30 de septiembre de 2010

Kirchner-Kirchner

En esta serie de los desvelos de la oposición, leímos informes de Santiago Rossi y Manuel Mora y Araujo. Un llanto disfrazado de análisis de la realidad. Hoy es el turno de Jorge Fontevecchia y dice esto:
«Con rápidas apariciones, Néstor Kirchner logró engañar a la opinión pública sobre su estado de salud. A quien no podrá engañar es a la salud. En su caso, “más vivo es más tonto”, porque cuanto más éxito tenga en disimular su enfermedad, más se enfermará.

Pero ése es un problema psicológico de Néstor Kirchner: hay quienes creen que está enojado con la vida y acelera hasta reventar. Lo que sí es un problema político es quién sería el candidato a vicepresidente de un eventual candidato a presidente cuya salud genere riesgos de no poder concluir su mandato sin sobresaltos. Después del trauma de Cobos, e incluso de los cortocircuitos con Scioli al comienzo de su presidencia, en 2003, quedó demostrado que –aun sano– las relaciones con los vicepresidentes tienden a no ser satisfactorias para los Kirchner. Peores tendrían que ser si se suma el riesgo a que puedan sucederlos.

Antes del stent, los candidatos a vice de Kirchner eran desde Capitanich hasta Gioja. Después del stent, podría pensarse en Kirchner-Kirchner. Así como la salud de Perón fue determinante a la hora de elegir a Isabel Martínez de Perón como vice para su tercera presidencia, con un Kirchner malherido sólo Cristina daría garantías de clonación.

Cristina consumiría así su última posibilidad constitucional consecutiva: ser vicepresidente se considera un período ejecutivo igual que si fuera presidente. Pero Néstor Kirchner sí podría ser reelecto en 2015. Aunque de poco serviría esa posibilidad si llegara a no poder concluir un eventual mandato 2011-2015.

Otra alternativa es que directamente sea Cristina la candidata para su reelección. Quizá sea más aliviado para la salud de Néstor Kirchner ser el jefe de la Presidenta que ejercer él mismo la presidencia. Cristina Kirchner sigue midiendo más que su marido en las encuestas y cosechando mejor el repunte de aprobación de su gobierno que comenzó en diciembre del año pasado, cuando alcanzó el piso de 28% de aprobación, hasta llegar al 49% en la última encuesta realizada del 13 al 27 de agosto por Ipsos/Mora y Araujo. Como muestra el gráfico que ilustra esta columna, la aprobación-desaprobación del Gobierno forma dos “u” perfectas en los últimos ocho meses.

La encuesta que regularmente desde 2004 viene realizando cada dos meses Ipsos es una de las más serias del país. Pero del 13 al 27 de agosto fue justo cuando el Gobierno derrapaba con Fibertel y Papel Prensa, y las consecuencias de esos desaciertos se verían en la encuesta de octubre.

En la edición de ayer, informamos sobre los deseos de Scioli de ser el candidato a presidente al ver que Néstor Kirchner no repunta lo suficiente en las encuestas y –aunque de eso no se hable– que su estado de salud agregó problemas a su candidatura.

El deseo de Scioli es ser candidato de un peronismo unificado: de un Kirchner debilitado que se conforme con que el nuevo presidente no lo envíe a prisión, y del Peronismo Federal que sin Reutemann, sin un Macri fuerte, o Duhalde, Solá o Da Neves llegando sin poder garantizar el triunfo, también se conforme con Scioli como premio consuelo. También en la edición de ayer (en la contratapa) se explicó que Scioli, para ganarse ese lugar, probablemente tenga que darle la razón a Hegel en su dialéctica del amo y el esclavo y arriesgarse a confrontar con el amo. Hará falta más que un stent o un amesetamiento en las encuestas para que los Kirchner, Néstor y Cristina, se conformen con una retirada ordenada del poder.

Vienen meses eléctricos.»
Y siguen los desvelos.

Nos vemos,

BCRA, cerca de la gente y del país al que pertenece

por Matías Kulfas

Uno de los grandes problemas que tuvimos todos estos años era que el crédito era escaso. Salvando las actuaciones de la banca pública y las entidades cooperativas, el financiamiento siempre fue insuficiente. Ésa fue una realidad que complicó, que acogotó, las posibilidades de avanzar en un sendero de inversión, crecimiento y desarrollo productivo.

La novedad de estos últimos tiempos está atada al nuevo rumbo que tomó el Banco Central, desde donde se tomó una decisión, en línea con la política oficial, de disponer de un fondeo de magnitud para la inversión productiva. Además, otro punto que apareció claramente es que ese financiamiento estará diseccionado en función de las prioridades de la política económica del país.

Ahí se explica la importancia y el rol que juegan los ministerios de Economía, de Industria y de Agricultura, que conformarán una suerte de comité ad hoc.

Todo este entramado, aumento del financiamiento y políticas públicas definidas orientadas hacia el desarrollo productivo, se acopla con la posición adoptada desde el Banco Central, que lejos está de desconocer las necesidades de su gente y del país al que pertenece.

Hay dos datos diferenciales que es necesario puntualizar. Uno de ellos es lo que nos distingue de otros países, donde sus respectivos bancos centrales terminaron hegemonizados por visiones monetaristas, cuyo único objetivo fue la solvencia sistémica. Esas políticas no fueron efectivas para ver ni para atravesar la crisis financiera del año pasado. Es decir, fueron ineficaces y tuvieron políticas que dieron la espalda al desarrollo económico.

Lo que nos diferencia de nuestro propio pasado es que se tomó conciencia de que el sistema financiero que tenemos, con excepción de la banca pública y cooperativa, tuvo muy poca relevancia para dinamizar el crédito para la producción. También se tomó conciencia de lo pequeño y poco efectivo de este sistema para dinamizar el desarrollo. Y, justamente por eso, es que se destaca el rol de quienes rompieron con los lineamientos generales del mercado. Allí está el aporte, en la nueva vocación del Banco Central.

29 de septiembre de 2010

2011: Kirchner SI vs Kirchner NO

por Manuel Mora y Araujo

El análisis de los resultados probables de la elección presidencial de 2011 requiere formular una cantidad de preguntas interrelacionadas y tomar en cuenta las respuestas a esas preguntas. El solo enunciado de las preguntas llenaría toda esta columna; las respuestas podrían llevar un libro entero, que presumimos nadie escribirá. La conclusión más simple es que el resultado de la elección presidencial de 2011 es hoy absolutamente incierto.

A continuación, algunas de las preguntas y ligeros esbozos de algunas respuestas.

¿Se votará simultáneamente para elegir autoridades provinciales y legisladores y para elegir presidente y vice? Aparentemente no. La diferencia es mayúscula, porque para muchos dirigentes la elección local es más relevante que la nacional; si ambas se acoplan o desacoplan cambia su estrategia. Para muchos dirigentes, en la elección local se juega su capital político relevante; el gobierno central es una herramienta para sus proyectos, no un fin en sí mismo, y en última instancia siempre resulta concebible negociar con quien esté sentado en el sillón de Rivadavia. Precisamente por eso, la estrategia de Kirchner complica la vida de los políticos locales, presionándolos a jugar sus cartas a la elección nacional a expensas de sus intereses territoriales.

Para muchos opositores también esto es relevante, porque hay fuerzas políticas nacionales pero también fuerzas locales para las cuales la conveniencia de acoplarse a candidaturas nacionales está lejos de ser obvia. Y quienes tienen proyectos nacionales –como la UCR– también necesitan consolidar su posición en sus distritos clave; la articulación entre el plano local y el nacional es muy crítica.

¿Se formarán unas pocas grandes alianzas o se presentará una amplia diversidad de candidaturas? Si se piensa que el kirchnerismo difícilmente bajará del 35 por ciento y bien podría estar en el 40 –posiblemente su techo en primera vuelta–, que haya una gran convergencia opositora o que no la haya cambia todo. Se oye con frecuencia el argumento de que las cosas se definirán en la segunda vuelta. Esa idea tiene dos problemas: uno, es un condicional, porque para que eso ocurra tiene que haber segunda vuelta; dos, para muchos votantes un motivo central de su voto es la probabilidad de lo que suceda en la segunda vuelta, descontada a la hora de decidir el voto en la primera vuelta. No es como la ruleta, donde cada bola es independiente de la anterior.

Un tema particular en este gran tema más general es si se definen coaliciones como parte de la oferta electoral inicial o se pospone el tema hasta después de definido el resultado. La UCR está hoy concentrada en su frente interno, y se entiende que así sea; de allí surgirá una fórmula presidencial, por interna abierta o por acuerdo. Ahora bien, muchos ciudadanos se preguntan: ¿podrá el radicalismo asegurar la gobernabilidad? Por buenas o por malas razones –a mi juicio, malas, incorrectas– muchos tienen la idea de que el radicalismo no está muy preparado para asegurar la gobernabilidad del país. Y piensan: sólo mediante un gobierno de coalición podría un presidente radical asegurar la gobernabilidad. A los radicales considerar este asunto hoy los distrae de su proceso interno; además, a muchos radicales la idea no les gusta demasiado (la coalición tal vez se asocia a la idea de “doblarse”, algo intolerable para un partido cuya tradición es que “no se rompe”). Pero para muchos votantes la coalición es la garantía de la gobernabilidad, y por lo tanto un motivo para votar o no votar a un candidato radical.

¿Cómo podría gobernar el país un gobierno que presumiblemente ganará por poca diferencia, no tendrá mayoría en el Congreso y deberá tomar decisiones dificilísimas en frentes como el fiscal, el cambiario, los precios de los servicios públicos, el crimen, la educación…? Es cierto que ese problema afecta tanto a un eventual ganador opositor como a Néstor o Cristina de Kirchner; pero muchísimos votantes no lo ven así, porque los Kirchner ya están en el gobierno, ya gobiernan y han demostrado que pueden hacerlo, y no será nada fácil conseguir que dejen de poder gobernar; en cambio, para uno nuevo, la tarea empezará de cero y tendrá que tratar de deshacer el entuerto que recibirá del gobierno saliente. Hay quienes piensan que estas son minucias al lado de la importancia de lograr un cambio histórico, el quiebre de un ciclo político. Lo cierto es que para muchísimos votantes la cosa no es tan dramática: entre el fantasma de la ingobernabilidad (léase, 1989, 2001 y 2002, o aun antes, 1962, 1966, 1976) y un gobierno que no encanta, que hasta fastidia, pero que gobierna, la opción bien puede ser exactamente la contraria. Y a estos se suman los que no están tan desencantados con este gobierno, que son unos cuantos.

