31 de enero de 2011

Sanz, Alfonsín... ¿Binner?

Los dos candidatos lo quieren tener a Binner definido antes de la internas; dicen «la gente tiene miedo porque faltan acuerdos y desde la oposición se debe despejar la incertidumbre para que se animen a votar». Cuesta mucho ser creíbles ¿no? Penoso.

Nos vemos,





30 de enero de 2011

PJ - Santa Fe, hoguera de las vanidades

Como es el escenario. Agustín Rossi insiste en que si no hay acuerdo irá por fuera del PJ a las elecciones provinciales y cuenta para ello con el visto bueno de la presidente. Jorge Obeid -tomando debida nota- dice que no quiere ser prenda de desunión y renuncia a su postulación o a su intensión de postularse, de la cual se hablaba aquí.

La instrucción de Cristina a Rossi de ir por fuera del PJ, a la que sectores de la ortodoxia santafesina -llamemos «los federales»- rechazan, ¿es cierta? Las encuestas que publicamos en noviembre de Néstor Murillas dice que la presidente mide muy bien; y ello es importante, porque la clase media que no apoyaba a Kirchner, ahora apoya a Cristina y además, dice que si no hay opción o es muy débil, no remite su voluntad a los votos blancos sino a ella.

Por la distancia entre una elección y la otra, los votos a Cristina no se transfieren, no traccionan. Además, está claro que la intensión de votos es distinta, no hay vinculación entre una y otro. ¿Podrá captar Agustín Rossi el voto de la clase media que ahora apoya a la presidente? (52,32% con una diferencia de más de 30 puntos sobre su seguidor inmediato Alfonsin Jr.) Lo decimos porque el sector que vota a Reutemann y Obeid, es el mismo que vota a Binner; no estando ellos, quedan flotando y captarlos dependerá de la muñeca de Rossi para convencer que él es lo mejor para Santa Fe, porque Cristina es lo mejor para la provincia y para el país.

Con datos que manejamos, aquel escenario no cambió tanto, más bien se están despejando las variables; Spinozzi, Perotti y Mercier no miden bien, Bielsa no existe y ello convierte a Agustín Rossi en el único candidato a la Casa Gris por el peronismo.

Pero, hagamos una simulación, pensemos en que alguno de los tres Spinozzi, Perotti o Mercier vaya por el Peronismo Federal, las chances entre el Frente para la Victoria, el Peronismo Federal y/o el Frente Progresista son ligeramente iguales; veamos que en Noviembre Barletta medía 27,8%, Rossi 21,9% y Obeid 19,9% y aquí, surge la pregunta si el candidato federal heredará el caudal de Obeid. Ese casi 20% es la frutilla del postre, es el desvelo.

Creo que un importante rol jugará la boleta única, porque no hay cultura, porque serán fundamentales los votos anulados; la gente cuando no quería algo, dejaba el sobre vacío, expresándose así el voto blanco; ahora, cuando quiera expresarse en igual sentido, deberá marcar el cuadro correspondiente, y sino lo hace -porque tiene la cultura anterior es decir no marque ningún cuadro- el voto se considera nulo. Para el cálculo es lo mismo, pero no para monitorear la intensión de voto. Es decir lo que ahora es una promesa, en las urnas puede ser una catástrofe.

La gente tiene terror en el cuarto oscuro, los comprobamos en todas los boca de urna que hicimos en las elecciones anteriores, ¿nos imaginamos ahora adentro con cinco boletas llenas de fotos y un bolígrafo especial?

Así están las cosas, el peronismo es la hoguera de las vanidades, se terminaron los tiempos del Lole y el Turco, la generación de base, los nuevos luchadores tienen las opciones y todas las herramientas sociales a su alcance, como lo hace la esposa de Agustín quien colocó en su facebook
«"Bueno es ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivir con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve, y la vida es mucho más para ser insignificante". (Charlie Chaplin 1889-1977) Te felicito por tu generosidad!!, por tus ganas de ayudar a construir un país que incluya a todos sus habitantes, sin distinción de razas ni clases sociales ni religiosas, ni ideologías, donde se respeten los derechos de todos y cada uno de los que decidan hacer grande a nuestra querida Argentina.- Fuerza!!»
Nos vemos, buen domingo.

29 de enero de 2011

Menem, Kirchner y Cristina

Síntesis de un escrito de Tomás Abraham

Hay que ser ingenuo para creer que la muerte de Néstor Kirchner nada cambia en la política argentina. Un hombre como él no se repite con frecuencia en nuestra historia. Hace tiempo que no teníamos líderes políticos de su magnitud. No cualquiera domina el panorama político de un país ingobernable. ¿O acaso no era el fantasma de la ingobernabilidad el que definía los destinos de nuestra nación a partir del año 2001? ¿Olvidamos que el mote de ingobernabilidad surge de las cenizas de La Tablada y de la hiperinflación de los finales de los años 80? ¿Por qué no seguimos un poco más con esta variante tan nuestra de la ingobernabilidad y nos remontamos a los 70, en los que la sangre y el fuego signaron la década?

Este es el momento de Cristina Fernández. Hasta que su jefe y marido vivía, se acomodó a su modo de conducción. Hoy la situación es otra. Es probable que no entienda la política del mismo modo que Kirchner. A pesar de haber recorrido el camino político juntos, pueden existir diferencias. Las podemos intuir. Ella no es amoral. Tiene convicciones. No es idealista, pero tiene preferencias más allá de las limitaciones del momento histórico. Por eso es más frágil. No es ingenua. Sabe que las reservas en el Banco Central y un presupuesto devaluado, que le permite un excedente de caja, son elementos indispensables para la gobernabilidad. Pero por sus declaraciones se presta más a ser protagonista de un “relato” emancipador que el anterior presidente.

Les costaba a algunos pensadores oficialistas que construían la narrativa del poder sentirse cómodos con Kirchner y sus santacruceños. Quizá la mandataria se las haga más fácil. Otros propagandistas no sentirán el cambio mientras cobren un sueldo. Pero de todos modos, para ella será más difícil. La moralidad debilita, la ideologización de las decisiones aísla, los escrúpulos se cotizan mal. Bien lo sabe Alfonsín padre, que decía que con la democracia se come y que a la modernidad se llega con el respeto por el otro.

Desde el retorno de la democracia, los dos únicos presidentes que fueron reelegidos en nombre propio o delegado en otro son Menem y Kirchner, los otros no terminaron sus mandatos. Sabían cómo gobernar nuestro país. Por eso el pasado inmediato de la Presidenta no la condena, la favorece. Por supuesto que no hablo de los libelistas que desean santificar a Néstor. En mi ya no corta vida, he tenido la suerte de haber convivido con el político más importante de la Argentina, el escritor más glorioso, y el futbolista más genial. Con Perón, Borges y Maradona, el panteón está bien custodiado. No hay por qué llenar los pasillos con estatuas abarrotadas por encargo.

Dicen que Brasil y Uruguay son países confiables porque tienen continuidad política. Nosotros ofrecemos continuidad retórica. Menem gana vestido de Facundo Quiroga. Kirchner y Cristina no desestimaron gobernar a los gritos y con intimidaciones de patrones crispados. Pero el estilo no hace a los políticos. Como decía Eduardo Duhalde la primera vez que dio una conferencia de prensa como presidente de facto: “No sabía que el mundo estaba tan globalizado”. Ahora lo sabe, lo sabemos todos. Si bien es cierto que la política vernácula es una variable que incide en nuestro futuro –en realidad, más para mal que para bien–, tanto o más lo hacen el valor del real y el precio de la soja, es decir el mundo, del que, aunque no lo parezca, dependemos.

Nos vemos,



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Perfil


27 de enero de 2011

Algo más sobre la boleta única santafesina

Recibimos y publicamos:
«En la política como en la medicina debemos saber distinguir los síntomas de las causas de la enfermedad. Como el síntoma es lo que se ve, lo que expone la anomalía, el mal funcionamiento, atacarlo parece lo más simple. Sería muy fácil para un mal médico recetar un analgésico para paliar el dolor que buscar aquello que le da origen.

También es más fácil decir que la política es mala o que todos los políticos son venales, que tratar de encontrar las verdaderas causas de esa afirmación. En ambos casos es posible alcanzar un alivio temporal, pero difícilmente se supere el problema: ni el cuerpo del enfermo se va a curar ni la sociedad va a mejorar la calidad de su gobierno.

Esta claro que en gran medida el desprestigio que actualmente goza la política en nuestra sociedad deviene, además del mal desempeño de los propios políticos (el síntoma visible), de un cúmulo de distorsiones que hasta hoy se propician desde el sistema electoral, (el origen). Como veremos, hasta cierto punto fueron esas distorsiones las que generaron una forma de hacer política destinada inexorablemente a fracasar.

Hoy tenemos la oportunidad de atacar las causas si dejamos de ocuparnos superficialmente de los síntomas. La nueva Ley Electoral, aunque perfectible, es sin dudas un avance significativo porque posibilita reducir en gran medida la distorsión de las representaciones por el efecto arrastre. "Efecto arrastre" es el que se daba cuando el candidato a Gobernador concitaba muchas adhesiones y el resto de los candidatos de su lista (Senadores, Diputados, Intendentes) se veían beneficiados por encima de sus merecimientos. El arrastre se daba porque un porcentaje significativamente mayoritario de los electores no cortaba la boleta y así, en muchas ciudades y comunas con excelentes candidatos locales, que en las encuestas previas aparecían como claros ganadores, a la hora de la elección resultaron inexplicablemente perdidosos.

A partir de la nueva Ley las disputas entre candidatos van a ser más justas y equilibradas porque se darán a los niveles que corresponden. A nadie se le ocurriría que un boxeador peso mosca se pueda enfrentar con uno peso pesado, pero esto es más o menos lo que literalmente ocurría en las elecciones provinciales: el candidato de una comuna o una ciudad cualquiera no solo tenia que enfrentar a su oponente de la localidad, sino además al candidato a Gobernador que lo acompañaba. Así, por lo general, en situaciones parejas y no tanto, ganaba el que tenia el mejor candidato a Gobernador en la boleta. Una flagrante distorsión del sistema.

En un contexto que asignaba tanto peso a un solo cargo, lamentablemente las listas de diputados terminaban siendo hechas a voluntad del "Gran Candidato", que nominaba para el resto de los lugares de las listas a aquellos que consideraba más confiables, mas orgánicos, y no necesariamente a los mejores. Sumado a esto, nuestra Constitución provincial prevé darle mayoría en la Cámara de Diputados al que gana la elección independientemente del margen de votos que tuviera a su favor. Otra distorsión que transformó a la Cámara, más que en un órgano independiente y deliberativo, en una simple oficina de protocolización de las directivas del Gobernador, lo que redundó en su desvalorización y desprestigio, además de convertir en "aparentemente innecesario" la búsqueda de los consensos que deberían enriquecer nuestras normas articulando los diferentes enfoques representados en la Legislatura.

