18 de abril de 2016

Ahora, hay que pagar la deuda


Los festejos por el acuerdo con los "fondos buitre" y la salida del default ya son cosa del pasado. Volver a los mercados financieros internacionales, no deja de ser toda una responsabilidad para el gobierno argentino. En una primer etapa argentina recibió, casi sin revisión de inventario, unos U$S 5.000 millones, a un año de plazo, a una tasa del 7,3% anual (refuerzo reservas BCR). En esta segunda etapa, colocaría unos U$S 15.000 millones, a plazos de 5, 10 y 30 años, a una tasa que rondaría en promedio el 8% anual. De esta forma saldaría deuda de bonos en default, y recuperaría el crédito mundial.

Luego de esto, deberá pasar revisiones internacionales, si se desea seguir consiguiendo crédito en los mercados mundiales. Lo primero que miraran desde el exterior, es la deuda pública. (Para el mes de setiembre  parece que vuelven las inspecciones del FMI, tema tabú si los hay, pero empiezan a escucharse las voces de funcionarios y de operadores del mercado financiero que ya lo consideran inevitable y hasta un paso natural: el regreso a la toma de créditos con el FMI)

Como está el stock de deuda pública con datos al 31 de diciembre de 2015

1. La deuda pública Argentina se ubica en los U$S 222.700 millones, un 33% es deuda en pesos y 67% deuda en moneda extranjera.

2. La deuda de mediano y largo plazo asciende a U$S 204 millones, mientras que la de corto plazo es de U$S 18.700 millones.

3. La deuda de corto plazo es entre distintos organismos del Estado, por ende, es factible que se pueda renovar indefinidamente, sin generar movimiento de flujo de fondos.

4. Para el año 2016 la deuda a vencer asciende a U$S 51.710 millones, de los cuales U$S 10.996 son intereses de la deuda, y U$S 40.714 millones es deuda de capital.

5. Del total de vencimientos de capital, la mitad es deuda entre el Banco Central y el tesoro nacional. Se recurrió a este mecanismo, dado que Argentina estaba fuera de los mercados mundiales. La principal consecuencia de este accionar, es que se descapitalizó al Banco Central, y esto terminó generando un deterioro sobre las reservas de la entidad, que hasta el día de hoy perdura.

En resumen, en el año 2016, el Tesoro nacional debería enfrentar vencimientos netos, por un total de U$S 20.000 millones de capital y U$S 10.996 millones de intereses. Entre mayo y junio vencerían unos U$S 10.000 millones, siendo meses muy críticos para el Tesoro Nacional. En el segundo semestre los vencimientos suman U$S 15.800 millones, y el mes más critico es diciembre de 2016.

En materia financiera, vienen por delante 8 meses muy duros, sin embargo, la apertura de los mercados financieros, pueden hacer más fácil el camino.

Todo esto, no tiene en cuenta, la deuda en letras del Banco Central, que ascienden a $ 490.071 millones, cuyo vencimiento opera en los próximos 50 días, y generan una deuda de intereses, equivalente a unos $ 150.000 millones. Traducido a dólares del precio vigente, tendríamos una deuda de U$S 34.000 millones, que genera intereses por U$S 10.400 millones.

A este ritmo, alguien deberá  arremangarse los brazos para pagar semejante deuda. El Tesoro Nacional dice, no cuenten conmigo porque tengo déficit, y estoy en un plan gradualista, por ende, no tendré superávit fiscal en los próximos 4 años. En este caso, la estrategia sería tratar de refinanciar esta deuda, todas las veces que sea necesaria, e ir capitalizando intereses, en la medida que el mercado esté dispuesto a financiarlo. Para hacerlo MM tiene que lograr gobernabilidad, y a este paso...

Una forma de licuar buena parte de la deuda pública, y las letras del Banco Central, sería devaluando el signo monetario, por ejemplo, si en algún momento llevan a $ 20 el tipo de cambio, . estarían estafando a muchos tenedores de deuda, ya que la deuda pública total descendería en U$S 25.725 millones, bajando más de un 10% el stock total de deuda; en el caso del stock de Lebac y los intereses adeudados, que suman un total de U$S 44.400 millones, con una devaluación a $ 20 esta deuda se licuaría a U$S 32.000 millones, generando un ahorro de U$S 12.400 millones.

Quedan, dicen los que saben, dos caminos alternativos más por delante:

1)    Refinanciar la deuda pública todas las veces que haga falta, y para ello es necesario que el país tenga gobernabilidad, un rol opositor responsable, y dar garantía de que honrará los compromisos externos. En un marco de un crecimiento económico moderado, con la actual estructura tributaria, y sin la aparición de fuertes inversiones a la vista.

2)    Proceder a devaluar el signo monetario, licuar la deuda en pesos y el gasto público, incrementar las exportaciones, con la consecuente suba de ingresos públicos, y lograr equilibrio presupuestario. En un marco de un crecimiento económico a mayor velocidad, bajar los tributos que afectan la inversión, y con la posibilidad de rápidamente recibir capitales.

Los dos caminos son diametralmente opuestos. El gobierno eligió el primer camino, no ajustar, ser gradual, no cambiar tributos, y refinanciar deuda. Solo mejora parcialmente la estructura exportadora, y no hay cirugía mayor. El segundo camino, es más doloroso, pero preserva empleo, no hay una invasión de productos importados y genera nueva inversión.



Sobre textos de Salvador Di Stefano

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