12 de noviembre de 2010

A Carrió y los impresentables de la historia

En estos momentos en que los impresentables de la historia quieren convertirse en los referentes de la pulcritud; en estos momentos que -como tituló ayer el compañero Néstor- parece que quiere volver la antipolítica; en estos momentos en que apareció Carrió la profeta del miedo; en estos momentos, traigo el discurso -recibido hoy- homenaje a Néstor Kirchner del compañero diputado provincial de Santa Fe Gerardo Rico, en sesión legislativa.
Señor Presidente:
Quiero hoy, hacer íntimas reflexiones sobre el carácter humano y militante de mi compañero Néstor -como el pueblo lo llama- que es, obviamente, una visión política que no apunta a sacralizar su figura. La mayoría de las veces eso es funcional a vaciar de contenido la innegable pasión y compromiso que traspasó su vida.

Porque si queremos circunscribir su figura a las estructuras partidarias, o a lo dado de la representación dentro de los parámetros establecidos, no alcanzaremos a sopesar con verdad ni autenticidad lo que representa en el cuerpo de nuestra sociedad.

Hablo del Néstor Kirchner, exponente de nuestra generación –muchas veces vituperada como “setentista”- Hablo del militante juvenil que encarnando las pasiones de época traspasó su acción con la épica de la transformación definitiva de una sociedad desigual e inequitativa a como dé lugar.

Con el espíritu de renunciamiento y entrega que nos caracterizó. La política como herramienta de transformación y revolución. Y entramos al protagonismo de la época con lo que tuvimos, con las herramientas que arrebatábamos al statu quo y con lo mejor que teníamos como propio: nuestro renunciamiento de lo individual al servicio de las causas colectivas.

Esa fue nuestra generación, a la cuál los poderes concentrados en connivencia con la estrategia mundial de freno a los proceso nacionales , fue diezmada en sus mejores cuadros en la larga noche de la dictadura. Hizo falta tanta muerte y desolación para apagar tanto fuego.

No obstante, esta generación se retempló y fortaleció en sus convicciones, sumando el compromiso con los que no están.

Por eso Néstor Kirchner, como el nombre de una reparación, el 25 de mayo de 2003, representándonos dijo: “No dejaré mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada”. Hablaba por todos nosotros y actuó en consecuencia .

Era el gesto de quien crearía las condiciones -inimaginables sólo meses atrás- de una esencial reconstrucción no sólo de la economía sino fundamentalmente, de la vida social, cultural y política envilecida por décadas de degradación y -al decir de Forster: “asolada por algunas marcas indelebles como lo fueron la dictadura, la desilusión de Semana Santa y de las leyes de la impunidad, la caída en el abismo de la hiperinflación, la frivolidad destructiva del menemismo y la desesperación en las jornadas de diciembre del 2001. Kirchner quebró de modo inesperado, el rumbo inercial de una sociedad devastada y atrapada entre las redes de poderes implacables e inclementes. ”

Regresaron los debates que estaban ausentes o vacíos de contenido. Rediscutimos como un impulso hacia delante de la igualdad, de distribución de la riqueza, del papel del Estado, de América Latina, de justicia social, de capitalismo, de emancipación y de Pueblo. Se abrieron las compuertas para concretar trascendentes medidas de gestión impensadas sólo años atrás.

Y desde los funcionales a los intereses corporativos y los poderes inclementes surgió como descalificatorio el concepto de la confrontación. Para nosotros es el paradigma olvidado del litigio por la igualdad.

Y sí. Somos confrontativos cuando las transformaciones de fondo están al servicio de las causas nacionales y populares, en defensa de los sin voz y de los que menos tienen. Confrontamos para aplicar en serio la política de Memoria, Verdad y Justicia revirtiendo el olvido desde la anulación de las leyes de la impunidad. Confrontamos por la renovación de la Corte y seguiremos hacia el saneamiento de las estructuras judiciales heredadas de la dictadura. Confrontamos por la recuperación de millones de puestos de trabajo, y las discusiones salariales en miles de Paritarias y seguiremos en todos los conflictos necesarios para resolver la puja distributiva a favor de los trabajadores. Confrontaremos para que en esa puja se logre la participación en las ganancias de las empresas.

