21 de diciembre de 2009

Sociología de la inflación

Entre 20% y 25% se dispararon los precios de la carne al consumidor. Lo exponemos como un ejemplo sensible al concepto de inflación. Como si fuera una crónica diríamos: productores, matarifes y carniceros deslindan responsabilidades..., el precio de la carne sigue en aumento, mientras que los actores de la cadena se echan la culpa entre sí y el Gobierno nacional continúa diciendo que no habrá aumentos para las fiestas, lo cual no convence a los consumidores..., los frigoríficos bajaron la media res en las carnicerías porteñas a un promedio de 10,80 pesos por kilo, 1,20 pesos más que el precio del jueves último, lo que ya ubica al valor del asado al consumidor en los 21 pesos..., no obstante, ante las subas de hasta el 25 por ciento al consumidor, los carniceros dicen que los culpables son los productores, por las amenazas de desabastecer el mercado interno si el Gobierno cierra las exportaciones..., pero el sector pecuario no acepta tener responsabilidad alguna y señala a las políticas agropecuarias oficiales como únicas responsables, porque "obligaron" a faenar cientos de miles de vientres en los últimos años.

Lo que tratamos hoy no es la variación del precio de la carne, sino el o los conceptos sobre inflación. La economía de la inflación tiene como cometido el estudio de las causas, efectos y posibles remedios para el síndrome inflacionario. En cambio la sociología de la inflación analiza las repercusiones de la inflación sobre el comportamiento de la sociedad y muy especialmente, la sicología del individuo educado por la inflación.

¿Cómo definimos las causas? 1/ Están los que sostienen que el gasto excesivo es la causa principal de inflación desde esta perspectiva, si se restringe la demanda global de bienes y servicios puede encontrarse un punto de apoyo anti-inflacionario. 2/ Están los que afirman que la inflación tiene orígenes socio-políticos que se reflejan en el empuje hacia arriba de los costos, en este escenario puede el exceso de demanda de bienes y servicios puede modificarse a través de una política de precios e ingresos. 3/ Finalmente, los estructuralistas atribuyen la inflación a causas no monetarias (cito ejemplo, la restricción de la comercialización de ganado en pié -sigo con el ejemplo carne- disminuye la oferta sobre la misma demanda) agregando puntos a la tasa de inflación. Este grupo de economistas, entienden que la regulación monetaria y la política de salarios son útiles en la lucha contra la inflación.

Siempre es el Estado que puede regular las variables que conlleven a un escenario de tranquilidad inflacionaria. Por ejemplo, el primer gobierno peronista con sus medidas distributivas permitió que el 50 por ciento y más de la riqueza nacional se distribuyera a favor de los sectores del trabajo, pero no ignoremos, además, el fracaso de sus campañas de los sesenta días para impedir, sin resultados, el crecimiento de los precios. La propuesta base de su política distributiva se basó en una fórmula que dejaba tranquilo a los poderosos “que ambos sectores ganen más”. De ahí, ningún otro gobierno tuvo planes concretos al respecto y durante el mandato menemista, si los hubo, fue para invertir el reparto en contra del sector del trabajo.

¿Y ahora qué? El Gobierno se ha propuesto una política similar a la del primer Perón: hacer crecer la riqueza nacional para que todos ganen más, poderosos y trabajadores. Pero, dado que las condiciones son muy diferentes, que el Gobierno posee mucho menos poder político, que los medios de relleno de cráneos lo combaten, los sectores propietarios endurecen sus posiciones y no quieren saber nada de repartir.

Por eso la Mesa de Enlace junto con la UIA se juntan para derrotarlo. Por eso todo lo que denominamos la “derecha” se une para anularlo. Por eso, el mercado argentino que está dominado por grupos de productores y vendedores oligopólicos y monopólicos hacen caso omiso de los controles de precio, y los aumentan tanto cuando la demanda disminuye como cuando la demanda aumenta, con lo cual imposibilitan el crecimiento y sólo tratan de conservar e incrementar su tasa de ganancia. Porque han decidido sacar el cuchillo trapero que les concede la propiedad de los medios de producción, del campo y de la industria, con la colaboración de los bancos para repeler cualquier intento de “distribución de la riqueza” mediante esa herramienta que les otorga la denominada inflación.

La inflación crónica ejerce una poderosa influencia sobre la conducta y la escala de los valores de los individuos. Los seres humanos inmersos en la vorágine inflacionaria terminan exhibiendo una personalidad refractaria, escéptica y socialmente vacía. No exagero si digo que la inflación estimula el espíritu egoísta y arrebatador de los individuos. El menosprecio de la tareas de largo alcance, de modificaciones estructurales que generen estabilidad hace que el individuo incapaz y audaz predomine sobre la persona idónea y persistente. El sistema social se transforma en una nebulosa y el individuo promedio se siente extranjero en su propio país.

Nos vemos


Fuente: POLIKRATOS, CASH


2 comentarios:

Mariano T. dijo...

El penúltimo párrafo trae conclusiones que. al menos en el caso de la acrne, sonm erróneas.
Pero creo que parte del staff del gobierno comprate ese diagnóstico, lo que llleva a malas medidas para contrarrestar, y a la posible formación de una tormenta perfecta para 2010.
Solo falta un verano con buenas lluvias, y que el Paraná no vuelva a crecer tanto en Otoño. Ayudaría a la "tormenta perfecta" algun error no forzado tipo aumento del peso mínimo de faena. Pero creo que con la primer condición mencionada arriba basta y sobra.
Cosecharás tu siembra, Moreno.

Petaloudes dijo...

bronca por que roba el asaltante,
pero también roba el comerciante.

P.