18 de mayo de 2009

Los procesos electorales

Los procesos electorales suelen ser los principales responsables de desviar los ejes políticos que necesariamente debería transitar la Nación. Nada de lo que se discute transcurre en carriles que alimenten el pensamiento, abonen los proyectos en marcha ni ofrezcan alternativas; por lo contrario, la frivolización en algún caso y la judicialización en otros, acompañados estos procesos por la descalificación y la falta de respeto al prójimo, adversario o no, tiñen el mapa electoral.

Miles de argentinos se están preguntando ¿a quién voto? Cuando la pregunta que deberíamos hacernos es qué quiero para mí, para mi país, para mis compatriotas. Pero sin embargo la artillería marketinera cotidiana y repetitiva nos ofrece opciones de personajes cuya principal virtud reside en la acumulación de dinero, en haber invertido en imagen, en ser propietario del futuro en paz y en armonía sin tener pasado, construyendo alianzas empresariales al calor de la lucha política y relaciones internacionales de clara identificación ideológica, que después niegan en nuestro país.

Por otro lado, algunos, adheridos al mesianismo apocalíptico estimulado por los medios, acumulando temores contenidos ante cada información, construyendo alianzas de signo anti antes que consolidaciones de pensamiento crítico y propuestas estratégicas, promueven debates tipo talk show televisivos de cruces misilísticos, de picaresca criolla y denostación del adversario, en la promoción del famoso y rentable rating mediático que entusiasma a los productores, paladean los comercializadores y transforman a nuestros compatriotas en televidentes en vez de votantes, al pueblo en “gente” y a los ciudadanos en público o clientes.

¿La política? bien gracias y lejos. Los desafíos del país en el marco de una crisis internacional inédita no existen en campaña. Eso lo discutimos luego en las Cámaras cuando el pueblo se exprese, siempre y cuando lo haga sin presiones ni prebendas ni mucho menos con fraudes, como cuando pierden los “políticamente correctos”, en un ejercicio discriminador sobre la pobreza y la humildad rayano al racismo.

Si es pobre y vota oficialismo es porque está comprado, no es porque el ser humano y su familia hoy están mejor con trabajo en blanco y los hijos pudieron estudiar en estos años. “Vota así oficialismo porque no entiende lo que pasa: las presiones a la prensa, las alianzas con dictadores como Chávez, no tener crédito externo, la apropiación de las AFJP entre otras calamidades, !qué van a entender semejante situación!”

La Patria sumergida en estos avatares pierde sus ejes de construcción política, posterga las políticas de Estado, intentan impedir la consolidación nacional en un momento político internacional único, donde la Argentina está en las mejores condiciones de afrontar los desafíos futuros, por las previsiones hechas en los años anteriores.

Sin embargo, todo debe ser destruido en aras de un nuevo futuro, en donde la “armonía” reemplace la crispación, donde los argentinos vivamos en paz sin tocar ningún interés que pueda alterar los ánimos de los poderosos dueños del país, donde la Justicia dócil y los políticos vencidos en sus utopías renueven sus votos de alineamiento internacional, con visión eurocentrista en algunos casos, proimperiales en otros, para que nuestro país deje de ser noticia por sus supuestos fracasos, como haber abonado al FMI para impedir controles virreinales con pretensiones coloniales, o intentar que las empresas monopólicas entregadas en la segunda década infame cumplan sus compromisos de inversión y paguen sus impuestos o promover que el genocida de Bush sea sometido al Tribunal Internacional de La Haya por el genocidio iraquí.

Sin dudas se juegan dos estrategias de campaña electoral, aunque corta, sustantiva para el futuro del país. Por un lado, quienes pretenden minimizar el discurso a través del individualismo propuesto como ícono del la democracia.

Se vota candidato es la consigna, no se vota un camino, una propuesta o un modelo de construcción social. No se vota por las leyes laborales ni por políticas sociales, sólo se ofrece el salario para la niñez al mismo tiempo que se quieren eliminar las retenciones a la soja. Un disparate y un insulto a la inteligencia. Se pretende volver al FMI y rechazar el swaps con China por 10.000 millones de dólares, sin costo ni imposición de compra, de libre disponibilidad como los 1.500 millones de Brasil.