Para muchos, en esta elección está en juego Kirchner sí vs. Kirchner no. Para muchos otros no es así; para no pocos de estos, el kirchnerismo es un producto conocido, atributos buenos y malos bien conocidos, precio conocido, relación precio-calidad bien conocida. La opción que se plantean es entre ese producto y opciones alternativas poco conocidas, atributos inciertos, diferenciación imaginada pero no testeada, precio incierto... Los opositores sufren un problema de marketing: de qué hablar para sintonizar con los votantes.

En gran medida, se trata de un desafío de competencia electoral en un mercado confundido y con poca información de la que es relevante y suficiente para tomar decisiones. Se requieren herramientas de análisis y de marketing electoral. Estas no van en contra de la política, pero no se agotan en el hacer político cada día. Mientras esas herramientas no se usan, la incertidumbre disminuye un poco… a favor de los Kirchner.

Y, bueno, siguen los desvelos.

Nos vemos,

28 de septiembre de 2010

El matrimonio en su mejor momento

Desvelos y más desvelos. Santiago Rossi, de Ipsos Mora y Araujo los analiza así
A un año de las internas abiertas, el oficialismo crece en la valoración de su gestión y la oposición está encerrada en su propio laberinto. Según el último estudio de Análisis Sociopolítico de la Coyuntura (Aspca), elaborado por Ipsos Mora y Araujo, el 49% de los entrevistados aprueba el desempeño del Gobierno y el 50% desaprueba: la mejor performance kirchnerista desde el conflicto con el campo.

El oficialismo ha vuelto a instalar temáticas de gestión más allá del impacto real y la consecuencia directa que puedan tener en la opinión pública. Las formas y modos siguen jugando un papel preponderante ante una sociedad que acepta y rechaza. Para sus acólitos y seguidores, los embates del Gobierno contra los factores de poder no hacen más que consolidar su propia tropa. Artistas, periodistas, figuras del deporte sienten como propia esta cruzada iniciada en diciembre de 2003. En ese momento, un presidente que asumía con el 22% de los votos necesitaba de manera imperiosa gestos y acciones para moldear un liderazgo firme sin muestras de debilidad. Hoy es otra Argentina, pero el oficialismo mantiene la receta que tan buen resultado le generara a Néstor Kirchner.

Si en los comienzos de la década kirchnerista movimientos sociales o piqueteros fueron el brazo ejecutor de políticas sociales orientadas más a mejorar la distribución de la riqueza que a incentivar la producción –según el Aspca, el 49% de la opinión pública cree que mejorar la distribución de la riqueza es la mejor manera de bajar la pobreza–, hoy cambian los actores pero no la forma. Hugo Moyano se enfrenta a empresarios y a factores de poder mediante el bloqueo de plantas productivas y otras medidas con dos resultados contrapuestos: logra el objetivo, pero a costa de una caída sin retorno en la opinión pública como grupo social.

En este arrebato, la arena política no es ajena al líder camionero, convirtiéndose en la otra plaza donde ha decidido desplegar su poderío. Sumado a otros referentes del Ejecutivo nacional, forma parte del armado estructural de candidatos que recorren la provincia de Buenos Aires pregonando los logros del Gobierno. Esto no hace más que minar el campo que Daniel Scioli pretende expandir y consolidar como su base de sustentación, y aleja la idea de volver a conquistar aquellos sectores medios que acompañaron los inicios de su gobierno.

Por su parte, la oposición no hizo una correcta lectura electoral de los comicios legislativos del 28 de junio de 2009. La opinión pública entendió que el Congreso podía ponerle freno a las políticas impulsadas por un oficialismo que sufría –en aquel domingo de junio– un traspié que muchos daban por definitivo. Pero la heterogeneidad de su composición atentaba y complota hoy contra esta idea. Generar expectativas en la población en el tratamiento parlamentario –por ejemplo, de medidas concretas contra la inseguridad– y no conseguir el quórum argumentando que por problemas climáticos “se suspende la función”, es atentar contra sí mismos.

Si en la gestión parlamentaria los logros de la oposición no tienen un impacto directo en la opinión pública, esquiva será la suerte para aquellos que sin recursos plantean una campaña de posicionamiento para mostrar diferencias al modelo kirchnerista. El panradicalismo es el que más expectativa ha generado con los últimos movimientos tácticos de sus máximas figuras. La foto Cobos-Alfonsín es algo más que eso, pero todavía no alcanza para quitar de sus espaldas la idea que la opinión pública tiene sobre ellos en lo que refiere a la capacidad de gobernar. Aunque también le reconocen la experiencia política, la territorialidad y el pregonar valores hoy casi en desuso, como diálogo y consenso. Del otro lado, Macri, que, para llegar al sillón de Rivadavia, necesita sortear los obstáculos que le plantea la oposición y el Gobierno nacional, hacer realidad la frase Está buena Buenos Aires y liderar un peronismo federal de varias potenciales candidaturas. La oposición está cerca de salir del laberinto pero una mala elección lo llevaría a retroceder muchos casilleros frente a una opinión pública que pide liderazgos para contrarrestar al Gobierno.
Y seguirán desvelándose.

Nos vemos,

27 de septiembre de 2010

Prensa opositora: manipulación o mani pulite

La semana pasada fue explosiva, sin dudas. Y los medios lo reflejaron para todos los gustos.

Los editores tienen derecho a jerarquizar las noticias según sus intereses, ideas o convicciones. Un diario, por caso, puede dedicarle cuarenta líneas perdidas a la restitución del nieto 102 y llevar a tapa, en cambio, el brote paranoico de un periodista por el irresponsable derrape camorrero de un blogger. Esas decisiones son las que dejan al descubierto la línea editorial de un medio. Sería injusto exigirle a un diario procesista que reivindique los juicios a los genocidas, o pedirle a un periódico neoliberal que elogie la presencia de un Estado fuerte. Del mismo modo, sería inútil reclamarle a esta revista que no destaque la tarea incansable de Madres y Abuelas o que no celebre la intervención estatal frente a la prepotencia del mercado. Cada medio tiene derecho a informar desde su punto de vista, reflejarse en el espejo que mejor lo representa: unos alientan los monopolios y la tecnocracia que tolera la exclusión. Nosotros elegimos como símbolo a los que luchan por un país para todos.

Son opciones.

El problema surge cuando la información se manipula para distorsionar la percepción de la realidad. Cuando se retacean datos y se falsean enfoques con la intención de forjar una agenda pública sesgada, a tono con las necesidades inconfesadas del editor. Ese es el caso de la prensa canalla, una variante patológica del periodismo que no necesita mentir para faltar a la verdad.

Embarcado en una guerra (non) santa contra el gobierno K, el diario Clarín ofreció esa semana algunos ejemplos brutales de manipulación. «El kirchnerismo redobla su presión sobre la Corte», tituló el lunes 20, en un intento por ligar la invitación a una marcha en defensa a la Ley de Medios con un presunto apremio del Ejecutivo al máximo tribunal. Como si se trataran de una misma cosa, Clarín asoció la convocatoria de la Coalición por una Radiodifusión Democrática –a la que adhieren diversos medios, partidos políticos, organizaciones sociales y ciudadanos de todo el país, varios de ellos anti K– con las expresiones de molestia de algunos funcionarios de gobierno por dos fallos recientes de la Corte: el visto bueno a la extradición del guerrillero chileno Galvarino Apablaza Guerra y la denuncia penal al gobernador de Santa Cruz por no ejecutar un viejo fallo que ordenaba restituir a un ex fiscal general.

La mezcla de los tres temas no fue ingenua: la Corte tiene en sus manos la resolución de un amparo sobre el artículo 161 de la Ley de Medios. Ese artículo estipula el plazo de un año para que los oligopolios se adecuen a la nueva norma. Clarín interpuso el amparo para evadir la norma y prolongar su posición de privilegio. La marcha de la Coalición reclama que la ley de la democracia se cumpla en su totalidad. La convocatoria no incluye expresiones sobre el caso del guerrillero chileno ni el del fiscal de la discordia. Pero la cobertura del diario omite esos detalles.

El reduccionismo es otra fórmula eficaz de manipulación. El martes 21, en la misma portada donde omite el hallazgo del nieto 102, Clarín destaca la decisión de Carolina Píparo de abandonar el país. El horroroso hecho de violencia delictiva que la tuvo como víctima sirvió para que el diario presentara su caso como un símbolo de la «Inseguridad». El término, profusamente difundido en capiteles y títulos, es un neologismo que confunde una sensación con un hecho. La inseguridad no mata, el crimen sí. La diferencia parece sutil, pero no lo es: la inseguridad se mide con encuestas de opinión; la criminalidad, con estadísticas. Según las planillas que presentó el ministro de Justicia, Julio Alak, la tasa de homicidios dolosos se redujo en un 37 por ciento desde el 2002. La elección del indicador es clave, porque los números de homicidios no se pueden dibujar, como sí ha ocurrido con asaltos y detenciones.

El dato más relevante de esas estadísticas indica que 8 de cada 10 homicidios dolosos son interpersonales, sin vínculos con otros hechos delictivos. Es decir: la bendita «inseguridad» se cobra más víctimas fatales por la tenencia de armas para autoprotección que por robos violentos.

La muerte evitable de miles de ciudadanos que se arman a la espera de que un ladrón quiera quedarse con sus bienes es el efecto colateral más peligroso de la manipulación informativa. La muerte no tiene remedio; las operaciones comerciales o políticas, si se detectan a tiempo, sí. La difusión en continuado de un episodio espantoso como el de los Píparo provoca el temor natural de transformarse en la próxima víctima de una tómbola descontrolada. Y el temor, se sabe, es el mejor método para controlar la conciencia de los pueblos.

La Ley de Medios es una herramienta formidable que permite el arribo de nuevas voces a un terreno contaminado y fangoso. Pero sólo el verdadero compromiso ciudadano con lo que nos pasa podrá provocar la «mani pulite» que permitirá distinguir entre prensa honesta y prensa canalla.

Nos vemos, buena semana



Tomado de Adrián Murano

26 de septiembre de 2010

Mesa de Enlace: fin al matrimonio, nace la J.N.G.?


