19 de abril de 2009

Clásico con números y balances en rojo

Hace mucho tiempo que busco noticias relacionadas con los balances financieros de los clubes de fútbol. Apareció algo por ahí conteniendo declaraciones de dirigentes opositores a Aguilar, presidente de mi querido River Plate, pero no me conformó del todo. En aquel momento escuche por radio que Boca Juniors decidió dejar de promocionar otros deportes en su institución por la imposibilidad de financiarlos.

Sacando las noticias sobre los dramas financieros de Rácing e Independiente, las de otros clubes nada se conoce. Hoy, día en que juegan River - Boca, Página 12 publica este artículo escrito por Gustavo Veiga y que resume algo de lo que estoy buscando.

Mientras los técnicos Ischia y Gorosito se rompen la cabeza para formar sus equipos por las lesiones, las dirigencias que encabezan Ameal y Aguilar se las tienen que ingeniar para recomponer las finanzas de dos clubes que tienen deudas millonarias.

El clásico, como la procesión, también va por dentro. Si se entiende por dentro que Boca y River atraviesan una delicada situación económica, agravada en el caso del segundo por la peor presidencia de su historia, que hoy encuentra a José María Aguilar en un discreto repliegue anticipado, previo a las elecciones de diciembre. Su par, José Amor Ameal, después de que tomara la iniciativa en un par de temas (la contratación de Carlos Bianchi y el desplazamiento de sus adversarios políticos) tiene por delante la profundización de un conflictivo recorte porque los números no le cierran. Así llegan los dos grandes más grandes al partido de hoy –el que le importa a su gente–, aunque el institucional se juega los 365 días del año.

Las visiones más críticas del presente millonario (el apodo ya es anacrónico) señalan que al cierre del balance previsto para el 31 de julio el club podría tener una deuda de 100 millones de dólares. Unos 370 millones de pesos. Esa puede resultar una cifra discutible, pero lo que no es discutible son las marcas de una gestión que, tras ocho años en el poder, transformó a River en un coto de caza de dirigentes sospechados de corrupción, empresarios que hicieron y deshicieron a su antojo en un desvalorizado plantel y barrabravas envalentonados por la impunidad que les otorgan sus conexiones políticas.

La comisión directiva ya carece de recetas para enfrentar la diversidad de la crisis. En sus manos está reducir un tanto el déficit operativo mensual, que rondaría los 8 millones y medio de pesos, pero no ganar el clásico de esta tarde y tampoco conseguir la clasificación en la Copa Libertadores. Si los dirigentes encabezados por Aguilar podían influir en el fútbol, ya lo hicieron. Vendieron mal y compraron peor. Los resultados están a la vista en la cancha y en la tabla (River salió último en el último torneo y en los años más recientes sufrió sucesivas eliminaciones en las copas, algunas prematuras).


Al panorama deportivo que se inclinará hacia el desahogo o el abismo en estos días, clásico y Libertadores mediante, hay que agregarle la sucesión presidencial. En diciembre se vota y la puja electoral cruzará todos los meses por venir. El ex presidente Hugo Santilli; el embajador de la Orden de Malta en la Argentina, Antonio Caselli; el opositor Horacio Roncagliolo; el ex dueño de Torneos y Competencias (TyC) Carlos Avila; el técnico Daniel Passarella; el titular de la Caja de Ahorro y Seguros, Raúl D’Onofrio, y dos o tres candidatos oficialistas del riñón de Aguilar se anotaron en la línea de partida. Seguramente, no todos quedarán en pie a fines de octubre, cuando las listas tengan que oficializarse. O porque desistan de sus candidaturas o porque tejan alguna alianza de difícil pronóstico.

Dos señales son indicativas de lo que está en juego. Una es la inversión que Caselli lleva desembolsada en su campaña. Publicidad en las lunetas de los colectivos, avisos a una página en los diarios (a ocho meses de los comicios) y hasta una promesa a los socios de que modernizará el Monumental con toda la pompa. Por lo pronto, ya se procuró un sitio estratégico para hacer política. La confitería El Aguila, ubicada frente al estadio, y que está cerrada hace más de un año. La otra es que Santilli dirimió un conflicto familiar con su hijo Darío –quien tenía aspiraciones semejantes a las de su padre– e intentará regresar a la presidencia veintiséis años después. Había ganado las elecciones en diciembre del ’83. Y ahora consideró que llegó su segundo momento en la historia del club.