Así las cosas, creo que uno debe preguntarse si en el Poder Legislativo de la provincia estos actores políticos funcionaban como representantes del pueblo o representantes del Gobernador. ¿Acaso el único merito que podían exhibir muchos de ellos, no era haber sido puesto en la lista por el Gran Candidato? ¿Existía la división de poderes? Con estas distorsiones ¿No estaba este modelo desde su origen destinado a fracasar?

La nueva Ley, entonces, es un instrumento que nos permite atacar algunas de las cuestiones de fondo del problema de la política santafesina, pero está claro que no basta con un cambio en la legislación. Se necesita también, una toma de conciencia por parte del conjunto de la ciudadanía para que pueda hacer una utilización inteligente de esta oportunidad.

Es necesario dejar de ser inocentes y no creer que esta reforma electoral es producto de una maduración espontánea y que vino para quedarse. Es obvio que su irrupción fue posible por la conjugación de un conjunto de intereses que poco tuvieron que ver con el espíritu de la ley: en primer lugar pesa el interés del Gobernador Binner que en un escenario de confrontación interna con la Unión Cívica Radical dentro del Frente, sin duda vio la oportunidad que le daba esta ley de despegar al candidato radical del empuje que podían darle un conjunto significativo de Presidentes de Comuna e Intendentes de la UCR. Con el sistema anterior lo hubieran ayudado y mucho. Binner así, hace mucho más determinante el valor de su apoyo a su candidato Bonfatti.

En segundo lugar aparece el interés del Peronismo Federal en hacer lo propio, restando impulso de los candidatos locales al candidato kichnerista, el Diputado Rossi, además de tener en sus filas un gran elector como el Senador Reutemann, cuyo apoyo o candidatura puede ser gravitacional. Por convergencia de estos intereses entonces, la nueva Ley es una realidad a pesar del voto en contra de los "K" y las quejas de legisladores Radicales que estaban de acuerdo... pero si se aplicaba después de obtener las ventajas del sistema anterior en las primarias.

Aunque las motivaciones no hubieran sido mejorar el sistema, sino más de lo mismo, lo cierto es que hoy la tenemos y es importantísimo aprovecharla para consolidarla. Es imprescindible tener en cuenta que en Santa Fe, al no estar el sistema electoral en la Constitución, puede ser modificado fácilmente elección tras elección de acuerdo a las necesidades del gobernante. No sería raro que desparecidas las causas que hoy la posibilitaron empiecen a pesar las dificultades que acarrea para el manejo discrecional de las candidaturas y en el futro mediato, vuelva a ser modificada.

Si el acento lamentablemente se pone que ahora "no se van a poder robar los votos del cuarto oscuro" o que "los titulares de los partidos truchos no van a poder quedarse con la plata asignada a la impresión de boletas electorales" o que "no se va a poder hacer el voto en cadena", estaríamos desviando la atención de las causas para enfocarnos en algunos de los síntomas.

Efectivamente, esos también son avances que acompañan la nueva Ley. Pero es necesario que asumir que lo verdaderamente importante es utilizar esta elección para empezar a resolver el problema de fondo, el origen de la enfermedad de la política santafesina, que es la falta de una genuina representatividad, la dilución de las responsabilidades individuales en una supuesta responsabilidad colectiva y la ausencia de canales efectivos para ampliar la participación ciudadana en el sistema. En otras palabras: la ausencia de una real y efectiva división de poderes.

Jorge Carlos Millet, ex - Diputado Provincial»
Nos vemos,


25 de enero de 2011

Monsanto, Sarmiento y los trabajadores rurales

Apareció el trabajo golondrina en los medios nacionales. Comenzó el reparto de culpas sobre las causas de las malas a muy malas condiciones de trabajo de las cuadrillas de desfloradores de maíz, cosechadores de arándanos o uva o tantas otras tareas manuales que subsisten en la economía agropecuaria argentina. Varias de esas labores podrían ser mecanizadas, como sucedió con la zafra azucarera o la cosecha de algodón, pero no lo son por la displicencia empresaria que apela al trabajo humano mal pago. Otras son necesariamente manuales y nadie analizó seriamente antes de comenzar la actividad –como en el caso de los arándanos– si el negocio justificaba llevar a algunos miles de compatriotas a trabajar en condiciones poco dignas. Simplemente, lo pusieron en el costo, les dio bien y avanzaron.

En este burbujeo mediático sobre una actividad que tiene casi 150 años de historia, es probable que se establezcan reglamentaciones más rigurosas y sistemas de vigilancia más estrictos. Sin embargo, no nos estamos haciendo la pregunta clave. ¿Es socialmente aceptable que subsista el trabajo golondrina? Una comunidad donde este tipo de trabajo es dominante, tiene algunas características asociadas:

- Además de la ausencia por meses de jóvenes y adultos en buena condición física, suelen ir las mujeres jóvenes a trabajar de empleadas domésticas en las grandes ciudades.

- Las familias quedan desintegradas en términos prácticos, a cargo de las mujeres mayores, que cuidan los ancianos, sus hijos propios y los periódicos hijos de las chicas migrantes.

- El único trabajo permanente en el lugar es el relacionado con la administración del Estado: municipalidad, policía, educación, salud. No hay huertas, no hay tambos, porque no hay quien los atienda, casi no hay producción local, siquiera de alimentos, salvo tal vez la panadería.

¿En realidad hay comunidades donde el trabajo golondrina es lo dominante? ¿No se describe un escenario que no existe? Hay al menos uno, que es el núcleo duro de oferta golondrina, que comprende a todas las ciudades que nacieron a la vera del río Dulce, hacia el sur de Santiago del Estero, la mayoría antes de la segunda fundación de Buenos Aires. Loreto, Salavina, Villa Atamisqui y varios otros pueblos, vivieron, antes y después de la colonia, de la agricultura y la ganadería menor y mayor, usando técnicas de riego similares a las del río Nilo en Egipto, ya que allí el Dulce desbordaba periódicamente y cuando se retiraba dejada el mítico limo fértil, sobre el cual crecían lujuriosos el maíz, la alfalfa, los melones.

Esta era la zona más poblada y con mejores perspectivas del sur santiagueño, hasta que se cruzó Domingo Sarmiento. El sanjuanino había tenido como tenaz opositor a su nombramiento como presidente al gobernador de la provincia, Manuel Taboada, en aquella Argentina donde no había internas partidarias ni generales, ni sufragio universal, sino roscas sangrientas. No se le ocurrió mejor revancha que diseñar la traza del ferrocarril a Tucumán sin pasar por la ciudad de Santiago del Estero, ni por ninguna de las ciudades mencionadas, sino por el este, cerca del río Salado, donde no había ninguna concentración humana.

El resultado fue que a partir de 1876, en que se inauguró el tramo a Tucumán, crecieron pueblos alrededor de las estaciones de tren y la vieja civilización quedó bloqueada, sin tren, ni caminos, ni ninguna otra razón para invertir un peso allí. El golpe de gracia lo dio la construcción del Embalse de Río Hondo, inaugurado en 1950, que derivó buena parte del agua para regar otros lugares, eliminando los desbordes periódicos del Dulce.

Toda esa población quedó a expensas de los empresarios que los convocan a trabajar fuera de su tierra. El azúcar fue lo primero. Sobre todo, se instaló a lo largo de varias generaciones la idea de que eso es lo que hay. En ese contexto, el intendente de Villa Atamisqui, por ejemplo, que manifiesta ser hijo de cosechero y cosechero él mismo hace años, destaca la actitud de Monsanto, que contrata anualmente 1500 personas allí, les paga, según él, el doble que a un empleado municipal y les da confort básico en el transporte y en el destino donde trabajen.

¿Cómo negarle el derecho a ese funcionario a usar los términos relativos y elogiar a Monsanto, porque la gente cobra, según dice, $ 4000 cada mes trabajado? ¿Cómo desprenderse, en cambio, desde un ámbito nacional, de la obligación de considerar indigno el trabajo golondrina, que ni siquiera es allí una opción sino el único modo conocido de subsistencia? ¿Lo mejor que podemos hacer se limita a reglamentarlo y vigilarlo? ¿Podremos aprovechar al menos esta oportunidad para evaluar acciones públicas de desarrollo local que liberen a esas comunidades de un destino sin familia y sin arraigo?

Enrique M. Martínez
Presidente del INTI

23 de enero de 2011

Crecen los medios públicos

“Se está viviendo el ocaso de los grandes grupos empresariales mediáticos que han alcanzando la cumbre de su poderío hace algunos años, pero que probablemente han abusado de ese poder y hoy está surgiendo el amanecer de los medios públicos”, explicó Ignacio Ramonet durante una conferencia que brindó en Ecuador para el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina.

El experto consideró que “los medios de comunicación han perdido su visión en la sociedad democrática y ya no saben para qué sirven”, situación que atribuye a que los grupos de poder están cada vez más vinculados a las grandes empresas del info-entretenimiento.

Estas últimas, concluye, “ya no están a la orden de los ciudadanos, sino a la orden del poder económico, ya no funcionan como un elemento de educación cívica, funcionan como una mercancía, obedecen a las leyes de la oferta y la demanda”.

Esta descripción puede cotejarse con lo que sucede en nuestro país y está en el centro de la discusión pública desde que comenzó a debatirse la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada a fines de 2009 por el Congreso de la Nación.

También en el resto de América Latina, ya que en Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia y México, se discute públicamente sobre esta problemática y acerca de una normativa que plasme el saldo de ese debate.

Como parte del mismo proceso, Ramonet destaca “el amanecer de los medios públicos”. Y también en este caso podemos remitir a nuestro país para observar cómo estos pueden generar nuevas formas de comunicación, diferentes a las hegemónicas, y presentar un panorama más alentador para los ciudadanos.

Las televisoras y radios públicas, tanto nacionales como provinciales, municipales y universitarias cobran un nuevo impulso. El contenido, y su propuesta estética, les permite ganar audiencias e incidir con más peso en la disputa por el sentido.

Observamos contenidos y propuestas artísticas renovadas, cada vez de mejor calidad. Producciones simbólicas que sirven para el reconocimiento social en función de los cambios que necesita la propia comunidad. Que hablan de ella, de su complejidad y multiplicidad. Ni el retrato idealizado de lo que no somos ni la frivolidad y la abyección que tampoco nos expresa.