Hoy, más que nunca, el matrimonio por conveniencia de la Mesa de Enlace atraviesa, por así decirlo, una crisis de pareja. Como suele suceder, la disputa es por los bienes gananciales. En este caso, un poroto que mueve millones: la soja. Ese verde objeto del deseo aglutinó a las patronales chacareras contra la 125, aunque después jamás lograron ponerse de acuerdo en cómo repartir una torta enorme y que no para de crecer.

El capítulo más reciente de esta novela de intrigas telúricas y millonarias tiene que ver con los deseos que hizo explícitos la Federación Agraria Argentina (FAA), desempolvando algunos de los preceptos nacidos con el Grito de Alcorta. Los mismos que la entidad que dirige Eduardo Buzzi había cajoneado para no alterar las normas de etiqueta de la mesa a la que se sentó junto a la Sociedad Rural (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y los cooperativistas de Coninagro. Ahora, mientras estas tres entidades siguen llevándose la parte del león de un mercado que no deja de florecer –la soja acaba de marcar su precio máximo en lo que va del año, cotizando a 400 dólares la tonelada en la Bolsa de Chicago–, los hombres de Buzzi piden más intervención del Estado en el negocio de la compra y venta de cereales, se quejan de los magros resultados que para el bolsillo de sus afiliados trajo la autorregulación del mercado y reclaman lo que para sus aliados es algo así como la suma de todos los miedos: la creación de un organismo de naturaleza mixta que venga a regular la fiesta sojera y garantice un precio de venta para los pequeños y medianos chacareros.

El pedido de la FAA, que hasta ahora había mostrado idéntico nivel de antiestatismo que las otras entidades patronales –de hecho, la Mesa de Enlace nació para enfrentar la política agropecuaria del gobierno nacional–, se había escuchado en enero pasado durante una asamblea de productores trigueros en el teatro Broadway, y ahora tomó la forma de un proyecto girado al Congreso de la Nación, en momentos en que el Parlamento discute qué hacer con las retenciones al agro.

Para el escándalo de Hugo Biolcati, CRA y Coninagro, el dirigente rural Silvio Corti aseguró: «Necesitamos un ente público capaz de meterse en el negocio de la compra de nuestro cereal». Para Corti, «pedir la libertad de mercado es pedir más de lo mismo porque en la Argentina el mercado son cinco señores que se llaman exportadores y veinte molinos». Para más datos, el ex dirigente de la FAA y actual diputado nacional por la UCR Ulises Forte agregó: «Cuando hay cinco que compran y decenas de miles que venden, los mercados no son libres. O los regulan unos pocos o nosotros». Palabras más, palabras menos, Corti y Forte propusieron reflotar la Junta Nacional de Granos, el organismo nacido a principios de los ’30 y que acabó siendo disuelto en 1991, en medio de la fiebre desreguladora encabezada por Carlos Menem y Domingo Cavallo.

Esta nueva fisura del ariete chacarero se suma a otras tantas que se vienen profundizando desde aquella noche del 17 de julio de 2008 y el voto «no positivo» de Julio Cobos. Las diferencias más ríspidas son el debate por la segmentación de las retenciones a los cultivos y la iniciativa oficial de sancionar una nueva Ley de Arrendamiento, dos temas en que la FAA, por un lado, y la SRA, CRA y Coninagro, por el otro, se desconfían todo.

En el caso de la Junta Nacional de Granos, el proyecto de la Federación supone la creación de un organismo mixto, la Agencia Federal de Estímulo y Promoción Agropecuaria, que podrá intervenir y controlar el valor del grano, con el objetivo de defender a los pequeños de los grandes. En pocas palabras, Buzzi pide un escudo estatal de contención para que los otros comensales de la Mesa de Enlace aplaquen su glotonería.

El diputado nacional chaqueño Pablo Orsolini, otro ex FAA convertido en agrolegislador radical, explicó que en esta junta versión siglo XXI el presidente y el vice estarían puestos por el Estado, y serían acompañados por un directorio conformado por todo el espectro de los actores del agro. Por su parte, para Omar Barchetta, el segundo de Buzzi, «la solución a los problemas actuales no pasa por dejar que el mercado se autorregule».

La respuesta no se hizo esperar. Famoso por pedir el cierre del Congreso de no derogarse la 125, Ricardo Buryaile, ex vicepresidente de CRA y diputado de la UCR, salió al cruce, añorando el pasado reciente en que sus aliados rebeldes compartían su repelencia al control estatal. «No quiero organismos burocráticos que terminen creando una superestructura», sostuvo Buryaile, que preside la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados. Desde la SRA, lo mismo sostiene Biolcati, para quien el Estado es casi tan nocivo para el negocio del campo como las malezas que combate con agroquímicos.

De seguir así las cosas entre los miembros de la Mesa de Enlace, con discusiones por asuntos de dinero y sin el compañerismo de antes, crece la posibilidad de la ruptura. Sería, claro, un divorcio millonario. Tanto como el precio del poroto que le está poniendo fin al amor entre chacareros.

Nos vemos, buen domingo




Contribución de: Carlos Romero


25 de septiembre de 2010

Demagogia socialista sobre el 82%

En esta entrada, le pedíamos a Binner que le diga al Senador Giustiniani, que le avise -mejor dicho- que en Santa Fe no se está pagando el 82% que él dice que el gobierno nacional debe pagar.

Como es constumbre del legislador socialista, reparte en toda la provincia, un «folletín» con sus actividades; en el último que recibí en mi casa -que dicho sea de paso lo tiran bajo la puerta- dice de una manera demagógica «el 82% móvil para los jubilados es posible» y de una manera rimbombante con el título «Anses rica, jubilados pobres» dice cosas como ésta:
«el Gobierno nacional supone que es imposible avanzar con este proyecto por dos motivos. Primero, porque la propuesta inicial fue presentada por la oposición y no por ellos, y en segundo lugar creo que esa gran caja que es la Anses tiene fondos para otros destinos y no para pagar jubilaciones dignas; ¿porque entonces el gobierno nacional se niega a reconocer un derecho constitucional, un hecho de estricta justicia y elige el camino de la descalificación de una medida correcta, desmereciendo de esa manera a todos los jubilados y sus familias?»
No quiero hablar de Santa Fe y menos del Senador. Sus dichos sirven de base para tratar -una vez más en el blog- sobre los usos y abusos del 82%; el argumento de que “la plata está” para poder ajustar las jubilaciones minimiza el problema financiero, la organización del mercado laboral y la estructura poblacional presente y futura.

Esta discusión, no es nueva en la Argentina. El sistema de jubilaciones y pensiones es uno de los más antiguos del continente, y ya en 1958 la ley 14.499, durante el gobierno de Frondizi, asignó el 82% para las jubilaciones. Su sanción sin un adecuado estudio sobre los costos promovió una serie de desbarajustes financieros. Ellos resultaron ser los fundamentos de la reforma que el gobierno de Onganía encaró en 1967, incluyendo, entre sus medidas más importantes, aumentar la edad jubilatoria y las contribuciones, limitando ese 82 por ciento.

Mediante el decreto 2196 de 1986 el entonces presidente Alfonsín declaró la quiebra del sistema previsional. Fue el antecedente para que el gobierno de Menem impulsara una reforma integral del sistema previsional, dando lugar al negocio especulativo de las AFJP.

La historia reciente es más alentadora: de los fondos de la Anses, desde mayo de 2003 hubo 18 aumentos, en un plan que incluyó a más de dos millones y medio de jubilados que antes estaban excluidos, e incrementó el haber mínimo en un 497%. En octubre de 2008 la ley 26.417, rechazada en su momento por muchos sectores que hoy promueven el 82% móvil, estableció la movilidad automática de los haberes en función de la evolución del salario y la recaudación del sistema previsional. Esto permitió un aumento de las jubilaciones de 26,49 por ciento en lo que va del año. En materia previsional, los logros conseguidos desde el 2003 son contundentes. Sin ellos sería impensado estar discutiendo en la actualidad el 82%.

Sin embargo, más allá de acordar aumentar las jubilaciones, en el proyecto no se incluyeron claros argumentos que establezcan su financiamiento. Los enunciados son difusos, en especial aquellos vinculados con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Este, administrado por la Anses, tiene una cartera compuesta por diversos activos: títulos públicos, acciones, plazos fijos, obligaciones negociables, fondos comunes de inversión, fideicomisos, cédulas hipotecarias y créditos otorgados al sector productivo.

Se trata de un fondo anticíclico que, entre otras cosas, contempla el envejecimiento poblacional. Las últimas estimaciones del Indec al respecto hablan de un crecimiento en la tasa de natalidad prevista para el quinquenio 2010-2015 de apenas un 9,1%. Esta tendencia, combinada con el aumento en la esperanza de vida y los elevados índices de informalidad laboral, modificará indefectiblemente la relación activos/pasivos, que pasará de 1 mayor por cada 6 en edad laboral a 1 cada 3,3. Esto implica que cada vez habrá una fuerza laboral proporcionalmente más chica para financiar a la clase pasiva.

A este planteo hay que sumarle los juicios por la recomposición de haberes jubilatorios. Se argumenta con frecuencia que el Gobierno los deja acumular, cuando dos terceras partes de las 300.000 causas son penosas herencias de décadas anteriores, aún no solucionadas.

El debate sobre el 82% debería incluirse entonces dentro de uno más general, que contemple cómo mejorar la relación activos/pasivos, con propuestas factibles y sustentables a mediano y largo plazo. La historia en materia previsional demuestra que siempre las soluciones de cada gobierno fueron apenas parches que, a poco de andar, demostraron su inviabilidad.

Por lo tanto, tal como está planteado hoy, sin las adecuadas propuestas de financiamiento necesarias para afrontar el aumento, esa iniciativa parece más una maniobra política. Utilizar como argumento que «la plata está» es minimizar el problema financiero y le quita seriedad al debate. La discusión por los haberes, justa y necesaria, requiere de otro tipo de iniciativas, sin improvisaciones ni demagogia, recordando con responsabilidad la situación heredada para evaluar logros, corregir rumbos y planificar prudentemente alternativas a futuro.

Entonces, Senador, seamos prudentes.

Nos vemos,



Extraído de CASH, Arturo Trinelli

24 de septiembre de 2010

Eliaschev, como Leuco, no tiene paz


Después de leer el post Ramble, releo a Eliaschev en su artículo de Perfil que tituló «Ficciones» y creo que no tiene paz y lo que es peor, es agraviante. ¡La tiene con los blogueros y con Cristina, claro!

