5 de diciembre de 2010

Joaquín, el país... es otra cosa

La semana que termina fue el escenario para el tema de los cables de Wikileaks. Todos se hicieron eco, distintos matices para una misma estupidez. Desde el Club fijamos posición con una brillante reflexión de Federico Pinedo que, sinceramente, sorprende por lo sensato. ¡Como le gusta a Joaquín este tipo de cosas! Sirve de alimento a su imaginación frondosa.

El país, don Joaquín, es otra cosa. Es algo serio. Levantado con esfuerzo de tanto descuido. El país, tiene flagelos heredados del neolibaeralismo. El viejo caudillo paraguayo Stroessner mantenía al pueblo alejado de la educación por ser la forma más sencilla de gobernar sin problemas, sin sobresaltos. Menem, no hizo lo mismo, pero si permitió que miles de provincianos pulularan en los grandes centros urbanos buscando espejitos de colores porque las economías regionales estaban hecha percha.

De a poco, la falta de laburo, dió paso a la promiscuidad, al desgano, a ganarse la vida con piquetes de familias, y así criaturas, mujeres adolescentes se convierten en el puntal para que el país dé la noticia que el 15% de los bebes que nacen tienen madres cuyas edades están entre los 13 y 15 años. Cada día nacen en el país 314 bebes de madres adolescentes: nueve de ellos en la Capital; 102, en la provincia de Buenos Aires; 14, en el Chaco; otros 15, en Misiones, y 7, en Formosa, entre otros.

La contracara, son los abortos. Según los expertos, en Argentina falta educación sexual y acceso a los anticonceptivos. El 11% de las mujeres latinoamericanas que mueren por causas relacionadas al embarazo fallecen como consecuencia de un aborto clandestino. En Argentina esa cifra es más del doble: el 25% de la mortalidad materna es atribuida a las interrupciones mal realizadas.

Esto es Argentina casi de posguerra. Esto es Argentina después del temblor.

Volviendo al tema del Wiki-Wiki, no es nuevo que el pensamiento conservador mundial identifique el sostenimiento del statu quo imperante con el sentido común, y la locura con las transformaciones. En los países desarrollados suelen ubicar apresuradamente en la categoría de insanos mentales a los líderes populares que se atreven a desafiar las verdades reveladas del capitalismo. La cordura del Norte no se compadece con la del Sur. Ronald Regan consultaba el horóscopo antes de ordenar una intervención armada. George Bush veía terroristas debajo de la cama, autorizó la tortura y desató una guerra en Irak que ya lleva 110 mil muertes.

Gobernadas mayoritariamente por transgresores, las naciones sudamericanas no poseen hoy un sentido común que coincida con el de los países centrales. En Mar del Plata, Cristina Fernández pudo gozar ayer de uno de los actos transgresores de su marido. Ante sus colegas iberoamericanos, reunidos para consensuar políticas sobre educación, la presidenta explicó que el kirchnerismo triplicó la inversión educativa, mientras redujo el porcentaje de la deuda externa del 140 al 40% del PBI.

Cuando el Presupuesto Nacional se confeccionaba en los ’90 bajo el sentido común del Consenso de Washington, la Argentina destinaba el 6% de su PBI a pagar la deuda externa y el 2% a la educación. Nadie se preguntaba entonces si los argentinos estaban en sus cabales por permitir semejante disparate, como lo hicieron ahora en Washington. En cambio, los presupuestos kirchneristas revirtieron esa proporción y el país asigna hoy el 2% del PBI a pagar la deuda externa y el 6% a educación.

El gobierno, va dejando atrás todas las encrucijadas.

Nos vemos, buen domingo.

1 comentario:

Marcelozonasur dijo...

Buen post. Comparto.