22 de febrero de 2009

El miedo económico es una sensación cruel

Por Orlando Barone

Cualquiera sabe que es el miedo. Desde la infancia experimentamos el susto a través de un cuento o del "Cuco". El miedo instintivo lo conocemos todos. Aunque hay grados extremos de miedo. De alta intensidad es el que ahora deben estar sintiendo los norteamericanos. Y el contagio acecha a todo el mundo.

Miedo a perder lo que se tiene, lo que hay, y lo que aseguraba el presente y el futuro. han sido culturizados en la conservación de la propiedad privada y de las clases periódicas de golf, y en la resistencia a cambios desconocidos.

Una leyenda nórdica dice que "No hay médico para el miedo". La filosofía griega dictaba que "el miedo es una reacción producida por la perspectiva de una mal futuro que puede producir dolor". Pero hay un concepto que ha sido repetido por pensadores de distintos orígenes y que dice: "El miedo es el más peligroso de los sentimientos colectivos". Si, el más peligroso colectivamente. Ahí están las consecuencias del atentado a las torres gemelas. Porque los asustados empiezan a ver amenazas y enemigos en todas partes. Los miedosos atacados de pánico se convierten en muy peligrosos para los otros. Pongan un gato acorralado contra la pared y van a ver como se le paran los pelos.

Les voy a contar algo que traté de ahondar estos días después de haberlo leído, traducido de la famosa revista Science. Allí, revela la importancia de los miedos en las decisiones políticas. Se confirma que las personas más asustadizas, que perciben más fuertemente las amenazas suelen apoyar una agenda de derecha. Y quienes perciben más calmadamente el peligro son más inclinadas a apoyar políticas liberales y más sensibles en lo social.

Durante el estudio -paradójica y democráticamente financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, en la Universidad de Nebraska, Lincoln- se les mostró a los voluntarios una serie de imágenes amenazantes: una araña en el ojo de una persona, un individuo aterrado y con la cara sangrando, o una herida abierta en la que había gusanos. Los científicos registraron las reacciones fisiológicas de los participantes, midiendo la conductividad eléctrica en su piel, la cual indica emoción excitación y atención.

Asimismo, ocasionalmente sorprendieron a los voluntarios con sonidos repentinos, como ruidos discordantes y midieron que tan fuerte pestañeaban como respuesta al susto. Luego de un interrogatorio socio político comparó sus respuestas. Quienes habían reaccionado más temerosamente resultaron propensos a apoyar guerras, a sospechar y discriminar a los extraños, a vivir en comunidades cerradas, a adherir a políticas conservadoras. Quiene en cambio tuvieron reacciones más serenas se inclinaron por políticas más solidarias, por aspirar a la más justa distribución de la riqueza y por la comprensión social del contexto.

Por eso me parece miserable que en medio de esta situación que puede involucrarnos, en la Argentina haya atizadores del pánico. Que alerten sobre inminentes zozobras, que predicen que se termina el ciclo favorable, que anuncian más sequías, que se relamen el sadismo presagiando la ruina económica de este gobierno y la de nosotros.

Son los alcahuetes rentados del miedo. Usufructúan el terror para imponer ideas crueles. Porque el miedo los incuba. Lo que la ciencia dice es que el miedo empuja a la sociedad a la derecha.

Nos vemos.



3 comentarios:

Ana dijo...

El que no tiene miedo es más flexible.

El Conurbano dijo...

che que bueno esto.... y que bien que todavñia haya periodistas sin miedo a quedarse sin trabajo.

Milciades dijo...

Excelente el artículo... el miedo afecta a todo ser humano, el valiente no es el que no teme, sino el que avanza a pesar del miedo.
Saludos