En Boca no se vive un año electoral porque la última votación fue el 1° de junio de 2008, cuando Pedro Pompilio –falleció el 30 de octubre– derrotó a Roberto Digón. Ungido presidente gracias a que era el primero en la línea sucesoria, Ameal arrancó con bríos su mandato y en una movida que le costó al club 1.700.000 dólares anuales, contrató a Carlos Bianchi como manager (mientras pensaba cómo terminar con el básquetbol en una decisión errada). Así, mató a dos pájaros de un tiro. Les puso límites a sus adversarios internos: el acaudalado sindicalista petrolero Juan Carlos Crespi y el actual vice 1 de Boca y presidente de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, José Beraldi. Y además apuntaló a Carlos Ischia, un entrenador que goza de un respaldo precario entre los hinchas de Boca.

El técnico campeón de todo, instruido por Ameal, salió a juntar por el exterior el dinero que no había en la tesorería, mientras el presidente le pedía a la AFA 20 millones de pesos para saldar deudas inmediatas. De acuerdo al último ejercicio 2007-2008, el club tiene un rojo comprobable de 109.775.018,55 pesos. Esa suma hoy sería mayor. Por eso Boca necesita desprenderse de futbolistas caros en junio, ya sea por la vía de una transferencia o la reducción en los montos de sus contratos. Sus cinco jugadores mejor pagos (Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Sebastián Battaglia, Hugo Ibarra y Rodrigo Palacio) le significan a la institución un gasto de unos 8 millones de dólares por año.

Bianchi consiguió arreglar una serie de amistosos para el próximo receso que le darán aire a la tesorería. Un cuadrangular en Alemania con el Bayern Munich, Milan y Manchester United no llamaría la atención. Pero sí dos partidos en Nigeria por 450 mil dólares cada uno y la posibilidad de disputar un clásico con River en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, entre el 6 y el 10 de junio. Sin giras por el mundo y una política sin despilfarros, los ingresos de Boca no alcanzarían para pagar las deudas. El Virrey, en su nuevo papel, puede corroborarlo.

Nos vemos

PD. Un triunfo hoy no nos vendría nada mal. Por los hinchas. No por otra cosa y aqui incluyo a jugadores y dirigentes. Gorosito ojalá que el saco que se esta probando le quede bien, aunque a veces, viendo tanta indolencia dentro de la cancha, me gustaría que haga lo que hizo el Tolo Gallego, mandar a todos los jugadores a la mierda. Listo, terminé

3 comentarios:

Carlos de Santa Fe dijo...

En las páginas web oficiales de los clubes tampoco encontré nada sobre números.

Porque esconden tanto che!

Anónimo dijo...

Les dejo este panorama riverplatense

Hay que estudiar el último balance aprobado entre piña y piña a fines de noviembre para darse cuenta de que las cuentas de River son como un tsunami que espera por el próximo oficialismo. Votado por 70 oficialistas contra 52 opositores, el ejercicio económico 2007-2008 tiene algunas perlas que ningún medio periodístico tomó en cuenta. La salud financiera de las instituciones importa poco cuando hay tantos jugadores y técnicos que son carne de diván.
Entre sopapos oficialistas a dos opositores, la asamblea de representantes aprobó el 28 de noviembre el balance (cerrado al 31 de agosto) y también algunas cuestionadas obras de infraestructura pergeñadas por el vicepresidente 2º, Domingo Díaz. Las agresiones que recibieron el fiscalizador titular por la minoría, Gabriel Corigliano, y el representante de socios, Juan Carlos Provenza, advierten que en River la patota goza de buena salud y que no es necesario integrar la barra para hacerse el guapo. En el ataque habrían intervenido el responsable del registro de socios del club, Luis Mazzulla –un hombre muy cercano al presidente–, y otras personas.

El balance que el aguilarismo consiguió aprobar con cierta holgura arrojó un superávit de 1.525.559 pesos, que resultó inferior al de 2007 ($ 2.816.089). En el ejercicio hay un apartado denominado “Derechos económicos - Situaciones especiales”, donde se detallan el cuestionado acuerdo con el club Locarno de Suiza (del 29 de agosto de 2006) y sus derivaciones, junto con otro más reciente que se firmó con el Villarreal de España el 9 de junio de 2008.
Este convenio involucró el 50 por ciento de los derechos económicos de “los jugadores Matías Abelairas, Gustavo Cabral, Gustavo Bou, Damián Lizio, Maximiliano Oliva y Andrés Ríos en 9 millones de euros netos, pagaderos en tres cuotas iguales y documentadas de 3 millones, cuyos vencimientos operarán en fecha 15 de noviembre de 2008, 15 de febrero y 15 de mayo de 2009.

