5 de octubre de 2010

Hebe y Eliaschev: inclinaciones opuestas

Dice Macri, «Gracias a veinte periodistas el país vive el fin del kirchnerismo», periodistas como Eliaschev que tiene una particular visión de la historia argentina; que tiene un odio recalcitrante hacia lo nacional y popular y que trata de no parecerse a Hebe de Bonafini en el uso directo y crudo del lenguaje.

Golpista intelectual, pertenece a las viudas recargadas de Menem, añorando vivir nuevamente el país neoliberal que transformó la realidad argentina donde la pobreza y marginalidad crecieron en proporción geométrica.

Fina pluma que dispara:
«No empuñan ni disparan armas, pero odian y desprecian con superlativa intensidad. Prevalece en ellos la convicción de que la marcha de la historia les permite soñar que “esta vez, sí”. Son los jóvenes de los tempranos 80, cuyos hijos terminan hoy la escuela secundaria. Aun cuando sean una minoría, integran fracciones sociales que retienen el perfume de diciembre de 2001 y la obsesión antiinstitucional que devino en demencia libertaria. Es bueno recordarlo: en diciembre de 2001, a duras penas, se evitó que el Congreso Nacional fuera incendiado y grupos organizados de piqueteros postulaban por televisión el asalto al Palacio de Tribunales, a la Casa Rosada y al Congreso.

La noción de que instituciones y establecimientos pueden y deben ser copados para cambiar el curso de la historia, quedó implantada con fuerza en aquellos meses turbulentos y penosos. La reconstrucción de la gobernabilidad, desde entonces, nunca plasmó un cambio cualitativo que disminuyera el faccionalismo y el retorno a superiores niveles de concordia, concepto y palabra estigmatizados desde el actual poder.

Lo más profundo y dañino, sin embargo, es el mapa de heridas abiertas que hoy exhibe la escena familiar y afectiva de los argentinos. Padres e hijos, cónyuges, hermanos, cuñados, amantes, no hay vínculo afectivo que (al menos en la siempre neurasténica Buenos Aires) se salve de los efectos depredatorios de este artificial recalentamiento. En el futuro cercano, será más sencillo recomponer armonías institucionales que en el hoy malherido mundo de los amores y los nexos genéticos.

No hay respuesta satisfactoria que dé cuenta de este descenso en el infierno del maximalismo beligerante. Es evidente, eso sí, que el fenómeno ha sido estimulado y deliberado. La Argentina era un país infinitamente más apacible hace apenas una década, aunque proliferaban los conflictos sociales y los resultados de las políticas de aquellos años mostraban un panorama desolador de indigencia y exclusión.

Más allá de aclaraciones embarazosas y marginales desautorizaciones, esas voces representan con pureza el ideario oficial. Esos sonidos guturales marcan el ritmo de la discordia perceptible en la vida cotidiana, este odio pestilente.»
El regreso de la lucha de clases.

Eliaschev sigue sin tener paz.

Nos vemos,

3 comentarios:

  1. NOSOTROS YA LO SABIAMOS , EL LOS BLANQUEO A ESTOS PERIODISTAS OPOSITORES, ME PREGUNTO ,A ELLOS LES GUSTARA ESTO?? SON DE LO PEOR.

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  2. Dr Limbus5/10/10 12:51

    ¿un pais mas apacible?
    ¿de que mierda habla este pelotudo?
    ¿Se olvidaron de "las muertes por la crisis", de Victor Choque, de Fuentealba, etc. etc.?

    Perdon por el exabrupto pero se me salio la cadena

    ¿de verdad cree este tipo que alguien con 2 dedos de frente presta oidos a este tipo de sandeces?

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  3. Se habrá peleado con algun familiar/amigo este Pepe? País mas apacible Cuando estabamos al borde de la disolución Nac.???? Que realidad virtual ve este tipo? Tendrá lectores que le creen y ven las cosas como él? Cuantas preguntas y que tristeza me dan sus palabras.

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