Canal 7, Encuentro, INCAa Tv y Paka Paka, junto a los canales de varias provincias y casas de estudio, proponen una televisión pública que apuntala la gestación de nuevos formatos y apuestan a la pluralidad de voces, sin por ello resignar calidad ni abandonar la lucha por ampliar el universo de sus receptores.

La televisión digital pública y gratuita, tal como se desarrolla en la Argentina, confirma este camino. Sus consecuencias trascienden a la comunicación, ya que desempeñan un rol primordial en la construcción de ciudadanía.

Sus señales sorprenden al proponer destinatarios con protagonismo, activos, interpelados como ciudadanos allí donde la televisión hegemónica los piensa en términos de consumidores y clientes.

La propuesta pública en los medios electrónicos debe basarse en la conexión con la gente y convertirse en lugar de articulación, reflexión e imagen para la construcción de un proyecto de Nación.

Con este norte deben dimensionarse iniciativas como el Plan de Fomento de Contenidos Audiovisuales del Instituto Nacional de Cine, que recibió 1103 propuestas, provenientes de toda nuestra geografía, para realizar 30 series de ficción y más de 40 documentales para construir una plataforma digital de más de 300 horas de programación.

En esa dirección va la última y flamante incorporación a la grilla de la televisión digital, precisamente INCAa Tv, cuya programación contiene un 70% de producción nacional, 20 % iberoamericana y 10 % en otras lenguas.

Por este camino podemos decir que junto al ocaso de los medios concentrados hegemónicos, gobernados por la noticia como mercancía, la línea editorial de los grandes grupos económicos y el rating como todo patrón estético y de contenido, viene asomando un nuevo sol: el de los medios públicos, el del protagonismo del Estado, pero también de la sociedad civil, el de la diversidad y la pluralidad. En definitiva, el de todos los argentinos.

Nos vemos,



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Leído en Redacción Rosario



22 de enero de 2011

El presente del Estado y el Estado presente

A medida que las políticas impulsadas por el neoliberalismo pasan a formar parte del pasado y se recuperan y redefinen las funciones del Estado aparecen las contradicciones inherentes al quehacer estatal en su relación con la sociedad.

Suele suceder que sin nada que medie, se cuestione una carga tributaria muy elevada y, al mismo tiempo, se reclame una mayor participación del Estado para resolver de manera inmediata un sinnúmero de problemas que se yuxtaponen en la agenda pública, sin resaltar que llevan décadas sin solución.

En los últimos años, se produjo una disociación entre las problematizaciones incorporadas en la agenda pública y la conformación de la agenda estatal y, consecuentemente, en la orientación de la política desarrollada. Estas diferencias se originaron en que el gobierno empezó a implementar políticas que favorecían a quienes no tenían injerencia en la definición de la agenda pública o que perjudicaban a quienes sí la tenían y se generaron tensiones adicionales en la correlación de poder imperante. Sólo como ejemplos de ello se pueden mencionar a la recuperación del sistema previsional estatal, la asignación universal por hijo y a los esfuerzos por mejorar las condiciones laborales con las convenciones colectivas de trabajo por rama y actividad, el avance en la formalización de los trabajadores y el aumento exponencial del salario mínimo, vital y móvil.

Por el lado de los impuestos, no se produjeron cambios significativos en la política tributaria -aunque se lograron avances en materia de administración- y en consecuencia también se realizaron cuestionamientos, desde diversos sectores y con distintos enfoques. La modificación más relevante fue la reimplantación de los Derechos de Exportación (conocidos como retenciones) con tasas diferenciadas entre la industria y el agro que permitieron un tipo de cambio diferencial a favor de la primera para contrarrestar una de las deficiencias más notorias de la economía argentina como es la estructura productiva desequilibrada.

A pesar de los pocos cambios realizados en esta materia, el sistema impositivo actual es muy distinto al vigente en la década de los años noventa: la presión tributaria ronda el 34% del PBI, más de 12 puntos porcentuales superior a la de aquellos años. El dato más destacado es que este aumento se logró mediante los impuestos a los Ingresos (básicamente Ganancias), al Comercio Exterior y a la Seguridad Social. Los gravámenes que recaen sobre el consumo estuvieron entre los que registraron menos aumentos.

En consecuencia, las políticas públicas orientadas a favorecer a los trabajadores y excluidos se financiaron con un sistema tributario que mejoraba su incidencia distributiva. Tal vez en la recuperación del carácter redistributivo de la intervención estatal se sintetice la contradicción de la agenda pública: quienes tuvieron que pagar más impuestos conforman estratos sociales distintos de quienes son los principales receptores directos de las políticas públicas.

Es indudable que el Estado actual es muy distinto al que legaron tantos años de políticas destinadas disminuir sus atribuciones y responsabilidades y a dirimir los conflictos en desmedro de los trabajadores y desposeídos. Tan indudable como todo lo que queda por hacer para recuperar un estado presente e inclusivo.

Se podría decir, parafraseando a Sartre, que, en todos los tiempos, el Estado es lo que hace con lo que hicieron de él. El desafío pasa por fortalecer al Estado para transformar esta actual limitación en una virtud para que pueda cumplir en toda su plenitud su rol de articulador de las relaciones sociales para mejorar las condiciones de todos los habitantes.

Nos vemos,




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Alfredo Iñíguez, BAE


20 de enero de 2011

El negocio de la harina, en pocas manos

Entre 2006, cuando empezó la regulación estatal del mercado triguero, y 2010, la exportación de trigo cayó 40%. Pero la otra cara de la moneda es que, en paralelo, se duplicaron las exportaciones de harina, un negocio que en 56% está en manos de tres empresas: la estadounidense Cargill y las argentinas Molinos Cañuelas y Andrés Lagomarsino, claramente las más beneficiadas.

Hacia 2005, los molinos de trigo exportaban, según datos del Indec, 560 mil toneladas de harina, básicamente con destino a Brasil y Bolivia. Pero a partir de 2006, los despachos al exterior comenzaron a crecer exponencialmente año a año hasta duplicarse, ya que en 2010 alcanzaron 1.250.000 toneladas. La situación de la industria mejoró, ya que las firmas que estaban en quebranto los levantaron y también invirtieron fuerte en productividad.

¿Cuáles fueron las políticas? Primero, el subsidio que hubo a los molineros para la compra de trigo con destino al mercado interno, que derivó en denuncias de la molinería de Chile y Uruguay de antidumping (y quejas de Brasil) al sostener que el trigo subsidiado era el que entraba procesado como harina a su fronteras.

Y luego por la política oficial de restringir exportaciones con el objetivo de garantizar el abastecimiento interno y la asignación fija por empresa de un cupo para exportar eliminó la tradicional competencia entre molinos y exportadores por el cereal logrando así una baja en el costo de originación para la industria nacional ya que los precios están por debajo de la cotización internacional.

La Mesa de Enlace denuncia que los productores no se beneficiaron con la política nacional, que en la actualidad les significa un recorte de hasta u$s 50 por tonelada. El consumidor argentino, por su parte, en el mismo período vio como el kilo de pan pasó de $ 2,5 a $ 8,- según un relevamiento de Acrea presentado en diciembre pasado.

Según los cálculos de la Mesa de Enlace, hay 8 millones de toneladas de trigo disponibles para la exportación, pero el gobierno sólo autorizó embarcar 4 millones, que –según los ruralistas- alcanza para abastecer el mercado interno. Pero al tener en un corralito las exportaciones (aunque habrá totalmente al cupificarlo por empresa elimina la competencia) decae la competencia y el productor, que podría cobrar 210 dólares por tonelada, recibe 170.

Tradicionalmente en la Argentina la industria no supo aprovechar las ventajas de los modelos económicos más proteccionista para hacerse más eficiente y aumentar exportaciones, pero en el caso del trigo se ve que la molinería sí lo hizo y duplicó despachos al exterior.

Ahora, ¿quiénes fueron los beneficiados? El grueso de esa duplicación de exportaciones fue capitalizado por tres empresas. Según el ránking elaborado en base a datos oficiales, las primeras tres empresas tiene el 56% de las exportaciones y entre las 11 primeras se reparten el 80% de las exportaciones.

Al tope está Cargill, cuyas exportaciones de harina representan el 23.6 % del total. Luego le sigue Molinos Cañuelas, con el 20.9%. Y completa el podio Andrés Lagomarsino, con el 11.9% del total de las exportaciones.

El top five se complementa con José Minetti, que tiene el 4,2% (que escaló dos posiciones con respecto a 2009) y Molinos Arrecibes, con el 3.96% (que en 2009 ni figuraba en el top ten)

Sobre Cargill, la líder absoluta en el negocio granario, se puede decir que así como es el principal molino harinero es el principal exportador de granos del país, aunque en el caso del cereal su participación cayó desde el 20%, en 2005, a un promedio de entre 15 y 16% entre 2009 y 2010; dato que muestra que Cargill se está volcando al negocio de industrializar el trigo.

En tanto, Molino Cañuelas, de capitales nacionales, es uno de los primeros productores de harina del mundo. Con base en la localidad bonaerense que lleva como nombre, administración central en Buenos Aires, tiene 6 plantas en todo el país, una de ellas en Rosario.

El dueño de Molinos Cañuelas es España, el presidente de la Federación de la Industria Molinera, Alberto España.

Y por el lado de Lagomarsino, que nació en Avellaneda, elabora en sus 8 plantas industriales 1.870 toneladas métricas de cereal diarias (46.000 toneladas en 25 días por mes), lo que significa una producción de 34.500 toneladas de diferentes harinas y 11.500 toneladas sub-productos destinados a la industria y a la exportación en forma mensual. Exporta a a países cercanos y Africa y Asia, como así también el Caribe, y en forma reciente, y en un constante índice de crecimiento, a Brasil, donde la empresa se ha radicado con la firma Farisur, de la que detenta la totalidad del capital.

Así las cosas, según datos de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), desde 2007 hasta julio de 2010, los molinos de trigo recibieron 1717 pagos de subsidios por un monto total que superó los 2.248 millones de pesos.

En tanto que en la segunda mitad del año pasado (de agosto a diciembre) recibieron alrededor de 300 millones de pesos por mes, un monto que equivale al dinero que destina el proyecto oficial de Presupuesto 2011 para conservación de bosques nativos.

Los últimos pagos a la industria molinera se efectuaron este miércoles 5 de enero luego de que salieran publicadas en el Boletín Oficial compensaciones por un total de casi 9 millones de pesos a importantes empresas del sector, entre ellas Molinos Tres Arroyos.

Nos vemos,




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Fuentes: Campo en Acción - Punto Biz

19 de enero de 2011

Biolcati, Buzzi, Llambías, Garetto: fieles a su lógica

Son dueños del campo y de la potencialidad de un país estrictamente agroexportador. También son dueños de esa lógica perversa de suponer que el Estado tiene la obligación de intervenir sólo cuando ellos lo necesitan. Quizá por eso su puja sectorial es una historia de nunca acabar. Igual que otros, sus intereses están siempre por encima del resto de los argentinos.

