11 de abril de 2017

Cristina no será Michelle Bachelet


Brevemente antes de compartir el texto de Raúl “Bigote” Acosta. Los resultados de las últimas elecciones presidenciales produjeron no sólo un hecho sorprendente sino inédito porque por primera vez en la historia moderna del país los sectores dominantes accedieron al control del Estado mediante un partido propio y el voto ejercido democráticamente.

De esta manera quedó atrás la necesidad de estos sectores de tener que recurrir al “fraude patriótico” como en la década de 1930 o a los golpes de Estado llevados a cabo por el partido militar desde el derrocamiento del peronismo en 1955.

Se trata de un resultado coherente con las nuevas  formas de condicionar la política estatal que surgieron en la década de 1980 durante la postdictadura  en el marco del nuevo patrón de acumulación basado en la valorización financiera del capital.

Dice “Bigote” Acosta 

Recordemos este esquema urdido desde la central del poder en Argentina. Un cuento. Era el 2013/14. No creíamos que podía suceder algo peor.

Cercano al Obelisco porteño la central del poder sumaba el poder formal y real (chequera y arbitrariedades mediante) que ostenta el ejecutivo nacional. Se arrimaba el poder del “establishment” económico y mediático y algunas embajadas donde los cócteles son tranquilos. El poder real. El mando positivo. Lo dicho: la central del poder en Argentina. Todos los caudillos cambian vestimenta en Buenos Aires. Todos. El Obelisco es un gran agujero negro del federalismo y la coparticipación y, de hecho, de la democracia real, mas allá de las formalidades, del “fulbito”.
 
El estratega dijo lo suyo sin dudar. Señora: Mauricio Macri será Sebastián Piñera y usted será la Bachelet. La señora sonrió. Por fin un buen plan político, un futuro aceptable. Por fin. Estaba cansándose de resolver entuertos de ayudantes ineptos.

En dos años la justicia no quedará desmantelada, no tendremos problemas, la red aguanta mucho tiempo. Eugenio tiene prestigio y el tejido en Cámaras es de alta resistencia. La justicia seguirá siendo amiga. Señora, nosotros somos el futuro. Los muchachos que usted promocionó seguirán con el teléfono de Máximo. Macri es la llave del retorno.
 
La señora sonrió. Dos años no es mucho. Tendré que portarme bien, pensó. No es difícil. Sabe que no, claro que no, seguro, sabe que no aparecerá un discurso como el suyo en años. No del mismo sector. La memoria de su esposo ayudará. Un organismo internacional de prestigio. Y alguno de protección a pobres. Obras de bien. Caridad. Esas cosas. Una universidad para dar alguna cátedra. Vivir afuera. Volvió a sonreír. Soy mucho más elegante que la Bachelet, pensó. Ella no sería como la chilena. En dos años fuera sin la preocupación diaria, el cutis sería como antes. Asintió con la cabeza. Tendría que pensar como comunicarse con la diseñadora. Y si llevaba o no llevaba a la nena. Por las dudas. Por fin un plan. Un cuento. De los que cuentan los pajaritos.

Gracias a Aníbal Fernández, Scioli, el papa Francisco, Clarín y el hastío ganó Macri. Todo salió bien.
 
Algo salió la mal en la criogénesis de la cofradía CFK.  La reina madre no se enfrío. Clarin sigue con su eslogan:”Delenda est Cartago”. La quieren detenida. Dedican un horario central para apostrofar, recordar, denunciar.

Algo salió bien en el cálculo del enemigo. Mauricio Macri es el enemigo perfecto. Es visible y previsible. Cada día está mas claro que es la centro derecha democrática que deja el lado oscuro del corazón disponible. Que no tiene paladar para el choripán y el chimichurri con ajo y cebolla.

Algo salió mal en el cálculo de los aliados posibles. Es cierto que el socialismo y los partidos muy menores, los que se corresponden con planes individuales de sobrevida (esa endémica sensación de orfelinato que ostenta la izquierda argentina) están dentro del mundo K, pero a la izquierda florece la revolución permanente a la que no se puede domesticar fácilmente. No sin el poder de la chequera. Se volvieron viejos los tibios y moderados. Ni Cobos,  ni Binner ni parientes. Todos  missing. La izquierda fuera del peronismo cree que puede sodomizar al peronismo. Hebe dice cualquier cosa. Ya no suma.

Algo salió bien. Macri se rodeó de gente de su confianza, que no es lo mismo que gente capacitada. El capricho antes que la lógica. La improvisación vence al cálculo y el edificio se desmorona.

Algo salió mal, la justicia no responde, las causas avanzan, los dineros que estaban escondidos los descubren uno tras otro. Aguantar es esconder el tren de vida de reina caprichosa de los entretejidos. Ya descubrieron mas de mil millones de dólares. “Se están quedando sin plata” dice la muchachada. Máximo y Florencia no ayudan. La inservible de Alicia tampoco.
 
Algo salió bien. Todos los gremios piden mas y mas y no hay carácter, rigor ni capacidad de enfrentamiento. A los gremios hay que domesticarlos antes de darle el terrón de azúcar. Lo mejor que nos pasa es Macri versus CGT.

Algo salió muy bien. El mundo va a una reconversión  industrial y habrá mas y mas desocupados. Será culpa de ellos. Son incapaces de traducir la tercera revolución industrial y vacunar a Argentina contra la nueva repartija del mundo.

Si para julio de este año está en condiciones vuelve a la calle (piensa) Los discursos son remplazados por salidas en las redes. Aquello de Perón asoma en el horizonte. Palabra mas, palabra menos:…” no es que fuimos buenos, los que vinieron después fueron peores”. Manejo el tuiter como pocas.
 
Abril. 2017. El sueño es pesadilla. Así como Chile no es Argentina, Cristina no es la Bachelet. La inversa también es válida. La segunda entrada de Bachelet demostró que los discursos no son los actos o que, para decirlo en términos exactos, el relato  no alcanza y la pos verdad  o el “top spin” de los comunicadores matutinos no llena la panza.

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