El porcentaje producido neto que origine la operación de venta de los porcentajes de derechos económicos de alguno de los jugadores mencionados precedentemente, será distribuido 50 por ciento para la asociación y 50 por ciento para el Villarreal Club de Fútbol SAD, excepto sobre los siguientes jugadores”, y cita a continuación a Bou, Oliva y Ríos, cuyos pases deberán liquidarse por porcentajes diferentes, ya que hay terceros involucrados.
El caso de Paulo Ferrari es un ejemplo arquetípico de cómo se realizan triangulaciones en el fútbol. Transferido a la empresa Air Photo Publicity SL el 80 por ciento de los derechos económicos del jugador por tres millones de euros, River recibió una nota de esa ignota compañía fechada el 14 de octubre pasado en la que se le comunicaba que “con fecha 9 de octubre de 2008 cedió el contrato y su modificación celebrados oportunamente con la Asociación (por el club) a Beaufort y Balmer SA, por lo cual esta última asume todos los derechos y obligaciones resultantes del contrato de transferencia de derechos económicos y sus modificaciones”.

Es decir que River, para desprenderse de su capitán Ferrari, firmó dos contratos diferentes con Air Photo Publicity y Beaufort y Balmer SA entre agosto y octubre de 2008. Con esta última se trató de un “acuerdo de cancelación por compensación de 2.051.000 dólares correspondiente al saldo del precio adeudado por la Asociación a Beaufort y Balmer SA por la incorporación del jugador Gustavo Cabral y una suma similar adeudada por dicha sociedad a la Asociación en relación con la transacción descripta en el párrafo anterior”.

Conclusión: el balance, en su página 18, describe que “a la fecha de emisión de los presentes estados contables el monto pendiente de cobro por la transferencia de derechos económicos del jugador Paulo Ferrari asciende a aproximadamente 699 mil dólares”. Y agrega que “el producido que origine la venta de los derechos económicos de Paulo Ferrari será distribuido 80% para Beaufort y Balmer SA y 20% para el Club Atlético Rosario Central”. O sea que a River poco le quedó del monto original de esta venta, ya que estaba comprometido en una operación anterior que involucraba la cesión de Cabral, cuyo 50 por ciento del pase fue cedido después al Villarreal.

La política de ventas en River continúa siendo la misma desde que lo gobernaban Hugo Santilli, Alfredo Davicce o David Pintado. La diferencia, en todo caso, es que en etapas anteriores había figuras para recaudar dinero y disimular el despilfarro. Otro cuadro del balance (en la página 20) discrimina los porcentajes de aquellos pases donde el club tiene participación junto a diversas instituciones o particulares.

La lista incluye a Radamel Falcao (50% de River, 40% del club Deportivo Fair Play colombiano y 10% de Sívori y Asociados SA), a Gonzalo Ludueña (70% de River y 30% de Hugo Gaggero) y al pibe Gastón Gauna (75% de River y 25% de Twenty Two SA), entre otros.

Sívori y Asociados SA, que se dedica a la producción de espectáculos teatrales y musicales, tiene como socios desde 1998 a Néstor Omar Sívori (hijo del recordado Enrique Omar), Juan José Alvarez (ex funcionario duhaldista y ex agente de la SIDE) y Antonio La Regina, ex vocal titular durante el primer gobierno de Aguilar.

Los tres, si se vendiera al delantero colombiano, se harían de una suma considerable. Gaggero es el ex funcionario menemista imputado por coimas en el caso IBM-Banco Nación, que espera por un juicio oral más que demorado. Y Twenty Two tiene como presidente a un ex periodista deportivo que es el actual representante de Martín Palermo: Carlos Gustavo Goñi.

Estos son los datos futbolísticos más salientes del último ejercicio, aunque hay otros que también dan pistas de la precaria situación económica. Para acceder a dinero fresco, River tuvo que descontar documentos en distintas entidades financieras, con el alto costo que eso implica. Del balance se desprende que el club lo hizo al 31 de agosto de 2008 por montos que “ascendieron a 5.300.000 y 1.300.000 euros correspondientes a documentos de Villarreal Club de Fútbol SAD (avalados por Pamesa Cerámica SL y/o Fernando Roig Alfonso) y Olimpiakos CFP (avalados por carta de garantía emitida por el Proton Bank), respectivamente”.

El club tiene comprometidos el importe de sus cuotas sociales, el contrato de los derechos televisivos del fútbol y el de la publicidad de Petrobras, ya que se los cedió en garantía al Banco Credicoop. La oposición pidió en la última reunión de Comisión Directiva una baja importante en las primas que cobran los jugadores y las voces más críticas auguran el default de River si no ingresa dinero a la tesorería.
Saludos.

Carlos Ruben

Serenito dijo...

Si quieren les mando el último balance de River a alguno de los mails.
Lo que postearon en el mensaje anterior corresponde al análisis del mismo por parte de Gustavo Veiga en Página 12 y sinceramene resulta mucho más interesante y simple para leer que el balance en sí.
Vamos a hacer un posteo en nuestro blog sobre la nota del Página de hoy que recomendaron ustedes.
Saludos