Se estigmatiza la reunión del G-20 por la invitación argentina como si fuese un agravio al país haber participado y proponer frente a los poderosos del mundo la eliminación de los paraísos fiscales y la inversión en producción y trabajo antes que el apuntalamiento al sector financiero responsable de la crisis internacional.

Las elecciones como cualquier evento político constituyen una batalla ideológica que sólo no aceptan los que decretaron “el fin de la historia” en los 90 y acordaron el discurso único del neoliberalismo hasta que estalló. La ideología no sólo existe sino que es el motor de la política que deberá ser reivindicada como la herramienta de transformación de los pueblos por construir sociedades más justas. Volver a la política es el gran desafío de la batalla electoral, sin que nadie se asuste por el término guerrero, después de todo, la guerra es la continuación de la política por otros medios, pero siempre termina en el mismo lugar que es la mesa de negociaciones. No mesa de imposiciones y de ninguneos de sectores sociales que ven disminuir sus ingresos y apuntalando actitudes egoístas y neoliberales pretenden hacerse dueños de la patria y los símbolos como la bandera y el himno.

Quizá lo hayan sido en otras épocas, pero el mundo y la Argentina cambiaron, llegó la hora de reconstruir el Estado de Bienestar para lo cual falta un largo camino, después de la noche financiera, pero es el camino, sabiendo de la hipoteca social pendiente y ubicando al modelo de construcción social solidario como estratégico.

No estamos eligiendo hombres y mujeres más o menos presentables, debemos preguntarnos si son más o menos comprometidos con los humildes y desprotegidos y si su historia personal corrobora la idea que nos formamos de ellos. No son individualmente los candidatos quienes nos representen sino las políticas que llevarán adelante, desde una conducción política como en cualquier país del mundo. Por esa razón las elecciones son plebiscitarias porque nos pueden hacer abandonar el UNASUR y sus iniciativas como el Banco del Sur y el sistema de defensa continental, volver a las AFJP y su saqueo, derogar las leyes del trabajo para flexibilizar a los trabajadores ante la crisis, eliminar el rol del Estado con políticas proactivas de consolidación de empresas y empleo, dejar las rutas áreas en manos extranjeras lo mismo que los puertos y las aduanas como así también al personal embarcado, bajar la movilidad jubilatoria, terminar con las Obras Sociales, firmar el ALCA con EE.UU. y tantas cuestiones que sería largo enumerar.

Por último, si el camino es el correcto, aún con errores, debemos apuntalarlo para profundizarlo en ese sentido, porque solo así se aventarán los temores ideológicos. En ese sentido duele la crítica por “izquierda” de sectores del campo nacional y popular que llevados por un formalismo complejo en su interpretación terminan emparentando el camino recorrido con los procesos neoliberales y dictatoriales, aumentando la masa crítica de los sectores de la reacción.

Sin dudas todos tenemos propuestas y senderos que transitar aun insatisfechos desde el punto de vista de las utopías, pero no todo debe ser a cualquier precio y menos en un acto electoral. Los peronistas sabemos cuál es el aporte al movimiento nacional junto al justicialismo, al movimiento obrero organizado, las organizaciones de base de los movimientos populares, los intelectuales de Carta Abierta, los aliados al proceso de reconstrucción nacional, vengan de donde viniesen, siempre y cuando expresen lo genuino de la lucha por la recuperación de la identidad nacional y la soberanía política con justicia social.

Nos vemos


Textos: Jorge Rachid


1 comentario:

Pepe Dazzo dijo...

Binner en Santa Fe dice que el 28 de Junio se votan dos modelos: el del socialismo y el de reutemann-rossi. Realmente no entiendo modelo de que es el socialismo. Modelo de golpismo. Modelo de la derecha. De socialistas no tienen nada si estan al lado de los agrogarcas de FAA, SRA.