14 de marzo de 2010

Los viejos profetas del odio

Morales Solá en su salpicón de hoy dejando las sutilezas de lado reparte a diestra y siniestra su malhumor. Como si fuera el club del trueque y desde esa perspectiva interpreta a los actores políticos como clientes en un Un shopping permanente para la compra y venta de votos. Esta tan enojado como su preferida -en esto de engendrar odio, Carrió- que entiende que "sólo la deslealtad de un senador opositor podía dejar a la Cámara alta sin quórum. Los senadores que se han ido con el Gobierno volverán con la oposición y después se irán de vuelta. Ese juego será interminable y es la estrategia de ellos. Una adscripción definitiva al kirchnerismo les impediría seguir cotizando en Bolsa. Nunca harán eso".


Mariano Grondona con sus habituales metáforas, hoy hablando de halcones y palomas tiene el miedo a flor de piel por las expresiones de Kirchner de transitar en el poder hasta el 2020 "Este anuncio respondía al objetivo de anticipar que los Kirchner aspiran a quedarse sin término a la vista, sin respetar el límite de los cuatro años más otros cuatro de nuestra Constitución, un límite que por su parte han respetado Lula en Brasil y hasta el propio Uribe en Colombia, en su caso a instancias de una corte electoral. Cuando habla del año 2020, ¿en qué estará pensando entonces el halcón oficial? ¿Sólo en una secesión "política" de manos, digamos, de un Daniel Scioli, o en una sucesión "dinástica" que prolongue la continuación indefinida de la familia Kirchner en el poder, tal vez a través de su hijo militante Máximo, quien para aquella fecha tendrá 42 años en lugar de los 70 años de su padre? ".

Los viejos profetas del odio. Los viejos maestros del odio. Llaman populismo a toda medida que intente revertir las consecuencias nefastas que el ideario neoliberal ha sabido derramar por estas tierras. Más aún, culpan a eso que llaman populismo, de todos los desastres que padeció y padece el país por las políticas que ellos implementaron (deuda externa, extrema pobreza, inseguridad, justicia burlada, etc).

Se empalagan con vacías premisas republicanas para impedir que se cumplan los derechos básicos de sus conciudadanos, sobre todo aquellos que le cambian la vida a los más desprotegidos.

Hablan de fascismo con una liviandad propia de quienes nunca se comprometen con la verdad y utilizan términos muy sensibles a nuestra trágica historia (persecución, censura, autoritarismo) para denigrar a un gobierno que hizo de la defensa de los derechos humanos una política de Estado.

Instalan sospechas infundadas en cada acción de gobierno para ocultar la ausencia de propuestas alternativas. Hablan desde una verdad absoluta y una moral intachable que poco se condice con sus actos públicos y sus trayectorias.

Son los viejos profetas del odio, esos a los que les irrita el éxito de un gobierno popular.

Hubiesen preferido el fracaso de las políticas de reactivación para solazarse con una nueva frustración colectiva y, de paso, anoticiarnos de que ya habían profetizado ese destino incierto. Son los que se resisten a reconocer el carácter correcto de las decisiones políticas del gobierno, aún aquellas que habían considerado necesarias en su momento.

Son los que piden prudencia y moderación, pero caen siempre en el más gratuito agravio y la continua descalificación. Son los que apelan a la moralina barata y la pose indignada pero reproducen en sus escritos, defensas a lo peor de la política argentina, esa que nos llevó a la crisis de representación y el descreimiento colectivo.

Son los que se rasgan las vestiduras si 20 adolescentes toman ilegalmente una escuela de barrio, pero festejan cuando los nuevos ricos cortan todas las rutas del país también ilegal e inconstitucionalmente.

Son tan mentirosos e hipócritas, que repiten que desean que al gobierno le vaya bien y tenga éxito, cuando no pararon de inventar falacias, catástrofes inminentes, negociados inexistentes y pronósticos siniestros que nunca sucedieron.

Son los mismos que, en nombre de la reconciliación y el futuro, pretenden condenarnos a un presente sin verdad y sin justicia.

Nos vemos,


Fuente: La Nación, Perfil, Braga Menéndez
Caricaturas: Morales Solá - Mariano Grondona

2 comentarios:

Racing y el Tío Cámpora dijo...

Si ellos, sobretodo estos dos ejemplares símbolo del gorilismo y el odio a todo lo que huela a popular, están tan enojados, y más allá de errores que podamos cometer, demuestra que vamos por el buen camino.

Mery dijo...

Que brillante compañero y amigo es excelente el análisis y bien certero, lleno de verdades, sin pudores al desenmascarar la bajeza y la mentira, es muy muy bueno y bien peronista. saludos cro querido !!