15 de marzo de 2010

Política fiscal expansiva

En esta entrada, planteábamos la necesidad de tener una discusión de fondo sobre la conveniencia de seguir aplicando políticas fiscales expansivas.

Como paso previo al análisis acercamos una brevísima definición sobre la política fiscal. Es una política económica que usa el gasto público y los impuestos como variables de control para asegurar y mantener la estabilidad económica (y entrar en déficit o superávit según convenga). Por lo tanto, es una política en la que el Estado participa activamente, a diferencia de otras como la política monetaria.

La aplicación de políticas fiscales expansivas a partir del 2003 fue necesaria para estimular la demanda agregada, dado que la economía estaba atravesando un período de recesión y necesitaba un impulso para expandirse. La teoría económica dice que es necesario conjugar la herramientas para aumentar la producción (y el empleo) y aumentar la renta disponible de las personas físicas, lo que provocará un mayor consumo y una mayor inversión de las empresas, en conclusión, un desplazamiento de la demanda agregada en sentido expansivo.

Entonces la discusión a que hicimos referencia, apunta a reafirmar el modelo de crecimiento o volver a modelos de quiebra neoliberal.

El gra­do de opo­si­ción plan­tea­do a la po­lí­ti­ca de de­sen­deu­da­mien­to del Go­bier­no na­cio­nal, a tra­vés de la uti­li­za­ción de las re­ser­vas del Ban­co Cen­tral, per­mi­te en­tre­ver el po­der de los ac­to­res afec­ta­dos por la ad­mi­nis­tra­ción de los re­cur­sos es­ta­ta­les. Si bien el en­fren­ta­mien­to po­lí­ti­co ge­ne­ra un cli­ma de aver­sión al ries­go que per­ju­di­ca las de­ci­sio­nes de con­su­mo e in­ver­sión y de­bi­li­ta la ac­ción de un go­bier­no que ha di­ri­gi­do la ma­yor ex­pan­sión his­tó­ri­ca de nues­tra eco­no­mía, al me­nos ins­ta­la un de­ba­te que en­ri­que­ce el pen­sa­mien­to eco­nó­mi­co, y ex­hi­be de for­ma ca­da vez más elo­cuen­te los in­te­re­ses crea­dos y los me­ca­nis­mos a tra­vés de los cua­les se pro­te­gen.

Só­lo exis­ten dos pro­pues­tas al­ter­na­ti­vas en­fren­ta­das al pro­yec­to ofi­cial: la fi­nan­cie­ra y la fis­cal.

La op­ción fi­nan­cie­ra con­sis­te en to­mar más deu­da de mo­do cró­ni­co y sin re­pa­rar en su cos­to fu­tu­ro. Se pre­ten­de con­ti­nuar con es­ta po­lí­ti­ca a pe­sar del fra­ca­so neo­li­be­ral de fi­nes de los años ’70 y de la dé­ca­da de los ’90, cu­yas me­di­das des­na­cio­na­li­za­ron la eco­no­mía e im­pu­sie­ron una ló­gi­ca de en­deu­da­mien­to y de­pen­den­cia de los or­ga­nis­mos in­ter­na­cio­na­les de cré­di­to, que a tra­vés de sus con­di­cio­na­mien­tos y de la com­pli­ci­dad del Go­bier­no con­du­je­ron a la peor cri­sis eco­nó­mi­ca y so­cial de la his­to­ria. Hoy los re­pre­sen­tan­tes del sec­tor fi­nan­cie­ro ad­vier­ten que el uso del 37% de las “re­ser­vas de li­bre dis­po­ni­bi­li­dad” (14% del to­tal de las re­ser­vas) ali­men­ta­rá un pro­ce­so in­fla­cio­na­rio y au­men­ta­rá el ries­go de em­bar­go de las re­ser­vas que plan­tea­rían los hol­douts.

Por su par­te, la pro­pues­ta fis­cal por la vía de con­trol del gas­to (ajuste fiscal) re­quie­re una re­vi­sión in­te­gral del Pre­su­pues­to na­cio­nal y, en con­se­cuen­cia, li­mi­ta la fle­xi­bi­li­dad del Po­der Eje­cu­ti­vo en la ad­mi­nis­tra­ción de los in­gre­sos que even­tual­men­te ex­ce­dan el gas­to to­tal pre­su­pues­ta­do. Es­to, si bien apor­ta­ría ma­yor con­trol del gas­to pú­bli­co, im­pli­ca­ría tam­bién rei­te­rar las po­lí­ti­cas neo­li­be­ra­les del pa­sa­do, en la me­di­da en que uti­li­zar el Pre­su­pues­to pa­ra el pa­go de la deu­da res­ta­ría re­cur­sos pa­ra sa­lud, edu­ca­ción y obra pú­bli­ca.

