23 de noviembre de 2010

Camaño, el golpe real, síntesis del golpe virtual

El cachetazo de la diputada Graciela Camaño transparenta la política nacional.A saber, no sólo no dieron quórum en diputados para elidir el debate sobre el Presupuesto nacional 2011, transformándolo en una seguidilla de denuncias y chicanas sin sustento operativo –la Comisión de Asuntos Constitucionales resolvió archivarlas–, sino que el radicalismo terminó proponiendo sesiones extraordinarias para debatir un tema cajoneado por esa oposición obstructiva.

Tanta torpeza sólo se explica por la rencorosa unidad que permite disfrutar del cachetazo como si su destinatario fuera el gobierno, en la tapa de la prensa comercial, pero impide cualquier acuerdo más consistente: para este modelo de oposición, la política se reduce a la tapa de esos diarios.

La propuesta de incluir como coeficiente de corrección presupuestaria una tasa inflacionaria del 25% anual –rechazada por el oficialismo– no es un tecnicismo opinable, sino un atentado contra los ingresos populares.

Los procesos inflacionarios reconocen dos fuentes. Una, significativo aumento de la masa monetaria –emisión sin contrapartida productiva– cosa que nadie señaló con razón, ya que el Banco Central no está incrementando la liquidez sistémica. Dos, aumento del costo de los insumos utilizados en la producción de bienes industriales. Como la economía está globalizada, semejante aumento debería reflejarse en la cotización y la composición de las importaciones. Cualquiera que observe el comportamiento de los precios en el mercado mundial, y observe el superávit de la balanza comercial, constatará que hasta ahora permanecieron planchados, pese a la depreciación del dólar.

Ergo, ninguno de los dos motores capaces de alimentar un proceso inflacionario está por el momento encendido. Entonces, sostener vía Presupuesto 2011 una tasa inflacionaria inexistente equivale a legitimar a priori una subida de precios. Esta remarcación estimulada de precios -ya que de eso se trata- atenta contra la demanda solvente del conjunto de los sectores populares. Es decir, facilita una transferencia de ingresos hacia la cúpula empresarial concentrada, sin tener que aumentar la inversión productiva en un solo dólar. Esa es toda la estrategia presupuestaria del denominado Grupo A, y resultó defendida desde la vicepresidencia de la Unión Industrial Argentina. Ahora nos queda claro qué hay detrás del cachetazo de la diputada Camaño.

El golpe real de Camaño sintetiza el golpe virtual de la oposición parlamentaria.

Nos vemos,


Con textos de Alejandro Horowicz

1 comentario:

Ricardo dijo...

Lo bueno, si sintético, dos veces bueno.

Saludos.