Tienen razones para patalear porque exportadoras y molineros no respetan el pago del FAS teórico al productor, pero nada parece alcanzarles y todo queda entreverado en las discusiones de un negocio formidable. Por eso ya no sorprende que la Mesa de Enlace considere "insuficiente" la liberación de la totalidad del saldo exportable de trigo y retome su vieja lucha con el Gobierno.

La campaña 2009/2010 duplicó el rendimiento en relación a la anterior: se estiman 14,5 millones de toneladas. Ya se liberó la mitad y la otra mitad es para abastecer al mercado interno. Esa es una de las cuestiones, pero que poco tiene que ver con el reclamo por los intermediarios. Pero en el sector separan la paja del trigo sólo cuando les conviene… En términos reales el gran negocio sigue siendo la soja y nadie alienta profundamente el crecimiento del trigo.

La soja cerró a u$s 521 la tonelada en el mercado de Chicago: con la frenada Resolución 125 el productor sojero pagaría 44,5% de retenciones en vez del 35% actual. Pero no alcanza. En el país hay más de 18 millones de hectáreas destinadas a la soja contra 4 millones para trigo. Y con todos los descuentos vía retenciones y gastos, los productores sojeros (la mayoría) ya recaudaron más de u$s 6.500 millones, el doble que en la campaña anterior.

Conscientes de que en un año electoral es necesario hacer pesar su poder de fuego, Biolcati, Buzzi, Llambías y Garetto vuelven para defender los intereses de su sector. Por eso van al paro. Exigen la liberación del mercado porque no hay sequía, porque lo campos están libres de hipotecas y porque el precio internacional sigue siendo favorable. Entonces reclaman soluciones profundas y se dan el gusto de rechazar los créditos para el sector. Una lógica perversa.

Nos vemos,



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BAE


18 de enero de 2011

Agronegocios ricos y trabajadores rurales pobres

En nuestra entrada anterior relacionada con los trabajadores rurales, se planteaba un escenario de tipo ideológico. Hoy seguimos con el tema, porque el lockout agropecuario, aun cuando no tiene relación directa, dispara la memoria sobre algunos puntos del trabajo rural que necesariamente deben cambiarse.

Las condiciones laborales encontradas en una explotación empresarial (Nidera) que ocupa trabajadores temporales mayormente de Santiago del Estero sacude. Muchos descubren que los trabajadores rurales siguen siendo parte de la población más vulnerable, de peores condiciones laborales, de gran sufrimiento social, que sólo comparten con los desocupados. Un trabajo reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) recoge estudios de ocho países de América latina resultados de una investigación regional coordinada por tres importantes académicos de la región (“Boom Agrícola y persistencia de la Pobreza Rural”). Los trabajos muestran que, a pesar del fuerte crecimiento de las agriculturas de los países bajo estudio, los niveles de pobreza rural persisten, incluso a pesar de las migraciones de esas poblaciones a las ciudades. El libro combina la indagatoria de los niveles de pobreza en los mundos rurales de la América latina con los datos de la Cepal durante el período pos-crisis de comienzos de siglo, que van demostrando el crecimiento sostenido del sector agrícola en la mayor parte de la región.

Una de las primeras cuestiones que se plantean es que el mantenimiento de los altos niveles de pobreza rural están relacionados con el empleo, sus características, su naturaleza y la falta de políticas públicas para que esas condiciones fuesen satisfactorias. Si los ingresos laborales en general se han mantenido constantes o han descendido para todos los asalariados en la región –según los datos de Cepal de fines de 2008 que cita el estudio–, la pobreza extrema y la indigencia aún se concentran en áreas rurales con excepción de Chile, Brasil y República Dominicana (donde los indigentes urbanos son más).

En los ingresos totales de los pobres rurales, la parte que proviene del “trabajo” es la más importante, por lo cual las características de los mercados de trabajo y las condiciones laborales son fundamentales en un esquema de preocupación estatal. La pobreza de los países andinos que se concentra en zonas de agricultura campesina, indígena o de pequeña escala es importante y hasta cierto sentido difícil de resolver sin políticas públicas que contemplen tanto la necesidad de mantener como el respeto a estas poblaciones y sus específicas maneras de producir (como pasa en Bolivia, por ejemplo); pero la tremenda pobreza en áreas de agricultura capitalista de altos niveles tecnológicos es muy difícil de justificar. Son países, regiones, sectores económicos ligados a los mercados externos que generan mucha riqueza, sin tomar en cuenta las posibilidades redistributivas dentro de la actividad ni el medio ambiente y los recursos naturales.

El trabajo de FAO termina con una serie de recomendaciones a los países que incluye desde programas para la pequeña agricultura hasta la generación de políticas públicas para mejorar las condiciones laborales. Es un aporte importante que los responsables de las áreas pertinentes deberían leer y tomar en cuenta.

No obstante, cabe preguntarse si en estos modelos de desarrollo es posible lograr funcionamientos adecuados de los mercados laborales, tanto rurales como urbanos. Desde el punto de vista de la lógica de los actores económicos que se mueven en mercados altamente competitivos, inestables y donde el principio es aprovechar “mientras dure”, parece difícil hacer cumplir las mínimas reglas de convivencia social; son las reglas del capitalismo neoliberal. Por eso es tan importante el papel del Estado tanto en una regulación firme de las condiciones laborales y en el mantenimiento de los ingresos de las poblaciones involucradas como en la habilitación de “otras economías”, donde las reglas del juego sean otras.

¿Es el trabajo casi esclavizado de los migrantes del Noroeste una novedad de los últimos años que ahora la Justicia, las autoridades nacionales y provinciales del área de trabajo descubren? Lamentablemente, desde siempre las empresas nacionales e internacionales se han comportado del mismo modo. La Uatre siempre fue un gremio cómplice de las patronales y esas indignantes situaciones de trabajo fueron descriptas en informes, trabajos, libros, y también en muchos artículos periodísticos de este diario. El interrogante que aparece es ¿por qué desde el Estado democrático no se hizo lo que correspondía hacer? ¿Por qué no se modificó la ley 22.248 de trabajo agrario? ¿Por qué este empeño en mantenerse en este modelo del agronegocio? Tal vez ahora que lo dice la Justicia y la FAO, el problema de los trabajadores rurales y sus condiciones laborales integre seriamente la agenda del Ministerio de Trabajo.

En las reglas del capitalismo neoliberal, donde predomina el agronegocio, es importante el papel del Estado en una regulación firme de las condiciones laborales y el resguardo de los ingresos de las poblaciones involucradas.

Nos vemos,



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CASH - Norma Giarracca


17 de enero de 2011

Lockout de las corporaciones agropecuarias

El tema económico, y también político, de la semana será el nuevo lockout de las corporaciones agropecuarias. Es comprensible que a buena parte de la oposición político-mediática le brillen los ojitos y que, en algunos, se despierte el sueño de polarizar. De regresar a los tiempos de potenciar “crispaciones” piantavotos. Tras la experiencia de 2008 la protesta agraria no es neutra para nadie. Sin embargo, a pesar de la tentación, la sociedad parece más espabilada y es difícil imaginar la motorización de los apoyos clasemedieros del pasado. Pero, además, el escenario actual es diferente. En 2008 el campo discutía la política arancelaria y, con ella, el modelo económico. Detrás de las corporaciones, o mezclada con ellas, se agazapaba la derecha destituyente, la nostalgia por los ‘90.

Hoy, la “simpatía” de los representantes de las corporaciones, sumada a la reciente constatación de que las firmas más glamorosas del complejo agroexportador incurren en prácticas laborales de semi-esclavitud, también son una tentación para que el oficialismo confunda el escenario y replique con las categorías de análisis de 2008. Los actores son los mismos. Probablemente también lo sean muchas intenciones, pero el problema es distinto y puede ser una oportunidad para detectar potenciales problemas de gestión. A saber: el principal “problema” del agro local es la sojización. El avance de la soja no es malo per se, como plantean los neoluditas globales, sino en tanto se tienda al monocultivo. Desde la economía, la tendencia al monocultivo es un problema de rentabilidades relativas. Entre otras razones, se planta más soja y menos trigo, porque la soja es globalmente más rentable. Si se quiere contrarrestar la tendencia deben, entonces, mejorarse las rentabilidades relativas de los cultivos amenazados.

Los productores trigueros reclaman hoy por la rentabilidad de su cultivo.

No lo hacen por el 23% que pagan de retenciones, aunque no bajen las banderas, sino por un problema de “apropiación del excedente del eslabón superior”. Lo que sucede en el mercado del trigo es, con matices, una típica situación de precios oligopsónicos; esa que se presenta cuando existen unos pocos compradores para una multitud de oferentes, lo que para los compradores, se traduce en la posibilidad de fijar un favorable “precio de oligopsonio”.

La cadena triguera tiene básicamente tres actores: los productores primarios, los molineros y los exportadores. Sólo en unos pocos casos, como Cargill, el molinero es también exportador. Dicho por ellos mismos, existen unos 60.000 agricultores que producen, este año, unas 14,5 millones de toneladas. Una parte de este trigo se exporta y siete empresas exportan alrededor del 90 por ciento de ese total.

De estos tres actores hoy sólo se queja el eslabón primario. Vale considerar las razones. De las 14,5 millones de toneladas. Agricultura calculó que para abastecer el mercado interno se necesitan 6,5 millones. Cualquiera sea el nivel de producción, sólo puede exportarse el excedente sobre el abastecimiento interno. Esto se traduce en que los molinos sólo estarían comprando, según los productores, poco más 500.000 toneladas por mes. Como no hay competencia entre el trigo que va a mercado interno y el que se exporta, la demanda se regula y se evitan los costos de estoquearse.

Paralelamente, las exportaciones no son automáticas. Requieren una doble autorización, primero en el Ministerio de Agricultura y la Aduana y luego se tramita un R.O.E. (Registro de Operación de Exportación), ante la Oncca, que debe ser aprobado por Comercio Interior, que determina los cupos de importación en función del abastecimiento del mercado interno. Finalmente, los cupos son distribuidos por el Centro de Exportadores de Cereales.

