15 de enero de 2011

Cristina: liderazgo que algunos peronistas no reconocen

por Horacio Çaro

El mínimo común denominador de quienes propugnan esa búsqueda de “unidad” es curioso. No aceptan acatar “a libro cerrado” algo que adjudican al diputado nacional Agustín Rossi: que el piso de cualquier unidad sea el reconocimiento del liderazgo partidario de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Y me metí en la discusión.

Es cierto que el “Chivo” planteó esa condición para discutir una posible unidad del PJ santafesino de cara a las elecciones provinciales y nacionales de 2011. Pero el acatamiento del liderazgo de Cristina lo viene imponiendo la sociedad desde hace un año largo, pongamos desde la instrumentación de la Asignación Universal por Hijo.

Algunos “peronistas” cibernautas dicen: “Con las diferencias crecemos”, y agregan, como si eso fuera un mérito o virtud, que “jamás” se fueron del PJ. Y yo digo que sí, que me fui en 1990, cuando Carlos Menem eligió a Bunge & Born, Álvaro y María Julia Alsogaray, Isaac Rojas y los milicos como sus socios. Lo voté en 1989, luego de haber jugado fuerte en el conurbano bonaerense –viví allí desde 1982 hasta 1993– en la interna de 1988, para Antonio Cafiero.

Nunca volví orgánicamente al PJ, pero en 2003 Jorge Obeid me llamó a su gobierno, que bancaba a Néstor Kirchner, y acepté. Incluso fui jefe de prensa de la campaña de Rafael Bielsa, y perdimos, pero en ese momento no me fui de ningún lado. Y me parece que los que se fueron son ellos, los que hoy se denominan a sí mismos “peronistas federales”.

Yo sigo bancando un proceso que comenzó el 25 de mayo de 2003, que hasta ahora no ha aplicado una sola política que algún peronista en serio pueda cuestionar por ser –parece mentira que se tenga que escribir así– “antiperonista”.

Y entonces me pregunto cuál es el problema que plantean los “federales” en la provincia de Santa Fe, qué es lo que les impide reconocer el liderazgo de Cristina a nivel partidario, incluso si quieren mantener la identidad como línea interna.

Ése es el marco en el que se da la discusión hoy. No es el Chivo. No es Bielsa. Ni siquiera es el kirchnerismo. Es quién resignifica las banderas históricas del peronismo, si Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Obeid, con la propensión de estos dirigentes a abastecer al establishment de los votos que garanticen no rozar sus intereses, o que lo haga este proceso en el que se han profundizado viejas luchas, políticas y banderas planteadas en su origen por el peronismo.

Y es necesario enumerar esas luchas y esas políticas, como la distribución de la renta agropecuaria (¿nadie se acuerda de la pelea Perón-Bemberg, soy el único pelotudo?); la relación con los organismos financieros internacionales, con el apartamiento del FMI como monitor de la política económica de la Argentina; el manejo estatal de los recursos previsionales; la recuperación de la industria mediana y avanzar en un proceso autónomo de desarrollo integrado con Latinoamérica; la distribución en partes iguales de la renta nacional entre los trabajadores y las patronales (fifty & fifty, ¿tampoco de esto se acuerdan los “federales”?); la recuperación del manejo de los recursos energéticos (ahora se le cuestiona al kirchnerismo su relación con YPF, pero nadie se levantó a discutirles a Menem-Dromi su liquidación); la inclusión de los sectores más postergados, a través de la jubilación de dos millones de personas y de la Asignación Universal por Hijo, entre otras políticas sociales; la Ley de Medios de Comunicación Audiovisual.

No quiero seguir porque parezco un militante rentado y no lo soy. El gobierno nacional no me paga un centavo, no soy contratado ni recibo pauta oficial de ninguna repartición nacional como periodista. Lo que me da este gobierno es la felicidad perdida en 1990, cuando creí que la lucha de mis abuelos, de mi vieja, de una familia peronista perseguida en 1955 por la Fusiladora era traicionada por un puñado de bandoleros y millones de “peronistas” que miraban al costado, como narcotizados, como resignados a que muerto Perón lo único que quedaba por hacer era llevarse lo que quedaba y que el último apagara la luz.

No me resigné en 1990, pero perdí la ilusión. El 25 de mayo de 2003 la recuperé, ¿saben, queridos “federales”? Y somos millones, y la verdad es que esta vez sé que la tremenda fuerza que desataron Perón y Evita en la Historia de nuestra Patria está de nuestro lado y no de los tibios y transeros.

Y es por eso que pregunto, de nuevo, y hasta desfallecer: de todo eso que nombré, ¿qué es lo que impide a los que quieren la “unidad” reconocer a este gobierno como Peronista y acatar el liderazgo de una leona como Cristina, que se bancó los carteles a la vera de la ruta de Fisher, el “peronista” de Armstrong, que toleró muchos otros "peronistas" le gritaran Yegua, que miró con angustia cómo tanto "peronista" conspiraba –y conspira– para voltear su gobierno? ¿Cuánto “peronismo” le falta a esta Presidenta para que algunos la consideren su jefa política? Más que una respuesta a este humilde planteo, espero reflexión y algo de dignidad.

Se está a tiempo de una unidad que no signifique tirar por la borda la Historia Nacional y Popular en medio de la cual nació el Peronismo. Porque si no se acepta que Cristina conduzca políticamente al peronismo, no se está buscando la “unidad”, se está haciendo OPOSICIÓN.




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Redacción Rosario

3 comentarios:

Jorge Devincenzi dijo...

En general estoy de acuerdo con la nota, salvo en el título: esos, no son peronistas. Ser peronista no es jarabe de pico, se refiere a efectividades conducentes. En la cancha se ven los pingos.

maby dijo...

hoy en america 24 un tal cheransy y otro que no se quien es decian que cristina se caia y que scioli ganaba y el jefe de gabinete del motonauta iba a ser pmpurro ! ya estaba todo cocinado, yo me quede helada ! estos quienes son¿?

Anónimo dijo...

Buena nota compañero, cambiando los nombres encaja perfecto en la realidad de Cordoba. Como peronista tampoco adheri al proyecto de los 90 (personalmente creo que la interna del 88 marco el destino del pais, que perdio 15 valiosos años ) pero ahora algunos compañeros se oponen con argumentos dignos de los gorilas.
De todas maneras vamos a triunfar.
Abrazo peronista.
Juan Carlos