13 de marzo de 2012

En el nombre del hijo, el escándalo de la EPE

El Ministro Ciancio junto a Bonfatti

La asociación de empleados jerárquicos de la Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe mediante un extenso comunicado fijó su posición sobre los nombramientos de familiares del ministro, de otros funcionarios y también del ex - gobernador Binner. Parte del documento dice:
“En lo referido a los ingresos de familiares de funcionarios políticos como trabajadores de la EPE, lo ocurrido y que es de público conocimiento, no registra antecedentes en la historia de la empresa, en la que, valiéndose de su jerarquía institucional e influencias, se haya forzado la contratación de familiares, amigos o militantes políticos. Las declaraciones del Sr. Ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente tratando de justificar lo injustificable demuestran una total falta de ética. Es la primera vez que ocurre en la EPE, el ingreso de un familiar directo de un ministro y de un secretario para formar parte del plantel de trabajadores y que esos ingresos se produzcan para integrar 'un pequeño grupo de confianza para que conozcan la empresa desde adentro', como dijo el Ministro.

¿Por qué necesitan un grupo de confianza? ¿No confían en quienes trabajamos en EPE? ¿No somos de confianza? ¿No somos idóneos? ¿No consideran que todos los Santafesinos tienen los mismos derechos? ¿Hay una casta privilegiada por el hecho de pertenecer a una familia o militar en el partido gobernante? ¿No recuerdan lo que ha pasado en la EPE cuando también hubo una “EPE Paralela”? ¿No conocen la historia?... Realmente estamos asombrados que los máximos responsable propicien la creación de un staff que no respete ninguna organización funcional, ni jerarquías
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El reconocimiento del Ministro de Aguas y Servicios Públicos Antonio Ciancio de este tráfico de influencias, lo debería poner en estado de soportar su salida de la cartera. Si a eso se suman las no desmentidas declaraciones de la diputada María Eugenia Bielsa que agregó en la lista de los nombramientos familiares del Ministro  a su nuera, al hijo de otro secretario de estado y al hijo de la esposa del ex gobernador Binner, la alternativa de la dimisión luce mucho más patente.

La ética es un conjunto de valores reputados como buenos y defendibles por una sociedad en un momento y en un tiempo determinados. La moral son esos mismos valores sostenidos por un solo ser humano respecto de su propia conciencia o convicción. Al estado no le compete hacernos ni buenos ni morales. Le alcanza  y le sobra con ser el custodio de las normas que nos hacen iguales ante la ley y no perjudiciales respecto de terceros.

Si Ciancio, o quien sea, nombra a su hijo para que cobre del producto de los impuestos que pagamos todos, podrá violar una norma moral o ética. Eso generará  un análisis personal con su almohada o del conjunto de la sociedad con la que convive. Pero seguro es ilegal porque viola  la garantía de la igualdad ante la ley que todos los santafesinos deberíamos tener ante la chance de acceder a un empleo público y, por ello,  merece una reacción del estado.

Llama la atención el estruendoso silencio de los que deberían pronunciarse frente a este episodio. Ni el Gobernador de la Provincia ni su Ministro coordinador han dicho nada contundente. El secretario de estado cuestionado contó apenas con la defensa del diputado Raúl Lamberto, otrora controlador eficiente de las malas administraciones peronistas de le Empresa de la Energía. El legislador dijo: "Cuando uno asume una administración con un partido pequeño como el nuestro, es lógico que  se rodee de equipos técnicos de confianza. No podemos juzgar a la gente por el apellido. Creo que así entramos en un camino muy difícil, muy barroso. Si hay alguien que no debe estar en ese lugar, debe ser señalado. Pero si hay gente capacitada, profesionales que se han formado en equipos de gobierno, no podemos entrar en esta variante de descalificación. Hemos sido austeros, prudentes”.

Es cierto que en la República no debe juzgarse a un empleado por su apellido. Para evitar eso están los concursos de aptitudes y las trayectorias demostrables con antecedentes. Si no los hay, el apellido es presunción de “acomodo”.  Presunción que sólo admite prueba en contra por parte del cuestionado.

Por fin, el argumento de que esto pasa desde hace mucho y se repite en otros sitios colisiona con la permanente ostentación de quien declama públicamente transparencia y austeridad en las formas de gobierno y quiere ser reconocido por ello.

La versión que corre por estas horas es que el Ministro de Aguas y Servicios Públicos ya sabe que no permanecerá por mucho más tiempo en su cargo. Algunos especulan con cuestiones de forma y estilo para amortiguar la partida. Muchos se apenan porque aseguran que Antonio Ciancio es un hombre eficiente, formado y austero. No lo ayudan mucho, en lo primero,  los inéditos cortes de luz y de agua de este verano y su escasa respuesta sobre las causas.

Para el Gobierno, hay un variante, quizá,  si se pretendiera retenerlo en su cargo: que los nombramientos de su hijo y los cuestionados queden sin efecto. Sería un infrecuente gesto en una república que descubre una irregularidad y la salda corrigiendo la inequidad y no se contenta con una justificada rodada de cabeza. Y que a partir de esto, se convoque para esos mismos cargos, y para todos, a concurso transparente de antecedentes y oposición. Suena a quimera. ¿No?



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Con textos de Luis Novarecio

2 comentarios:

Moscón dijo...

¿Hay alguien en la EPE que haya entrado por concurso?Son todos apadrinados y familiares.

Anónimo dijo...

El nombramiento del secretario y asesor del concejal residente en las Toscas nada tiene que envidiar al relatado