13 de mayo de 2016

Finanzas provinciales, el juego de los necesitados


Los gobernadores tienen la necesidad financiera de acordar con la Casa Rosada para el giro de fondos de coparticipación extra. Ya no pueden seguir viviendo de prestado, con anticipos que se vuelven como una pesada mochila al final del ejercicio.

A su vez, el presidente Mauricio Macri tiene la necesidad política de arreglar con las provincias porque, de otro modo, el Congreso puede darle serios dolores de cabeza a la gestión.

En medio de ese juego se está desatando una impensada puja por la falta de cumplimiento de la palabra inicial. Tras el fallo que favoreció a Córdoba, Santa Fe y San Luis, los mandatarios provinciales reclamaron a la administración central igual trato para el conjunto de las jurisdicciones.

En el medio, Macri transfirió la Policía Federal a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (su bastión electoral), con recursos extra que pusieron los pelos de punta a más de un gobernador. Ante la efervescencia interior, el jefe de Estado volvió sobre sus pasos y dictó normas correctivas para que las asimetrías financieras no fueran tan grandes. Varios gobernadores, decidieron tragarse sapos a la espera de una devolución del 15% de la coparticipación retenida para sostener el sistema previsional.

A través del Ministerio del Interior, que conduce el desarrollista Rogelio Frigerio, se elevó una propuesta para saldar la deuda reclamada en cinco años, a razón de la distribución de un 3% anual. Una media sonrisa se dibujó en el rostro de los mandatarios. En un año complicado para las finanzas, no vendría mal una inyección adicional de dinero. La palabra ahorro no ha sido signo de estos tiempos en muchos distritos del país.

La evidencia de las estadísticas de las finanzas públicas provinciales de la última década muestra que prácticamente todo el ingreso extra fue destinado al financiamiento de un mayor nivel de gasto provincial, con alta preponderancia del gasto en personal como receptor de estos fondos, plantea en su reciente reporte el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).
La mayor parte del incremento en los gastos totales estuvo explicado por el aumento del gasto en personal, que equivale a $ 184.747 millones . El gasto público provincial relativo al PIB creció impulsado principalmente por un componente que presenta fuerte inflexibilidad a la baja, lo que impuso un elevado piso en su evolución.

A nivel provincial, el peso relativo del gasto medido en términos del PIB creció durante la última década 4,50 puntos porcentuales (p.p). El mismo pasó de representar un 10,8% del producto en el 2005 al 15,3% en el 2014, es decir un aumento del tamaño del estado provincial del 41,9% en los últimos diez años.

Es posible apreciar que las erogaciones al personal fueron fundamentalmente las que impulsaron este crecimiento del gasto: el 70,8% del aumento fue a financiar un mayor nivel de gasto en salarios. A modo de ejemplo, se destacan las provincias de Neuquén (160,7%), Santa Cruz (148,9%) y Río Negro (129,3%) en las que el crecimiento de las erogaciones al personal fue incluso superior al del gasto total, lo que claramente muestra una reducción en la participación relativa – en términos del PIB- de otros componentes del gasto.
Todo parece indicar que ese ofrecimiento, el de arreglar entre nación y provincias, va hacia vía muerta porque no hay claridad respecto de la propuesta definitiva que hará la Nación para saldar el compromiso alcanzado en enero con los gobernadores. “El temor que hay entre ellos es que el Gobierno nacional cambie la jugada y nos obligue a compensar aquel dinero con deudas que las provincias tienen con distintos organismos federales”, señala con preocupación un técnico que suele asistir a las reuniones Nación-provincias.

A una semana de la cumbre en Córdoba, aún no hay un modelo de convenio sobre el pago del 15% de la coparticipación retenida. Los gobernadores no creen que Frigerio llegue a aquel encuentro con las manos vacías. En todo caso, la reunión giraría en torno a la letra chica del acuerdo que se suscribiría posteriormente en Buenos Aires con el propio Presidente.

En este partido, como el que también juega con los empresarios y con los sindicalistas contra la ley antidespidos, Macri también intenta ganar tiempo. Es una estrategia financiera con tintes políticos, una relación de amor condicionado con aliados que ostentan el poder. Se trata de un juego peligroso, teniendo en cuenta que la mayoría de los mandatarios justicialistas están encontrando algo de calor en el proceso de reconstrucción partidaria, sin kirchnerismo a la vista. Un peronismo sólido hacia 2017 puede ser una mala noticia para el PRO y sus aliados de Cambiemos.

El acuerdo Nación-provincias transita por una delgada línea de flotación. No es el mejor momento para que la Nación rompa lanzas con los gobernadores. Tampoco hay intenciones de hacerlo desde el otro lado. Sin embargo, en política, no sólo valen los gestos y la palabra; también importa la fría letra de los acuerdos cuando hay dinero de por medio.



Con textos de Marcelo Aguaysol, La Gaceta

No hay comentarios: