15 de octubre de 2010

Que desempate Cobos

Leído en Ambito Financiero,
La instancia del empate fue, de todos modos, accesoria al objetivo primordial: frente a un escenario adverso, Kirchner rastreó un potencial beneficio. Y por eso dispuso que se mantenga la paridad para que sea Cobos quien deba intervenir en la votación, con un resultado prefijado, ya que el mendocino había anticipado que lo haría a favor del 82%. Al devolverle protagonismo, Kirchner cree que repotencia a Cobos en detrimento de Ricardo Alfonsín, hoy por hoy, el candidato de la UCR más temido por la Casa Rosada y Olivos. El diagnóstico que augura que el vice remontará la pendiente y empardará al bonaerense es incierto, pero, perdidoso, el Gobierno entendió que ese episodio le puede servir para generar conflictos dentro del universo opositor.

• Ese razonamiento, marcado por la obstinación de licuar el costo del veto presidencial, supone que el reposicionamiento de Cobos altera el «status quo» dentro de la UCR, perjudica a Alfonsín y aporta un elemento crítico en la consolidación de un frente panradical, ya que el mendocino genera más recelos que «Ricardito», quien, a diferencia del vice, podría ser el fronting de un megapacto que sume a Elisa Carrió y hasta sectores de la progresía, como Pino Solanas -anteayer, Miguel Bonasso deslizó esa opción-. Esa alternativa parece improbable si el postulante mayor es Cobos. «Estuvieron un año prometiendo cambios, y en la única oportunidad que tienen de ganar una votación, el mérito se lo lleva Cobos. Para ellos fue una tragedia», confió anoche, excesivo, un senador K. Todo es más simple: el Gobierno buscó purgar su propia derrota tratando de transferir un conflicto a sus detractores.

• Otra mirada conspirativa sugería que Gerardo Morales contribuyó, también, a que Cobos tenga otro instante de gloria, en un pase de facturas a Alfonsín y con la pretensión, por estos tiempos utópica, de que frente a una sangría entre el hijo del ex presidente y el vice, surja componedor Ernesto Sanz. El susurro, que enfureció a Elisa Carrió, planteó además que esa costura fue producto de un acuerdo sinárquico entre Olivos y el senador jujeño.

Razonamientos febriles para un suceso más simple: dos veces perdedor en 24 horas, el Gobierno trató, desesperado, de amortiguar los costos; contagiar el daño.
Lo que queda claro es que aquí, el costo político está en el vigésimo puesto; en los primeros lugares está la responsabilidad política y social de los argentinos (Aníbal Fernández dixit).

Nos vemos,

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