17 de diciembre de 2009

¿La hora de la convergencia?

La batalla parlamentaria no se salió de madre, al menos por ahora; ni la oposición exigió lo que la otra parte no puede ni debe otorgar, ni el oficialismo dejó de reconocer el nuevo mapa político. En la trabajosa conformación de las comisiones terminará de plasmar la nueva lógica sistémica. Lógica que tiene dos polos: uno, la oposición puede pretender que gobierna a través del Congreso; el otro, el Gobierno puede ignorar mediante el veto presidencial sistemático las leyes opositoras. Entre un polo y el otro, la trastienda parlamentaria que tramita intereses contrapuestos. Una precisión: no siempre la percepción de la diferencia coincide con el antagonismo real, en una sociedad que hace décadas no puede conformar el mapa de sus problemas y, por tanto, tiende a alucinar.

Allí la relación radicalismo peronismo cobra una súbita significación, muestra que la recomposición de las fuerzas políticas –al menos en su fase instrumental– esta vinculada al Congreso. Ésa es la temperatura del parlamento, pero esta muy lejos de la sensación térmica de la política. Al menos, la que se registra en los medios, sin olvidar la que agita algunos sectores de la actividad productiva.

La pregunta: ¿el Congreso será la caja de resonancia de la dinámica social o sólo orientará su pulso? Imposible saberlo. Esta última posibilidad vincula al oficialismo con la oposición o, si se prefiere, la relación que peronistas y radicales supieron conseguir. En suma, la negociación entre radicales y peronistas recorre la historia nacional, no sólo no es un trámite posible, sino que suele marcar la cancha de la política argentina.

Agustín Rossi y Ricardo Alfonsín tendrán un rol destacado en estos dos años en la Cámara de Diputados. Las posibles convergencias políticas entre las dos fuerzas mayoritarias de la Argentina se apoyan en la trayectoria y el compromiso de ambos dirigentes. Frente al embate de la derecha más recalcitrante, es hora de que los mejores militantes de los espacios populares busquen ejes comunes.

Nos vemos


Sobre textos de Alejandro Horowicz

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