10 de marzo de 2010

Ni más ni menos que una frase

Se le co­no­cen al­gu­nas sen­ten­cias me­mo­ra­bles co­mo aque­lla que lan­zó con to­tal des­par­pa­jo cuan­do asu­mió la pre­si­den­cia del país en me­dio de la de­ba­cle del ve­ra­no ca­lien­te pos­te­rior al di­ciem­bre del 2001: “A quie­nes de­po­si­ta­ron dó­la­res se les de­vol­ve­rá dó­la­res”, fra­se que se des­hi­zo in­me­dia­ta­men­te des­pués de pro­nun­cia­da, en el pre­ci­so ins­tan­te en que la ma­qui­na­ria de­va­lua­to­ria des­tro­zó la ilu­sión de mi­les de aho­rris­tas que to­da­vía creían vi­vir en el pa­raí­so do­ra­do de la con­ver­ti­bi­li­dad. Du­hal­de, por­que de él se tra­ta, ini­ció su man­da­to con una pro­me­sa que sa­bía va­na e im­po­si­ble.

Co­mo buen po­lí­ti­co ar­ma­do de ar­ti­ma­ñas y ves­ti­do con un grue­so tra­je de amian­to bus­có afa­no­sa­men­te lan­zar al ol­vi­do aque­lla fra­se in­só­li­ta en me­dio de un país es­ta­lla­do y des­qui­cia­do. Tam­bién se le re­cuer­da aque­lla me­mo­ra­ble ala­ban­za de la po­li­cía bo­nae­ren­se en me­dio del ase­si­na­to de Jo­sé Luis Ca­be­zas: “La me­jor po­li­cía del mun­do”, esa mis­ma en­ve­ne­na­da por Camps y sus es­bi­rros, la del ase­si­no Et­che­co­latz y la de las mil de­nun­cias por co­rrup­ción y com­pli­ci­da­des con to­das las for­mas del de­li­to.

Un ge­nui­no re­tó­ri­co de una de­re­cha que as­pi­ra a re­gre­sar al po­der.Pe­ro la fra­se que mo­ti­vó es­te ar­tí­cu­lo no se re­fie­re al di­ne­ro ni a los pe­sos ni a los dó­la­res; na­da tie­ne que ver con aho­rros y con ban­cos y con pe­si­fi­ca­cio­nes asi­mé­tri­cas.

La fra­se es re­cien­te y to­ca el co­ra­zón de la his­to­ria más do­lo­ro­sa, esa que nos re­tro­trae a los años del te­rro­ris­mo de Es­ta­do. Ca­si co­mo al pa­sar y ape­lan­do a la ges­tua­li­dad de la uni­dad na­cio­nal y de un país pa­ra to­dos y con to­dos, el ex pre­si­den­te Eduar­do Du­hal­de, el mis­mo que tu­vo que acor­tar su man­da­to y re­nun­ciar a sus ilu­sio­nes elec­cio­na­rias cuan­do los ase­si­na­tos, a ma­nos de la “me­jor po­li­cía del mun­do”, de Kos­te­ki y San­ti­llán pu­sie­ron en evi­den­cia el nú­cleo re­pre­si­vo de su vi­sión de la po­lí­ti­ca, pro­pu­so, sin po­ner­se co­lo­ra­do ni sen­tir ver­güen­za, que en una nue­va Ar­gen­ti­na de­be­rían con­vi­vir aque­llos que de­fien­den a Vi­de­la con aque­llos que lo re­cha­zan.

Du­hal­de pro­nun­cia esa fra­se omi­no­sa, que bor­dea la ile­ga­li­dad al des­co­no­cer el ca­rác­ter ge­no­ci­da de la dic­ta­du­ra en­ca­be­za­da por Vi­de­la, cuan­do so­mos tes­ti­gos del en­jui­cia­mien­to de Me­nén­dez y de Bus­si, de los es­bi­rros del Ve­su­bio y de las pa­to­tas cri­mi­na­les del ma­yor cam­po de con­cen­tra­ción que su­pie­ron re­gen­tear los ma­ri­nos de Mas­se­ra en la Es­ma. Di­ce lo que di­ce cuan­do el fis­cal de esa cau­sa, en la que es­tán sien­do so­me­ti­dos a jui­cio en­tre otros “El Ti­gre” Acos­ta y Al­fre­do As­tiz, hi­zo leer en la sa­la la car­ta que Ro­dol­fo Walsh le es­cri­bió a la Jun­ta Mi­li­tar. Di­ce lo que di­ce en per­fec­ta con­so­nan­cia con los es­fuer­zos res­tau­ra­do­res de una de­re­cha que bus­ca pre­pa­rar el te­rre­no, si lo­gra ho­ra­dar al go­bier­no de Cris­ti­na Fer­nán­dez e im­po­ner sus con­di­cio­nes, pa­ra so­me­ter nue­va­men­te al pue­blo ar­gen­ti­no a una po­lí­ti­ca de ajus­te y res­tric­ti­va de los de­re­chos re­cu­pe­ra­dos en los úl­ti­mos años.

