Los abuelos de la nada

Ariel Ortega, Marcelo Gallardo y Matías Almeyda le pidieron a los dirigentes mantener a Gorosito en el cargo. Penoso.
Todos los récords, negativos por supuesto, serán superados. La predicción de Nostradamus, finalmente se supo, era sobre River. Le erró por un par de años, pero si lo miramos bien, tal vez haya sido el 2001 el principio del fin. La maldición se posó en River ese diciembre, cuando explotó el país y perdimos un campeonato contra Racing. Ese espíritu maléfico se apoderó de un equipo de estrellas y lo transformó en uno de la B. Porque River, hoy, es un equipo de la B. Si miramos bien el promedio, si lo analizamos, la pesada herencia nos deja peleando el descenso.
No es una proyección antojadiza, no es un número tirado al aire como algunas encuestas que están dando vuelta por las próximas elecciones. Son los números que dicta la espantosa realidad a la que asistimos, mientras la tribuna parece enfocada sólo a los jugadores, desde hace tiempo, y ahora también a Pipo. Está claro que el técnico no pudo torcer la realidad de un club que está vegetando y no le encontró la vuelta nunca al equipo. Gorosito soñaba con dirigir a River, le tocó éste que poco tiene del River que él mamó en Inferiores y un rato en Primera, y cayó preso de su deseo. Pero es de hombres asumir los desafíos y todos pensamos que podemos cambiar la realidad.
River es un club a la deriva, casi abandonado a la mala de Dios. Ya no es sorpresa que River pierda con Arsenal o con cualquiera. River pierde siempre. Noticia es que no pierda, por lo menos de visitante. Ya casi ni indigna. Es como si llegás a tu casa y ves a tu mujer revolcándose con tu mejor amigo y seguís de largo, colgás el saco, vas a la cocina y te tomás un cafecito. No pasa nada ni cuando pasan cosas graves e imperdonables. Apenas surgen espontáneos un par de cantitos de protesta, tibiones, laterales, que se filtran entre tanta empalizada y tanto palo para silenciar a los rebeldes. Pasa en todas las tribunas. La ley del todo pasa.
Eso es River hoy: sufre, sangra, se arrastra, pierde. Pierde. Un minuto de silencio.
Nos vemos
De Leo Farinella
Comentarios
Arranca escribiendo que todo esto se debe a una maldición causada por dejar al club abandonado. Es un farsante, el club fue vaciado, robado y saqueado, esa es la maldición, recién ahora lo abandonaron porque ya no hay más nada para saquear y están ocupados en negociar la impunidad con la próxima comisión.
Saludos
Saludos