23 de septiembre de 2009

Declaratoria de herederos


La discusión parlamentaria del proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual puso sobre el tapete un viejo entredicho: el perfil del radicalismo, sus alianzas y el camino hacia el poder. La Unión Cívica Radical es, tal vez, el partido político argentino con mayor debate interno.

¿Es el radicalismo ese partido que por lo bajo sus dirigentes pregonan, una fuerza progresista, de centroizquierda, más cercana a los postulados de Hipólito Yrigoyen, Arturo Illia y Raúl Alfonsín y a la socialdemocracia? ¿O, por el contrario, es esa fuerza más cercana a Bartolomé Mitre, Fernando de la Rúa y, cómo no, a Julio Cobos?

No es menor la pregunta si pensamos que los actuales dirigentes radicales se debaten por mantener unido al Acuerdo Cívico y Social, que tiene por un lado al vicepresidente de la Nación como el mayor presidenciable y a una dirigente histórica como Elisa Carrió totalmente enfrentada con él. A eso hay que sumarle que otro presidenciable, como el socialista gobernador de Santa Fe Hermes Binner, dio su apoyo al proyecto oficialista de ley de medios audiovisuales. Los diputados socialistas apoyaron y el senador santafesino Rubén Giustiniani también adelantó su voto positivo.

¿Dónde aparecieron los dirigentes radicales en este debate? Al lado de Mauricio Macri y Francisco de Narváez, de la mano de Julio Cobos. Los radicales orgánicos, al igual que los cobistas, se retiraron del recinto de Diputados sin dar la discusión, de la misma forma que lo hicieron los peronistas disidentes, PRO y otros partidos de oposición. Si hasta Margarita Stolbizer, otra aliada del Acuerdo Cívico, se manifestó contraria a la decisión radical-peronista disidente de abandonar el recinto. Margarita, así, evitó enfrentarse con ella misma, pues muchos puntos de la actual propuesta están tomados de un proyecto de ella cuando era diputada. El radicalismo, por lo visto, pasó de ese dilema.

Los actuales dirigentes radicales deberán mirarse al espejo, una vez más, y ver si la imagen que se les devuelve es la que corresponde a su tradición y a su historia. También podrán verificar si lo que ven reflejado es sólo un espejismo que los acercará al poder pero que, una vez roto el encanto, les devolverá –una vez más– siete años de mala suerte.

Nos vemos


Fuente. BAE

3 comentarios:

Charlie Boyle dijo...

Es solo un problema de cartel de bataclanas

rinconete dijo...

Los radicales se están convirtiendo en el conde Chikoff de la política. Defienden las formas, meticulosamente. Nunca hablan del fondo, eso se lo dejan a sus amigos del PRO, que apenas tienen una parcela de poder, elijen al Fino Palacios, un energúmeno que no solo forma parte del delito que dice combatir sino que además, eructa en la mesa.

Ricardo dijo...

Los radicales se carriotizaron mucho para aparecer en la tele.
Alquilan el sello pero éste está vacio de contenido ya.
Los dirigentes de primera línea son Im pre sen ta bles.
Están en el chiquitaje.
Lo de Silvia Vázquez merece ser mencionado y elogiado.
Saludos.