29 de abril de 2016

Hacerse cargo de los compromisos



El gobierno de Macri anunció hace pocos días una serte de promoción industrial para contrarrestar la ofensiva opositora en proyectos pro-ocupación laboral. El proyecto prevé condiciones especiales para las inversiones que se hagan en las provincias contenidas por el Plan Belgrano. Lifschitz, nunca por corto, trató de empujar para que los tres departamentos del norte de la provincia (General Obligado, Vera y 9 de Julio) sean incorporados al plan Belgrano porque por las características de sus suelos, su geografía, sus condiciones climáticas, ambientales, sociales, culturales, poblacionales y productivas, los asimilan a algunas de la provincias, por caso, Chaco, Formosa y Corrientes.

Creo que lo que Santa Fe necesita, más que lograr que lo incluyan, es generar una nueva ley de promoción industrial para la provincia, que movilice la industrialización de la provincia en general y en especial en los departamentos del norte provincial. El crecimiento asimétrico de la provincia necesita ser modificado y las alternativas de crecimiento, también, generando una legislación que se adapte a las características regionales.

La actual ley de promoción industrial que tiene Santa Fe fue heredada de la última dictadura militar. De esa norma, puesta a caminar en 1979, se valieron las sucesivas administraciones provinciales de la democracia para tratar de seducir con exenciones impositivas más inversiones y la radicación de empresas. Esa lógica dio resultados que para el Poder Ejecutivo sólo cimentaron el modelo de concentración económica y neoliberal de los 90, ya que muchas de las firmas beneficiadas fueron multinacionales con rentas extraordinarias.

La legislación quedó vieja en su filosofía y contenidos. Está basada en exenciones impositivas y las nuevas corrientes de promoción industrial no pasan sólo por ese beneficio. Además, trabaja sobre las empresas radicadas y no sobre las nacientes. En tal sentido, debe modificarse de tal manera que los proyectos nuevos -se instalen o no en parques o áreas industriales- deberán contener actividades que se inscriban en objetivos estratégicos tales como el desarrollo de los niveles de calidad en productos y procesos; de productos; de procesos productivos; desarrollo y consolidación de mercados; desarrollo de sistemas de relaciones laborales y formación profesional; o desarrollo de la organización y sistemas.

Buscar que el conjunto de las industrias superen su condición de unidades operativas aisladas y se integren en una red de interdependencias productivas, dando prioridad a los procesos agroindustriales como herramienta de integración y recuperación productiva de las zonas más postergadas de la provincia, en este caso los departamentos del norte provincial.

¿Porque Lifschitz pretende que los departamentos del norte vayan al plan Belgrano? Porque es más fácil eso que realizar inversiones en infraestructura, o modificar el sistema de promoción industrial que hagan peligrar la hegemonía del sur provincial. Los votos estan en el sur amigo mio. Distintas voces de entidades gremiales se hacen oir, porque -precisamente- los departamentos del norte provincial constituyen una fuente de expulsión de personas en busca de una mejor calidad de vida hacía zonas de altísima concentración urbana en el centro-sur provincial.

La zona de marginalidad endémica santafesina esta ocupada por siete departamentos General Obligado, Vera, 9 de Julio, San Cristóbal, San Justo, San Javier y Garay tienen -es justo reconocerlo- situación de marginalidad, pobreza y atraso socio-económico iguasles al de las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan y San Luís, promocionadas por el plan Belgrano.

La superficie total de los siete departamentos promocionados es de 80.212 Km2 y representa el 60,31% del total provincial y en ellos residen 419.367 santafesinos equivalente al 13,13% de la población total de la provincia según datos del Censo 2010. Es decir que la enorme concentración socio-económica que profundiza las asimetrías indica que en menos de la mitad de la superficie total de la geografía provincial vive más del 86% de la población; dicho de otra manera, 86 de cada 100 santafesinos viven en el centro-sur provincial; incluso el crecimiento demográfico es menor a la media provincial; mientras esta se sitúa en el 6,46% (196.836 personas) en los siete departamentos es de 4,54% con apenas 18.216 personas en diez años.

La actividad industrial es escasa o nula en el departamento 9 de Julio y las que existen están orientadas al proceso de materia prima regional, en este caso algodón. Las plantas ubicadas en el oeste provincial, soportan -a veces con poco éxito- los embates de las políticas de desarrollo industrial de Santiago del Estero y Córdoba.

Las promociones basadas en exenciones impositivas, ya no son sufiencientes. El empresario necesita otras medidas atractivas para decidir la inversión; no es posible, por ejemplo, seguir con el actual modelo de gestión dle gobierno socialista, donde los empresarios -no por ley sino por reglamento de la EPE- tienen que hacerse cargo de toda la obra de tendido eléctrico y además de donar luego la infraestructura a obra, ni siquiera son compensados luego en el gasto de la luz.

Claramente, la Empresa Provincial de la Energía debería comprometerse más con el desarrollo de los parques industriales y de aquellas que no se ubican en parques y áreas industriales. El Estado, como gestor de estos desarrollos, debe tener un papel más activo no sólo en la planificación, sino en buscar su concreción. Las empresas de servicio no pueden desentenderse y quedar a la espera de que los privados financien todo.

Las cadenas de valor regionales sobre las que se debe trabajar para diseñar el régimen de fomento: cárnica; láctea; apícola; ovina; frutihortícola; del algodón; de la caña de azúcar; avícola; porcina; de los granos; arrocera; textil e indumentaria; del río y sus recursos; forestal; apostar a políticas públicas para las pequeñas y medianas empresas significa defender la creación de empleo, la redistribución de la riqueza, el desarrollo de las economías regionales y la transferencia de conocimiento y desarrollo científico tecnológico.

Hay que hacerse cargo de los compromisos con los ciudadanos más postergados de la invencible provincia de Santa Fe, no tratando de incorporarlos (como si nos estuvieran dando en adopción) a un plan de muy dificil concreción, tan difícil que Macri plantea creación de 300.000 puestos de trabajo (nuevos) para 2020



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