3 de abril de 2016

Lo que se espera de Lifschitz

Destaco del reportaje de hoy, que La Capital de Rosario le hizo al gobernador Lifschitz sobre el tema del tarifazo de la EPE, algunos conceptos interesantes, sus expresiones me suenan a cansancio, a desasosiego, a intranquilidad.

«Estamos haciendo con mucha iniciativa, pero advierto impactos en sectores de la economía y sectores sociales que son preocupantes. Porque implican pérdida de trabajo, retracción de la actividad, y repercute sobre niveles de recaudación a futuro. El impacto de las tarifas nos complica muchísimo en Santa Fe. La tarifa eléctrica en primer lugar, pero ahora viene el gas, transporte. Y todo eso impacta sobre la inflación. Hay industrias que son electrointensivas y que la suba de tarifas las pone en situaciones complicadas. Y siempre la variable de ajuste termina siendo el empleo, que es lo que más nos preocupa, porque ese es un camino peligroso.»


«El problema es que se trató de un aumento abrupto; no digo imprevisto, porque Macri lo dijo en su campaña. Quiénes lo votaron sabían que iba a eliminar los subsidios a energía y transporte. De una semana para otra nos enteramos que el mes siguiente venía con incrementos, y no subas módicas.»

«La EPE tenía previsto pagar por la energía al sistema interconectado nacional 1.000 millones de pesos en el año 2016 (1.146 millones para ser exactos) y, de un día para el otro, pasamos a tener que pagar 4.800 millones. Hay 3.800 millones que tenemos que absorber por medio de la facturación de la EPE y distribuirlo entre todos los usuarios. Más allá de que uno hace malabarismos y tratamos de proteger a los casos sociales hasta ampliarlo a 340 mil usuarios y que estamos atendiendo la situación de empresas, tiene un impacto de impuestazo. Fue demasiado brutal porque no les dio tiempo a las empresas para prepararse y achicar el consumo. Para colmo, el aumento llegó sobre enero y febrero, meses muy calurosos. Y atrás de la electricidad vienen el gas y el transporte.

«¿Aranguren? Posibilidad de modificar la política nacional, ninguna. Les pedí que, al menos, nos dieran un financiamiento para hacer gradual el incremento para industrias, cooperativas, clubes, y nos dijo que lo iba a conversar con el ministro del Interior y con el presidente, y que nos iba a avisar luego del regreso de EEUU. Es lo que pudimos conseguir.»

En Santa Fe, donde la violencia de la narcocriminalidad no descansa y tiñe de sangre el día a día, los sondeos de diferentes consultoras vuelven a ubicar al tope de las preocupaciones de los argentinos la pérdida del empleo y el retroceso en las condiciones de vida. Pasaron muchos años, para que esta problemática reapareciera en niveles tales que ha desplazado en muchas provincias a la "inseguridad" como primera preocupación. En Santa Fe, lamentablemente esos factores concurren y se multiplican y es por esa razón que más allá de la "buena voluntad" que pretende expresar el gobernador, se ha ocupado de marcar diferencias y alertar sobre los estragos que está provocando ya la política de "sinceramiento de tarifas" como lo llama el gobierno de Mauricio Macri o el "brutal ajuste" como prefiere decirle la oficialista Elisa Carrió.

Pero la advertencia de Miguel Lifschitz no lo exime al gobierno de Santa Fe de su cuota parte de responsabilidad si no pone en marcha una política de subsidios y asignación presupuestaria diferente a la de "Cambiemos". El tarifazo -inconcluso aún- de la energía eléctrica es un ejemplo, porque a la eliminación del subsidio nacional, el estado provincial le agrega un porcentaje en el incremento que depende de su decisión político-estratégica. Y es aquí donde debe aflorar la imaginación y sobre todo el sustrato idelógico de una gestión.

No creo que los votantes de Frente Progresista específicamente, y la mayoría de los santafesinos, esperen que Lifschitz haga lo mismo que Macri. Los diputados del oficialismo -Giustiniani- y la oposición -Cavallero- tiraron ideas en bosquejos de proyecto para que el sablazo de las tarifas no decapite a la industria y a los hogares santafesinos. Consiste en un subsidio de 2 mil millones de pesos para la EPE que a su vez debería administrar sobre los usuarios. El origen de esos millones sería la deuda -diez veces superior- que mantiene el estado nacional con Santa Fe, que reconoció el fallo la Corte Suprema sobre fin del año pasado y que debe pagarse inexorablemente. Además de los más de 70 millones de pesos que ya no se le retienen de la coparticipación, la mayoría de los cuales será invertido en "seguridad" según lo confirmó el propio gobernador. Amortiguar el tarifazo no aplicando montos que son los más altos del país, después de Córdoba e inyectar esos millones a la EPE, sea a través de la idea de los diputados o alguna mejor, que hasta el momento no se conoce; es también una manera de invertir en "seguridad".

Y la preocupación que tiene el gobernador, la tienen todos los santafesinos. Declaraciones de empresarios -muchos de ellos votantes del "cambio"- que están palpando en carne propia lo que ocurre y cómo en el caso de la Unión Industrial Argentina, advierten sobre la "pérdida de más de 200 mil empleos en el sector". Así lo hizo saber Juan Carlos Sacco el fin e semana, y lo atribuye a la crisis de Brasil y al tarifazo en energía y transporte. En Santa Fe, Guillermo Moretti, vice presidente de la UIA, particularizaba sobre el tema de la tarifa de energía y la inviabilidad del trabajo en los diferentes sectores de la industria, con ejemplos concretos, contraponiendo montos de facturas de diciembre y de febrero con consumos similares y en algunos casos inferior. Este cuadro es lo suficientemente elocuente como para que el gobernador ponga en marcha alguna variante que evite situaciones terminales. La envergadura de la empresas expuestas como ejemplos permiten deducir que si esto jaquea a firmas con "espaldas", la situación de las más pequeñas es desesperante. Esta misma ecuación trasladada a los hogares y comercios, marca la urgencia de una respuesta que permita paliar la angustia que se observa en estos días.

Hace 70 años se fundaba Acindar y cinco años después se abría la planta en Villa Constitución. La historia de la empresa originalmente de la familia Acevedo tiene numerosos capítulos, acompañando los vaivenes del país. Desde su apogeo de la posguerra hasta sus días más oscuros de persecución de trabajadores dando lugar a la épica UOM de Villa, con Alberto Piccinini, Victorio Paulón y otros dirigentes sindicales algunos de los cuales pagaron con su vida la defensa se sus compañeros, y otros -como los citados- con cárcel, persecución y exilio.

Con todo eso, cuentan trabajadores que vivieron casi toda esa historia, el último día hábil del mes, los obreros cobraban su salario. Hubo, según los momentos, descuentos, cesión de parte de los trabajadores, suspensiones, turnos rotativos, pero siempre, todo, un poco, o algo más, se cobraba el sueldo. Por primera vez en la historia, el jueves pasado, 31 de marzo, los trabajadores de Acindar no cobraron ni un peso. Sin dudas, algo ha cambiado.


(Agradezco el aporte del periodista Pablo Feldman)

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