Este es el texto, tal cual,
Setenta millones de chinos arman sus blogs todos los días en esa galaxia de 1.200 millones de habitantes que viven en la república popular fundada hace sesenta años. Setenta millones, una colosal blogosfera.

No hay cifras válidas para una Argentina de cuarenta millones, pero una evaluación aproximativa proyectaría a dos millones los blogueros de este país, mucha gente emitiendo, afirmando, desmintiendo, opinando.

Eso es bueno y no es un tema menor, confinado al estrecho mundo de los lunáticos de la tecnología. En sociedades no democráticas como la china, tamaña deflagración de subjetividades rediseña el entero universo político. Si en 1970 el presidente Richard Nixon asombró al mundo reconociendo a China y abrazando a Mao, hoy tamaña epopeya de secretividad sería inimaginable por la fenomenal penetración de las redes sociales que perfora la corteza burocrática de los autoritarismos.

Este cosmos bloguero no es neutro ni inocuo. Lo pueblan seres intensos y muy personales, escépticos, inquisitivos, curiosos y muy poco dóciles. Suelen estar muy convencidos de la justeza de sus afirmaciones. Manejar un blog sin haber habitado jamás una redacción los convierte en operadores muy viscerales de sus nuevos menesteres.

En una reciente columna en The New York Times, Thomas Friedman asegura que esos setenta millones de blogueros chinos son más enfáticos que nunca y que, además, exhiben un rasgo claramente populista y nacionalista. ¿El ocaso de la colosal maquinaria del comunismo chino? Hoy, tal vez no, ¿pero mañana sí? Sin elecciones plurales y democráticas, estos blogueros asiáticos se convierten en “la voz del pueblo”.

En sociedades cerradas, la blogosfera se nutre de una generación escolarizada por un Estado todopoderoso. Ese Leviatán ha formateado cabezas y sensibilidades que, ahora, asomadas a la ventana infinita de Internet, se valen de sus propias voces y a escala global. Dice Friedman que adquirieron “sus propios megáfonos”.

No es, ni será, una transformación ideológicamente asexuada. Desde esta práctica, eminentemente solitaria, el francotirador de la democracia digital está en libertad de denunciar a cualquiera y a todos, y hacerlo desde la irascibilidad más obtusa. Traidor, quebrado, mercenario, empleado del mes, operador: todo epíteto vale en un mundo en el que la vieja frontalidad a cara descubierta de los medios ha sido reemplazada por imputaciones irresponsables de sicarios anónimos que, en lugar de poner bombas, “postean” disparates u ofensas.

Claro, glosando las descorazonantes palabras de Héctor Timerman, en simpatía con la ominosa amenaza de Hebe Bonafini al periodista Joaquín Morales Solá, un “twitt” no es lo mismo que un balazo. También es cierto que la blogosfera surgida de democracias indigentes (como la argentina) no se maneja así solamente tras el noble objetivo de asumir una soberanía informativa que favorezca a los ciudadanos. Antes bien, colabora y propicia contextos sólo propicios a los altos voltajes emocionales.

Son pistolas simbólicas cargadas con munición pesada, en manos de gente propensa a escenarios conspirativos y a las fábulas más disparatadas.

Mientras no ceja en su alucinada conflictividad con los medios preexistentes, alegando infructuosamente que lo hace en procura de mayor “diversidad” de ideas, el gobierno de los Kirchner no ha hecho otra cosa que difuminar en el ambiente una peligrosa cantidad de elementos químicos altamente inestables. Al diseminarse en la cotidianidad, estos tóxicos tienen la facultad de inflamar e incendiar realidades y relaciones. Así, la Presidenta califica de “tutelada” a la democracia existente en la Argentina. Bate el parche de la ampliación del espectro de voces y estimula una guerrilla digital vociferante.

Desde el Gobierno, han creado con relativo suceso la ficción de un escenario transformador amenazado por la conjura mediática tradicional. Se posicionan como un gobierno poblado de cuadros jugados al cambio profundo. Por eso, ella pide que la consideren una “militante”, no una simple presidenta (“quien haya puesto la televisión para escuchar a la Presidenta, que la apague. Acá estoy como militante peronista. Soy una más”, exigió en el Luna Park el martes).

A todo voltaje y con los decibeles más altos, se propone convencer a la Argentina de que estamos viviendo una inexistente situación pre revolucionaria, patética parodia ficcional en donde sobran palabras y escasean hechos. Por eso, porque este presente es pasado y vamos hacia un futuro venturoso, la Presidenta arroja su diagnóstico improbable: “Así como hasta hace poco había democracia condicional con leyes de impunidad, hoy todavía tenemos una democracia tutelada hasta que haya una total libertad de expresión”.

El pasado es el núcleo del acero del pensamiento oficial. Lo manipula con fruición y lo formatea a su gusto. Les dice a sus arrobados militantes que ella integró “la juventud maravillosa, esa juventud que fue masacrada”. ¿Cuál? ¿La que mató a Rucci en 1973 y asesinó a diez conscriptos en el regimiento de Formosa en 1975?

Aunque se ufana de que “nunca hubo la libertad de hoy en nuestro país”, como si fuera una deuda de la Argentina con ella, de inmediato se le arremolinan las furias y denuncia una “inmensa impunidad mediática”. ¿En qué consiste tal “impunidad” en un país cuyo gobierno terminará 2010 habiendo gastado unos 2 mil millones de pesos en propaganda? Dice ella: “A nosotros nos interrogan”, pero a los dirigentes de la oposición “sólo les ponen el micrófono para que hablen y nadie les repregunta nada”.

Una ficción pesadillesca configura el léxico y los estereotipos oficiales, acuñados desde una insondable soberbia a partir de la cual, no se sabe si para enorgullecerse o apesadumbrarse, cavila, retóricamente la Presidenta: “¿En qué otro momento de la historia argentina se ha visto en radio o TV insultar con tanta elegancia y soltura a quien ejerce la primera magistratura?”. El remate es un espasmo de paroxístico corte maradoniano: “¡Qué sigan criticando, que sigan!”. Así es como están las cosas.
Nos vemos,

23 de septiembre de 2010

Interferencia sindical y amenaza a la propiedad

Así califican los empresarios al Proyecto Recalde. El Grupo de los Seis, cuestionó la propuesta cegetista de repartir ganancias.

Hace 2760 años, el profeta Amós escribía: «Escuchen esto, ustedes, los que pisotean al indigente, para hacer desaparecer a los pobres del país. Ustedes dicen: disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas para defraudar; compraremos a los débiles con dinero y al indigente por un par de sandalias y venderemos hasta los desechos de trigo.»

Casi 30 siglos después las cosas parecen no haber cambiado mucho.

Recordemos que con relación a los contenidos concretos del proyecto, en principio los trabajadores participarían en un 10% de las utilidades no reinvertidas por las empresas de más de 300 trabajadores (un universo de 600 a 700 empresas). El reparto sería una porción para los trabajadores de dichas empresas (el 9,5%), un 50% en forma plana y la otra mitad de acuerdo con el escalafón salarial. El resto iría a un fondo solidario destinado a financiar asignaciones para quienes no tienen empleo o están trabajando en negro.

Cuantifiquemos: En números, tomando como caso el 2008 que fue un año de elevada rentabilidad empresarial, las utilidades de las 500 mayores empresas fueron de $63.942 millones que actualizadas por la inflación equivalen a unos $81.296 millones a precios corrientes. De modo que el 10% equivale a unos $ 8.130 millones que se repartirían entre los trabajadores de esas empresas y el fondo solidario (al que se destinarían $ 406 millones aproximadamente). Esas empresas tenían unos 691.857 empleados, por lo que a cada trabajador le corresponderían unos $11.163 anuales. Dado el escalafón salarial que se maneja en esas empresas, la participación en las ganancias equivaldría a un aguinaldo adicional en los años de alta rentabilidad.

La medida se inscribe dentro de una serie de políticas (como ser las retenciones a las exportaciones, ampliación de la cobertura jubilatoria o la asignación por hijo para quienes no tiene empleo formal) que buscan mejorar la distribución mediante mecanismos alternativos a los aumentos nominales del salario. El traslado a precios de los incrementos salariales por parte de las empresas, parece haber debilitado la confianza de ese mecanismo clásico de redistribución de los ingresos.

Desde el oficialismo se señala como meta para la distribución funcional del ingreso lograr el objetivo del 50 y 50 entre el trabajo y el capital. El último dato disponible, para el 2007, indicaba que el trabajo obtenía el 35% de los ingresos en el sector privado de la economía. La distancia es aún grande aunque vale destacar que desde el 2002, los trabajadores han incrementado su participación en 8 puntos porcentuales gracias al incremento del empleo y de los salarios reales.

Sin embargo, la elevada segmentación del mercado laboral ha generado que la evolución de los salarios difiera altamente según el tipo de empleo. Mientras que los trabajadores privados registrados han incrementado su salario real en cerca de un 15% con respecto a los niveles de la convertibilidad, los informales mantienen el nivel real de ingresos del 2001 y los sueldos de los estatales han disminuido su poder de compra en más de un 25% respecto de aquel año. Por eso es importante, que el proyecto de participación de las ganancias no sea sólo hacia quienes se emplean formalmente en ellas, sino también –vía fondo solidario– para el resto de los trabajadores. Por lo menos hasta poder cumplir con los recientes pedidos de la Unión Industrial Argentina de terminar con la informalidad laboral.

Respecto a las ganancias empresarias, éstas parecen ser lo suficientemente amplias como para darles una pequeña participación a los trabajadores. Según la información de la AFIP, las ganancias reales de las empresas de casi todos los sectores son superiores a los mejores tiempos de la convertibilidad. La tasa de ganancia promedio de las firmas, aproximada como las utilidades en relación con el patrimonio neto declarado, fue de cerca del 15% antes de la crisis internacional. Las información de recaudación del Impuesto de las Ganancias de las sociedades del primer trimestre de este año indican que se va camino a recuperar esos niveles.

Deteniéndonos en el detalle sectorial, la industria alimenticia lleva la vanguardia en términos de recuperación de las ganancias tanto por el incremento de sus despachos como por el alza de sus precios. Un dato al pasar, desde mediados del 2007 hasta el presente, casi un 40% de la inflación se explica por el encarecimiento de los alimentos y bebidas. Pero vale decir que parte de ello se debe al encarecimiento de los insumos agrícolas, sector que escapa a los alcances de esta medida gracias a su elevada informalidad laboral.

Los márgenes de rentabilidad del resto de la industria manufacturera también son lo suficientemente elevado como para participar en una parte a los trabajadores. La tasa de ganancia era de más del 25% antes de la crisis y parece estar recuperando esos niveles. Tampoco es cierto que los aumentos salariales hayan minado su competitividad. Analizando las estadísticas de la Encuesta Mensual Industrial que realiza el INDEC, los incrementos salariales fueron compensados por la mayor productividad laboral de forma que los costos laborales han permanecen un 20% por debajo de los niveles de la convertibilidad.

Tras varios años de fuerte crecimiento de su rentabilidad, ¿estará nuestro empresariado lo suficientemente maduro como para aprender a compartir?

Nos vemos,



Extraído de Buenos Aires Económico, Andrés Asiain

22 de septiembre de 2010

Kirchner's: La pesadilla de la oposición


Ya han transcurrido años desde que comenzó a oírse la sentencia, mitad juicio basado en hechos evidentes y mitad expresión de deseos: “se ha agotado el ciclo de los Kirchner”.

Desgraciadamente para aquellos opositores que hasta hace poco apostaban a que los Kirchner se auto-destruirían, los santacruceños no dan señales de haberse resignado al fin indecoroso vaticinado por los muchos que sueñan con verlos humillados. Siguen actuando como quienes confían en monopolizar el poder por mucho tiempo más.

Si bien no hacen ningún esfuerzo por congraciarse con sus adversarios –al contrario, los tratan como enemigos despreciables–, parecería que están intentando reconciliarse con la ciudadanía y que en dicha empresa se han anotado algunos éxitos, ya que para alarma de quienes no los quieren la imagen de ambos se ha hecho menos antipática de lo que era un año atrás. De consolidarse ciertas tendencias detectadas por los sondeos, la pesadilla opositora de despertarse en el 2012 con un pingüino aún instalado en la presidencia podría convertirse en realidad.

Desde el punto de vista de la pareja, el único “diálogo” que reviste importancia es el que está celebrando con la gente. Lo ameniza periódicamente repartiendo pequeños regalos, aumentando la jubilación mínima y anunciando mejoras salariales, como si el dinero que gastan saliera de su propia cuenta bancaria, no de los bolsillos de los contribuyentes, pero la política es así en todas partes. En cuanto a su relación con los jefes de las distintas facciones opositoras, los Kirchner parecen haber llegado a la conclusión de que es de su interés que sea mala. Se suponía que luego de la derrota que sufrió Néstor en la provincia de Buenos Aires a manos de Francisco de Narváez, su esposa optaría por colaborar con sectores “progresistas” afines de la oposición, pero, por temor a ser considerada débil, o porque no le gusta colaborar con nadie, eligió mantenerlos a raya, tratándolos como suplicantes.

Parecería que los Kirchner entienden que, si cuentan con una carta de triunfo, esta consiste en la impresión ya generalizada de que los aspirantes a desplazarlos son personajes mezquinos, hipercríticos, que sólo saben formular denuncias rimbombantes pero no tienen ninguna idea positiva, de suerte que sería inútil procurar trabajar con ellos. Rechazada la idea de permitir que el Congreso los ayude en su tarea y conscientes de que su estilo urticante levantaba ampollas, han basado su estrategia política preelectoral en aceptar que, si bien en opinión de muchos son personas desagradables, por lo menos los creen capaces de gobernar, para entonces preguntarles a sus interlocutores imaginarios; ¿preferirían que el Gobierno estuviera en manos de alguien tan excéntrico como Elisa Carrió? Asimismo, dan a entender que, si a veces parecen ser demasiado agresivos, es porque tienen que luchar contra una oposición insólitamente virulenta, una “maquina de impedir” manejada por sujetos irresponsables.

Quienes militan en el heterogéneo aglomerado opositor quisieran hacer del Congreso, institución que, en teoría por lo menos, podrían dominar, el centro de gravedad de la política, pero mal que les pese, la Argentina es un país decididamente presidencialista. Para los Kirchner, es fácil aprovechar las grietas en una oposición que está conformada por representantes de docenas de ideologías mutuamente incompatibles que, para colmo, son proclives a escandalizarse por nimiedades. Como el radical Ricardo Alfonsín descubrió, incluso compartir una foto con Cristina es más que suficiente como para desatar una minicrisis, mientras que cenar con el mandamás de Clarín, Héctor Magnetto, pecado este cometido por Macri y un conjunto de pesos pesados del peronismo anti-K, motiva sospechas no sólo en el Gobierno, que lo toma por evidencia de que hay una conspiración oligárquica en marcha, sino también entre los socios de los comensales. En el mundillo opositor, una palabra ambigua, una mirada esquiva o una ausencia no explicada, pueden tener consecuencias bastante graves.

Por ser la Argentina tan presidencialista, y por ser los Kirchner las personas que son, los opositores que fantasean con mudarse a la Casa Rosada a fines de 2011 se encuentran en una situación muy incómoda. Antes de erigirse en alternativas auténticas a la dupla patagónica, los precandidatos tendrán que frustrar las aspiraciones de una plétora de rivales internos a sabiendas de que harán virtualmente cualquier cosa para hacerlos tropezar. Si bien es de suponer que todos entienden que las reyertas internas los están perjudicando y que les sería mucho mejor postergarlas hasta bien entrado el año venidero, ninguno puede darse el lujo de negarse a participar en ellas.

A pesar de jurar que no le interesa ser candidato, el senador santafesino Carlos Reutemann no ha podido alejarse definitivamente del tumulto: le guste o no, su nombre sigue en las listas de presidenciables. Aunque Carrió insiste, con su elocuencia habitual, que no es hora para las internas porque la oposición debería cerrar filas, ha hecho más que cualquier otro dirigente político para calentarlas y para provocar más divisiones, lo que le ha merecido los reproches de quienes la acusan de ser “funcional” a los Kirchner. No se equivocan Margarita Stolbizer y otros militantes del “espacio” centroizquierdista cuando critican a Lilita, pero tal y como están las cosas todos los opositores son “funcionales” al kirchnerato puesto que, hasta nuevo aviso, se concentrarán en denigrar a sus congéneres a fin de despejar su propio camino hacia la gloria. Para el matrimonio, todo es mucho más sencillo; su interna es de alcoba, mientras que la de sus contrincantes tiene por escenario el mundo entero, ya que no pueden escapar a la atención de los medios ubicuos viajando al exterior.

Exageran o no los persuadidos de que a los encargados de gobernar el país cuando los Kirchner ya no estén les aguardarán asignaturas pendientes que les costará aprobar, mientras duren las internas los problemas así planteados sólo figurarán esporádicamente en los debates públicos. Hasta terminar la selección de candidatos, los intercambios de lindezas entre correligionarios, compañeros, camaradas y socios seguirán entreteniendo a los interesados en las vicisitudes políticas nacionales.

En buena lógica, pormenores como los supuestos por la inflación, el salvajismo de los delincuentes, el deterioro de los servicios públicos, la falta de energía y la corrupción cada vez más barroca, deberían perjudicar al Gobierno, pero a esta altura los Kirchner se habrán dado cuenta de que incluso las deficiencias de su gestión conjunta pueden jugar a su favor. De difundirse la sensación de que al país le espera un futuro agitado, la ciudadanía querrá que el Gobierno sea “fuerte”, o por lo menos decisivo, lo que beneficiará a quienes nunca han vacilado en tomar medidas contundentes sin preocuparse en absoluto por los gritos de los opositores que, por su parte, dan una impresión de impotencia debido no sólo a las grescas internas que los obsesionan sino también a su voluntad de hacer concesiones a fin de alcanzar consensos, riesgo este que Néstor y Cristina no soñarían con enfrentar.

Nos vemos,



Tomado de revista Noticias. Autor: Jaime Neilson - Dibujo: Pablo Temes

21 de septiembre de 2010

Cristina y la denuncia de Leuco (a Lucas, claro)

ci vediamo domani

Binner, la inseguridad, el 82% y el gobierno nacional

La imagen atildada del gobernador atrapa a todos. Pero la seriedad, no conlleva eficacia. Tiene un aceitado engranaje que lo blinda no permitiendo que noticias que lo perjudiquen salgan de la provincia. No es nuevo que viene reclamando a la Nación la devolución del 15% que se le retiene de la coparticipación de impuestos. Califica a la conducta del gobierno nacional de pirata al decir que la retención es ilegal e ilegitima. Con un increíble argumento trata de explicar que su talón de Aquiles -la inseguridad- nace por culpa -casi puse por cuenta y orden- del gobierno nacional.
"Ese es dinero es de Santa Fe. Si tuviéramos ese dinero, más de mil millones de Santa Fe, cuánto podríamos hacer en actividad para los 140 mil jóvenes que hoy no estudian ni trabajan, que es el caldo de cultivo de la situación de inseguridad que hoy vivimos y si a esto le agregamos el negocio de la droga que se genera entre la juventud, imagínese que si queremos abordar el problema de inseguridad esto se soluciona con dinero, ese dinero que hoy nos retiene en forma ilegítima e ilegal el gobierno nacional".
Algunas consideraciones de los Diputados Provinciales Luis Rubeo (PJ/FPV) y Marcelo Brignone (ex-FPCyS)
1 - Si el gobernador Hermes Binner tuviese vocación de solucionar los problemas de seguridad de Santa Fe, como él dice, tendría que emplear los recursos transpresupuestarios con los que cuenta, atento a que tanto la recaudación provincial como la nacional creció notablemente.Este año Binner va a contar con cerca de 950 millones de pesos más que los que tenía previsto por recaudación en el presupuesto.

2 - Lo que tiene que hacer es dejar de chicanear y ponerse a gobernar. Si la preocupación de Binner son los adolescentes, tiene que saber que la el gobierno nacional llega a más de 350 mil chicos en Santa Fe con la Asignación Universal por Hijo, mientras que la provincia no tiene ningún programa en ese sentido.

3 -La Nación destina 500 millones de pesos a Santa Fe en programas para la niñez y la minoridad. Que se ponga a gobernar, porque ya lleva más de 30 meses de gestión y no tiene políticas preventivas en materia de seguridad para resolver el problema que más angustia a la población".

