilloso deporte que atraviesa pasiones, se ha convertido –en la era del capitalismo financiero–, en uno de los principales negocios en el universo de los deportes profesionales.

El devenir del antiguo capitalismo de producción en su metamorfosis en capitalismo de consumo, ha hecho del más popular de los deportes un hecho social y económico paradojal. Cientos de miles de jóvenes, habitantes de barrios marginales en la periferia de la globalización, intentan salir del fango existencial gambeteando su destino precario. Con el norte puesto en convertirse en una estrella rutilante del planeta fútbol. Ese moderno dispositivo de ascenso social de las clases subalternas, se combina con el inmenso negocio de la marcas, la publicidad y el mundo del marketing mediático.

Nos vemos,



Textos: J. Muracciole

13 de junio de 2010

Inflación y salarios

Como sucede recurrentemente, en las últimas semanas el tema de la inflación ha retornado con fuerza a la agenda pública. Lo que disparó la “preocupación” esta vez fueron los acuerdos salariales alcanzados en distintas ramas de la economía, que en algunos casos superaron el 40 por ciento. Estos acuerdos agitaron el fantasma de una inflación descontrolada, y distintos actores económicos y medios de comunicación alertaron sobre “los riesgos de la escalada de reclamos salariales”.

En algunos medios de comunicación, se ha instalado con algún grado de éxito la idea de que la responsabilidad de la inflación es de los asalariados. Se lleva a esta conclusión por dos vías: 1) por el lado de la oferta, ya que los trabajadores reclaman aumentos salariales y con ello aumentan los costos de producción; 2) por el lado de la demanda, porque al producirse estos aumentos de salarios generan presión sobre la demanda y esto deviene en aumentos generalizados de precios.

La recomendación de política que surge de este razonamiento, entonces, es obvia: no aumentar salarios ni transferir recursos a los trabajadores, porque eso los perjudicaría, ya que la inflación golpea más a los que tienen ingresos fijos. Por lo tanto, aunque en principio ganarían más, el aumento de precios terminará haciendo que tengan menos.

Muchos economistas formados en la ortodoxia sostienen estas afirmaciones desde la honestidad intelectual. Sin embargo, cuando son esgrimidos fuera del ámbito académico, estos argumentos sirven a determinados actores políticos y económicos para legitimar socialmente la idea de que es necesario aplicar estrategias ortodoxas para el control de la inflación. Eso significa una sola cosa: ajuste.

Contrariamente a ello, la evidencia del primer trimestre del año brinda un ejemplo contundente de ello: independientemente de la forma en que se mida la inflación, el nivel general de precios en dicho período sufrió un aumento importante motorizado por las subas en alimentos. La discusión salarial, que ni siquiera había empezado, no tuvo allí ninguna incidencia.

¿Cuáles son -entonceslos principios que orientan la discusión salarial? Si los trabajadores, a través de sus organizaciones sindicales, buscan imponer un piso en la negociación en función de la inflación esperada (que tiene sus bases, entre otras, en la inflación pasada) es en primer lugar para no perder la capacidad de compra del salario. Esta es, por lo tanto, una actitud defensiva frente a un factor que está fuera de su control: el nivel general de precios.

Suponiendo que no se modifiquen las unidades producidas -no aumente la oferta de bienes- el aumento en los precios de venta será el incremento en las ganancias que van a tener, como mínimo, los empleadores respecto del año anterior. Por lo que, cuando los trabajadores demandan la tasa de inflación esperada como piso para la discusión salarial, están reclamando, además, que se distribuyan las ganancias que el aumento de los precios generará en la empresa.

Pero éste no es el único determinante del reclamo salarial. Si fuera así, se daría el absurdo de pensar que el Sindicato de Curtidores estima que para el 2010 la inflación será del 49%, el de la Alimentación cree que será el 35%, en tanto que para los estatales sería el 21 por ciento.

Los reclamos salariales se basan sobre todo en las perspectivas de cada sector. Si el sector crece, entonces los trabajadores buscarán incrementos salariales tales que les permitan ser partícipes de esas ganancias, que en definitiva contribuyen a generar.

Ergo, los acuerdos colectivos entre empleadores y empleados reafirman que los aumentos salariales se dan por la capacidad de presionar de los empleados y la aceptación de los empresarios que las perspectivas de sus negocios serán lo suficientemente buenas como para honrar esos acuerdos y no quebrar en el intento.

La inflación, por su parte, tiene causas múltiples y complejas. Si lo que se busca es controlar la inflación, es hora de empezar a discutir algunas cuestiones que tienden a quedar en segundo plano: las ganancias, la cuestión agraria, el alto grado de concentración de la economía y la estructura productiva. Es necesario, en definitiva, discutir un programa de desarrollo. Morigerar los aumentos salariales, como se reclama desde algunos sectores, no haría más que producir una masiva transferencia de recursos desde los trabajadores a los sectores empresarios, y se victimizaría aún más a las principales víctimas de la inflación. Justo a aquellos a los que dicen querer defender los que recomiendan este tipo de acciones.

Nos vemos,



Contribución de Ariel Lieutier