Este conjunto de factores son los que concurren a debilitar la demanda por la producción primaria, sea para consumo externo o exportación, brindándoles un gran poder de fijación de precios a molineros y exportadores. Para 2,6 millones de toneladas, que son las que se destinan a la fabricación de pan, existe un precio de abastecimiento y uno de mercado. Redondeando los números, se supone que para tener el kilo de pan en 2,5 pesos, la bolsa de harina debe costar unos 70 pesos, lo que significa que ese trigo vale unos 440 pesos la tonelada. Por eso, el Estado subsidia a los molinos con la diferencia entre esos 440 pesos y el FAS teórico (el precio internacional menos el 23 por ciento de retenciones y los costos de fobbing, que son los gastos de embarque), hoy en poco más de 800 pesos. Los productores dicen que si bien los molinos son subsidiados, ellos no siempre reciben ese FAS, pues por las condiciones de mercados se les hacen diferencias, por ejemplo haciéndolos cargo del flete hasta el molino.

Los productores primarios dicen que todos estos problemas, esta apropiación de rentabilidad vía precio por parte de los molineros y exportadores, se limitaría bastante si se dejase de lado el cupo para el mercado interno. Es decir, si se permitiese que la demanda para el mercado interno compita con la demanda para exportación. El Gobierno, en cambio, considera que esto entraña el riesgo de desabastecimiento. Los productores contra argumentan que en 2009 se firmó un convenio entre el Ejecutivo y los exportadores según el cual, si en algún momento falta trigo para el mercado interno, los exportadores se obligan a importarlo. Como esta importación es onerosa, significa una auto-regulación de las ventas externas.

Cualquiera sea la perspectiva, pueden obtenerse dos conclusiones:

1. El esquema actual supone apropiación de rentabilidad primaria, con lo que hay ganadores y perdedores al interior del circuito triguero.

2. Las razones del lockout agrario de esta semana no son comparables a las de 2008. Desde lo económico no se discuten aranceles, sino muy posibles abusos en la comercialización. No es una disputa por recursos entre el sector público y el privado, sino al interior del privado.




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CASH - Claudio Scaletta


16 de enero de 2011

¿Y el caballo de Troya?

«Lo que puede pasar es que el PJ no kirchnerista haga su interna entre Perotti y Spinozzi, defina no sólo la candidatura a gobernador sino la lista de legisladores provinciales. Martínez siga pegando afiches y hablando un poco para que los rosarinos no crean que es Luis Ricossa el que se lanzó a la política y dejo "Zapping Sport", pero con limitadas chances de éxito electoral. Y Rossi, que ya perdió una elección para gobernador en rigor una primaria con Bielsa tiene tiempo, medios y espalda política para intentar lo que hoy aparece como muy complicado, que es llegar a ser gobernador de Santa Fe. Lo que es seguro es que se han invertido las proporciones y en ese sentido la responsabilidad política es de "el hombre que nunca estuvo", ya que su nueva deserción deja baldado a un amplio sector del PJ y lo transforma en un elemento funcional a la estrategia del socialismo que a pesar sus propios errores conserva intactas las chances de retener la gobernación en nombre de Hermes Binner y a través de Antonio Bonfatti o quien termine siendo el candidato. Si eso ocurriera, esta vez nadie podrá decir que fue Rossi o el kirchnerismo el que "hizo perder al peronismo" en todo caso puede ser al revés, y antes de que suceda, eso es lo que deberían evaluar los dirigentes ya lanzados, salvo que aparezca "el salvador" que no se sabe si está en el campo o en Montecarlo.»
Nota completa

Nos vemos, buen domingo



15 de enero de 2011

Cristina: liderazgo que algunos peronistas no reconocen

por Horacio Çaro

El mínimo común denominador de quienes propugnan esa búsqueda de “unidad” es curioso. No aceptan acatar “a libro cerrado” algo que adjudican al diputado nacional Agustín Rossi: que el piso de cualquier unidad sea el reconocimiento del liderazgo partidario de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Y me metí en la discusión.

Es cierto que el “Chivo” planteó esa condición para discutir una posible unidad del PJ santafesino de cara a las elecciones provinciales y nacionales de 2011. Pero el acatamiento del liderazgo de Cristina lo viene imponiendo la sociedad desde hace un año largo, pongamos desde la instrumentación de la Asignación Universal por Hijo.

Algunos “peronistas” cibernautas dicen: “Con las diferencias crecemos”, y agregan, como si eso fuera un mérito o virtud, que “jamás” se fueron del PJ. Y yo digo que sí, que me fui en 1990, cuando Carlos Menem eligió a Bunge & Born, Álvaro y María Julia Alsogaray, Isaac Rojas y los milicos como sus socios. Lo voté en 1989, luego de haber jugado fuerte en el conurbano bonaerense –viví allí desde 1982 hasta 1993– en la interna de 1988, para Antonio Cafiero.

Nunca volví orgánicamente al PJ, pero en 2003 Jorge Obeid me llamó a su gobierno, que bancaba a Néstor Kirchner, y acepté. Incluso fui jefe de prensa de la campaña de Rafael Bielsa, y perdimos, pero en ese momento no me fui de ningún lado. Y me parece que los que se fueron son ellos, los que hoy se denominan a sí mismos “peronistas federales”.

Yo sigo bancando un proceso que comenzó el 25 de mayo de 2003, que hasta ahora no ha aplicado una sola política que algún peronista en serio pueda cuestionar por ser –parece mentira que se tenga que escribir así– “antiperonista”.

Y entonces me pregunto cuál es el problema que plantean los “federales” en la provincia de Santa Fe, qué es lo que les impide reconocer el liderazgo de Cristina a nivel partidario, incluso si quieren mantener la identidad como línea interna.

Ése es el marco en el que se da la discusión hoy. No es el Chivo. No es Bielsa. Ni siquiera es el kirchnerismo. Es quién resignifica las banderas históricas del peronismo, si Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Obeid, con la propensión de estos dirigentes a abastecer al establishment de los votos que garanticen no rozar sus intereses, o que lo haga este proceso en el que se han profundizado viejas luchas, políticas y banderas planteadas en su origen por el peronismo.

Y es necesario enumerar esas luchas y esas políticas, como la distribución de la renta agropecuaria (¿nadie se acuerda de la pelea Perón-Bemberg, soy el único pelotudo?); la relación con los organismos financieros internacionales, con el apartamiento del FMI como monitor de la política económica de la Argentina; el manejo estatal de los recursos previsionales; la recuperación de la industria mediana y avanzar en un proceso autónomo de desarrollo integrado con Latinoamérica; la distribución en partes iguales de la renta nacional entre los trabajadores y las patronales (fifty & fifty, ¿tampoco de esto se acuerdan los “federales”?); la recuperación del manejo de los recursos energéticos (ahora se le cuestiona al kirchnerismo su relación con YPF, pero nadie se levantó a discutirles a Menem-Dromi su liquidación); la inclusión de los sectores más postergados, a través de la jubilación de dos millones de personas y de la Asignación Universal por Hijo, entre otras políticas sociales; la Ley de Medios de Comunicación Audiovisual.

No quiero seguir porque parezco un militante rentado y no lo soy. El gobierno nacional no me paga un centavo, no soy contratado ni recibo pauta oficial de ninguna repartición nacional como periodista. Lo que me da este gobierno es la felicidad perdida en 1990, cuando creí que la lucha de mis abuelos, de mi vieja, de una familia peronista perseguida en 1955 por la Fusiladora era traicionada por un puñado de bandoleros y millones de “peronistas” que miraban al costado, como narcotizados, como resignados a que muerto Perón lo único que quedaba por hacer era llevarse lo que quedaba y que el último apagara la luz.

No me resigné en 1990, pero perdí la ilusión. El 25 de mayo de 2003 la recuperé, ¿saben, queridos “federales”? Y somos millones, y la verdad es que esta vez sé que la tremenda fuerza que desataron Perón y Evita en la Historia de nuestra Patria está de nuestro lado y no de los tibios y transeros.

Y es por eso que pregunto, de nuevo, y hasta desfallecer: de todo eso que nombré, ¿qué es lo que impide a los que quieren la “unidad” reconocer a este gobierno como Peronista y acatar el liderazgo de una leona como Cristina, que se bancó los carteles a la vera de la ruta de Fisher, el “peronista” de Armstrong, que toleró muchos otros "peronistas" le gritaran Yegua, que miró con angustia cómo tanto "peronista" conspiraba –y conspira– para voltear su gobierno? ¿Cuánto “peronismo” le falta a esta Presidenta para que algunos la consideren su jefa política? Más que una respuesta a este humilde planteo, espero reflexión y algo de dignidad.

Se está a tiempo de una unidad que no signifique tirar por la borda la Historia Nacional y Popular en medio de la cual nació el Peronismo. Porque si no se acepta que Cristina conduzca políticamente al peronismo, no se está buscando la “unidad”, se está haciendo OPOSICIÓN.




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Redacción Rosario

13 de enero de 2011

Argentina contra el FMI y sus políticas

El FMI sostiene que para las naciones en desarrollo es primordial evitar un recalentamiento en la economía con el fin de asegurar el crecimiento. Esa posición de ese organismo internacional no dista de aquella puesta en práctica por su “mejor alumno” durante la década del ‘90. Conforme a la óptica ortodoxa, debería ponerse énfasis en la reducción del gasto público y liberalizar los mercados. De esa manera, los “satisfechos” podrían alcanzar mayores ingresos y “derramar” los beneficios del crecimiento entre los sectores más bajos. Esta tesis, conocida como “Teoría del Derrame”, fue el pretexto que convalidó la puesta en práctica del modelo neoliberal.

Mercedes Marcó del Pont y Héctor Valle ilustran en el trabajo Crisis y Reforma Económica que en 1975 el estrato bajo de la población percibía el 19,3 por ciento del PBI, mientras que el 41,9 le tocaba al más alto, porcentajes que se ubicaron en 12,0 y 54,5 por ciento, respectivamente, en 2002. Esto pone de manifiesto la profundización de la desigualdad sin mediar correlación con las fluctuaciones en el nivel de actividad. Esta transferencia de ingresos hacia los niveles más altos trajo consigo una mayor concentración del capital, un aumento de la desocupación y una pauperización de la clase trabajadora.

Es evidente que las recetas del FMI no dieron resultado ni siquiera para equilibrar las variables macroeconómicas: las políticas de ajuste promovidas en nuestro país no hicieron más que profundizar la recesión. Lo mismo ocurre actualmente en Grecia, España e Irlanda, donde el costo de la crisis lo está pagando la población a través del desempleo y el deterioro social. La visión neoliberal se hizo eco en la clase dirigente de esos países, que llevará sufrimiento e incertidumbre a la sociedad, en contraposición con los intereses salvaguardados de poderes económicos y financieros, verdaderos culpables de la crisis. De esta manera se tornan relevantes el desendeudamiento con el FMI en la presidencia de Néstor Kirchner y el actual impulso a las negociaciones con el Club de París sin la intervención de ese organismo. Los condicionamientos, que defienden los intereses del establishment, son incongruentes con una política económica inclusiva. ¿Hasta cuándo seguirán poniéndose en práctica las políticas ortodoxas? Probablemente la respuesta sea que las políticas que fomentan la desigualdad en beneficio de determinados grupos concentrados son inherentes al funcionamiento del capitalismo. Manteniéndose el sistema actual en vigencia son pocas las esperanzas de revertir la situación y pensar de una forma diferente las relaciones económicas.

