14 de diciembre de 2010

Pese a Macri, el buen momento de Argentina

Argentina viene transformando su inserción internacional. Por primera vez en su historia económica las MOI (Manufacturas de Origen Industrial) han superado en participación a las MOA (Manufacturas de Origen Agropecuario), 34% vs 33%. Este desempeño requiere algunos comentarios. En primer lugar debe destacarse que de las exportaciones argentinas, el 67 por ciento corresponde a manufacturas de todo origen, y eso por sí mismo es un valor no alcanzado en etapas anteriores. Esto quiere decir que, crecientemente, nuestras exportaciones se están industrializando.

El segundo aspecto es que el aumento de la participación de las MOI se ha dado sobre la base de un aumento de los volúmenes exportados y no como resultado de un aumento de precios. Las cantidades reflejan el esfuerzo productivo y no sólo la evolución azarosa de los precios internacionales.

¿Por qué tanta insistencia con el desempeño de las MOI? En primer lugar, porque representa la exportación de productos más complejos desde el punto de vista productivo y con mayor valor agregado industrial, pero principalmente porque es el reflejo de la competitividad de la industria, que logra colocar productos en un mercado mundial cada vez más competitivo. Mientras que en esta etapa los mercados agropecuarios son mercados donde “nos compran” en los productos industriales son mercados donde “tenemos que vender”. En síntesis, el esfuerzo de mejorar la industrialización desde 2003 está dando resultados.

No podemos dejar de recordar que desde el golpe militar hasta 2003 la industria sufrió un proceso de desarticulación, pérdida de densidad industrial, concentración productiva y pérdida de valor agregado industrial en los productos exportados. Ese proceso dio como resultado una industria demandante de divisas y un sector agropecuario estructuralmente excedentario, pero sometido recurrentemente a la variabilidad de volúmenes, en general por efectos climáticos, y a las oscilaciones de los precios internacionales fijados exógenamente, lo que sometía a la economía argentina a periódicas crisis de sector externo y un crecimiento caracterizados por una dinámica stop-and-go.

Desde el 2003 la industria se ha desarrollado y ha crecido fuertemente (más de un 80 por ciento), abasteciendo tanto al mercado interno, que se ha ido expandiendo año tras año, como al externo. Y simultáneamente ha ido mejorando la generación de divisas de manera creciente con niveles record en valores, en volumen, y en participación en el total exportado y en el PBI.

Desde el punto de vista de la composición, los sectores con mayor participación son el automotriz, la industria metalmecánica y la industria química, con alta participación de la farmacéutica. Todos estos sectores son fuertes generadoras de valor agregado y empleo calificado, y de elevada complejidad tecnológica. La alta participación de estas industrias demuestra a su vez que son competitivas a nivel internacional en mercados altamente competitivos. Debe destacarse que ese mayor sesgo exportador se ha logrado en todos los sectores industriales. Comparado con los ’90, todos los sectores aumentan la participación de sus exportaciones en el total de ventas, más que duplicándolas en sectores como instrumentos médicos, autopartes, embarcaciones, textiles, maquinarias, productos y aparatos eléctricos. Tenemos un nuevo sector entre los más dinámicos como el software, que era inexistente en los ’90 y que desde el 2003 más que cuadruplicó sus exportaciones.

Se exportan más productos de mediana-alta tecnología, ganando participación en el total. Mientras en 1996-1998 éstas explicaban el 20,7 por ciento del total, en los últimos cuatro años explicaron más del 23. Entre otros avances indiscutibles de nuestra industria en materia exportadora, están la mayor diversificación en materia de mercados y productos, y ampliamos la base de empresas exportadoras con unas 1800 nuevas pymes que se volcaron al mercado internacional. Todo ello demuestra que la industria ha crecido, se ha desarrollado, ha generado capacidades específicas para insertarse en el mercado internacional de manera creciente y sostenida, lo que implica que se han mejorado productos, procesos, gestión, y se ha incorporado y desarrollado tecnología.

En definitiva, los procesos de transformación son progresivos y lo importante es identificar las tendencias y los senderos de crecimiento y esto nos muestra que la industria se ha vuelto más competitiva. Todavía falta mucho por hacer y avanzar en la transformación productiva, pero hemos logrado mucho en poco tiempo. El camino es el correcto, seguiremos profundizándolo.

Nos vemos,


Textos de Debora Giorgi

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