Por eso también confrontamos con los que exigen mano dura y criminalización de las protestas. Jamás se reprimió ni se concedió a los violentos con los sectores que se exteriorizan y disputan protagonismo y exigen ser oídos. Confrontamos con los intereses de los monopolios insaciables y especulativos por la recuperación de las AFJP al sistema solidario. Confrontamos con los vestigios del racismo para generar la estatura de ciudadanía en derechos a los hermanos migrantes latinoamericanos. Confrontamos con los retrógados, para afianzar derechos a las minorías, al matrimonio igualitario, a los protocolos sobre el aborto, a la violencia de género.

Confrontaremos para afianzar y perfeccionar la Asignación Universal por Hijo porque está en juego la vida, educación y salud de los sectores mas vulnerables, y seguiremos mientras exista un solo pobre en la Argentina. Confrontamos y confrontaremos con los monopolios mediático - financieros en la batalla cultural por la Ley de Medios democratizando la palabra. Por el cambio de paradigma en la emisión televisiva como patrimonio de todos y no de los monopolios comerciales, a partir del fútbol para todos. Confrontaremos por la Incorporación a las políticas de estado de los movimientos sociales con voz y fortaleza.

En definitiva: es la confrontación por revalorizar un Estado presente, incorporando los conflictos y ejerciendo el equilibrio necesario y protectivo a favor de los mas débiles.Confrontamos y confrontaremos contra las recetas del FMI. Logrando así cancelar la deuda externa, sin que los costos caigan sobre nuestro pueblo y las próximas generaciones.

Y en lo estratégico: la confrontación en unidad con los pueblos hermanos por el entierro definitivo del ALCA de Bush y la preponderancia de la UNASUR dando vuelta la página a un nuevo proceso de soberanía continental.

Es la confrontación creadora, porque ante cada debate se produjeron hechos superadores a favor de las grandes mayorías, sin ceder ante los ganadores de siempre en los ciclos de la historia.

Kirchner nos habilitó a soñar con un país y una latinoamérica que habíamos perdido en el desierto de la clausura de los grandes debates y la muerte de las ideologías.

Esa es la figura que quiero rescatar hoy. Como peronistas, como “setentistas”, como de la vieja y digna cultura de la resistencia, como militantes que conservamos lo mejor de nuestro concepto de hacer política, Digo que se fue el mejor de nosotros. El primero entre sus pares. Quién no traicionó ni desvió un ápice los principios de toda una vida.

Por eso en esos tristes días de finales de octubre, desde las grietas de un subsuelo de la patria sublevada, emergieron los jóvenes, los humildes, los trabajadores, los marginados del sistema, las minorías, los pueblos originarios, esa deuda interna de la que hablaba Néstor.

Se hicieron visibles para el asombro de propios y extraños Y nadie puede cerrar los ojos sólo porque no es el imaginario construido por la realidad virtual del discurso único destituyente que nos martilla hasta el hartazgo.

Se sienten convocados por los grandes debates nacionales, a los que nunca se temió. La confrontación creadora que permanecía ausente o vaciada de contenido. La disputa y el litigio por la igualdad.

Surgieron convocados por el Kirchner militante, por el que abrió las compuertas del protagonismo y la participación.

Venían de a miles a exigir desde el dolor, interpelando a la historia, a no frenar las políticas en marcha, a profundizarlas ampliando los límites de lo posible para afianzar la democracia. Decían : Esta vez salimos a la calle para quedarnos.

De allí, señores diputados, nuestra responsabilidad hacia delante.

Que las instituciones formales de la democracia hagan prevalecer la lectura de la realidad que inundó las calles como un reto. Traducir esa pulsión en políticas de transformación definitiva sin “ismos”, sin preconceptos, sin timoratos, ni forzando consensos que sólo escondan la sumisión ante los poderosos. Sepamos desde qué lugar de la confrontación nos colocamos para producir hechos y políticas. Y Siempre será a favor de la vida, por eso no deseamos a nadie la muerte.

Porque esta esperanza que se exteriorizó no debe ser defraudada y debemos reconciliar la política de las instituciones de la democracia con estas voces que emergen y están diciendo que ninguna vuelta atrás será admitida.

Compañero Néstor: ¡ Hasta la Victoria !
Nos vemos,

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