Es una fra­se que se ar­ti­cu­la des­de la ló­gi­ca del ol­vi­do y de la im­pu­ni­dad y que ex­pre­sa, aho­ra más que nun­ca, la so­la­pa­da com­pli­ci­dad de cier­tos po­lí­ti­cos, Du­hal­de en­tre ellos, con la dic­ta­du­ra vi­de­lis­ta. Du­hal­de les ha­bla a las de­re­chas, a las cor­po­ra­cio­nes em­pre­sa­ria­les que de­sean ter­mi­nar con las exi­gen­cias re­dis­tri­bu­cio­nis­tas de los tra­ba­ja­do­res; su dis­cur­so apun­ta a ofre­cer­se co­mo el “gran ga­ran­te” del or­den y de la re­con­ci­lia­ción de un país, eso di­ce, bru­tal­men­te di­vi­di­do por la vi­ru­len­cia de un go­bier­no que, en úl­ti­ma ins­tan­cia, es des­cen­den­cia di­rec­ta, así lo pien­sa aun­que se cui­de de de­cir­lo pú­bli­ca­men­te, de quie­nes fue­ron ven­ci­dos por Vi­de­la y los su­yos.

Una fra­se que de­nun­cia las in­ten­cio­nes de quien in­ten­ta cons­ti­tuir­se en la fi­gu­ra so­bre­sa­lien­te de un su­pues­to Pac­to de la Mon­cloa ar­gen­ti­no; de al­guien que se ven­de co­mo el úni­co que pue­de or­de­nar y dis­ci­pli­nar a una so­cie­dad dís­co­la y des­ma­dra­da. Du­hal­de em­pie­za a de­cir lo que una par­te de la opo­si­ción no se atre­ve a ex­pre­sar pú­bli­ca­men­te; él apa­re­ce co­mo la pun­ta de un ice­berg reac­cio­na­rio que de­sea ce­rrar de­fi­ni­ti­va­men­te el ex­pe­dien­te de la me­mo­ria de la re­pre­sión.

¿Es aca­so Du­hal­de un alu­ci­na­do que se lan­za al rue­do sin red de con­ten­ción? Su fra­se an­ti­ci­pa lo que se guar­da en el in­te­rior de esa de­re­cha res­tau­ra­cio­nis­ta, di­bu­ja el es­ce­na­rio po­si­ble, y omi­no­so, de un triun­fo de aque­llos que son los ga­ran­tes y he­re­de­ros de Vi­de­la y Mar­tí­nez de Hoz. Lo que pa­re­cía im­po­si­ble de ser di­cho, lo que de­bía si­mu­lar­se pa­ra no ser acu­sa­do de cóm­pli­ce de la peor dic­ta­du­ra que ha­ya­mos pa­de­ci­do, hoy vuel­ve a ser pro­nun­cia­do a la luz pú­bli­ca por quien es­tá dis­pues­to a en­ca­be­zar un go­bier­no de la res­tau­ra­ción.

Nos vemos,


Sobre textos de Ricardo Forster

1 comentario:

Marcelozonasur dijo...

Creo que el tipo ya jugado, no disimula nada.
Me llamó la atención la anécdota que contó tras la muerte de Alfonsín. Segñun el, un militar fue a verlo, para sondearlo en caso de un golpe militar, si el colaboraría con los golpistas. Duhalde cuenta que como todo buen patriota pidio una audiencia en la Rosada y contó lo sucedido. Ahora bien, yo pregunto desde mi ignorancia absoluta, un militar que esta o es parte de un golpe de estado, va a preguntando porla calle quién quiere participar? o va buscando en los "potables"? Si vas a robar un banco, no vas a preguntarle a un policía honesto si quiere participar. Se entiende el punto?
Y después, ni hablar de sus lazos con las cúpulas eclesiasticas.

El tipo concibe el país de ese modo, una élite dominante, los dueños de las corporaciones flanqueados por la iglesia y las fuerzas armadas.

Si bien lo de Videla lo dice para "llamar la atención", por adentro esta siendo sincero. Yo vi un discurso en el MPA, ahí elogió a Uruguay. Basicamente dijo algo como "...hay que aprender de Uruguay, que se olvidó del pasado... mayorías circunstanciales (un congreso como el del 2005 por ejemplo, a eso se refería el hdp) no pueden arrogarse la decisión de temas tan sensibles... el camino es como hicieron los uruguayos, un plebsicito de amnistía"... claro, porque el Argentino promedio es un ciudadano comprometido, con huevos, jamás se lava las manos no? un plesbiscito de amnistía acá gana por goleada, no porque crean que los militares no deben ser juzgados o hay que dejar el pasado atrás, sino porque enjuicuiar a genocidas implica comprometerse, implica crispación, implica enfrentar problemas.

Hay que convivir con lo que defienden a Videla, no queda otra. No vamos a hacer con ellos lo que hicieron con miles de argentinos. Pero una cosa es convivir, otra hacerse el boludo y dejar asesinos en la calle.