27 de enero de 2011

Algo más sobre la boleta única santafesina

Recibimos y publicamos:
«En la política como en la medicina debemos saber distinguir los síntomas de las causas de la enfermedad. Como el síntoma es lo que se ve, lo que expone la anomalía, el mal funcionamiento, atacarlo parece lo más simple. Sería muy fácil para un mal médico recetar un analgésico para paliar el dolor que buscar aquello que le da origen.

También es más fácil decir que la política es mala o que todos los políticos son venales, que tratar de encontrar las verdaderas causas de esa afirmación. En ambos casos es posible alcanzar un alivio temporal, pero difícilmente se supere el problema: ni el cuerpo del enfermo se va a curar ni la sociedad va a mejorar la calidad de su gobierno.

Esta claro que en gran medida el desprestigio que actualmente goza la política en nuestra sociedad deviene, además del mal desempeño de los propios políticos (el síntoma visible), de un cúmulo de distorsiones que hasta hoy se propician desde el sistema electoral, (el origen). Como veremos, hasta cierto punto fueron esas distorsiones las que generaron una forma de hacer política destinada inexorablemente a fracasar.

Hoy tenemos la oportunidad de atacar las causas si dejamos de ocuparnos superficialmente de los síntomas. La nueva Ley Electoral, aunque perfectible, es sin dudas un avance significativo porque posibilita reducir en gran medida la distorsión de las representaciones por el efecto arrastre. "Efecto arrastre" es el que se daba cuando el candidato a Gobernador concitaba muchas adhesiones y el resto de los candidatos de su lista (Senadores, Diputados, Intendentes) se veían beneficiados por encima de sus merecimientos. El arrastre se daba porque un porcentaje significativamente mayoritario de los electores no cortaba la boleta y así, en muchas ciudades y comunas con excelentes candidatos locales, que en las encuestas previas aparecían como claros ganadores, a la hora de la elección resultaron inexplicablemente perdidosos.

A partir de la nueva Ley las disputas entre candidatos van a ser más justas y equilibradas porque se darán a los niveles que corresponden. A nadie se le ocurriría que un boxeador peso mosca se pueda enfrentar con uno peso pesado, pero esto es más o menos lo que literalmente ocurría en las elecciones provinciales: el candidato de una comuna o una ciudad cualquiera no solo tenia que enfrentar a su oponente de la localidad, sino además al candidato a Gobernador que lo acompañaba. Así, por lo general, en situaciones parejas y no tanto, ganaba el que tenia el mejor candidato a Gobernador en la boleta. Una flagrante distorsión del sistema.

En un contexto que asignaba tanto peso a un solo cargo, lamentablemente las listas de diputados terminaban siendo hechas a voluntad del "Gran Candidato", que nominaba para el resto de los lugares de las listas a aquellos que consideraba más confiables, mas orgánicos, y no necesariamente a los mejores. Sumado a esto, nuestra Constitución provincial prevé darle mayoría en la Cámara de Diputados al que gana la elección independientemente del margen de votos que tuviera a su favor. Otra distorsión que transformó a la Cámara, más que en un órgano independiente y deliberativo, en una simple oficina de protocolización de las directivas del Gobernador, lo que redundó en su desvalorización y desprestigio, además de convertir en "aparentemente innecesario" la búsqueda de los consensos que deberían enriquecer nuestras normas articulando los diferentes enfoques representados en la Legislatura.

Así las cosas, creo que uno debe preguntarse si en el Poder Legislativo de la provincia estos actores políticos funcionaban como representantes del pueblo o representantes del Gobernador. ¿Acaso el único merito que podían exhibir muchos de ellos, no era haber sido puesto en la lista por el Gran Candidato? ¿Existía la división de poderes? Con estas distorsiones ¿No estaba este modelo desde su origen destinado a fracasar?

La nueva Ley, entonces, es un instrumento que nos permite atacar algunas de las cuestiones de fondo del problema de la política santafesina, pero está claro que no basta con un cambio en la legislación. Se necesita también, una toma de conciencia por parte del conjunto de la ciudadanía para que pueda hacer una utilización inteligente de esta oportunidad.

Es necesario dejar de ser inocentes y no creer que esta reforma electoral es producto de una maduración espontánea y que vino para quedarse. Es obvio que su irrupción fue posible por la conjugación de un conjunto de intereses que poco tuvieron que ver con el espíritu de la ley: en primer lugar pesa el interés del Gobernador Binner que en un escenario de confrontación interna con la Unión Cívica Radical dentro del Frente, sin duda vio la oportunidad que le daba esta ley de despegar al candidato radical del empuje que podían darle un conjunto significativo de Presidentes de Comuna e Intendentes de la UCR. Con el sistema anterior lo hubieran ayudado y mucho. Binner así, hace mucho más determinante el valor de su apoyo a su candidato Bonfatti.

En segundo lugar aparece el interés del Peronismo Federal en hacer lo propio, restando impulso de los candidatos locales al candidato kichnerista, el Diputado Rossi, además de tener en sus filas un gran elector como el Senador Reutemann, cuyo apoyo o candidatura puede ser gravitacional. Por convergencia de estos intereses entonces, la nueva Ley es una realidad a pesar del voto en contra de los "K" y las quejas de legisladores Radicales que estaban de acuerdo... pero si se aplicaba después de obtener las ventajas del sistema anterior en las primarias.

Aunque las motivaciones no hubieran sido mejorar el sistema, sino más de lo mismo, lo cierto es que hoy la tenemos y es importantísimo aprovecharla para consolidarla. Es imprescindible tener en cuenta que en Santa Fe, al no estar el sistema electoral en la Constitución, puede ser modificado fácilmente elección tras elección de acuerdo a las necesidades del gobernante. No sería raro que desparecidas las causas que hoy la posibilitaron empiecen a pesar las dificultades que acarrea para el manejo discrecional de las candidaturas y en el futro mediato, vuelva a ser modificada.

Si el acento lamentablemente se pone que ahora "no se van a poder robar los votos del cuarto oscuro" o que "los titulares de los partidos truchos no van a poder quedarse con la plata asignada a la impresión de boletas electorales" o que "no se va a poder hacer el voto en cadena", estaríamos desviando la atención de las causas para enfocarnos en algunos de los síntomas.

Efectivamente, esos también son avances que acompañan la nueva Ley. Pero es necesario que asumir que lo verdaderamente importante es utilizar esta elección para empezar a resolver el problema de fondo, el origen de la enfermedad de la política santafesina, que es la falta de una genuina representatividad, la dilución de las responsabilidades individuales en una supuesta responsabilidad colectiva y la ausencia de canales efectivos para ampliar la participación ciudadana en el sistema. En otras palabras: la ausencia de una real y efectiva división de poderes.

Jorge Carlos Millet, ex - Diputado Provincial»
Nos vemos,


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