25 de octubre de 2009

Competencia imperfecta, oligopolios y subdesarrollo

Los cambios en la televisación del fútbol y la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual recientemente promulgada tienen algo en común: asestan un duro golpe al poderío económico del oligopolio mediático concentrado. Sin embargo, dicho oligopolio pronto habrá de reponerse sino se quiebran, de manera definitiva y contundente, los resortes de una Argentina sojera y vacuna.

En efecto, soja, vacas y medios de comunicación desregulados y concentrados, constituyen los pilares del modelo agro-exportador en el país y su supervivencia futura. De aquí la trascendencia y progresividad histórica por parte del gobierno nacional –al margen de sus contradicciones y errores– en la progresiva estatización del sector agrario (cuestión agraria) y del sector mediático (cuestión cultural).

En el primero de los casos, se observa con beneplácito la continuidad de las retenciones a las exportaciones de granos, la creciente presencia del Estado en el agro a través de la Oncaa y la AFIP. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que si la lucha por la captación de la totalidad de la renta agraria no se lleva hasta sus últimas consecuencias, la derrota del pueblo argentino será una triste e inmediata realidad. La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual tiene su alma gemela en la pronta sanción de una nueva Ley de Arrendamientos así como también en la nacionalización de la producción y el comercio interior y exterior de granos.

La creación de una red de gestión, control, producción y comercialización local y de exportación que asocie estratégicamente al Estado con los agricultores familiares y con los pequeños y medianos productores, será la mejor estrategia política para la inclusión de buena parte de las clases medias rurales y urbanas de la provincia de Buenos Aires y del interior al gran frente nacional que habrá de vencer al neoliberalismo en el 2011. ¿El punto de partida para sumarlos a la causa? La casi totalidad de los países mono-productores, cuyo bienestar social y normal desarrollo económico dependen de la exportación de ese único producto o de la renta devenida de un solo sector, resuelve el dilema vía asociaciones mixtas entre Estado y capital privado, o bien, con una estatización lisa y llana del recurso estratégico en cuestión. Más aún cuando en el caso de la Argentina, el sector social que hoy se apropia del gran excedente nacional es justamente el que más traba el tránsito hacia un modelo industrialista y socialmente justo.

Un contexto de retenciones cero para todos los cultivos a excepción de la soja es factible (fiscalmente hablando) con el incremento de la participación estatal en la renta agraria vía asociación de la Oncaa con las compañías exportadoras de granos. Si se actúa inteligentemente, se habrá reconquistado para una Argentina nacional y popular a una buena masa de compatriotas hábilmente engañados por la Mesa de Enlace, la sojización del país y un año de oligopolio mediático a todo vapor.

Nos vemos, buen domingo.


Fuente: BAE

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