4 - Si Binner tuviera ese dinero no habría Asignación Universal en Santa Fe ya que la provincia no tiene ningún programa similar y si uno ve el presupuesto que el mismo envió plantea inversiones como el Palacio de la Música y la Construcción de los Nodos, pero nada dice de la inversión en políticas sociales. Felizmente los jóvenes pobres de Santa Fe no dependen en su inclusión social del gobierno de Binner, si no solo les quedaría rezar por su suerte, felizmente existe el Gobierno Nacional y la recuperación del ANSES de las garras de las AFJP. Ley que votaron en contra la mayoría de los grupos del Frente Progresista que ahora nos plantean su preocupación por los que menos tienen.

5 - El gobierno de Binner hizo siete kilómetros de pavimento en tres años, por lo que en lugar de criticar la obra pública nacional debiera agradecer la realización del Acueducto Centro, de la autopista Rosario-Córdoba, la realización del muelle Parque España, de la Circunvalación de Rosario, y de tantas otras obras en beneficio de nuestra provincia, de las que el gobierno provincial sólo participó como cuestionador.

6 - Binner debiera avisarle a Giustiniani que no paga el 82% móvil. Resulta increíble ver esa audiencia del lunes en el Concejo Municipal de Rosario, sin que el Senador Giustiniani nos explique porque su gobierno en Santa Fe no paga el 82% móvil que el proclama.

7 - La ley jubilatoria provincial (6915 y modificatoria 12.464) sostiene que los trabajadores se jubilan, a los 60 años la mujer y a los 65 años el hombre, cobrando como haber el 72% del monto obtenido en base al promedio mensual de la suma de las remuneraciones actualizadas, de los últimos 10 años, percibidas por el afiliado. Recién con 5 años más de aportes se llega al 82%, que no es móvil porque el ajuste de los haberes se realiza mediante un coeficiente fijado por el ejecutivo que generalmente es menor al porcentaje de aumento de los activos, y no rige una ley de actualización como la que hay a nivel nacional.

8 - Esto no se trata en la legislatura de Santa Fe porque los legisladores provinciales de su fuerza política no quieren este debate que si pretenden dar a nivel nacional en un doble discurso desvergonzado. Ni siquiera les cobran impuestos a los sectores más concentrados de la economía santafesina, exceptuados de pagar ingresos brutos queriendo echarle la culpa de esta decisión a las demás fuerzas políticas. Seria bueno que el Grupo A que gobierna Santa Fe, a pesar de que en las elecciones de 2007 el Gobernador Binner nos dijo que no era ese su marco de alianzas, haga en su gobierno lo que le pide a Cristina.
Nos vemos,

20 de septiembre de 2010

¡¿Binner-Stolbizer?!

Fabián Peralta en el marco de definiciones políticas sicum dixit:
"Celebro que la U.C.R. defina sus candidatos y lo haga en un contexto de serenidad y tolerancia, pero si en agosto van a competir Cobos contra Alfonsín, a mi me gustaría una fórmula Binner-Stolbizer como una tercera opción dentro del acuerdo; de lo contrario los partidos como el socialismo o el GEN quedaríamos atrapados en la interna radical".

"Para nosotros primero está la elaboración del programa, después la determinación de las reglas de juego y en tercer orden los nombres. En esta línea es que sostenemos que si no hay consenso y la U.C.R. va a ir a internas abiertas en agosto, desde Santa Fe pensamos en una fórmula Binner-Stolbizer que represente a los que no somos parte del radicalismo y sí somos integrantes del Frente".

"Sinceramente, los nombres del gobernador Binner o de la Diputada Stolbizer como integrantes de una fórmula no pueden sorprender a nadie, significan experiencia en gestión, representatividad en dos de las provincias más pobladas, trayectoria y conducta intachable".


"No es lo ideal, ya que en los hechos provocaría que Kirchner este caminando solo, con poder y medios, mientras nosotros seguimos en discusiones internas (1), por eso creemos que lo óptimo sería llegar a un consenso lo más pronto posible. Consenso que debe ser producto de la opinión de todos los que integramos el Frente y no de un sólo partido por más importante que éste sea".

"Más allá de los nombres hay que abocarse urgente a la elaboración del programa de gobierno por parte de los partidos que ya han definido su participación en el Frente, esto es la U.C.R., el P.S. y el GEN".
Nos vemos,


PD: Nada. Argentina sigue siendo muy generosa.


19 de septiembre de 2010

La pobreza, el poder y la conciencia

por Thelma Martínez*

La pobreza se nos mete en las venas… nos enferma y nos denigra. Nos oprime desde dentro y nos oprime desde fuera. Aunque, cuando nos oprime desde fuera, es más llevadera.

Cuando la pobreza se nos mete en la cabeza, en los pies, en las manos, en la mirada y en el corazón, nos nubla la conciencia. Nos hace sentir menos y nos pone al frente del más dañino de todos los espejos: los demás en comparación con nosotros, los pobres…

Entonces viene el poder a terminar de arruinarlo todo…

Y los pobres nos acercamos al que puede más porque esperamos que nos dé algo de lo mucho que tiene: su dinero, su influencia, su prestigio, su inteligencia, su belleza, o, simplemente, su cariño y preferencia.

Y los pobres nos alzamos así al poder sobre nuestros semejantes, los otros pobres con los cuales, sin querer, también competimos. Los que se quedan abajo, se quedan tristes… deseando estar en el lugar que ocupamos los de arriba, los preferidos del jefe…

Y si la pobreza se nos mete en la cabeza, no valen los títulos universitarios que saquemos para “mejorar en la vida”, o los bienes personales ni las riquezas que después logremos (si las llegamos a tener). Porque siempre nos vamos a estar pensando como pobres… siempre nos vamos a creer menos que los demás… siempre vamos a estar compitiendo con aquellos que están cerca del poder.

Siempre estaremos pensando en función de lo que no tenemos y quisiéramos tener… o, si llegamos al poder o al “éxito”, nos vamos a olvidar de lo que una vez no tuvimos… de lo que fuimos: pobres. Porque sentiremos vergüenza del recuerdo…

Si se nos mete en los pies, la pobreza nos hace haraganes… y miedosos… Y aprendemos a caminar detrás de los pasos de aquellos a quienes consideramos mejores… y nos detenemos con cada nuevo obstáculo. Y damos pasos de hormiga en aquellos lugares anchos, donde podríamos correr y hasta volar, porque no nos terminamos de creer que estamos ahí precisamente para correr o para volar.

Y si no nos mete miedo la pobreza en los pies, nos hace mañosos… porque entonces buscamos siempre cómo aventajar al que viene detrás de nosotros, correr despacio, en zig-zag, nunca de frente, buscando cómo ponernos en lugares donde saquemos ventaja, donde nos arrimemos al poder y al bienestar, aunque eso signifique hacerle trampa a los otros. Pero… “tenemos que sobrevivir”, y aquí se trata de la ley del más fuerte…

Cuando la pobreza se nos mete en las manos, nos ata… Nos amarra y nos desfigura las manos. Nos inutiliza. Porque pensamos que es poco o nada lo que somos capaces de hacer.

O nos hace sirvientes de las personas que ostentan poder, dinero o influencias. Nos volvemos serviles e intentamos contentar todo el tiempo a quien está en un “rango” superior al nuestro. Porque tenemos miedo que nos quiten el trabajo… ese trabajo que nos da de comer todos los días (si es que lo tenemos).

Así, sin querer y sin que nos demos cuenta, la pobreza nos hace mendigos… y nuestras manos atadas se liberan sólo para ser extendidas para pedir… dinero, favores, privilegios, cariño, aprobación y compasión.

Si se nos mete en los ojos, la pobreza nos hace ciegos. No sabemos vernos por dentro, ni descubrir nuestras capacidades, oportunidades y espíritu de lucha. Sólo vemos lo que NO tenemos… y lo comparamos con lo mucho que otros tienen. Nos entra la tristeza… y la rabia.

Y tampoco miramos a nuestro alrededor. No nos damos cuenta de que hay otras personas que están en peores condiciones y que, tal vez, podrían necesitar de nuestra solidaridad. Miramos con desconfianza, con la mirada turbia porque pensamos mal de los demás… porque en el fondo también pensamos mal de nosotros mismos.

Pero cuando nos conquista el corazón, estamos liquidados… porque la pobreza conquista nuestras ganas. Y lo peor de todo, nos hace amarla, desearla y buscarla. Es una contradicción tremenda: por un lado, no queremos la pobreza porque nos hace sufrir. Por otro, amamos sentirnos víctimas… pobres, limitadas, excluidas. Y le echamos la culpa a los ricos del mundo, a los que tienen poder, a los que son “mejores” que nosotros, los pobres Pobres…

Y si la pobreza nos llega al corazón, nos nubla la conciencia. Ya ni siquiera somos capaces de decir quién somos… ni de dónde venimos, ni sabemos hacia dónde vamos. La sociedad no nos importa, porque ella misma tiene la culpa de que seamos pobres.

Y los ricos nos pisotean sin que nosotros nos demos cuenta, o si nos damos cuenta, no protestamos, pues no hay nada qué hacer… Y los otros pobres son nuestros iguales hasta que nos hacen competencia y se quieren meter en nuestro camino y quitarnos las migajas a las cuales, por ser más pobres, tenemos derecho.

Y si el sistema nos oprime no opinamos, y si opinamos y luchamos es porque los líderes nos lo dicen. Y así se nos pasa la vida diciéndonos que somos pobres, y que no es justo, y qué pobrecitos nosotros que somos pobres, y que quiero quedar bien con el patrón, la jefa y los dueños. Pero también pisoteo a los otros pobres que están debajo de mí…

Cuando la pobreza se nos mete en la conciencia, ni siquiera nos damos cuenta de fuimos nosotros mismos quienes entregamos nuestra propia dignidad, a cambio de un “bienestar”, y nos volvimos objeto de uso y de consumo de quienes ostentan un poder opresor.

Y todo esto, sin darnos cuenta… porque no fuimos capaces de despertarnos la conciencia.

Al final, pienso que el problema no es pasar hambre o angustia por las deudas… El problema es quedarse siempre en el hambre y en la angustia, y aprender a estirar la mano para pedir clemencia a los que tienen o pueden más… o no creer que pueda caminar con la misma dignidad que mi jefa, aunque no ande con una ropa tan buena o mi porte no sea “distinguido”…

El problema es creer que su dignidad depende de su cargo, de su dinero, de su preparación profesional, de su apellido o de su distinción… y no de su ser PERSONA… tan digna y tan semejante a mí… y a todos los seres humanos de este mundo.

