16 de abril de 2016

El clima define el mercado financiero y cambiario


Macri estuvo recorriendo las zonas entrerrianas afectadas por la crecida de los ríos; vino espantado y eso que vió solo una parte. Ni hablar de la zona centro oeste en el rectángulo imaginario que representan las provincias de Santa Fe y Córdoba. Pero este no es el único frente de tormenta que afecta al gobierno, tal vez por malas decisiones; mercado cambiario complejo, segura caída de reservas, la emisión monetaria (recontra necesaria para financiar el gasto), altas tasas de interés para secar la plaza, escasa o nula demanda de crédito.

Claramente el clima está definiendo los mercados. En primer lugar, Argentina sufrirá al menos una pérdida de divisas en soja por un valor de entre US$ 1000 y 1920 millones a causa de las inundaciones que afectan al cultivo en Santa Fe, el centro este de Córdoba, Entre Ríos y parte del extremo norte bonaerense, según estimaciones privadas. Ese impacto implica una merma de casi el 9% sobre los ingresos que se esperaban para este año.

En segundo lugar no sabemos cuándo cede el clima, y por ende la gravedad de la pérdida del rinde. Desde la semana pasada, la cosecha de la oleaginosa se encuentra paralizada en más del 80% de la pampa húmeda por las continuas precipitaciones y anegamientos que impiden la recolección. Muchas zonas de esa región, que suele recibir lluvias anuales de 900 a 1200 milímetros, ya están en más de la mitad de lo que llueve en todo un año. A modo de ejemplo, en la provincia de Córdoba, en la localidad de Pozo del Molle, ya contabilizaron 645 milímetros en lo que va del año y en Guatimozín están en 589 milímetros. En Santa Fe se destacan Rosario, con 660 milímetros, y Alvarez, con 585 milímetros acumulados.

En tercer lugar, no hay máquinas para atender la cosecha en forma inmediata. Todo esto conjugado, implica menos ingresos de dólares, pérdida de ingresos fiscales, merma en las ganancias empresariales, y menos derrame sobre los centros urbanos. Nadie imagina lo que aporta el campo, pero lo aporta, y cuando no está se lo valora. Si está, se lo soslaya, se le pide más, y se lo maltrata.

Pero este no es el único frente; el mercado cambiario viene muy complicado. Las reservas siguen estancadas en torno de los U$S 29.500 millones, no se mueven de ese lugar. Se viene tiempos difíciles para el Banco Central, pagar a los holdouts implica que el Banco Central tenga que pagar los intereses de los bonos par y con descuento que no se han pagado. Esto suma unos U$S 3.000 millones, con la consecuente baja de reservas.

Tal vez piesen echar mano a los dólares guardados en la caja de ahorro del Banco Nación, hay cerca de U$S 1.250 millones. Son unos dólares que se pueden liquidar. Y contener la suba del tipo de cambio, mientras pasa el mal clima, y vuelven a ingresar los dólares de la cosecha.

El otro gran tema es la emisión, como lo señalamos en nuestro post anterior. El problema es la emisión más la absorción de pesos. Por un lado el Banco Central emite pesos, y por otro los absorbe generando endeudamiento. Esto implica una emisión que ronda los $ 585.000 millones, y crece a un ritmo del 33% anual. Por el lado del endeudamiento, suma $ 518.000 millones, y aumenta el 68% respecto a un año atrás.

¿Cuánto suma la base monetaria más el endeudamiento?  Un total de $ 1.103.000 millones. No sería momento de sacarla un cero (como mínimo) a la economía, y de paso sacar nuevos billetes. Es cierto que el gobierno necesita ya  capitalizar al Banco central, pero no hay manera posible a corto plazo. El dinero que llegó para todo el mundo emergente el año pasado ascendió a U$S 88.000 millones de dólares, de ese total, para América Latina llegaron U$S 32.000 millones. Argentina necesitaría unos U$S 12.500 para pagar a los fondos buitres, ya le entregaron U$S 5.000 que fueron a capitalizar las reservas, necesitaría unos U$S 10.000 más para pagar intereses de la deuda pública, unos U$S 10.000 millones para las provincias, y unos U$S 10.000 millones para el sector privado. Esto sumaría la friolera de U$S 47.500 millones, que nos indica que no hay para todos en el reparto.

¿Entonces?  Seguiremos con la política de altas tasas de interés, o bien, en algún momento, si el mercado deja de financiar al Banco Central, el dólar pegaría un salto muy alto. Mientras el gobierno logre gobernabilidad, el golpe de mercado no va a suceder. Si el gobierno pierde gobernabilidad, el golpe de mercado está a la vuelta de la esquina.

Por eso no baja la tasa de letras del 38% anual y no la bajará, porque quiere domesticar al mercado. Le pega con un látigo para que esos pesos no busquen dólares. Si bien el stock de plazo fijo, lo que se ve es una transferencia de depósitos en pesos a letras del Estado, por eso el sector privado se va quedando sin financiamiento; el volúmen de prestamos se mantiene en el 30% anual. La cuarta parte del mercado de préstamos va al segmento de tarjetas de crédito, no existe el crédito productivo, los emprendedores no encuentran buenas tasas para financiarse.

Mercado congeladisimo. Mientras tanto, vuelan en helicóptero pensando vaya saber uno en que.


Fuente: Salvador Di Stéfano

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