La posición de la Argentina y de toda Latinoamérica frente al avance neoliberal, dentro de sus límites, es acertada, puesto que las exigencias de los organismos multilaterales de crédito no pretenden fomentar el desarrollo de la región sino más bien defender capitales del exterior. Es necesario encaminar la mentalidad política latinoamericana hacia un margen de maniobra más amplio para intensificar un modelo social más igualitario con la finalidad de defender los intereses nacionales frente a la invasión de las ideas económicas alineadas con la ortodoxia neoliberal.

Nos vemos,




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CASH - Pablo Sanchez

12 de enero de 2011

Pronósticos y realidad

Hace unos días dijimos que los gurúes no son infalibles; hoy ampliamos aquellos conceptos sobre los pronósticos y las realidades. Un breve resumen del crecimiento económico de 2010, potenciando el aullido de la ortodoxia. Es que el crecimiento del año pasado se ubicará cerca del 9%, evolución que descoloca a los gurúes de la ortodoxia. En sus pronósticos equivocados hay una combinación de fallas en el análisis y operaciones para inducir expectativas negativas.

Dado el contraste existente entre pronósticos y realidad, es interesante repasar algunas cuestiones que permitieron a la economía recuperarse de forma tan vigorosa tras la última crisis mundial, sorprendiendo a los gurúes de la ortodoxia, en cuyos pronósticos hay una combinación de fallas en el análisis y operaciones para inducir expectativas negativas que cumplan sus deseos, ante el rechazo del Gobierno al ajuste recesivo y regresivo que sí generaría ese crecimiento bajo o nulo.

1. El rol virtuoso del Estado

Se aplicó una serie de políticas con fines anticíclicos que fueron fundamentales para salir de la crisis; y en líneas generales se reivindicó la centralidad del sector público como nivelador natural de las cambiantes fuerzas del mercado. Al respecto, el paquete de estímulo anunciado e implementado por la Argentina fue uno de los más ambiciosos en términos del PBI, junto a los de China y Brasil.

2. Más inversión pública y gasto social

Fue trascendental la decisión de incrementar la inversión pública, que coadyuvó a que la inversión bruta fija se ubicara en valores cercanos al 24% del PBI. Por su parte, creció fuertemente el gasto social, destacándose la Asignación Universal por Hijo (AUH), programa que beneficia a 1,8 millones de familias y que ha sido clave para lograr una mayor y mejor inclusión social.

3. Defender y crear empleo

La creación de empleo ha sido uno de los baluartes del actual modelo, con más de 5 millones de empleos creados entre 2003 y 2009. Algunas medidas han contribuido al mantenimiento del empleo frente a la crisis. En especial, el accionar del Estado proveyendo asistencia financiera a empresas en dificultades, así como los programas lanzados para la generación de cooperativas de trabajo, líneas de crédito Pyme subsidiadas y otras iniciativas, ayudan a comprender por qué el desempleo al tercer trimestre de 2010 fue del 7,5%, cuando en algunos países europeos superó el 20,0.

4. Impulsar la producción nacional

Se priorizó la producción nacional alcanzando en noviembre valores record históricos de producción industrial fomentando la generación de valor agregado y empleo mediante la implementación de medidas de diversa índole. Al respecto, resulta irónico escuchar críticas por parte de países que se han desarrollado justamente mediante estas mismas estrategias.

5.Estabilidad macro para apuntalar el crecimiento

Argentina mantuvo los equilibrios externos e internos, hecho que ha sucedido sistemáticamente durante los últimos años, donde se registró superávit fiscal y de cuenta corriente. Si bien en los últimos meses las importaciones han venido creciendo sostenidamente, esto es una consecuencia lógica de una economía en ascenso, lo que exige redoblar la sustitución de importaciones no esenciales y mantener equilibrado el saldo de divisas a nivel empresa.

6. Política monetaria en sintonía con el modelo

El Banco Central no ha supeditado exclusivamente el manejo de la política monetaria a un programa centrado en los precios, sino que se han considerado otras variables clave para cualquier economía, como la actividad económica y la generación de empleo. La acumulación de reservas permitió morigerar los efectos desestabilizadores de la crisis financiera, mientras que los controles de capitales otorgaron mayor autonomía al manejo de la política monetaria, a la vez que desalentaron la entrada de flujos de capital de corto plazo que pudieran presionar al alza del tipo de cambio, afectando la competitividad de nuestros productos transables.

En definitiva, es revelador contraponer los augurios y recomendaciones de los sectores más ortodoxos del abanico ideológico nacional e internacional a la realidad alcanzada mediante las políticas implementadas por un Estado que se ha salido de las recetas unívocas y que ha seguido un modelo de crecimiento autónomo con inclusión social.

Se han seguido políticas heterodoxas que apuntalan la producción nacional y el empleo, con una fuerte presencia del Estado, defensa del mercado interno, administración del tipo de cambio, control de capitales especulativos, fuerte inversión pública, políticas laborales pro empleo e inclusivas. Con esas políticas no sólo se ha crecido más sino que se han mejorado las condiciones de vida de la población.

Nos vemos,




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CASH - Alejandro Vanoli/Santiago Cámpora


11 de enero de 2011

Trabajo rural esclavo: un debate ideológico

por Carlos A. Tomada*

Acabo de leer en un diario –influyente por cierto– que las graves denuncias sobre casos de esclavitud deben ser investigadas “sin contaminaciones políticas e ideológicas”. Esto resulta un contrasentido, porque esas prácticas se sustentan, precisamente, en fundamentos políticos e ideológicos. Es desde ese mismo lugar en donde hay que encontrar la solución del problema.

A una política de explotación se la combate con una que propicie derechos, obligaciones y regulaciones. A una ideología que tiene como valor supremo la rentabilidad a cualquier precio y el desdén por el trabajo, se le debe contraponer una que se fundamente en el trabajo como derecho humano de ayer, de hoy y de siempre.

Es inadmisible aceptar o defender el trabajo en términos de servidumbre o esclavitud. Es inaudito que en 2011 haya quienes todavía quieran seguir desarrollando su actividad empresaria de esta manera.

Esto es lo que vinimos a combatir con la gestión iniciada desde 2003 por Néstor Kirchner. Lo hicimos y lo hacemos de la misma manera que lo venimos planteando con el trabajo infantil y con la informalidad laboral. Por eso pusimos este debate sobre la mesa cuando no era materia de discusión y se habían “naturalizado” estas prácticas indecentes.

Por eso la prédica y la didáctica sobre los beneficios de la registración y sobre los derechos de los trabajadores. Por eso la recuperación de la inspección laboral. Por eso desde el Ministerio de Trabajo venimos recorriendo el país con otros organismos del Estado. ¿Falta aún? Sí, falta seguir profundizando para que todos se sumen a esta cruzada. Son más de 30 años de retroceso.

Desde mediados de los ’70 hasta el 2003 el empleo en negro, ilegal, sin protección creció permanente, año tras año. Ahora que retrocede, ahora que de 10 puestos de trabajos que se crean, ocho son en blanco, hay que redoblar la fiscalización. Es un buen ejemplo la tarea que venimos haciendo en forma conjunta con el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. ¿Falta? Sí, sigue faltando todavía. Por eso es que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió al Congreso una nueva ley de trabajo rural que evite la explotación, que mejore los controles, que restablezca equilibrios.

Por suerte están los que desarrollan su actividad económica en forma correcta y organizan la producción de manera rentable con trabajo decente. Tenemos que tener en claro el problema: esto no es un hecho aislado, es una práctica permanente de algunos con la que hay que terminar. Así lo hemos ido detectando en varias provincias, ciudades y establecimientos. Porque desgraciadamente también están los que quieren “ideológicamente” trabajar en el pasado; sin leyes, sin obligaciones, sin considerar la dignidad de los trabajadores.

Que nadie se llame a engaño. Esto que se visualizó en San Pedro y Ramallo es gravísimo. No tiene ninguna justificación. Aunque haya editoriales que quieran hacerlo basándose en la ley vigente. Otra vez “lo” político. Esa es una ley sancionada, en respuesta a intereses y concepciones decimonónicas, por la dictadura militar con la firma de Videla y Martínez de Hoz. Sin comentarios. Por eso, la Presidenta envió en 2010 al Parlamento una ley que equipare los derechos de los trabajadores rurales a los de todos los trabajadores.

Vamos a actuar con todo el rigor de la ley (porque fue nuestro gobierno el que sancionó la Ley 26.364 sobre el delito de trata de personas), porque nuestro proyecto tiene convicciones políticas, que se sustentan en la justicia social, la ampliación de derechos, la reparación de la deuda social y en más y mejor trabajo para todos y todas. A eso no pensamos renunciar.




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* Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación


9 de enero de 2011

Binner, durmiendo con el enemigo

El panorama electoral de Santa Fe, esta centrado hoy -por el lado del Frente Progresista- en la pelea entre Binner y Giustiniani. Pero esa, es una cara de la moneda en la segura interna. La otra esta por el lado de la UCR, donde el Intendente de Santa Fe corre el riesgo de quedarse con las manos vacías si la interna se concreta. Barletta no pensó nunca que podría haber disputa; se vio obligado por su relevancia pública a encabezar una lista de la UCR pero pensando en negociar mejor que la vez anterior, cuando se conformó el Frente Progresista y los radicales no "cobraron" como esperaban. Sabe también que una interna contra el gobernador -porque Binner ya está jugando y lo hará cada vez más fuerte- no tiene chances de ganarla, y presume que si hay confrontación el desgaste de la primaria dejará herido de muerte al Frente Progresista de cara a la elección general. [1]

Binner ganó el 2007 con la estructura de la UCR, sacando Rosario, la provincia es suya; si la proyección nacional de Binner no influye, y el centenario partido es muchísimo más importante que el socialismo, ¿tanto miedo tienen de ir por afuera del Frente?

La provincia es larga. Parece que Giustiniani y Barletta creen que con Rosario y Santa Fe alcanza; los olvidados departamentos del centro-norte de la provincia, son nichos de los candidatos a senadores radicales y esto puede darle respaldo a las pretensiones de Barletta.