El problema es el miedo que nos oprime… porque con ese mismo miedo nos volvemos opresoras y reproductoras de pobreza…

El problema es que ni siquiera tenemos conciencia de que la humanidad no podemos dividirla más por los “estratos sociales”… porque esa división no fue pensada por el Creador. Y porque este es un pensamiento absurdo… ilógico. Basta vernos unos frente a otros, y darnos cuenta de que somos hechos con la misma materia…

El problema no es ser pobre… sino que la pobreza se nos meta en las venas y nos envenene la sangre, y nos haga seres inferiores (porque nos vivimos comparando con los demás).

La pobreza no está sólo en la casa… en la cartera vacía ni en el fogón apagado porque no hay nada para cocinar. La pobreza está en el alma humana… en la mendicidad de nuestras relaciones y en la mezquindad de nuestros deseos.

Los pobres no sólo somos los que no tenemos dinero… Los pobres somos los que no nos creemos gente.

Hasta que dejemos de pensar como pobres… entonces seremos, por fin, seres libres. Y ningún sistema nos podrá aplastar, porque la liberación la llevaremos por dentro, y se nos saldrá por los poros en cada uno de nuestros actos.

En ese momento ya no nos pensaremos como ricos o pobres, sino simplemente, como seres humanos… Sólo entonces tendremos las agallas para ponernos de pie y enfrentar a este sistema opresor… y decir un “basta” a la injusticia. Sólo entonces tomaremos conciencia de nuestra igualdad, y nos uniremos entre todos los seres humanos, pobres y ricos, que queramos luchar por un mundo justo. Un mundo donde no haya espacio para las diferencias, porque son ilógicas… inhumanas e incivilizadas.

Cuando seamos libres desde dentro, nos liberaremos también desde afuera.

Y la pobreza habrá salido ya de nuestras cabezas, pies, manos, miradas, corazón y conciencia… y todas las personas tendremos el mismo poder creador…

Ese poder libertador que nos fue entregado desde el inicio de la historia de la humanidad.

Nos vemos, buen domingo,



* Teresiana nicaragüense, tomado de Eclesalia Informativo

18 de septiembre de 2010

Apología de Magnetto

por Jorge Fontevecchia
Publicado en Perfil el 14/8/2010

Si el estilo es la persona, como decía Proust, este Magnetto de hoy no es la persona que yo conozco. El que yo conocí en los albores del menemismo valoraba a los demás por su capacidad de reserva (“ése come callado”, era su elogio), pagaba en los restaurantes en efectivo para no dejar registro de su paso, transitaba fuera del circuito (iba de vacaciones a San Luis en auto), era socialmente fóbico y trabajaba hasta medianoche.

(...) Algo cambió en su vida al inicio de esta última década: se separó, se puso a dieta (ravioles de espinaca era su muletilla) y se mudó a la exclusiva avenida Alvear, justo frente al Jockey Club. En 2002, cuando la economía del país explotó y todas las empresas de medios pasaron a ser insolventes, las penurias compartidas más su final aceptación de que nunca sería vendedor hicieron que retomáramos el contacto. Recuerdo un día que vino a almorzar a Editorial Perfil y me confesó: “Hace meses que casi no duermo”. Y otro, cuando me sorprendió con un llamado telefónico para “felicitarme” por algo que yo hacía y molestaba mucho a Julio Ramos. “Te envidio”, me dijo risueño.

Pero fue breve esa impasse: cuando poco después se descubre su cáncer de garganta, su director de Asuntos Institucionales, Jorge Rendo, pidió que no se publicara esa información. Se le explicó que si la vida del conductor de la mayor empresa de medios del país estaba en riesgo, no se podía ocultar una información de tanta importancia. Perfil difundió la noticia y aunque imagino que hoy Magnetto ya habrá comprendido lo utópico que resultaba su pretensión de que no trascendiese su enfermedad, desde entonces quedó severamente enemistado.

(...) El argumento kirchnerista sobre que los guantes de box y cascos que Moreno repartió durante la reunión eran un chiste, o que “finalmente nadie salió herido”, o que “se horrorizan por tan poco y no por las torturas que sufrieron los anteriores accionistas durante la dictadura”, son maniqueos, primitivos y salvajes. Eventuales crímenes mayores no justifican otros menores y las amenazas de violencia son una forma de violencia, más inadmisibles aún proviniendo de funcionarios del Estado. Si algunos de los accionistas de Papel Prensa hubieran cometido delitos, deberían ser los jueces y no una patota del Gobierno quienes los escarmentaran.

(...) Este no es el Magnetto que yo conocí, el que le asignaba al oscurantismo un carácter de sublime. Luce como alguien normal, con aciertos y errores (como lo fueron esa cena con el Peronismo Federal y Macri que tanto daño le hizo al anfitrión como a los invitados; o no haber promovido que se conociera el ADN de los hijos adoptivos de Ernestina de Noble antes de que el Gobierno lo convirtiera en una bandera) pero ya no es el hombre que hace un culto del misterio, como Yabrán, con quien injustamente se lo pretende comparar.

Esta persona está muy lejos de ser un santo. Muy lejos. Pero aun con todo lo que sus presiones me hicieron padecer, nunca me resultó el monstruo diabólico que pretende exhibir Guillermo Moreno.

Una manifestación de solidaridad tiene más valor si no proviene de un aliado sino de un competidor al que Clarín ha afectado, como es el caso de Perfil. Desde esta posición es que deseo testimoniar hoy mi apoyo a Magnetto.

17 de septiembre de 2010

Cristina, mil días de gobierno que marcan la diferencia

Quien haya visto y escuchado a la jefa del Estado se habrá retirado con la misma sensación: la mandataria no sólo goza de las condiciones de contexto para ser la candidata del oficialismo, además se lo ha ganado por derecho propio. (La Capital, 17/09/10)
Cuando Cristina Fernández asumió la presidencia, se convirtió en la primera mandataria mujer, electa por los argentinos en doscientos años de historia.

Los pronósticos de los analistas eran disímiles, pero ninguno avizoró que estos primeros 1.000 días serían de los más innovadores en décadas de la política institucional. Entre los supuestos de la prensa conservadora, un etapa de consensos y normalidad institucional se mezclaban entre afirmaciones y expresiones de deseo, que de alguna manera intentaban marcar el terreno futuro al gobierno naciente.

Cuestiones como su relación con los sindicatos y la política distributiva eran puestas en duda en los primeros meses de mandato en el verano de 2008, entre los presagios de la prensa hegemónica. Pero a poco de concluir el verano austral, Cristina Fernández, a través de su ministro de Economía, propuso como necesaria la celebre resolución 125 en materia de retenciones a la exportación de granos, desatando inusitada resistencia de las corporaciones empresarias del mundo rural, pero lo sorprendente fue el automático apoyo de los mass media y principalmente de la multimedia con posición dominante catapultando a personajes hasta ese momento desconocidos para las audiencias televisivas.

Durante más de tres meses, el frente campestre-mediático copó la parada y el abastecimiento alimenticio del resto de los cuarenta millones de argentinos pendía del humor y la sensación térmica de cuatro entidades patronales: La Sociedad Rural, Federación Agraria, CRA y Coninagro. El duro golpe del voto no positivo del otrora aliado el vicepresidente Julio Cleto Cobos, tensó la situación institucional, y un rosario de rumores se instalaron en la prensa opositora. A pesar de las turbulencias el gobierno supo capear el temporal y volvió a retomar la iniciativa, teniendo una prueba de fuego en el último trimestre del 2008, con la crisis financiera internacional y la marejada recesiva que se propagó como mancha de aceite por la geografía del planeta.

Las medidas anticíclicas y la apuesta al sostenimiento del consumo y la producción por parte del gobierno como política de Estado, morigeraron los efectos de la debacle económica global. A pesar de las predicciones de los agoreros, el nivel de destrucción de puestos de trabajo fue ínfimo en comparación con los “países centrales”. Los subsidios del Estado a las empresas en crisis se contaron por centenares de casos.

La reestatización de la línea de bandera Aerolíneas Argentinas, ante el caos empresarial de sus propietarios privados; o la vuelta al Estado de los aportes de los trabajadores en manos de las AFJP, desde la desregulación previsional del menemato, o la férrea decisión de actualizar las jubilaciones y pensiones dos veces al año y la acertada efectivización del Subsidio Universal por Hijo menor de edad a las familias más necesitadas, fueron los mojones más significativos que demostraron a propios y extraños que el gobierno de Cristina Fernández no vino para morigerar los grandes lineamientos de la administración precedente sino a profundizarlos.

Las batallas posteriores en favor de la democratización de las comunicaciones, a través de la ley de medios audiovisuales, aprobada por una amplia mayoría en ambas Cámaras, luego de decenas de audiencias en todo el país, y la última denuncia presidencial ante la opinión pública en relación con el origen de la empresa monopólica de Papel Prensa, dejarán en la historia al gobierno de Cristina Fernández como la primera administración en 27 años de democracia que dio batalla a la corporación mediática consolidada en años del terrorismo de Estado.

En el largo año que falta para la culminación de su mandato tendrá que develarse si la batalla contra la pobreza estructural aún existente puede profundizarse sin alterar la ecuación anquilosada de ganancias superlativas para pocos y precaria subsistencia para la tercera parte de los argentinos.

Otro desafío será poder revertir la tendencia propia de la posmodernidad, expresada en la atomización y a las dificultades inherentes a la consolidación de un movimiento de masas que ratifique en las calles con su presencia activa su multitudinario apoyo a las medidas de gobierno. Mientras esto no ocurra, la tentación corporativa de cambiar el rumbo seguirá presente.

Nos vemos,



Con textos de Jorge Muracciole

16 de septiembre de 2010

Proteger al trabajador

Por Héctor Recalde

La dictadura militar y el neoliberalismo le arrebataron gravemente derechos al trabajador. En los últimos años la Justicia del Trabajo y la CSJN dictaron fallos promisorios señalando que el trabajador es sujeto de "preferente tutela constitucional" y que apuntan en dirección de proteger al trabajador; que es lo que por otra parte manda el art. 14 bis de la C.N. que comienza diciendo "…el trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes", o sea que en ese sentido estamos transitando por un buen camino.

Con relación a la temática puntual de la imposición de las costas de un juicio al trabajador, opino que si la empresa demandada es parcialmente vencida, aunque el reclamo no prospere por el total, igual se tiene que hacer cargo de las costas, que, por otra parte, se calculan sobre el monto por el cual prospera el juicio. Hay un principio procesal que establece que aquel que pierde un juicio debe pagar las costas, pero en el caso que prospere en parte su demanda, el trabajador no debería afrontar las costas porque la realidad es que estuvo obligado a litigar para que se reconociera ese derecho desconocido por el empleador, sin importar que haya perdido algunos conceptos reclamados.