No hay ca­sos exi­to­sos de de­sa­rro­llo eco­nó­mi­co a tra­vés de una po­lí­ti­ca de ajus­te y, ade­más, se con­tra­po­ne a las me­di­das con­tra­cí­cli­cas de au­men­to del gas­to pú­bli­co que per­mi­tie­ron con­te­ner la caí­da del pro­duc­to y del em­pleo en un con­tex­to mun­dial don­de 27 mi­llo­nes de per­so­nas per­die­ron sus pues­tos de tra­ba­jo en el 2009. De he­cho, la es­tra­te­gia de ale­ja­mien­to del Es­ta­do de la eco­no­mía es pro­pia de las na­cio­nes sub­de­sa­rro­lla­das, mien­tras que los paí­ses más avan­za­dos po­seen Es­ta­dos mu­cho más par­ti­ci­pa­ti­vos en sus mer­ca­dos.

Por úl­ti­mo, el pro­yec­to de los sec­to­res más pro­gre­sis­tas del ar­co po­lí­ti­co de in­cre­men­tar la pre­sión tri­bu­ta­ria so­bre los sec­to­res más ren­ta­bles y con­cen­tra­dos de la eco­no­mía re­quie­re cier­to gra­do de po­der po­lí­ti­co que, la­men­ta­ble­men­te, en el ac­tual en­tor­no apa­re­ce con ba­ja pro­ba­bi­li­dad de éxi­to; cho­ca­ría con po­de­ro­sos in­te­re­ses que ofre­ce­rían una ma­yor re­sis­ten­cia aún que la que hoy en­fren­ta el Go­bier­no.

En si­mul­tá­neo, ese sec­tor im­pul­sa una au­di­to­ría de la deu­da pú­bli­ca, tra­tan­do de es­ta­ble­cer cuál es la pro­por­ción de deu­da le­gí­ti­ma y cuál es la frau­du­len­ta, co­mo ac­tual­men­te lo rea­li­za Bra­sil res­pec­to de su pa­si­vo con­traí­do du­ran­te los úl­ti­mos trein­ta años o en el ca­so de Ecua­dor, que a tra­vés de esa vía ne­go­cia des­de el 2007 el pa­go de só­lo la ter­ce­ra par­te del mon­to to­tal adeu­da­do.

La uti­li­za­ción de re­ser­vas, ge­ne­ra­das a par­tir de las po­lí­ti­cas pro­duc­ti­vis­tas de los úl­ti­mos ocho años fue em­plea­da en el pa­go al FMI ha­ce só­lo cua­tro años. A pe­sar de que ese de­sem­bol­so re­pre­sen­ta­ba el 35% de las re­ser­vas to­ta­les, la in­fla­ción no se des­con­tro­ló y la eco­no­mía si­guió cre­cien­do a las ma­yo­res ta­sas de su his­to­ria por tres años con­se­cu­ti­vos (2006-2008).

Evi­den­te­men­te, la opo­si­ción plan­tea­da en es­tos mo­men­tos ca­re­ce de ri­gor téc­ni­co y re­ve­la in­te­re­ses eco­nó­mi­cos y po­lí­ti­cos que pro­vo­can una in­cer­ti­dum­bre que le­sio­na el di­na­mis­mo de nues­tra eco­no­mía.

Nos vemos,


Sobre textos de Mariano Kestelboim

1 comentario:

Wal dijo...

Excelente y clara descripcion de las alternativas de politica economica.
Pero me permito señalarle que el riesgo es la aceleracion inflacionaria que segun muchos economistas (algunos del palo) atribuyen a que es por la emision es producto del dolar alto que permite la recomposicion de reservas. Yo no se si este diagnostico es acertado, pero de serlo impacta de pleno en los sostenes del modelo, porque la solucion seria apreciar el tipo de cambio lo que significaria desandar parte del camino emprendido. ¿Algun economista heterodoxo y didactico que de alguna altertiva por favor?