25 de julio de 2010

Industria argentina, competitiva y eficiente

La industria argentina está en franco crecimiento, lo que, tomando en cuenta el uso actual de la capacidad instalada y las inversiones productivas, nos permite prever su sustentabilidad a mediano y largo plazo. La actividad económica ya acumula 8,6% de aumento en lo que va del año. La industria se muestra aún más dinámica: en la primera mitad del año creció 9,5%, superando en 7,5% los niveles de 2008, cuando se alcanzó el máximo histórico. Así estamos retomando el sendero de crecimiento del período 2003-2008, en el que la industria fue pilar fundamental para lograr un desarrollo inclusivo con fuerte generación de empleo.

El crecimiento industrial es liderado por la producción automotriz y la siderurgia, con tasas de crecimiento de más de 40% interanual. Otro sector pujante es el textil, que crece a tasas de más de 20% desde fines de 2009, impulsado por el consumo interno, las políticas de defensa comercial y el aliento a la producción local. Otros sectores en expansión son el resto de la industria metalmecánica, caucho y plástico, edición e impresión y minerales no metálicos asociados a la construcción.

Actualmente, el uso de capacidad instalada es aproximadamente de 75%, el mismo que de fines del año pasado, cuando había un nivel de actividad 10% menor. Esto significa que hay inversión y estimamos que en 2010 llegaremos al nivel récord, superando el 23,2% del producto.

El fuerte crecimiento de la actividad económica, y en particular de la industria, está impulsando importantes inversiones que incrementan la capacidad productiva, aseguran un crecimiento sostenido y hacen crecer la competitividad.

En el primer trimestre, la inversión creció 13,1% interanual y, en particular, la inversión en equipo durable de producción creció casi el doble, llegando a 25,5%, lo que explica una mayor expansión de la capacidad productiva. En tanto, la inversión extranjera directa alcanzó los US$ 1850 millones para los primeros tres meses, aumentando 10,8% respecto del mismo período de 2009. El 70% correspondió a reinversión de utilidades, a diferencia de lo ocurrido a nivel mundial, donde se registró un incremento de fusiones y adquisiciones.

Esta dinámica responde a la confianza hacia nuestra economía, que se mantuvo sólida frente a la crisis internacional, y a las excelentes perspectivas. También se debe a que el nivel de rentabilidad para la inversión extranjera promedió 10,1% en los últimos cuatro años, mientras que en el período 1992-2002 fue de 4,6%. Uno de los índices para medir el aumento de la capacidad productiva es la comparación entre el crecimiento de la producción industrial y la utilización de esa capacidad en la industria: que la primera se incremente en mayor proporción que la segunda indica que la inversión crece, incidiendo directamente en el aumento del uso de la capacidad instalada. Y eso fue precisamente lo que ocurrió en los primeros seis meses del año: en el primer trimestre, la industria creció a una tasa de 8,9% y la utilización de capacidad instalada se incrementó 6,9%, siendo esa diferencia atribuible a la inversión en capacidad productiva. En el segundo trimestre, en tanto, la industria creció 10,1% y la utilización de capacidad instalada creció 8,4 por ciento.

La producción de bienes de capital aumentó en mayo 27%. Entre ellos, acoplados y semirremolques crecieron 56%; maquinaria agrícola, 35%, y otras máquinas y equipos, 34%, según el relevamiento de Adimra. La importación de bienes de capital creció 43% en los primeros cinco meses del año, prácticamente duplicando la tasa de importación de bienes de consumo.

La construcción ya alcanzó un nuevo récord, con un crecimiento interanual acumulado de 10%: las construcciones petroleras registraron +41,1%; la construcción de edificios de viviendas, +9%, y las obras viales, +10,4%, lo que demuestra el incremento de la capacidad productiva y de factores fundamentales para la mejora de la competitividad sistémica. Estamos transitando un excelente año en materia económica, con una inversión que responde a la expansión del mercado nacional, a las políticas de desendeudamiento y a las facilidades financieras para promover inversiones productivas.

Ponemos el esfuerzo para que este proceso de crecimiento se sostenga con valor agregado, mejores salarios y mayor inclusión. Para eso necesitamos de inversiones productivas y tener las cuentas fiscales y externas en orden, dejando de lado las especulaciones financieras, de manera tal de ampliar nuestra capacidad instalada, siendo competitivos y eficientes.

Nos vemos, buen domingo


Textos de Débora Giorgi, Ministro de Industria de la Nación

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