Las elecciones provinciales generales son el 24/7 y las nacionales el 23/10. Las elecciones internas de la UCR para elegir candidatos nacionales entre Abril y Mayo. Mientras tanto, Binner posible acompañante de fórmula, debe esperar al ganador, su figura es irrelevante pero, no parece que esto preocupe demasiado al Gobernador, que sigue enfocado en la elección de la provincia, aún cuando su figura trasciende los limites provinciales y tenga en sus manos el "armado" para que la bancada de legisladores nacionales no sea la raquítica representación que hoy ostenta. [2]

Binner oficializó la utilización de la boleta única para las internas del 22 de mayo, mecanismo que obliga a marcar a cada candidato a elegir e impedir el efecto arrastre de nombres poderosos; pensó en ese método para obstaculizar al intendente de Santa Fe, Mario Barletta, decidido a participar en la interna del Frente Cívico que la UCR comparte con el socialismo. Pero pronto entendió que el máximo enemigo estaba en su casa.

Para los compañeros, veremos que pasa el 5 de Febrero. Dicen que ese mismo día, «Pechito» oficializará si candidatura a gobernador de Santa Fe. Y si gana, ¿Binner le hará campaña?

Hasta la próxima,

Pepe Dazzo



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[1] y [2] - Feldman, Rosario 12


8 de enero de 2011

Cristina, Alfonsin y los federales

La derecha más lúcida sueña con Reutemann y Duhalde replegados en sus respectivas provincias y con Macri como postulante presidencial. Pero eso es tan difícil como que el jefe de gobierno porteño se subordine a los dos caudillos peronistas. No obstante, los tantos se aclararían si Reutemann tuviera el valor de enfrentar a una viuda que lidera las encuestas y conduce un gobierno al cual le va muy bien en términos económicos.

En realidad, en materia de candidaturas opositoras hay hasta ahora sólo dos certezas: que Elisa Carrió marchará sola a una derrota que puede marcar su declinación definitiva, y que Fernando “Pino” Solanas desperdiciará una oportunidad en la Ciudad de Buenos Aires, tal como lo hizo Carlos “Chacho” Álvarez en su momento. Pero, a partir de allí, las candidaturas abren un abanico de dudas que recién se aclararán al promediar el otoño y que quedarán formalmente oficializadas luego de las primarias obligatorias de agosto.

Hasta tanto, cabe esperar nuevas zancadillas al gobierno de las corporaciones que, pese a levantar dinero en pala merced a la política económica del gobierno, consideran que Macri, Reutemann, Duhalde y hasta Alfonsín, son más funcionales a sus intereses que Cristina Fernández.

En la vereda opuesta, el gobierno apuesta todas sus fichas a incrementar la producción, las obras públicas, las exportaciones, el empleo y el consumo, pese a los clamores por enfriar la economía frente a la inflación. Los funcionarios de gobierno sostienen que un mejor nivel de vida debe desmentir cada día los pronósticos agoreros.

En sentido contrario marchan los problemas generados por los aumentos de precios, los delitos y las faltas de nafta, de servicio eléctrico, de monedas y billetes, que le ponen los pelos de punta a la población. Estas carencias se producen en parte por las mayores demandas estacionales de fin de año, por la acción de alguna mano negra y por imprevisiones oficiales. Pero están claramente estimuladas mediante el mecanismo de la profecía autocumplida. Al observar la operatoria, se puede suponer que si los medios repicaran al unísono que se acabará el agua, millones de personas acumularían el líquido hasta en las bañeras y producirían una bajante en el Río de la Plata. Insisten en lo que va a ocurrir y al final ocurre.

Es que las empresas mediáticas más concentradas se juegan su supervivencia en las próximas elecciones y están dispuestas a vender cara su derrota. Saben que la reelección de Cristina Fernández impondría a la justicia un clima propicio para la aplicación plena de la Ley de Medios, que los obligará a desprenderse de señales. Esos medios constituyen en verdad el núcleo duro de la oposición y suelen marcarle la agenda a la política. Su acción ordenada contrasta con las dificultades de las fuerzas de oposición. Unos deben resolver sus internas y otros sus alianzas. El gobierno tiene como riesgo las acechanzas de la gestión, pero también la seguridad de que su futuro depende de sí mismo. Y de lograr repartir la torta con mayor justicia.

Nos vemos,



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Alberto Dearriba, Tiempo Argentino


6 de enero de 2011

Contrastes

Hay hechos que ponen en evidencia lo que, a veces, las palabras de ciertos dirigentes no nombran, los titulares de ciertos diarios ocultan o tergiversan. Circunstancias que son manipuladas por los comunicadores del sistema de poder. Que clarifican el modelo de país que anhelan aquellos que no se animan a ponerlo en palabras. Porque, como bien lo manifestara quien ha leído todos los libros de Sócrates, “si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie”.

El modelo de país que proponen las corporaciones, sin enunciarlo, por la simple prepotencia del hecho consumado tiene las características que van saliendo a la luz: trabajo esclavo (en diferentes rubros), evasión impositiva; degradación de los servicios públicos privatizados (Edesur), tercerización en otros rubros, con la consiguiente degradación del trabajador y de las condiciones laborales.

Para sostener semejante modelo es imprescindible: 1) la represión de la protesta social, (que nos lleva de manera irremediable a un pasado que los juicios a los genocidas, aunque de manera lenta, van camino a reparar, 2) el acompañamiento mediático de quienes comparten ese modelo de país y que han sido cómplices y socios del genocidio, 3) la complicidad de la dirigencia sindical que siempre ha acompañado las políticas en contra de los trabajadores y que se ha acomodado a las diferentes dictaduras (hoy, casi todos ellos enrolados en la CGT azul y blanca que conduce José Luis Barrionuevo).

La prueba piloto la están llevando a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con un jefe de gobierno que no pasaría un simple análisis preocupacional para un puesto de mediana responsabilidad. ¿Acaso alguien piensa que es casualidad la deferencia con que es tratado por los “periodistas cautivos” de los medios hegemónicos? ¿A qué otro dirigente político en funciones de gobierno que fuera sospechado de tantos ilícitos, y estando procesado por alguno de ellos, lo tratan tan bien desde los diferentes estamentos del sistema de poder? Hay un elemento más a considerar y que siembra confusión en algunas franjas juveniles, cuya natural rebeldía es canalizada para servir a los fines del mismo sistema de poder que enuncian combatir.

Es el rol de cierta izquierda que se pregona como obrera o trabajadora, pero que acciona claramente en contra de la gran mayoría de obreros y trabajadores que, como se demuestra en cada acto realizado por las centrales que los representan, apoyan de manera clara y contundente el proyecto nacional y popular iniciado en mayo de 2003 y que hoy conduce Cristina Fernández de Kirchner.

Vivimos un tiempo maravilloso, porque las máscaras que ocultaban estas realidades que los hechos nombrados ponen de manifiesto, hacen que podamos ver los verdaderos rostros de quienes se oponen al proyecto de país que estamos construyendo, donde la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y la integración latinoamericana son cada vez más realidad y menos sueño.

Este tiempo, que es la antesala del futuro que pretendemos, tenemos que defenderlo. De quienes pretenden arrasar todas y cada una de las conquistas conseguidas por el conjunto desde mayo de 2003 a la fecha. Esos personajes tienen nombre y apellido, y tienen en común que responden a la conducción de Héctor Magnetto. Son: Eduardo Duhalde, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Patricia Bullrich, Gerardo Morales, Ernesto Sanz, Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, Francisco De Narváez, Pino Solanas, y la dirigencia de esa “izquierda extraviada” sin remedio (PO, MST, y otros sellos similares, que son funcionales de manera consciente o no).

En 2011, está visto, el sistema de poder no se va a quedar quieto ante la posibilidad de que el proyecto nacional y popular que encarna el actual gobierno sea plebiscitado mayoritariamente en octubre. Por eso las operaciones desestabilizadoras se irán sucediendo. Tengamos claro no caer en las provocaciones. Mantengamos el estado de alerta y movilicemos sólo cuando la conducción lo requiera.

Nos vemos,



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Daniel Mojica, correo de lectores Tiempo Argentino

4 de enero de 2011

De Baglini a Kirchner: teoremas

El teorema de Baglini. Sostiene que “cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”. En otras palabras, el mantenimiento de las convicciones de un político, es inversamente proporcional a su cercanía al poder.

Quienes ven como una quimera su pronta llegada al gobierno, suelen exigir lo imposible. Dentro de los múltiples motivos que pueden inspirar esa posición sobresalen dos. El primero es el deseo de plantear propuestas óptimas pero irrealizables, con lo cual cumplen con la propia conciencia y -lo cual es menos probable- pueden sacar patente de precursores; en ambos casos, son actitudes políticas irrelevantes. El segundo motivo ya no es inocente pues por este medio se procura desestabilizar gobiernos por izquierda o por derecha, y aplican la teoría de cuanto peor, mejor. No esperan gobernar, pero su hábitat natural es el río revuelto. No les importa que el gran pescador sea el establishment. Con eso esperan causar daños a quienes detestan (que son casi todos) y mejorar su posición futura. Estas son, para el teorema de Baglini, posiciones políticas irresponsables.

Por el contrario, cuando personajes o grupos políticos creen que pronto van a llegar al gobierno, se vuelven más conciliadores y dúctiles, aun si deben abandonar antiguas lealtades e ideales. Desde su punto de vista, se trata de convertirse en “más sensatos y razonables”. Aquí se filtra la ideología que muestra el teorema de Baglini: lo sensato y razonable es ser conservador o, mejor aún, ser reaccionario. En el mejor de los casos es el país del “sería bueno pero no se puede”; en el peor, del “no se puede y está bien que sea así”.

Ahora se agrega otro ingrediente: si se alientan los cambios profundos, se impide el consenso, que para ellos “es el bien supremo de toda sociedad”; y se estimula el conflicto, que es “el mayor azote de las sociedades”. La trampa es evidente: para que haya consenso perfecto -con lo que concretaría el mayor ideal de una sociedad- debe haber un acuerdo con el orden establecido. Cualquier impugnación generaría conflicto. En otras palabras, la política sensata y razonable consiste en no tocar el poder del establishment.

El teorema de Néstor Kirchner. Frente al significado reaccionario del teorema que describe Baglini, surge el teorema realista e igualitario de Néstor Kirchner: cuanto más cerca se está del poder -por ejemplo cuando se ejerce el gobierno- más deben afianzarse los principios por los que se luchó y profundizarse las reformas deseadas.

Kirchner practicó un realismo político que no limita o traiciona las convicciones y aspiraciones para acceder al gobierno; por el contrario, comienza por calibrar las restricciones, para ejecutar la táctica que permita cumplir con los actos políticos deseados. No se adecua a las limitaciones, sino que procura vencerlas. Veamos un ejemplo típico. Una herencia nefasta del gobierno militar, con la que convivieron los gobiernos civiles que le siguieron, fue la dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI), que determinaba la política económica nacional.