Así es que, en lo personal, coincido con la línea del proyecto presentado que será tratado en la comisión que presido. También coincido con la segunda parte del proyecto, en la cual los autores receptaron las observaciones que efectuáramos en su tratamiento en 2006, por el cual no puede ejecutarse honorarios de peritos al trabajador cuando éste no es condenado en costas. Hoy, los peritos pueden ejecutar al trabajador por el 50% de sus honorarios aún cuando la condenada en costas sea sólo la empresa demandada: esta es una situación de palmaria injusticia que es necesario revertir.

En este marco, no tardaron en hacerse sentir voces empresarias en disconformidad con la iniciativa. El General Perón decía que "el bolsillo es la víscera más sensible". Las cuentas sueldos significan un ahorro para los trabajadores del orden de 500 millones de pesos anuales, que no es poca cosa. Los tickets canasta implicaron que algunas empresas dejaran de ganar 1.600.000 pesos anuales que ahora recupera el fisco, y la mitad es asignada a recursos de la seguridad social; por esto digo que vamos en la dirección correcta ya que estamos construyendo justicia social.

En lo que respecta a las empresas, sabemos que van a querer defender su tasa de rentabilidad, van a querer que baje el costo laboral; estamos hablando de una tensión que por el lado de las empresas apunta al lucro, a la tasa de ganancia, a la rentabilidad; mientras que por el lado del trabajador hablamos de derechos humanos de segunda generación, que son derechos alimentarios del trabajador; obviamente la balanza se tiene que inclinar para el lado del más débil.

Respecto de la tan meneada "industria del juicio", los industriales del juicio son las empresarios que tienen a más de 4 millones de trabajadores en negro; son los empresarios que postularon y lograron que se sancionara en 1995 una ley de accidentes del trabajo absolutamente inconstitucional; son los que no respetan los derechos de sus trabajadores; en síntesis ellos promueven la inseguridad jurídica y eso se debe revertir.



15 de septiembre de 2010

Boudou, los opositores y el Presupuesto 2011

Amado Boudou defenderá el jueves el Presupuesto 2011 y resuenan todos los tambores en la banda opositora, por la intención de incluir cambios en las asignaciones y fuentes de recursos, además de que critican los parámetros que toma el Poder Ejecutivo para hacer las proyecciones anuales. .

Quizás pueda considerarse un avatar menor frente al duro desafío de defender su honra cuando se conoció su affaire con Mónica Lewinsky. Lo cierto es que el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton también tuvo que sortear el estrés de tener oficinas públicas cerradas al comienzo de un ejercicio fiscal, porque el Parlamento no le aprobó el Presupuesto. Pero para tranquilidad de la Casa Rosada, esa situación extrema nunca se vivirá en estas latitudes.

En el presunto caso de que, por la falta de acuerdo con la oposición, se llegara al 31 de diciembre sin la sanción del proyecto de ley del presupuesto 2011 que el Ejecutivo se dispone a enviar al Congreso, la ley habilita una prórroga automática del vigente, con todos los ajustes que se hayan hecho durante el año. Ni lo uno ni lo otro es un dato menor.

El artículo 27 de la Ley de Administración Financiera contempla específicamente esa instancia y ordena que, de apelarse a esa prórroga, la versión extendida del Presupuesto (en este caso del año 2010) “incluirá los créditos indispensables para asegurar la continuidad y eficiencia de los servicios”; y adaptará los objetivos (…) “a los recursos y créditos presupuestarios que resulten de los ajustes anteriores”. Naturalmente que la versión remozada requiere cierta depuración cosmética, como la eliminación de gastos que se hicieron por única vez o la previsión de los fondos para honrar la deuda pública.

Pero, básicamente, no sólo mantiene lo que previó el Ejecutivo cuando sometió su propuesta al juicio de los legisladores (en este caso, en septiembre del 2009), sino que contempla también el reformateo de esa iniciativa en el devenir del año, que resultó de las políticas resueltas por el Gobierno. Así, las mejoras en la Asignación Universal por Hijo o en las jubilaciones, por ejemplo, dispuestas durante el año, quedarían consagradas automáticamente, sin necesidad de que se las vote en ningún recinto.

No aprobar el proyecto de Presupuesto como un recurso para forzar un cambio en la propuesta oficial –tal como se especuló en algún momento en las filas opositoras– implicaría de hecho convalidar lo que hizo el Gobierno en el último ejercicio con los fondos públicos, al margen de lo avalado por el Congreso en las navidades pasadas.

Incluso si la Ley de Leyes fuera sancionada tan sólo en marzo del año que viene –con los cambios que anhelan los diputados y senadores más activos–, ya no sería posible cambiar lo que se resolvió en el primer trimestre del año, durante la prórroga automática.

Cada peso que la Nación recauda por encima de lo que se previó en el Presupuesto votado puede ser gastado al arbitrio de la Jefatura de Gabinete con el simple uso de un decreto de necesidad y urgencia. Práctica a la que se apeló en ejercicios anteriores y a la que se recurriría ahora.

La oposición se desespera por acotar ese margen de discrecionalidad y busca cómo impedir la presunta “trampa” de subestimar ingresos en la Ley de Leyes, evitando que se genere luego ese colchón de recursos extra que el Ejecutivo gasta sin permiso, más allá de cualquier juicio acerca de cómo asignó esos fondos, algo que ocurrió en los últimos ejercicios y se repetiría en el actual, gracias a una maniobra de Economía para presentar las proyecciones o a una buena performance económica, que sorprendió a los detractores del Gobierno: el presupuesto 2010 preveía un crecimiento del 2,5 y ya hay coincidencias en que superará el 8, alimentando la recaudación extra.

A menos que la oposición se abroquele para imponer cambios rápidamente, su afán de acotar las potestades del Ejecutivo podría llevarla a avalarlas de hecho.

Nos vemos,



Aportes de C. Candelaresi

14 de septiembre de 2010

UIA, lo dejaríamos todo... por tener un poco más

Post dedicado a Roberto Cachanosky, economista restaurador

Escribe Tomás Lukin “La persistencia de los elevados márgenes de ganancia contrasta fuertemente con la imagen construida por los empresarios, consultoras y analistas. Según esta visión, la suba de salarios, la inflación y la presión impositiva habrían reducido los márgenes de ganancia prácticamente a la nada” analizando la rentabilidad empresaria.

La idea de impulsar un impuesto a la renta extraordinaria levanta polvareda, porque todos imitando a Mr. Burns diciendo “Lo dejaría todo… por tener un poco más.”, no quieren hablar del tema.

Las rentabilidades extraordinarias son aquellas que se ubican por encima de la tasa media de ganancia. Ahora bien, ¿qué se entiende por tasa media de ganancia? Marx sostenía que el mecanismo de fijación de los precios de producción en un mercado libre asegura tendencialmente una idéntica rentabilidad media en cada sector. Ese proceso produce una igualación de los distintos ratios conformando una tasa uniforme de ganancias en toda la economía. El mismo Marx advertía que esa tasa de ganancia es una abstracción teórica que simplemente representa una tendencia y no algo “dado, fijo y acabado”.

En la economía real es posible observar intensas variaciones en las rentabilidades intersectoriales e incluso en términos intrasectoriales. De todas maneras, es posible estimar un ratio de ganancia “normal” para una economía determinada. Así, las rentabilidades que superaran ese parámetro podrían ser calificadas como “extraordinarias”.

La sanción de un impuesto a las ganancias extraordinarias de las empresas concesionarias de servicios públicos británicas realizada por Tony Blair en 1997 fue uno de los casos más conocidos de imposición de gravámenes a este tipo de rentas.

En la Argentina, el diputado y abogado laboralista Héctor Recalde presentó un proyecto de ley para gravar las rentabilidades extraordinarias a comienzos del año pasado. Esa iniciativa propone incrementar en tres puntos porcentuales las alícuotas que tributan aquellas empresas cuyas utilidades anuales netas superan el 20% de los ingresos brutos anuales y destinar esa recaudación adicional –de idéntica manera a lo previsto actualmente por la Ley de Impuestos a las Ganancias– al financiamiento del Estado, de las jurisdicciones provinciales y del sistema de seguridad social, integrando un Fondo Empresario Anticrisis

Esos recursos tendrían como objetivo brindar ayuda económica directa a los trabajadores dependientes de empresas del sector privado que atraviesen por problemas derivados de la crisis financiera internacional.

Como era de esperar, la mayoría de las organizaciones representativas del empresariado rechazaron esa iniciativa que, hasta el momento, no fue tratada por el Congreso. Argumentaron que la absorción de fondos adicionales al sector privado no hace más que dificultar la generación de un círculo virtuoso de inversión, creación de empleos y crecimiento. Sin embargo, las experiencias recientes de Japón y Canadá demuestran que no siempre es conveniente que un ahorro excesivo se concentre en manos del sector privado.

En esos casos, los mayores beneficios de las empresas fortalecieron los comportamientos rentísticos en desmedro de los productivos. En el documento ¿Hay que gravar fiscalmente los beneficios empresariales excesivos?, el analista económico norteamericano Marshall Auerback se pregunta “si esos beneficios no se reinvierten para crear un ulterior crecimiento del empleo, ¿no deberían los gobiernos gravarlos fiscalmente, a fin de usar los ingresos así recaudados por la hacienda pública para promover políticas en esa dirección?”. Auerback señala que “si el Estado grava fiscalmente el exceso de ahorro empresarial, éste tendrá menos oportunidades para embarcarse en la ingeniería financiera... y habrá mayor estabilidad en una economía menos pronta a la financiarización... En efecto, se trata de un impuesto explícitamente concebido para los rentistas empresariales que no reinvierten sus superbeneficios en equipo tangible de capital, salvo en burbujas tecnológicas y de telecomunicaciones, o en esquemas de seudoinversión en China. Y sirve al propósito ideológico de: a) forzar a los capitalistas no financieros a ser capitalistas, no especuladores; y b) obligar a las iniciativas de reducción del déficit... a hacer pagar a los rentistas su ‘parte equitativa’".

La regulación estatal requiere, entre otras cosas, contar con financiamiento adecuado. En ese marco, la gravabilidad de rentas extraordinarias tiene su lógica económica.

Nos vemos,



Con textos de Diego Rubinzal