21 de febrero de 2009

Memoria, verdad y justicia

CARTA ABIERTA

“Minimizar en polémicas interpersonales o reducir a cuestiones a blanco o negro, aún dicotomizar la realidad, es una manera de esconder el cielo con un amero”

Creo que la presentación del proyecto de comunicación por el que solicitamos el Poder Legislativo participe de las propuestas de la Comisión Investigadora No Gubernamental de los hechos de Diciembre de 2001 provocó reacciones faltas de reflejo de cara a la sociedad que requiere nuevas actitudes en la forma de hacer política.

En primer lugar, aquellos acontecimientos de 2001 deben ser analizados como fenómeno sociológico y político. Así como el 17 de octubre o el cordobazo fueron puebladas que constituyeron bisagras en la historia argentina, diciembre de 2001 constituyó el quiebre con el sistema demoliberal atado al stablischment económico de partidos políticos tradicionales.

En el imaginario del que se vayan todos la conciencia social colectiva asumía el agotamiento de los tres poderes, tal se venían dando. Dio paso a la instancia “asamblearia”, a la horizontalidad en la búsqueda de las soluciones inter pares y no a través de la representatividad que la Constitución imponía. El pacto societatis, el acuerdo por el cual se organizaba la sociedad estaba roto. El abismo. El infierno.

Trabajosamente el tejido social se reconstituyó y el principal gran oidor del mensaje del inconsciente colectivo, Néstor Kirchner operó desde las instancias de poder para ir concretando en acto aquel requerimiento social. En el camino de esa construcción quedaron 9 ciudadanos santafesinos: Graciela Acosta, Rubén Pereyra, Yanina García, Juan Delgado, Claudio “Pocho” Lepratti, Walter Campos, Ricardo Villalba, Graciela Machado y Marcelo Pascini; junto a los caídos de Capital Federal y el conurbano bonaerense, incluyendo a los pibes de Flores, a Kostecki y Santillán.

La sociedad no fue la misma a partir de allí, se tomo conciencia que la movilización y la forma de peticionar ante las autoridades tomaba formas inéditas de imposición del poder popular. El ciudadano se convierte protagonista y transcurre en una aprendizaje cotidiano de defensa de sus derechos. El marco más elevado es el agrupamiento organizado donde se sienta representado. Dar cauce a sus reclamos, ser oídos por el poder político.

Yo soy parte de una organización social, el Movimiento Evita que se fraguó en las luchas en las rutas, de las calles, y orgullos recogí banderas de los que lucharon y brindaron su vida en pos de una sociedad justa, libre y soberana en los 70.

Me eligieron diputado compañeros contestes con una historia de luchas. Salvando las distancias, junto a Kirchner digo: no voy a dejar las banderas en las puertas de la legislatura santafecina. No dejar solo a los familiares y comisión por los hechos de diciembre del 2001 es una obligación política de los sectores populares. Como miembro del Frente para la Victoria, que representa las banderas del Peronismo, no cabe duda de que lado debo estar.

Mi proyecto apunta a ensamblar los poderes Ejecutivo y Legislativo en la propuesta horizontal a partir de la Comisión No Gubernamental. Coadyuvar a una sincera reconciliación de los santafecinos con Memoria, Verdad y Justicia. No olvidemos que solo 30 años después la sociedad y el Estado se reconcilió con un puñado de madres que giraban en torno a la Pirámide de Mayo.

Cuando el presidente Kirchner pide perdón en nombre de la Nación ejerce una política de estado que impone precedente.

En este momento histórico político no es ajustado a justicia reeditar una situación de mora y abandono en la sensible epidermis de los derechos humanos. Un hecho de tanta relevancia institucional no da lugar a pequeños oportunismos, ni debe ser tomado como rehén a favor o contra de actitudes personales, partidistas o sectoriales. Debe, si, ser prenda de verdad total, sin cinismos de ningún tipo.

La confrontación de la sociedad en aquellos álgidos momentos fue contra el desgobierno y el vacío de poder reinante, contra la corporación que se auto sostenía pese a todo. El estado de sitio y la represión fue un recurso de esa misma corporación para acallar las voces.

Todos los ámbitos de poder; nacional, provincial o comunal, por acción, anomia u omisión deben hacer cargo de sus acciones en aquel diciembre del 2001. De cara a la sociedad, asumir errores y un severo acto de contrición que posibilite la reconciliación y el reencuentro del pueblo con sus instituciones.

Si no, de nada valdrá reforma constitucional alguna, ni gestos -por ampulosos que sean- si no expresan en su espíritu que el pueblo delibera y gobierna a través de sus representantes.”

Gerardo Rico
Diputado Provincial (PJ - FPV)

Un Binner desmesurado dijo sobre Reutemann “si yo estuviese en su lugar iría a la justicia para que se aclare todo”, con relación a los hechos trágicos de Diciembre 2001. Una formidable impunidad es el titulo de este post que construyó Gerardo Rico sobre este tema y que fuera publicado aquí el 07 de Febrero. Leyendo las noticias con las expresiones de gobernador, decidí publicar esta Carta Abierta, para refrescar la memoria sobre las responsabilidades que no se pueden eludir.

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