El teorema de Néstor Kirchner ha sido aplicado múltiples veces, a tal punto que marca ya una constante política. Frente a las muchas e importantes dificultades que afectan a la acción de gobierno, lejos de transar sobre los principios y convicciones, se multiplica la apuesta. No se buscó el consenso del establishment, sino que se profundizó el modelo de desarrollo con justicia social. Para comprobar que los cambios realizados fueron sustanciales, basta con una enumeración de algunos actos de gobierno.

Veamos: a) Derechos humanos y sociales: cambio de la Corte Suprema de Justicia; derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final; no represión a los reclamos sociales; matrimonio igualitario; Asignación Universal por Hijo; total libertad de expresión; ley de medios audiovisuales; fútbol para todos; b) Economía: desligamiento del FMI; tipo de cambio competitivo; superávit fiscal y de comercio exterior; quita sustancial de la deuda externa; expansión del gasto público; 5 millones de nuevos empleos; sistema de jubilaciones estatal; 2,4 millones de nuevos jubilados sin aportes; recuperación de los salarios reales; suba semestral de las jubilaciones; alto nivel de reservas; reindustrialización; política antiinflacionaria no recesiva; cobro de retenciones a las exportaciones; programa de obras públicas; aumento sustancial de los gastos en educación, cultura, ciencia y tecnología. Los resultados fueron espectaculares: crecimiento anual del PIB entre el 8% y 9% entre 2003 y 2010 (excepto en 2009 por la crisis internacional); aumento de la participación de los asalariados en el ingreso del 34% en 2002 al 44% en 2010 y c) Política internacional: veto al Alca; creación de Unasur; fortalecimiento del Mercosur; defensa de regímenes democráticos latinoamericanos, repudio del golpismo.

Conclusiones. Se trata de dos concepciones políticas antagónicas. La que describe Baglini, pinta la inconsistencia de grupos políticos guiados por el afán de poder, que ignoran el fondo de los problemas y se refugian en cuestiones formales; de tal modo traban los cambios y fortalecen el statu-quo; es decir, son funcionales al establishment del cual quisieran formar parte. Paradójicamente, en vez de afianzar su poder, lo erosionan. En las antípodas está el teorema que no sólo explicó sino que practicó Néstor Kirchner, por el cual en toda circunstancia debe lucharse por la afirmación de los principios; en el actual caso significa la profundización del modelo de desarrollo con justicia social. Lejos de constituir un romanticismo sin consecuencias, las políticas populares refuerzan a quienes las practican, o en otras palabras, construyen un nuevo poder.

Nos vemos,



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Alfredo Eric Calcagno y Eric Calcagno


3 de enero de 2011

Los gurúes no son infalibles,

Miguel Angel Broda a Clarín el 6 de diciembre de 2009: “La economía crecerá un 3,5 por ciento en 2010, gracias al viento de cola que vendrá del exterior. La inversión crecerá apenas un 2,0 por ciento. La desocupación trepará al 11,1 por ciento y caeremos en un déficit fiscal del 2,5 por ciento.” La realidad es que el año cerrará con un crecimiento cercano al 9 por ciento, con un incremento de la inversión del 17 por ciento, superávit fiscal primario del 2,7 por ciento y un desempleo del 7,5 por ciento. Broda erró otra vez y van...

Cada año, al llegar diciembre, los economistas de la city difunden sus pronósticos. Aunque se vienen equivocando desde hace siete años, insisten con una perseverancia digna de mejor causa. En ese mismo artículo, Mario Brodersohn estimó un crecimiento máximo del 4 por ciento, una desocupación del 11 por ciento y déficit fiscal del 1 por ciento. El 3 de enero de este año Orlando Ferreres afirmó en el diario Perfil que “no hay forma de crecer más del 3 por ciento, porque tendremos cuellos de botella energéticos”.

La mayoría de los economistas que pronosticaron un pobre 2010 son de cuño neoliberal, aunque en los últimos años se han sumado a ese festival de pronósticos errados economistas que se denominan de centroizquierda. En sus opiniones marcaron claramente que los 2 o 3 puntos que iba a crecer la economía vendrían de la mano del viento de cola internacional. Por ideología, sólo cuentan en sus estimaciones con la fuerza del mercado, sin mensurar lo que pueden sumar las políticas públicas. Buena parte del crecimiento que no vieron se debió a un marco macroeconómico sólido y estable, a un fuerte incremento de la inversión pública, a una política industrial que estimula la inversión y al apoyo de la banca pública a la producción, entre otras medidas.

Sería inocente pensar que sus sistemáticos yerros se deben sólo a sus anteojeras ideológicas. Estos economistas trabajan para grandes grupos nacionales e internacionales que están en desacuerdo con la actual política económica. A diferencia de lo que estaban acostumbrados, el Gobierno interviene en los mercados, como en el caso de las retenciones a las exportaciones agrícolas, la regulación de las tarifas de los servicios públicos y la mediación en los conflictos laborales, entre otras medidas. Pronosticar el fracaso de la economía, además de generar expectativas negativas en el mercado, es una señal de disconformidad hacia las políticas del Ejecutivo.

Veamos como pronosticaron los gurúes sobre el 2010

Carlos Melconian, uno de los consultores que más transitan los medios de comunicación, presentado en 2003 por el ex presidente Carlos Menem como su futuro ministro de Economía días antes de abandonar la segunda vuelta electoral frente a Néstor Kirchner, y uno de los referentes en temas económicos de Mauricio Macri, es uno de los que vienen previendo tempestades, sin éxito. El 14 de diciembre de 2009 le dijo a Clarín “puede ser que en 2010 crezcamos al 3 por ciento, porque las condiciones internacionales nos favorecerán. Pero a la hora de mirar el mediano plazo, soy pesimista. El modelo está agotado”.

José Luis Bour el 2 de mayo de 2010, ya avanzado el año, director de FIEL, señaló a Perfil que “el boom de consumo de los bienes durables tiene corta vida. En el segundo semestre probablemente haya menos expansión por parte de los durables y ya la inflación estará mordiendo en todos los sectores. Esto se cae. Terminaremos creciendo un 5 por ciento, con suerte”. FIEL fue uno de los principales think tank neoliberales de los ‘90. De sus filas surgió Ricardo López Murphy. Sus economistas se resisten a aceptar que un plan opuesto a sus ideas tenga éxito.

Orlando Ferreres en la edición del domingo 15 de noviembre de 2009, de Perfil reflejó su preocupación de por la economía 2010. “Uno de los temas estructurales que dificultarán crecer más del 3 por ciento en 2010 –como lo hará casi toda la región, con Brasil al frente– es la escasísima inversión agregada. Por otra parte, las políticas equivocadas del Gobierno han llevado al país a un gravísimo problema energético. No hay electricidad para producir más.” La realidad es que en 2003, con la llegada de Néstor Kirchner al poder, el país tenía una capacidad de generación de 14 millones de megawatts y utilizaba 12 millones. En la actualidad, luego de crecer casi un 80 por ciento en siete años, necesita 20 millones de megawats y produce 27 millones.

Carlos Rodríguez, del Cema, afirmó a Ambito Financiero el 24 de noviembre de 2009 “Dejamos las tasas chinas de crecimiento para siempre”. China está cerrando el año con una suba de su PBI del 9,6 por ciento y Argentina, del 9,0 por ciento. “Hasta después de las elecciones de 2011 no va a haber inversión en el país para motorizar el crecimiento. No vamos a una crisis, vamos a un parate de la actividad hasta que cambiemos por otro gobierno.” Sin disimulos, Rodríguez ponía como condición para crecer que se vayan los Kirchner.

Miguel Angel Broda el 6 de diciembre de 2009 le anticipó a Clarín “A medida que nos acerquemos a mediados de 2010, obviamente, la situación de inversión, de inflación, del financiamiento del déficit fiscal, de las distorsiones microeconómicas que subsidios y compensaciones han generado, van a ir produciendo expectativas de riesgo de crisis macroeconómica” . Como cuando pronosticó un dólar a 20 pesos en 2002, Broda va más allá de sus colegas y anticipa catástrofes. También suele opinar de política. “Una vez que el ‘gran macroeconomista’ (por Néstor Kirchner) vea que no hay posibilidades de que él o una parte de su dinastía puedan ser reelectos, preferirá dejar ‘tierra arrasada’ para intentar volver en 2015.” “El año próximo veremos una desocupación del 11,1 por ciento y subiendo, la inversión sólo rebotará un 2,0 por ciento y caeremos en un déficit fiscal del 2,5 por ciento. Con ayuda del exterior, podemos crecer un 3,5 por ciento.”

Mario Brodersohn, por su parte, aseguró en ese mismo artículo que “el Gobierno no tiene un planteo para resolver la crisis agropecuaria ni la crisis energética o cómo resolver el problema fiscal. Y eso va a afectar el clima de expectativas. La Argentina cayó más en la crisis y en el rebote va a crecer menos. Veo un techo de crecimiento del 4 por ciento, con suba del desempleo al 11 por ciento y un déficit fiscal del 1 por ciento”.

Jorge Todesca, el ex viceministro de Economía de Eduardo Duhalde, auguró un crecimiento del 2 por ciento para todo el 2010. En una nota que brindó el 14 de noviembre del año pasado a La Nación, Todesca señaló que “si el repunte fuera mayor, cosa que no creo, también habría más inflación y además queda por concretar todavía un fuerte ajuste de precios en servicios públicos, y en menor medida en el segmento privado. Otro ingrediente es la falta de inversión”. El año termina con una inversión récord, que representa el 23,4 por ciento del PBI.

Rodrigo Alvarez, de Ecolatina, la consultora fundada por Roberto Lavagna, explicó el 8 de diciembre a Ambito Financiero que “los subsidios continúan siendo una pesada carga para las debilitadas cuentas fiscales y luego del fallido aumento de tarifas a mediados de este año, se esperan nuevas subas para 2010. Además de la electricidad y el gas, no descartamos futuros incrementos en el transporte público de pasajeros. La Economía ya no volverá a crecer más del 3 o 4 por ciento anual y el déficit fiscal será un problema serio”.

Mientras en los noventa cerraban decenas de miles de fábricas y se perdían millones de puestos de trabajo, los economistas neoliberales no tenían otra salida para apoyar el modelo que seguir la frase creada por Carlos Menem: “Estamos mal, pero vamos bien”. En los últimos siete años, ante la contundencia de los resultados obtenidos con un modelo antagónico al que promueven, no tuvieron mejor idea que dar vuelta la frase: “Estamos bien, pero vamos mal”

Nos vemos,



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Roberto Navarro, CASH