5 de mayo de 2009

Feos, sucios y malos

Para seguir con el tema ser gorila que surge de la confesión de Osvaldo Bazan, tratado aca en el Club, les dejo este genial artículo de Jorge Rachid y Socrates publicado hace días en el BAE.

"La película italiana del neorrealismo que lleva ese título sirve de sostén para caracterizar todo aquello que por oponerse al sistema es caracterizado de esa manera. Pueden ser personas individuales, partidos políticos o instituciones, siempre y cuando sus posturas sean contrarias a lo “políticamente correcto”, lo que “está bien” o lo que es formalmente “aceptable”.

El peronismo en cualquiera de sus versiones se lleva las palmas de oro de esa caracterización a través de los medios de comunicación, de los editorialistas, los opinólogos y periodistas que estigmatizan a diestra y siniestra todo bicho que camina, en casilleros maniqueos del “deber ser” mas allá del fondo de las cuestiones analizadas, nunca profundizadas, en una banalización y frivolización informativa, que si no fuese por la gravedad del tema, debería ser ironizada con humor.

Es así aun cuando el debate del país amerita una discusión sobre ejes que determinen y fijen políticas de Estado frente a la crisis mundial del neoliberalismo financiero, que en nuestro país se niegan, quienes informan, a conectar con la situación nacional. Entonces pese a estar controlando los índices de empleos y proponiendo políticas activas anticíclicas, los titulares son: cuánto de menos hemos crecido en relación con el año pasado, cómo se achicó la balanza comercial con Brasil, cómo cayeron los Bonos en la Bolsa, cuánto disminuyó el PBI con respecto al mismo mes del período anterior, cuánto va a afectar la vaticinada y nunca llegada crisis energética, entre otros titulares catástrofes destinados al efecto pánico, siempre presente en procesos electorales.

No quiere decir esto que no existan problemas. Es más: la hipoteca social pendiente del Gobierno nacional debe ser un tema debatido, analizado y consensuado en propuestas que marquen el inicio de una etapa de construcción de un nuevo modelo social solidario, con eje doctrinario peronista que instale en el marco de la cultura del trabajo, el concepto de la comunidad organizada como mecánica de dirimir los conflictos de intereses desde el Estado, evitando las presiones lobbystas y mediáticas de los grupos de poder. Es un tema y una responsabilidad pendientes, no sólo del gobierno sino de todo el peronismo y el movimiento nacional y popular si quiere recuperar su raíz histórica de compromiso con los sectores más humildes y desprotegidos de nuestra comunidad.

Por esa razón, cualquier medida de avance tiene una lectura perversa, porque los “sucios, malos y feos” no pueden realizar otras acciones que no sean contrarias a todo lo conocido y supuestamente respetado. Así, cuando los desocupados (sucios) ocupan las calles los medios hablan del derecho de los demás, cuando cortan los ruralistas (limpios) es en defensa de un reclamo legítimo; si las candidaturas se deciden colocando las personas más representativas del movimiento nacional (feos) son una manipulación, si lo hacen los partidos del sistema (limpios) jugadas honestas; si se despliegan banderas en el fútbol contra la monopolización de la televisión en las barras (malos) se esta apuntalando la delincuencia, cuando se forman grupos de desalojo por violencia institucionales en CABA (buenos) aunque ejerzan la de la peor manera, es para mantener Buenos Aires Limpio.

Olvidan que el peronismo fue el encargado de hacerse pie en las diferentes crisis que soportó el país, la última del 2001, una de las crisis más espantosas por el daño social que recordemos. No recuerdan que desde 1994 el movimiento obrero organizado fue el único sector social de poder que, poniendo en juego y arriesgando sus propias estructuras sindicales, enfrentó al neoliberalismo, las privatizaciones, las AFJP, las ART, al FMI y al BM, en la calle y con acciones junto a los desocupados echados del sistema social, por la prepotencia financiera, especulativa y codiciosa.

Sin embargo, ese movimiento obrero es hoy blanco de todo tipo de caracterizaciones, en especial por sectores llamados a sí mismos “progresistas” que, con pensamiento eurocentrista, desconocen el valor y los códigos de la defensa del trabajo como bien social y de la identidad nacional como bien colectivo. Puede haber muchos dirigentes pasibles de críticas y sanciones, pero el movimiento obrero como sujeto político es indispensable en el andamiaje de una sociedad más justa, equitativa y solidaria. Por eso es combatido, en especial, cuando comienzan los procesos redistributivos de la riqueza, cuando el reclamo de los trabajadores altera profundamente la placidez acumulativa del capital, que como nunca en la historia de la humanidad, provocó tanto dolor, sufrimiento y pobreza a millones de personas de la mano del neoliberalismo.

