8 de agosto de 2009

Binner, ahora la pobreza

Miles de personas desfilaron frente a los santuarios de San Cayetano a lo largo y ancho del país. La relación entre pobreza, falta de trabajo y lo religioso me lleva y a muchos, a la ponderación de la pobreza. Los gobiernos (en sus tres niveles: nación - provincia - municipio) no manejan en general estadísticas actualizadas, salvo alguna base de datos generada por la ejecución de políticas públicas sociales. En este sentido, los municipios, tienen la percepción del territorio.

En mi ciudad, el 25% de los hogares (sobre un universo de 3.000) tiene necesidades básicas insatisfechas, con una población que crece demográficamente 2% por año, tomando como base el último censo nacional realizado en el 2001 (11.801 personas) y la serie histórica.

Si es cierto (y no lo traigo a colación como para consolarme) que el mundo ha progresado proporcionalmente más en los últimos cincuenta años que en toda la historia, no lo es menos el hecho de que la desigualdad entre las naciones es una de las características que mejor definen al mundo contemporáneo.

Este fenómeno se traduce, sobre todo, en las grandes diferencias existentes entre los pueblos en el acceso a bienes y servicios básicos, y es consecuencia de los procesos económicos que, con diferentes resultados, se han experimentado en las últimas décadas.

Algunas investigaciones recientes parecen demostrar que los principales factores que intervienen en los conflictos actuales tienen que ver con las dificultades económicas, los problemas de acceso a la propiedad de la tierra en el mundo rural, la religión y la inestabilidad política

Las cifras de personas que carecen de lo básico para sobrevivir con un mínimo que garantice un nivel elemental de salud son altas, como por ejemplo : más de 1.200 millones de seres humanos no tienen acceso a agua potable; 1.000 millones carecen de vivienda estimable; existen 840 millones de personas mal nutridas, de los cuales 200 millones son niños menores de cinco años, y 2.000 millones de personas padecen anemia por falta de hierro; 880 millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de salud; y 2.000 millones de personas carecen de acceso a medicamentos esenciales. Para resumir, nada menos que el 80% de la población mundial vive en la pobreza. La falta de salud no es ni causa ni efecto de la pobreza, es un componente más de la misma, un hecho sustancial a ella y un parámetro que, quizás como ningún otro, ayuda a identificarla.

Las declaraciones de Benedicto XVI sobre este tema produjo reacciones en cadena. Digo esto porque al Ministro de Desarrollo Social de Santa Fe, Pablo Farías, pone blanco sobre negro: el 30% de la población de la provincia vive bajo la linea de pobreza, con un crecimiento del 10% en los últimos dos años, tomando datos del INDEC y consultoras privadas, porque la provincia no tiene su propia estadística. Mientras tanto, Binner quien insiste con el dialogo político para lograr el consenso de la reforma de la constitución, choca con la negativa del pejota que le dice que primero deben resolverse problemas importantes como la pobreza.

Resolverla después de la escandalosa ilusión que creara el neoliberalismo argentino no es fácil, la generación de empleos, va lenta pero firme, mientras tanto, los gobiernos municipales, desde la praxis acercan paliativos que muchos, sobretodo los que no saben lo que es atender el drama diario de hambre y salud, confunden con clientelismo.

Ahí vamos, desde el 2003, despacio, de a poco, con suavidad pero con criterios.

Nos vemos.


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