3 de mayo de 2010

Evasión fiscal, un mal endémico

¿Quienes pagan y quienes no pagan impuestos? Ambos sectores forman parte de la compleja relación fisco-contribuyente y ambos influyen, con signo contrario, en el resultado final de la ecuación tributaria.

La evasión tiene implicancias obvias pero también otras de carácter macroeconómico: los agentes económicos informales (los que evaden parcial o totalmente) aplicando este sistema impositivo pueden competir, aun siendo más ineficientes que los formales, mediante el simple recurso de cobrar el impuesto y no depositarlo, considerándolo ganancia propia, mientras sus competidores que operan en la formalidad son quienes soportan una mayor presión tributaria. Es necesaria esta puntualización, porque en la literatura internacional especializada en el tema -y en algunas nacionales también- el análisis se concentra en aquellos que evaden lo que se dio en llamar llamado "impuestos de auto-liquidación", es decir los que recaen sobre sus cabezas (ganancias, patrimonio, ingresos brutos, etc.) siendo menor la atención académica sobre lo que ha sido -y sigue siendo- un flagelo: el IVA cobrado al consumidor dentro del precio final del producto, pero -mediante diversos artilugios- no declarado ni ingresado al fisco, con lo cual la economía no registrada o informal no solo perjudica directamente al Estado, sino que, además, puede llevar a la destrucción del competidor cumplidor o impulsarlo a evadir para igualar ventajas.

En cuando a la evasión del impuesto a las ganancias y la seguridad social a nivel de contribuyentes individuales, cuando el contribuyente es formal, las alternativas de evasión son sub-declarar ingresos y/o sobre-declarar gastos y deducciones, mientras que en los casos de informalidad -en relación de dependencia o autónomo, pero no registrado ni inscripto- la evasión consiste directamente en no declarar ingresos. Pero, evidentemente, la perdida por el incumplimiento en el impuesto a las ganancias por parte de contribuyentes organizados como empresas es quizás, el más perjudicial para la economía nacional, más allá de la perdida de recaudación, dado que la característica principal de este tipo de organizaciones empresarias no son principalmente la eficiencia y competitividad, sino el aprovechamiento de ventajas, resquicios del sistema impositivo y fallas en la administración fiscal.

Ello conlleva a montar el negocio a montar el negocio con criterios de corto plazo, sin reinversiones ni mejoras productivas ni organizativas, debiendo disimular a su vez, el producido espurio de su actividad, mediante pago de remuneraciones en negro, expatriaciones de capital o mediante sub-valuación u ocultamiento de propiedades y bienes, produciendo también, toda una sub-economía informal a su alrededor mediante el pago sin factura de gran parte de sus insumos de bienes y servicios y sin reconocer cargas sociales del personal ocupado.

En el objetivo de incrementar equitativamente el resultado de la ecuación tributaria, la lucha contra la evasión es de tal importancia que no requiere explicación. Pero, la cuantificación de los avances en ese combate contra los que No Pagan, si requieren de los organismos públicos, detalladas y periódicas rendiciones de cuenta. Conocer y hacer conocer el mapa de la evasión, saber cuales son los sectores que por su conducta antisocial más perjudican a sus conciudadanos y, además, estimar y brindar una idea del monto del incumplimiento así como las estrategias y avances en su reducción paulatina, forma parte de lo que el contribuyente cumplidor espera oír como aliciente a su conducta y es uno de los mayores estímulos para continuar en esa forma.

Nos vemos,



Sobre textos del CPN Guillermo LoCane

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