El peronismo es “el hecho maldito del país burgués” decía el maestro John W. Cooke, que caracterizaba correctamente la etapa de irrupción del movimiento nacional en el país de las vacas gordas. “El aluvión zoológico” lo caracterizó la oligarquía, tan conmovida entonces como hoy por la aparición de nuevos actores, nuevos convidados a las mesas del poder. Estaban catalogando en su concepción a una subcultura, denigrando y estigmatizando las corrientes populares, lo cual bastó para criminalmente bombardear Plaza de Mayo un día de semana al mediodía, con más de 400 muertos civiles, con aviones militares en nombre de la democracia, la libertad y la Patria, acorralando a un gobierno democrático elegido por los “salvajes votantes argentinos que no sabían qué hacían”.

Deberían leer nuestros columnistas de los medios gráficos a Vivianne Forrester en su libro El horror económico y El crimen occidental para sentirse reflejados en la complicidad de los genocidios cuando las subculturas que, como denomina el “poder”, comienzan a ser perseguidas. Pasó en la Argentina, en la complicidad masiva del ’76 cuando la consigna era a cualquier precio terminar con el gobierno Constitucional a seis meses de las elecciones. No fuese cosa que otra vez los feos ganasen, los sucios gobernasen y los malos nos pegasen. Así nos fue a los argentinos con silenciosos y silenciados secuestros, junto a exclamaciones en la prensa escrita sobre la necesaria interrupción democrática en nombre de los altos valores de la civilización occidental y cristiana, aclamando a las fuerzas armadas y justificando el genocidio, el secuestro de bebés, que hasta hoy no hemos podido recuperar con identidad, y la persecución de millones de compatriotas.

Deberían leer a Perón quienes son capaces de agraviar el avance del Unasur, el Banco del Sud y el sistema de Defensa acordado por todos los países. Sería deseable que el periodismo preguntase a los candidatos qué medida tomarían con el proyecto continental y las relaciones con Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Chile y el resto de Latinoamérica. Preguntar qué harían con las AFJP y los derechos humanos, en especial si volviesen las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Si por conservar las formas hubiesen dejado a la Corte Suprema anterior, sin sacudir el polvo de tanta ignominia. Que harán con las leyes laborales que reinstalaron las Convenciones Colectivas, el Consejo del Salario Mínimo y derogaron la flexibilización laboral. Como se llevarán con el movimiento obrero en sus reclamos y si reprimirán la protesta social en las calles, además de permitir la libertad de empresa que existe hoy en la Argentina, donde cada uno dice las barbaridades infundadas que quiere sin beneficio de inventario. Dejarán quizás el tema petrolero sin tocar, ni las empresas privatizadas sin alterar, para garantizar seguridad jurídica a los de afuera e inseguridad de bolsillo a los de adentro. Seguiremos con los tribunales en EE.UU. para dirimir cuestiones nacionales y los dictados de los organismos de crédito internacional acaso? Cual sería el proceso de acumulación de riqueza si el financiero que nos llevó a la ruina o el modelo de producción y trabajo.

Podemos seguir con las preguntas que nos hacemos quienes somos peronistas aunque no oficialistas, pero mucho menos somos parte del “aliento fétido del orangután” que hoy se desparrama por los medios. Somos parte de la responsabilidad de construir una Nación, desde el lugar que sea por haber asumido un compromiso con el pueblo y con la Patria. Algunos los hacemos sembrando ideas, confrontando cuando podemos, sufriendo las oportunidades perdidas, pero intentando visualizar un camino, aún a costa de nuestro tiempo biológico.

Los procesos políticos los escriben los pueblos con sus tiempos y sus pausas, pero sin duda, quienes nos oponemos a transitar las alfombras del poder económico, además de negros seguiremos siendo sucios, feos y malos."

Nos vemos

5 comentarios:

Ariel K dijo...

muy bueno su artículo, y por cierto recomiendo ver el film, es una joya de la cinematografía.

Mrs Miga dijo...

bruti,sporci e cativi...
así nos perciben..

Mrs Miga dijo...

quien es este Sócrates,Claudio?

el filomata dijo...

Texto de Jorge Rachid Isabel. Corregí el error. Gracias.

Besos

Martín LatinoameriKano dijo...

El texto es realmente muy bueno. Lo interesante es que a pesar de declararse no oficialista hace una lectura muy importante de la historia que es perfectamente aplicable al presente. Eso indica que falta cultura y educación, que si fuese posible que la gente fuese mas culta y educada y si se entendiera que la cultura no pasa por resistirse a comer un choripán, quizá la cosa sería diferente y "la gente" no repetiría el discurso de TN.